Ambiental

No existe alternativa al desarrollo sustentable

El título de este artículo encabeza un excelente trabajo que publica Harvard Business Review en agosto del 2010. Indica que muchos ejecutivos están convencidos de que las empresas implican costos que los pondrán en desventaja competitiva, además de no aportar beneficios económicos. Estiman que de poco sirven acciones focalizadas en su empresa, en tanto sus proveedores, el gobierno, la sociedad y otros países no hacen nada al respecto.

En un contexto económico recesivo como el actual, la inclinación del mercado a pagar más por un producto o servicio que cuide el ambiente es muy débil o inexistente. Esta precepción lleva a ver el tema más como un asunto de cultura, de conciencia personal o social y de bandera política, como algo que debe formar parte estructural de la vida en sociedad.

Esta situación contrapone convicciones e intereses entre autoridades y empresarios, entre promotores del medio ambiente y los dos primeros grupos, y entre consumidores y todos los demás.

La sustentabilidad –entendida como la administración eficiente y racional de los recursos naturales, de manera que mejore el bienestar de la población actual, sin comprometer la calidad de vida de las generaciones futuras –es uno de los conceptos más significativos de los últimos años y ha llegado a influir el diseño de políticas gubernamentales globales en áreas tan diversas como la economía, la sociología, los energéticos, la vivienda y el desarrollo.

Por otra parte, el efecto distorsionante de las condiciones del medio ambiente por algún agente actuante se conoce como impacto ambiental y se debe considerar durante todo el ciclo de vida de los proyectos.

En este contexto, el sector de la vivienda no es ajeno a la demanda de innovar para cuidar y mejorar el ambiente. En las últimas décadas del siglo pasado y en la primera de este siglo ha sido creciente la conciencia sobre la necesidad de diseñar y planear la vivienda social, entendiendo la sustentabilidad no sólo como el respeto a los recursos naturales, sino también a los valores humanos, culturales e históricos de la comunidad.

La vivienda sustentable requiere de una estrecha comunicación entre sus diferentes actores: el cliente, el ambiente, los planificadores y los diseñadores; los técnicos abiertos a nuevas alternativas y los aparatos productivos; las instituciones públicas y privadas abiertas a una revalorización del medio (ver “Incidencia ecológica de los proyectos de vivienda sustentable” en Monografías.com).

La inducción de los diversos actores mencionados hacia la adopción de una cultura de la sustentabilidad se puede dar por una mezcla de convicción, coerción y conveniencia. En México se cuenta con incentivos como el financiamiento y los subsidios a la vivienda verde (Infonavit, Conavi, Fovissste) y muchas de las normas locales en materia de licencias de construcción exigen estudios de impacto ambiental, disponibilidad de servicios y suficiencia de la infraestructura para soportar las nuevas viviendas. También hay grupos de presión que condicionan los proyectos habitacionales por su percepción de del impacto que tales proyectos pueden tener en su entorno actual.

Los desarrolladores de vivienda sustentable tendrán que conciliar la selección de las tecnologías apropiadas, la selección de materiales de los materiales (tradicionales y modernos, renovables o no), el balance entre mano de obra y capital, y el manejo de los recursos energéticos. Desde esta perspectiva, la sustentabilidad puede convertirse para las empresas desarrolladoras de vivienda el motor que impulse la innovación, particularmente la tecnológica, para superar la aparente contradicción utilidades y cuidado al medio ambiente.

Por una parte, se puede generar ahorro en el empleo de insumos, reduciendo costos y aumentando la productividad y, por otra, se puede mejorar la calidad de los productos y servicios, lo que los vuelve más competitivos y rentables. En resumen, la clave de las empresas para progresar, especialmente en tiempos de crisis, es la innovación.

Para pasar de la situación actual a otra en la que la sustentabilidad lleve a desarrollar ventajas competitivas de largo alcance, hay que aceptar que esta cultura ya pasó a formar parte indisoluble del desarrollo de las naciones. No es un proceso exento de dificultades, obliga a compromisos firmes de largo plazo y debe conciliar el cumplimiento de normas legales con la demanda de los consumidores, quienes serán cada día más exigentes a este respecto.

Si como parece, este proceso es inexorable e imprescindible para la proyección de negocios y sociedades completas hacia el futuro, cuanto antes se inicie, más pronto se verán sus resultados. El liderazgo y el talento son clave para desarrollar una economía sustentable. El sistema económico actual ha puesto una enorme presión sobre el planeta, a la vez que atiende sólo a una cuarta parte de sus habitantes, pero esta proporción crecerá al doble en la próxima década.

Los enfoques tradicionales de negocios tendrán fuertes sacudidas y muchas empresas colapsarán si no superar ese atraso; tendrán que desarrollar soluciones innovadoras. De ahí que no existe alternativa para el desarrollo sustentable.

Fuente: El Economista, Vivienda, p. 11.
Reportero: Mario Rozenstein.
Publicada: 18 de Noviembre de 2010

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