¿Qué es el “factor asco” y por qué está frenando la economía circular?

Imagina una economía donde casi todo lo que usamos puede volver a circular: muebles restaurados, electrónicos reacondicionados, ropa reutilizada y alimentos con apariencia imperfecta pero valor nutricional intacto. Esa es la promesa de la economía circular. Sin embargo, un obstáculo emocional y profundamente humano está poniendo freno a este cambio necesario: el “factor asco”.

Según un artículo de edie, aunque el planeta exige decisiones más conscientes, muchos consumidores aún sienten rechazo al usar productos que alguien más ya ha utilizado. Este sesgo, aunque irracional en muchos casos, tiene un peso enorme. Según el estudio de BSI y CISL, es una de las barreras más persistentes para adoptar hábitos sostenibles. Y el reto no es solo cultural, sino comunicacional y estructural.

Qué es el “factor asco”: un obstáculo subestimado

El término “factor asco” se refiere a esa sensación de incomodidad, rechazo o desconfianza que genera el uso de objetos que ya han sido poseídos o utilizados por otros. Aunque no siempre se expresa abiertamente, es una emoción potente que condiciona decisiones de consumo.

En el contexto de la economía circular, este sesgo está afectando negativamente la voluntad de comprar productos reacondicionados o reutilizados. A pesar de que el 68 % de las personas se siente motivada por el impacto ambiental, la práctica no acompaña al discurso. Sólo el 25 % estaría dispuesto a comprar alimentos imperfectos, y apenas un tercio consideraría adquirir electrónicos de segunda mano.

Qué es el factor asco

El dilema es evidente: queremos ser sostenibles, pero no a costa de nuestra percepción de limpieza, seguridad o calidad. Es ahí donde el “factor asco” frena el verdadero potencial transformador de la economía circular.

Higiene, seguridad y calidad: el trinomio que alimenta la desconfianza

Los datos del estudio son reveladores:

El 56 % de los encuestados duda de la calidad de los productos circulares; el 51 % teme por su seguridad, y el 49 % cuestiona su confiabilidad.

Estos miedos alimentan la brecha entre la intención de actuar sosteniblemente y la acción concreta.

El “factor asco” no se trata solo de una reacción visceral. Está profundamente vinculado a preocupaciones legítimas, aunque a veces sobredimensionadas. Cuando se trata de alimentos, electrónicos o artículos para el hogar, la percepción de riesgo es mayor, incluso si los estándares de reacondicionamiento garantizan su buen estado.

Este fenómeno nos exige trabajar desde una perspectiva ética y técnica. No basta con ofrecer alternativas sostenibles; también hay que desactivar los prejuicios que impiden su adopción.

Etiquetas de confianza: una herramienta subutilizada

Uno de cada tres consumidores duda de la veracidad de las afirmaciones de sostenibilidad que hacen las marcas. Esto es crítico. Si no confiamos en los mensajes, difícilmente apostaremos por opciones circulares. Aquí, los sellos de certificación y las pruebas de durabilidad pueden marcar la diferencia.

El informe revela que el 59 % de las personas confiaría más en productos circulares si estuvieran avalados por etiquetas reconocidas.

Esta cifra demuestra que el reto no solo está en superar el “factor asco”, sino en construir mecanismos de validación que generen seguridad. En este sentido, las empresas tienen una oportunidad invaluable: profesionalizar sus narrativas, dejar atrás el greenwashing y apostar por la trazabilidad, la transparencia y el respaldo técnico de sus productos circulares.

Más allá del precio: ¿es realmente menos conveniente lo circular?

El costo sigue siendo una barrera para muchas personas. Casi la mitad de los encuestados mencionó el precio como un factor que los desanima a optar por opciones sostenibles. Pero también hay una percepción de que lo circular es menos práctico.

El 37 % considera que las alternativas circulares no se adaptan con facilidad a su estilo de vida. Aquí, el “factor asco” se mezcla con dinámicas de consumo tradicionales, donde lo nuevo representa comodidad, estatus y rapidez.

El cambio requerirá rediseñar la experiencia del consumidor circular: hacerla más accesible, atractiva y funcional. Desde los canales de distribución hasta el empaque y el servicio postventa, todo debe reflejar una lógica de valor, no de sacrificio.

Qué es el factor asco

La economía circular necesita más que intención: necesita confianza

El 76 % de los encuestados reconoce que sus decisiones personales pueden impulsar la sostenibilidad. Sin embargo, los materiales reutilizados en la economía global pasaron del 7.2 % al 6.9 % en los últimos años. Una paradoja que revela que la intención no está transformándose en hábito.

