Ambiental

Monstruo tóxico en Tutitlán, Edomex será un parque

Hace poco más de tres décadas, una empresa usó cromó hexavalente, el cual ocasiona desde lesiones en la piel hasta cáncer

Atrás quedaron los días de dolor, enfermedad y muerte generados por un polvo amarillo, corrosivo y altamente cancerígeno, abandonado en una fábrica de la colonia Lechería.

En total, 100 mil toneladas de cromo hexavalente, utilizadas en la producción de acero inoxidable y el curtido de pieles, mismo que le arrebató la vida a la hija más pequeña de doña Manuela, en 1975.

“Mi hija falleció a consecuencia del cromo hexavalente, porque se le hizo un cáncer, le dio leucemia, entonces yo tuve que darme a la tarea de luchar”, reflexionó.

Así comenzó el ir y venir de la mujer, que hoy, a los 75 años, recuerda que tuvo que tocar muchas puertas, escuchar promesas e incluso recibir amenazas, primero por exigir el cierre de Cromatos de México y luego por encabezar el clamor de toda una comunidad, que pedía el retiro del polvo amarillo amontonado a cielo abierto en el patio trasero de la fábrica.

Durante muchos años, los residuos de la sustancia se ofrecieron como material de relleno. Por ignorancia, habitantes y autoridades municipales permitieron que se depositaran como grava para tapar baches.

“Los niños de la escuela primaria La Reforma, que se encontraba a un lado de dicha empresa, empezaron a enfermar. Cuando los doctores me preguntaron si mi hija estuvo expuesta a algún tipo de contaminación inmediatamente pensé en el polvo amarillo, así que regresé a mi casa y tome un frasquito para llevarles una muestra del material que recogí en la puerta del salón de clases.”

Los Laboratorios Nacionales de Fomento Industrial (Lanfi) concluyeron que se trataba de cromo hexavalente, un metal pesado que causa dermatitis o ulceraciones en la piel y puede derivar en varios tipos de cáncer, irritación de ojos y nariz, así como perforación del tabique nasal.

Por afectar intereses económicos, Manuela Ríos fue acusada de tener vínculos con la Liga Comunista 23 de Septiembre, personajes de la política le inventaron nexos familiares con Alfredo Ríos Galeana, un peligroso secuestrador y asaltabancos, considerado como el enemigo público número uno en la década de los 70.

Contra todo, Manuela siguió llevando a sus vecinos a realizarse estudios a la UNAM y consiguió que, en 1976, la SEP reubicara la escuela primaria La Reforma, donde estudiaban 560 niños.

Su vida transcurrió entre oficinas gubernamentales, laboratorios médicos y juntas vecinales, hasta que en 1978, la empresa, de origen alemán, fue clausurada definitivamente, debido a que ocasionó problemas de salud, además de que le fueron encontradas una serie de irregularidades en la operación y manejo de los desechos.

En 1982, después de analizar muestras de cabellos y orina, el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM confirmó la presencia de altos niveles de contaminación del químico en 160 habitantes de la colonia Lechería. Tras el cierre de la fábrica, el lugar se convirtió en el cementerio de residuos tóxicos más peligroso de América Latina.

El encierro de un monstruo

En los primeros meses de 1983, el entonces gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, ordenó la construcción de un “sarcófago de confinamiento”, en el predio de 3.5 hectáreas de Cromatos de México.

La idea era mantener enterradas las 100 mil toneladas de cromo hexavalente abandonadas en el terreno.

El depósito de asfalto pronto mostró su inutilidad al presentar fisuras y hundimientos por donde se comenzó a escapar el químico.

“Haga de cuenta que se encerró al monstruo, pero por las grietas volvió a salir”, explicó Manuela Ríos. Aunque no existe un censo oficial, la contaminación por cromo hexavalente podría tener relación con al menos mil 500 muertes ocurridas en el municipio.

En un punto de acuerdo aprobado en 2004 por las Comisiones Unidas de Salud y Medio Ambiente, la Cámara de Diputados advirtió que estos decesos tuvieron como principales causas cáncer pulmonar, úlceras gástricas y afectaciones renales.

En lo que se refiere a ex trabajadores de la planta, al menos 70 fallecieron y el resto sobreviven con hemorragias nasales, cáncer y dolor en los huesos.

Uno de los primeros obreros que murió respondía al nombre de Badillo, sus compañeros le decían que caminaba como pollito, porque el cromo hexavalente le carcomió la piel de pies y manos y le llegó hasta los huesos.

“Todavía hay ex trabajadores que siguen falleciendo; hace aproximadamente dos meses murió otro… ellos me vienen a visitar, pero yo no puedo hacer nada para ayudarlos, porque están muy enfermos y no tienen ni para comer.”

Cartas en el asunto

Hace seis años, el llamado de auxilio de los habitantes de la colonia Lechería tuvo eco en el gobierno federal, que casi al final del sexenio del entonces presidente Vicente Fox, publicó un decreto de ocupación temporal en el predio de Cromatos, con el fin de realizar obras de contención de riesgo.

Posteriormente, en la administración del presidente Felipe Calderón se expropió el terreno y se invirtieron más de 421 millones de pesos en estudios, obra civil y trabajos de saneamiento.

Entre 2006 y 2012, la Semarnat demolió el casco de la fábrica, retiró las 100 mil toneladas de cromo del “sarcófago de confinamiento”, excavó a una profundidad de seis metros para sacar el suelo contaminado y colocó nueve pozos para el monitoreo de los mantos acuíferos.

Mauricio Limón Aguirre, subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la Semarnat, explicó que después de quitar la tierra impregnada del químico se colocó en el predio una geomembrana que tiene una garantía de 200 años, y que sirve para evitar filtraciones, además de que se aplicó una capa gruesa de tepetate, con 90 por ciento de compactación, grava, asfalto y cemento.

Detalló que hay una remediación total en el terreno de Cromatos de México, dividido en tres áreas, los predios A y B, donde se encontraban las ruinas de la fábrica y el patio de maniobras, que no tienen ya ningún nivel de contaminación, y el predio C, donde estaba enterrado el cromo hexavalante, que tiene completamente encapsulados los residuos tóxicos.

Limón Aguirre reconoció que los mantos acuíferos que corren por debajo de la planta tienen altos niveles de contaminación y aunque esta agua es de uso industrial y no es para consumo humano, será tratada dentro del mismo terreno.

Antes de que concluya la presente administración federal, el terreno ya reforestado será entregado a los vecinos para que puedan utilizarlo como parque público.

Fuente: excelsior.com.mx
Por: Ernesto Méndez
Publicada: 09 de Julio de 2012

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