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Pemex ante el cambio climático… en la cuerda floja

El cambio climático no es un mentira y Pemex parece no prestar mucha atención a ello. ¡Te contamos!

Fue apenas hace dos años cuando el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se postulaba como candidato a la presidencia y uno de sus opositores le dijo de frente: “El problema Andrés Manuel no es tu edad en absoluto, el problema es que tus ideas son muy viejas”.

Si bien carece de importancia el partido político al que dicho opositor pertenece, cuando nos enfrentamos a una noticia como la actual, algo de de su afirmación puede ponernos a pensar. ¿La razón? La retrógrada posición del presidente frente a la industria petrolera.

La industria petrolera: una de las más contaminantes

A la industria petrolera se le considera una de las más contaminantes en la actualidad, ya que contribuye con el calentamiento global y su producción provoca las principales emisiones de dióxido de carbono, lo que la ha hecho blanco de fuertes críticas y peticiones para que esto deje de suceder.

Ante ello, grandes compañías petroleras han puesto manos a la obra, tal es el caso de BPRoyal Dutch Shell y Repsol, pero… ¿en dónde se encuentra Pemex, el líder petrolero mexicano?

En vísperas de cumplir 82 años en México, Petróleos Mexicanos, mejor conocida como Pemex —empresa estatal productora, transportista, refinadora y comercializadora de petróleo y gas natural de México—, ha decidido no seguir el mismo camino que sus competidores, decisión que sostiene y apoya el gobierno de México sin tomar el cuenta la afectación que está teniendo sobre los prestamistas.

La perspectiva de AMLO y la deuda de Pemex

En los últimos años, Pemex —uno de los mayores prestatarios en los mercados emergentes— se ha endeudado al máximo y los inversionistas requieren que las malas prácticas ambientales de la petrolera se modifiquen. No obstante, este pensamiento es muy contrario al del presidente de México.

López Obrador considera “clave” la rehabilitación de seis antiguas refinerías del país y por si fuera poco, la construcción de una séptima en su estado natal, Tabasco.

La nueva planta es un hito en el camino hacia la independencia energética y esta preocupación se ha vuelto más apremiante a la luz del poder del presidente de Estados Unidos, Donald Trump para sofocar la economía de México.

AMLO, fuente de la Secretaría de Hacienda.

Empero, la realidad es que Pemex, que desde su creación ha desarrollado toda la cadena productiva de la industria petrolera en México y cuenta con operaciones en el extranjero como comercialización, operaciones financieras y servicios petroleros periféricos, no puede negar su endeudamiento y su política que no se alinea ante el cambio climático.

Su duda financiera asciende a los 107, 200 millones de dólares, y casi el 90% de estos se encuentra en manos de inversionistas de bonos, de acuerdo con datos de Refinitiv Eikon, informes trimestrales y archivos relacionados con recientes transacciones de refinanciamiento. Además, tiene 64,900 millones de dólares en pasivos de pensiones.

Según un análisis de Reuters de las cuentas de la última década, la deuda financiera aumentó un 75% bajo el último gobierno.

La presión del mercado está aumentando. Los diferenciales de rendimiento de la compañía se han ampliado, lo que demuestra que ya es más difícil pedir prestado, pues incluso los más ávidos de rendimiento están reconsiderando su inversión.

Sus pasivos superan a sus activos en más de 110,000 millones de dólares y la razón por la que inversionistas internacionales siguen otorgando préstamos es porque el mercado considera que el gobierno mexicano ha otorgado una garantía implícita a Pemex. Este apoyo se reiteró en abril, luego de que las agencias calificadoras rebajaron las notas crediticias de los bonos de Pemex.

¿Sustentable o no?

La página oficial de Pemex se reconoce como una empresa sustentable, socialmente responsable y con estrictos estándares de seguridad, salud en el trabajo y protección ambiental, pero en los últimos años la compañía no ha tenido datos positivos a su favor.

Pemex ha sido el noveno mayor productor de energía de emisiones de carbono y metano a nivel mundial entre 1965 y 2018, con emisiones de unos 23,000 millones de toneladas de CO2 equivalente.

Climate Accountability Institute, organización no gubernamental con operaciones en EE.UU.