Para resolver esta contradicción, se necesita reforzar la narrativa en torno al valor de los productos circulares. Esto implica no solo informar, sino emocionar y demostrar con hechos. Las marcas deben generar experiencias positivas, historias que dignifiquen lo restaurado y eduquen sobre los beneficios de alargar la vida útil de los productos.

Solo así se podrá debilitar el poder del “factor asco” y comenzar a cerrar la brecha entre la conciencia ambiental y el consumo responsable.

Políticas públicas y regulaciones: el futuro de la circularidad

La intervención gubernamental también será clave. El Reino Unido ya se prepara para lanzar una Estrategia de Economía Circular que incluirá medidas para sectores críticos como el textil y la construcción. Aunque no será vinculante legalmente, podría dar pie a futuras regulaciones.

Las políticas deben acompañar este cambio cultural con incentivos, normas claras y educación ambiental desde edades tempranas. Porque si bien el 86 % cree que gobiernos y empresas deben liderar la transición, aún se necesita un marco que facilite y acelere el cambio.

Reducir los residuos, fomentar la reutilización y potenciar el reciclaje podría representar beneficios económicos gigantescos. Solo en el Reino Unido, estas prácticas podrían añadir 25 mil millones de libras a la economía para 2035.

Redefinir lo usado como valioso

Hablar de qué es el “factor asco” es abrir una conversación incómoda pero urgente. No podemos permitir que un sesgo emocional detenga una transformación estructural. La economía circular no es una utopía: es una necesidad frente al agotamiento de recursos y el cambio climático.

Si queremos que lo circular deje de ser una excepción y se convierta en norma, necesitamos rediseñar nuestra relación con los objetos usados. Eso implica cambiar mensajes, redoblar esfuerzos en educación y generar experiencias que conecten desde la confianza.

Y sobre todo, necesitamos recordar que la sostenibilidad no empieza en los materiales, sino en la forma en la que los miramos. Porque lo que hoy rechazamos por “asco”, mañana podría ser la clave para habitar un planeta más justo y habitable.

Unilever y México Recicla impulsan el reciclaje inclusivo con segunda edición de “Enchúlame el acopio”

Existen cerca de 400 mil acopiadores en México, quienes son un eslabón clave en la cadena del reciclaje. Para apoyar su labor y profesionalización, Unilever y México Recicla nuevamente suman esfuerzos con el programa “Enchúlame el Acopio”, una iniciativa social enfocada en mejorar la infraestructura de centros de acopio, así como su bienestar.

En esta segunda edición, realizada en el centro de acopio “Gabo”, ubicado en Ecatepec, Estado de México, se mejoraron significativamente los espacios de trabajo dedicados a la recolección y separación de residuos, a través de la renovación de infraestructura, servicios sanitarios y optimización de procesos. Además, se brindaron capacitaciones de seguridad en su espacio de trabajo y durante el reciclaje, así como de finanzas personales y alimentación, con el objetivo de profesionalizar a los acopiadores y promover una cultura de reciclaje inclusivo.

Con la iniciativa, se ha beneficiado directa e indirectamente a 13,250 personas, adicional, al mejoramiento del centro de acopio que cuenta con una capacidad de reciclaje de 40 toneladas al mes, equivalente a 480 toneladas al año de materiales como plástico, cartón, vidrio, aluminio, entre otros. Esto evita la emisión de 960 toneladas de CO₂ al año, lo que equivale a retirar 210 automóviles de circulación o evitar el consumo de más de 390 mil litros de gasolina.

“Enchúlame el Acopio” nace de la colaboración entre Unilever y México Recicla, que en su primera edición permitió la mejora de la Recicladora Caballero, en el Estado de México, y benefició a más de 33 mil personas de forma directa e indirecta.

“En Unilever trabajamos para reducir el plástico virgen, usar materiales reciclados y facilitar la recolección y transformación de nuestros envases. Pero también creemos que el cambio debe ser social, por eso impulsamos el reciclaje inclusivo, fortaleciendo a quienes hacen posible esta transformación. Y seguiremos  avanzando con una tercera edición de esta iniciativa”, comentó Crespo, Mei, Directora de Comunicación y Asuntos Corporativos de Unilever México.

“Desde México Recicla, vemos el reciclaje como una oportunidad de acelerar la transición hacia una economía circular. ‘Enchúlame el Acopio’ busca dignificar el trabajo de los acopiadores, brindarles herramientas y acompañarlos en su desarrollo, mientras fortalecemos una cadena de valor más sólida, eficiente e incluyente para todos”, comentó Daniel Beltrán, director comercial de México Recicla, empresa con más de 30 años de experiencia en el manejo de materiales postconsumo.

El compromiso de Unilever con la sustentabilidad y la economía circular también se refleja en sus operaciones, ya que el 91% de los plásticos rígidos de su portafolio ya son reciclables o reutilizables, mientras que el 100% del papel y cartón que utiliza proviene de fuentes sustentables, contribuyendo así al uso eficiente de los recursos naturales.

Hasta el momento, ya son dos los centros de acopio intervenidos como parte de “Enchúlame el Acopio” y una tercera edición de la iniciativa está en planeación. De esta manera, Unilever refuerza su compromiso con la responsabilidad social corporativa y su meta global de que el 100% de sus envases rígidos sean reutilizables, reciclables o compostables.

Ciencia que transforma: Dow presenta su Informe de Progreso 2024

Dow presentó su nuevo, que reúne los avances más relevantes en su estrategia global de sostenibilidad. A través de resultados medibles en descarbonización, circularidad e innovación colaborativa, el informe muestra cómo la compañía convierte sus compromisos en acciones concretas.

La visión de largo plazo de Dow se basa en tres pilares: innovación con trazabilidad, colaboración con impacto y crecimiento responsable, que impulsan acciones concretas, alianzas estratégicas y soluciones sostenibles para el planeta, las personas y el negocio.

“Este informe no es solo una colección de datos, es una muestra de cómo pensamos y actuamos en Dow. Cada decisión que tomamos busca sumar a un futuro más justo, más sostenible y más colaborativo. Porque estamos convencidos de que el progreso, para ser real, tiene que ser compartido.”, destacó Aylin Tame, Directora General de Dow México.

Entre los principales logros del año se destacan:

Innovación con impacto

Desde el desarrollo de resinas recicladas y bio-renovables para empaques y productos de cuidado personal, hasta tecnologías que optimizan el rendimiento energético en centros de datos y baterías, Dow ha acelerado la transición hacia soluciones circulares y de menor huella ambiental en sectores clave.

  • REVOLOOP™, resinas recicladas con contenido posconsumo, ya forman parte de soluciones circulares implementadas por diversos clientes.
  • UCARSOL™, solventes diseñados para la captura de carbono, refuerzan la transición energética de industrias intensivas en emisiones.
  • DOWFROST™ y DOWSIL™, tecnologías de enfriamiento líquido, reducen el consumo energético en centros de datos.
  • VORATRON™, sistemas de poliuretano que mejoran la durabilidad y eficiencia en paquetes de baterías.
  • RHOBARR™, recubrimientos para papel que mejoran la reciclabilidad sin comprometer resistencia al agua.
  • MaizeCare™, polímeros bio-basados certificados para productos de cuidado personal, bajo el esquema ISCC PLUS.
Informe de Progreso 2024

Clima y recursos naturales: medición real, impacto tangible

Dow continúa integrando la sostenibilidad como eje transversal de su operación, priorizando la descarbonización y la gestión responsable del agua a través de inversiones tecnológicas, mejoras operativas y herramientas de trazabilidad.

  • La estrategia Descarbonizar y Crecer permitió reducir más de 350 mil toneladas de CO₂ al año y 30% del consumo de agua en la planta de Plaquemine, EE. UU.
  • Se implementó el modelo Carbon Footprint Ledger, una metodología propia que permite rastrear, calcular y comunicar la huella de carbono de los productos.
  • Con la estrategia Agua y Naturaleza, Dow fortalece la resiliencia hídrica de sus sitios y comunidades vecinas.

Economía circular: más allá del reciclaje tradicional

Dow amplía su capacidad de acción en economía circular mediante soluciones de reciclaje avanzadas, alianzas estratégicas y materiales certificados bajo estándares internacionales.

  • La adquisición de Circulus incrementó la capacidad de reciclaje en 50 mil toneladas anuales.
  • En alianza con JLR y Adient, se desarrolló una solución de reciclaje químico en circuito cerrado para espumas de asientos automotrices.
  • Se fortaleció el portafolio de materiales circulares certificados bajo ISCC PLUS, integrando balance de masa y trazabilidad.

Personas y cultura: sostenibilidad desde adentro

La transformación hacia una empresa más sostenible también implica cultura, talento y vínculos con las comunidades.

  • Dow fue reconocida como una de las Mejores Empresas para Trabajar en el Mundo™, y obtuvo el primer lugar en manufactura y producción, según Great Place to Work® y Fortune.
  • Más de 600 organizaciones aliadas colaboraron con Dow durante 2024 en proyectos sociales, educativos y ambientales.
Informe de Progreso 2024

Gobernanza con visión de futuro

Dow continúa fortaleciendo sus estructuras de liderazgo y toma de decisiones, con foco en evolución estratégica y transparencia.

  • Se reforzaron los procesos de evaluación del Consejo de Administración y los planes de sucesión ejecutiva, priorizando continuidad y adaptación.
  • Las decisiones estratégicas se acompañaron de estructuras sólidas que apuntan a un crecimiento más sostenible e inclusivo.