Ante esto, la agenda energética de López Obrador está haciendo retroceder algunos de los movimientos realizados por su predecesor para abrir el mercado energético al sector privado, es decir que, es probable que se continúe extrayendo petróleo sin ninguna asignación para políticas más ecológicas.

Las posibles consecuencias

El cambio climático es una de las preocupaciones para los inversionistas, ya que si Pemex no atiende los llamados para frenar emisiones de carbono, ni aborda sus preocupaciones de sostenibilidad (el clima, los derrames de petróleo debido al robo de crudo, la salud y la seguridad), será cada vez más difícil invertir en sus emisiones de bonos.

Aaron Gifford —analista de deuda de mercados emergentes de T.Rowe Price y uno de los mayores dueños de bonos de Pemex—, afirmó para Reuters que han estado muy interesados en hablar con el Consejo de Administración de Pemex para tratar de cambiar la manera de producir el petróleo, empero, no han tenido respuesta alguna, la compañía cancela llamadas o reuniones de último minuto. 

El descontento de los inversionistas

Pemex emplea a casi 150,600 trabajadores y es la fuente de casi una quinta parte de los ingresos presupuestarios de México, además representa parte del patrimonio mexicano. Si la compañía desea seguir avanzando deberá tomar medidas adecuadas para tener contentos a sus inversionistas y defensores del cambio climático. 

Estas son algunas de las controversiales afirmaciones que los inversionistas han hecho respecto a la postura de Pemex ante el cambio climático: 

  • Allianz Global Investors, firma global de gestión de inversiones afirma que a pesar de que Pemex tiene problemas urgentes ahora, no debe ignorar los objetivos a largo plazo y tomar en cuenta las preocupaciones de los inversores. 
  • Climate Action 100+, un grupo de 450 administradoras con activos conjuntos por unos 40,000 millones de dólares, dijo que Pemex debería hacer más, mostrar más ambición en términos de compromiso para reducir las emisiones de carbono.
  • La colombiana Ecopetrol y la brasileña Petrobras, afirman que Pemex ha ido más lejos para abordar las preocupaciones climáticas, pero aún tiene mucho por hacer para tener una postura correcta ante el cambio climático.

ODS 13: Acción por el clima

Desde que se firmó la Agenda 2030, la cual plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de los cuales se desprenden 169 metas que abarcan las esferas económicas, sociales y ambientales; empresas, personas y gobiernos han decidido poner acción y empatar cada una de sus acciones con estos ODS. 

Así como los inversores no están del todo contentos con las acciones de Pemex, algunos ambientalistas tampoco, ya que el tipo de petróleo que Pemex produce es el crudo ácido pesado, porque al obtenerlo produce combustible rico en azufre altamente contaminante.

Por ejemplo, el ODS número 13: Acción por el clima, afirma que el cambio climático está afectando a todos los países de todos los continentes, alterando las economías nacionales y a distintas vidas, por ello se deben incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales. ¡Y esto es lo que debe tomar en cuenta Petróleos Mexicanos! 

Decisiones de AMLO ¿una sorpresa?

Sin embargo, la respuesta y posición del presidente no es una sorpresa, desde que se encuentra en el poder no ha mostrado interés en alinearse a los ODS ni preocupación en ningún sentido por el cambio climático. Otra muestra de ello es la construcción del Tren Maya.

Ese proyecto de inversión insignia carece de la aprobación de varios sectores sociales como las comunidades que se verán directamente afectadas, sumándose la opacidad con la que se han conducido las autoridades a cargo.

De acuerdo con un informe técnico que realizó la Cámara de Diputados en septiembre de 2019 sobre el Tren Maya, no hay información suficiente para establecer un grado del daño medioambiental pero, de acuerdo con su análisis, las afectaciones que podría presentar este proyecto serían pérdida de vegetación por el desmonte y el despalme; y la pérdida de productividad del suelo a causa, entre otras cosas, de la compactación que genera el tránsito de maquinaria durante la construcción y de las vibraciones que se producen con el tránsito de trenes. 

Por lo tanto, no es de sorprenderse que López Obrador esté aferrado a cumplir sus propios ideales sin importar el sacrificio que esto represente.

Esperemos que en el caso de Pemex se puedan tomar cartas en el asunto y no dejar de lado una de las prioridades actuales, ya que las consecuencias podrían ser aún más preocupantes.

Acerca del autor

Expok

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