El informe completo, así como un resumen ejecutivo y datos analíticos, ya están disponibles en el Informe Intersections 2024. Para conocer más sobre cómo la compañía convierte su propósito en acción medible visita: ww.dow.com .

Greenpeace señala a CEMEX por daño la Selva Maya; pone en duda su RSE

La Selva Maya, uno de los pulmones verdes más importantes de Mesoamérica, vuelve a estar en el centro de la controversia. Esta vez, la organización ambientalista Greenpeace ha levantado la voz contra una de las empresas más grandes del país: CEMEX, por sus planes de explotar material pétreo en una zona selvática cercana a Tulum, en el estado de Quintana Roo.

En el marco de su campaña México al grito de Selva, activistas de Greenpeace realizaron una protesta simbólica en la sede de la SEMARNAT en Cancún. El objetivo: exigir el fin de las autorizaciones para deforestar y dinamitar áreas protegidas. Lo que está en juego no es solo la biodiversidad de la región, sino también la legitimidad del discurso de sostenibilidad que muchas empresas aseguran adoptar. Y en este caso, CEMEX está en el centro del huracán.

El nuevo capítulo del modelo extractivo: de Calica a CEMEX

El conflicto actual no surge de la nada. Durante más de tres décadas, Calica —filial de Vulcan Materials Company— operó una mina de extracción en la zona que hoy se ha convertido en un símbolo de devastación ambiental. Tras su clausura por la Profepa en 2022 y la declaratoria como Área Natural Protegida en 2024, se pensó que la historia había llegado a su fin.

Pero, como advierte Carlos Samayoa, vocero de Greenpeace, ese modelo no solo no ha desaparecido, sino que está siendo replicado. Greenpeace señala a CEMEX por seguir la misma lógica que su predecesora: deforestar selva virgen, dinamitar el suelo y extraer grandes volúmenes de piedra para abastecer megaproyectos como el Tren Maya o el desarrollo turístico.

Greenpeace señala a CEMEX

La empresa ha solicitado la modificación del uso de suelo en al menos 650 hectáreas de terreno forestal para establecer un nuevo banco de materiales. Según su propia Manifestación de Impacto Ambiental, los recursos extraídos se destinarían a obras prioritarias del gobierno federal, lo que refuerza la preocupación de que este modelo de desarrollo pone en segundo plano la protección del medio ambiente.

Sascaberas: heridas abiertas en el corazón de la península

Las llamadas sascaberas, nombre local para los bancos de material pétreo, se han convertido en uno de los principales enemigos de la Selva Maya. Su proliferación responde al crecimiento urbano desmedido, el turismo masivo y la necesidad de insumos para megaproyectos. Y su impacto ya es medible: cerca de 10 mil hectáreas han sido taladas.

En la protesta realizada frente a SEMARNAT, Greenpeace arrojó simbólicamente material pétreo desde un camión como denuncia visual de lo que estas prácticas representan: destrucción, fragmentación del hábitat y contaminación del acuífero más grande de México.

Además, el uso de dinamita y trascabos para abrir paso a estas actividades pone en riesgo no solo la vida silvestre, sino también el delicado sistema de ríos subterráneos que atraviesa la región. En este contexto, Greenpeace señala a CEMEX como un actor clave en la continuidad de este modelo, que, según ambientalistas, debería haberse detenido tras el caso Calica.

Comunidades excluidas: los otros afectados invisibles

Uno de los elementos más graves del caso es la omisión de consulta a las comunidades locales. Habitantes de Francisco Uh May, una comunidad maya colindante con el terreno en disputa, han denunciado públicamente que no fueron consultados de forma previa, libre e informada, como lo exigen los estándares internacionales.

Más allá del daño ambiental, se trata de una violación directa a los derechos de los pueblos originarios. La selva no solo es su hogar, sino también su fuente de agua, medicina, alimentos y cultura. Ignorar sus voces es perpetuar una lógica extractivista que coloca el progreso económico por encima de los derechos humanos.

El hecho de que Greenpeace señale a CEMEX también está relacionado con esta dimensión social. La responsabilidad social empresarial implica, como mínimo, garantizar procesos participativos y respetuosos. En este caso, ni siquiera ese umbral parece haberse cumplido.

¿Dónde queda la responsabilidad social?

La participación de CEMEX en este modelo extractivo resulta especialmente preocupante considerando que es una empresa que presume sus compromisos con la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. De ahí que la denuncia pública no sea solo ambiental, sino también reputacional.

Hoy en día, la responsabilidad social no puede limitarse a reportes anuales ni campañas institucionales. Las empresas son llamadas a actuar con coherencia, sobre todo cuando sus decisiones pueden tener efectos irreversibles en el entorno y las comunidades.

Por eso, cuando Greenpeace señala a CEMEX, el cuestionamiento va más allá de una sola empresa: pone en jaque todo un discurso empresarial que dice estar alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero que en la práctica sigue replicando modelos altamente destructivos.

Un llamado urgente: detener el modelo antes de que sea irreversible

Greenpeace ha sido enfática: cerrar Calica no resolvió el problema, solo le cambió de nombre. Mientras SEMARNAT continúe otorgando permisos para este tipo de actividades, el riesgo de perder los ecosistemas únicos de la península de Yucatán seguirá creciendo.

Activistas, científicos y comunidades locales coinciden: se necesitan medidas de protección más ambiciosas que incluyan tanto la superficie como el subsuelo. Y estas medidas no pueden quedar supeditadas a intereses comerciales o políticos.

La protesta frente a SEMARNAT no fue un acto aislado, sino una advertencia: la Selva Maya está al límite. Greenpeace señala a CEMEX como un actor que, en lugar de liderar un cambio hacia un modelo regenerativo, estaría optando por repetir prácticas ya condenadas por su impacto ambiental y social.

Entre el discurso y la acción, la selva no puede esperar

En un país que se enfrenta a una crisis climática cada vez más evidente, no hay espacio para medias tintas. El caso de CEMEX y las sascaberas en la Selva Maya plantea una disyuntiva crítica: o las empresas y autoridades se alinean con una visión verdaderamente sostenible, o seguirán alimentando un modelo que prioriza el corto plazo sobre el bienestar común.

La denuncia de Greenpeace no es un ataque empresarial, sino un recordatorio urgente de que los compromisos sociales y ambientales deben reflejarse en las decisiones más estratégicas de una compañía.

¿Cuál es el impacto social de la gentrificación y cómo las empresas pueden mitigarla?

La gentrificación es un fenómeno urbano que ha ganado relevancia en los últimos años, especialmente en grandes ciudades donde la revalorización de ciertas zonas provoca un aumento acelerado de los precios de vivienda, desplazando a las comunidades originales. Este proceso no solo transforma el paisaje urbano, sino que también tiene consecuencias profundas en el tejido social, afectando a personas que históricamente han habitado esos barrios.

Cuando hablamos del impacto social de la gentrificación, no se trata solo de un cambio en la estética urbana o la llegada de nuevos servicios; implica la pérdida de redes comunitarias, el debilitamiento de la identidad cultural local y un aumento en la desigualdad. En este contexto, el papel de las empresas se vuelve crucial: pueden ser parte del problema, pero también parte de la solución si adoptan una postura ética y proactiva.

¿Qué es la gentrificación y por qué importa?

La gentrificación ocurre cuando zonas tradicionalmente habitadas por comunidades de bajos o medianos ingresos se vuelven atractivas para inversores y clases más altas, provocando un alza en los costos. Este fenómeno transforma la dinámica social del lugar, expulsando a residentes que ya no pueden costear vivir allí.

Aunque puede traer mejoras urbanas y desarrollo económico, también suele ignorar las necesidades de los habitantes originales. Los espacios públicos cambian, los negocios locales desaparecen y con ello se erosiona la historia viva de las comunidades. Comprender el impacto social de la gentrificación es fundamental para construir ciudades más inclusivas.

impacto social de la gentrificación

Desde la responsabilidad social empresarial, es necesario revisar si los proyectos que una compañía impulsa en ciertas zonas están promoviendo el desarrollo integral o simplemente responden a intereses comerciales a corto plazo.

El desplazamiento silencioso: una crisis habitacional

Uno de los efectos más visibles del impacto social de la gentrificación es el desplazamiento forzado de las familias. A medida que el costo de vida se eleva, muchos residentes se ven obligados a mudarse a zonas más alejadas, perdiendo acceso a servicios, empleos y redes de apoyo.

Este desplazamiento no siempre es inmediato, muchas veces es progresivo y silencioso. Las familias enfrentan aumentos constantes de renta, nuevos requisitos para alquileres o venta de inmuebles que terminan por marginarlos. Lo que comienza como renovación urbana, puede derivar en una crisis habitacional invisible.

El acceso a una vivienda digna es un derecho humano. Las empresas del sector inmobiliario, comercial y turístico tienen la responsabilidad de analizar si sus acciones están promoviendo una ciudad para todos o para unos pocos.

Pérdida de identidad y cultura barrial

La gentrificación no solo transforma edificios; transforma también las dinámicas sociales y culturales. Los barrios tienen historia, sabores, costumbres y ritmos propios que corren el riesgo de desaparecer cuando se convierten en destinos de moda.

Tiendas tradicionales, espacios comunitarios, arte callejero, festividades locales y otras expresiones culturales tienden a ser desplazadas por cafeterías boutique, cadenas comerciales o desarrollos homogéneos. Este borrado cultural tiene un alto impacto social de la gentrificación.

Las empresas pueden contribuir a la preservación cultural apoyando proyectos locales, invirtiendo en la identidad del barrio e integrando a la comunidad en el diseño y ejecución de sus proyectos.

La responsabilidad empresarial frente a la gentrificación

En muchas ocasiones, empresas inmobiliarias, turísticas o de servicios son señaladas como catalizadoras de la gentrificación. Sin embargo, adoptar un enfoque de responsabilidad social puede convertirlas en agentes de cambio positivo.

Una empresa consciente evalúa el entorno antes de desarrollar proyectos, escucha a las comunidades locales, crea alianzas con organizaciones vecinales y mitiga impactos negativos. Invertir con ética también implica buscar un equilibrio entre rentabilidad y bienestar social.

Integrar criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) en la toma de decisiones puede ayudar a prevenir que las operaciones de una compañía alimenten la exclusión y, en cambio, promuevan un desarrollo verdaderamente sostenible.

Soluciones urbanas con enfoque social

Existen alternativas para que el desarrollo urbano no implique desplazamiento. Una de ellas es el “desarrollo inclusivo”, un modelo que considera la permanencia de los habitantes actuales en las zonas intervenidas, con acceso a servicios, empleo y mejoras en calidad de vida.

Otro ejemplo es el uso de herramientas como los fideicomisos de tierras comunitarias o programas de renta controlada, que permiten mantener precios accesibles. Las alianzas público-privadas también pueden ser clave para crear soluciones habitacionales sostenibles.

Las empresas que integran este tipo de prácticas no solo previenen el impacto social de la gentrificación, sino que además construyen reputación positiva, confianza con las comunidades y resiliencia a largo plazo.

Turismo y gentrificación: una relación compleja

El turismo es uno de los sectores que más ha impulsado procesos de gentrificación, sobre todo en ciudades con alto valor histórico o cultural. Plataformas de hospedaje temporal, como Airbnb, han elevado los precios de renta en muchos barrios, vaciándolos de residentes permanentes.

Aunque el turismo puede beneficiar económicamente a ciertos sectores, su descontrol también contribuye al impacto social de la gentrificación. Los comercios locales son reemplazados por negocios para turistas, y la vida comunitaria pierde su esencia.

impacto social de la gentrificación

Una práctica responsable en este ámbito implica promover el turismo sostenible, con beneficios redistribuidos, límites claros y participación activa de la comunidad en la gestión del territorio.

Cómo las empresas pueden mitigar el impacto social de la gentrificación

Existen múltiples acciones que las empresas pueden implementar para mitigar el impacto social de la gentrificación: establecer políticas de compras locales, contratar mano de obra del barrio, crear espacios accesibles para toda la población y ofrecer vivienda asequible como parte de sus desarrollos.

También es importante realizar estudios de impacto social antes de comenzar cualquier intervención urbana. Escuchar las voces locales y establecer mecanismos de diálogo continuo ayuda a prevenir conflictos y construir confianza mutua.

Finalmente, rendir cuentas y transparentar los beneficios sociales de cada proyecto fortalece la legitimidad empresarial y demuestra un compromiso real con el bienestar colectivo.

El futuro urbano se escribe con responsabilidad

El impacto social de la gentrificación nos obliga a repensar cómo se desarrolla una ciudad. No basta con mejorar el paisaje urbano si a cambio se excluye a quienes le dan vida. Empresas, gobiernos y sociedad civil deben trabajar juntos para garantizar que el progreso no se traduzca en despojo.

Las empresas tienen un papel clave: pueden ser parte de una transformación más justa si colocan a las personas en el centro de sus decisiones. Invertir en ciudades incluyentes no solo es ético, también es una apuesta inteligente para un futuro más sostenible y resiliente.

¿México ha avanzado contra la discriminación de la mujer? ONU responde

0

México ha transitado un largo camino en la lucha por los derechos de las mujeres. Desde 2019, se han impulsado reformas legales que prometen un cambio de fondo, orientadas a la igualdad sustantiva y la erradicación de la violencia de género. Sin embargo, los avances legales no siempre se traducen en justicia cotidiana para las mexicanas, comparte un artículo de La Jornada.

Así lo dejó claro el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres (Cedaw) de la ONU, que recientemente emitió sus conclusiones sobre la situación actual. Si bien reconoce progresos normativos, también lanza alertas contundentes sobre temas estructurales no resueltos que siguen perpetuando la discriminación de la mujer en México.

Reformas legales: avances importantes, pero insuficientes

El Cedaw aplaudió las reformas constitucionales y legales adoptadas por México desde 2019, que han sentado las bases para una institucionalidad con perspectiva de género. Reconoció también el desarrollo de políticas públicas dirigidas a erradicar la violencia contra las mujeres.

Sin embargo, señaló que estas acciones aún no son suficientes para transformar de raíz los patrones socioculturales que normalizan la discriminación. La ONU subraya la necesidad de acompañar las leyes con mecanismos de aplicación sólidos y personal capacitado.

discriminación de la mujer en México

La discriminación de la mujer en México no solo se combate con marcos normativos, sino también con voluntad política y articulación efectiva con la sociedad civil, cuyas voces muchas veces siguen siendo excluidas de los espacios de decisión.

Poder judicial: sin enfoque feminista, no hay justicia

Una de las principales preocupaciones del Cedaw se centra en el sistema de justicia. Aunque se han elegido más juezas y magistradas, la ONU advierte que eso no garantiza automáticamente un enfoque feminista en los tribunales.

El comité insta a garantizar la independencia judicial y elevar los criterios de selección de jueces, asegurando su formación en derechos humanos y perspectiva de género. La falta de esta preparación impide que casos de feminicidio, esterilización forzada o desapariciones sean abordados con la sensibilidad que exigen.

La discriminación de la mujer en México se perpetúa también en los juzgados, donde muchas veces las víctimas encuentran revictimización o indiferencia, en lugar de justicia y reparación.

Agresiones a periodistas y buscadoras: una deuda urgente

El informe también enciende las alarmas sobre las crecientes agresiones hacia periodistas, defensoras de derechos humanos y mujeres buscadoras. Estas mujeres enfrentan amenazas, desapariciones y asesinatos por ejercer su labor.

El Cedaw exhorta al Estado mexicano a reforzar los mecanismos de protección, dotarlos de presupuesto suficiente y mejorar la coordinación entre niveles de gobierno. Denuncia que la labor de las buscadoras no es reconocida como defensa de derechos humanos, lo que limita su acceso a medidas de protección.

Frente a este panorama, la discriminación de la mujer en México adquiere un carácter aún más grave, cuando se normaliza la violencia contra quienes luchan por verdad y justicia para otras.

Grupos vulnerables: interseccionalidad como deuda pendiente

La ONU también pone el foco en mujeres históricamente marginadas, como las indígenas, afromexicanas, personas con discapacidad, diversidad sexual y trabajadoras sexuales. Para ellas, el acceso a derechos básicos como salud, educación o justicia sigue siendo una promesa lejana.

La falta de accesibilidad a servicios, la escasa representatividad en las políticas públicas y la discriminación interseccional generan un entorno hostil y excluyente. El Cedaw recomienda medidas específicas e incluyentes para cada grupo.

Reconocer la diversidad de experiencias y violencias es fundamental para erradicar de fondo la discriminación de la mujer en México, y no limitarse a soluciones generalistas que dejan fuera a miles.

Presupuesto y violencia vicaria: el doble abandono

Las mujeres víctimas de violencia doméstica, especialmente aquellas que enfrentan violencia vicaria —cuando sus hijos son usados como forma de agresión—, enfrentan un abandono sistemático. Muchas veces pierden la custodia o son obligadas a convivir con sus agresores en procesos judiciales sin enfoque de género.

Además, el informe advierte sobre los recortes presupuestarios a servicios de protección, como refugios y centros de justicia. Esto impacta particularmente a mujeres con discapacidad o que viven en zonas rurales, quienes tienen aún más barreras para acceder a estos apoyos.

La discriminación de la mujer en México no es solo simbólica; se refleja también en la falta de recursos que sostengan una respuesta efectiva ante la violencia y la exclusión.

El balance del Cedaw es claro: México ha avanzado, pero aún arrastra profundas deudas estructurales. Reconocer los logros no debe significar bajar la guardia ante las múltiples formas de discriminación que persisten. Las leyes existen, pero su aplicación sigue siendo desigual y, en ocasiones, simbólica.

Erradicar la discriminación de la mujer en México implica ir más allá de los discursos y poner en el centro a las mujeres reales, diversas y valientes que siguen enfrentando riesgos por exigir justicia. El verdadero cambio será tangible cuando cada mujer pueda vivir sin miedo, con dignidad y con plenos derechos.

10 formas en que el trabajo remoto reduce emisiones de carbono

El auge del trabajo remoto ha transformado no solo la manera en que interactuamos laboralmente, sino también el impacto que generamos sobre el medio ambiente. Lo que inició como una medida de emergencia durante la pandemia, hoy representa una oportunidad para repensar nuestra huella ecológica desde el ámbito corporativo y personal.

Diversos estudios han demostrado que el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones de carbono, pero pocas veces se analiza a profundidad el cómo y el porqué de estos efectos. En esta nota desglosamos diez formas concretas en las que esta modalidad puede convertirse en una aliada estratégica para la sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial.

10 formas en las que el trabajo remoto puede contribuir a la reducción de emisiones de carbono

1. Disminución del uso del automóvil particular

Una de las formas más evidentes en que el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones es al evitar millones de viajes diarios en automóvil. Esto significa menos consumo de combustibles fósiles y una baja considerable en la emisión de CO₂ a la atmósfera.

Según datos de la Agencia Internacional de Energía, el transporte representa casi una cuarta parte de las emisiones globales de CO₂. Al eliminar el traslado diario a la oficina, se reduce la congestión vehicular y la necesidad de construir más infraestructura para autos, lo que a largo plazo también tiene beneficios ambientales.

2. Menor demanda de transporte público

Aunque el transporte público es más eficiente en términos de emisiones por persona, su operación también conlleva un gasto energético considerable. Con menos personas desplazándose diariamente, se pueden ajustar frecuencias y rutas, optimizando el uso de energía.

Además, una reducción en la sobrecarga del transporte urbano permite a las ciudades invertir en opciones más sostenibles y eficientes. Así, el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones al descongestionar sistemas saturados que operan con energía fósil.

3. Reducción del consumo energético en oficinas

Los grandes edificios corporativos requieren sistemas complejos de aire acondicionado, calefacción, iluminación y tecnología que funcionan durante largas jornadas. Con menos personal presencial, se reduce la necesidad de mantener estos sistemas activos a plena capacidad.

Esta eficiencia energética en la infraestructura se traduce directamente en menos consumo de electricidad y, por ende, menos emisiones asociadas a su generación. Empresas que adoptan modelos híbridos pueden incluso redimensionar sus espacios y hacerlos más sostenibles.

4. Menor generación de residuos en oficinas

El trabajo remoto implica que las personas ya no generen residuos en masa en un mismo lugar: menos papeles impresos, vasos desechables, empaques de comida o residuos de cafetería. Esta dispersión contribuye a una reducción global de residuos urbanos.

Además, los trabajadores remotos suelen adoptar hábitos más responsables en sus hogares, como usar materiales reutilizables o controlar mejor su consumo. Este cambio de comportamiento aporta indirectamente al objetivo de sostenibilidad.

5. Incentivo para ciudades más descentralizadas

Cuando muchas personas pueden trabajar desde cualquier lugar, la necesidad de vivir cerca de los grandes centros urbanos disminuye. Esto alivia la presión sobre ciudades contaminadas y congestivas, promoviendo una mejor distribución poblacional.

Este fenómeno, conocido como “desurbanización funcional”, permite que más personas vivan en entornos con mayor cobertura verde, menor densidad vehicular y mejor calidad del aire. Así, el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones al redistribuir el impacto urbano.

6. Promoción del consumo local y responsable

Trabajar desde casa permite a las personas consumir productos y servicios de su entorno inmediato, lo que acorta cadenas logísticas y reduce las emisiones por transporte de mercancías. Las economías locales se fortalecen y el impacto ambiental se minimiza.

Este tipo de consumo consciente y de proximidad es una de las claves para una economía circular y baja en carbono. Empresas que promueven el home office también pueden fomentar proveedores locales para sus empleados, amplificando el impacto positivo.

7. Optimización del uso de recursos digitales

El teletrabajo ha acelerado la digitalización de procesos, lo que reduce la necesidad de insumos físicos como papel, impresoras, carpetas o envíos postales. Esta transformación no solo ahorra tiempo, también reduce la huella ambiental.

Aunque los centros de datos también consumen energía, su eficiencia es mucho mayor que la de procesos físicos tradicionales. El trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones al digitalizar rutinas que antes implicaban recursos materiales y traslados.

8. Rediseño de hábitos personales más sostenibles

Al tener mayor control de su entorno, muchas personas han rediseñado sus rutinas para ser más amigables con el ambiente: desde cocinar en casa hasta usar luz natural o reducir el uso de aire acondicionado. Estos cambios, aunque pequeños, suman en el conjunto global.

La autonomía que brinda el home office empodera a los individuos para tomar decisiones sostenibles en su vida cotidiana, algo que en un entorno corporativo tradicional puede verse limitado. Esta transformación cultural es uno de los beneficios menos visibles, pero más duraderos.

9. Reducción de viajes de negocios

Muchas reuniones que antes requerían vuelos o traslados ahora se realizan por videollamadas. Esta reducción en los viajes corporativos es una de las formas más claras en que el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones de carbono.

Con menos vuelos de trabajo, las empresas no solo ahorran en costos, sino también en su huella ambiental. Algunas ya han adoptado políticas para limitar sus viajes y priorizar la conexión digital como alternativa sostenible.

10. Estímulo a políticas empresariales más verdes

Las compañías que adoptan el trabajo remoto como parte de su cultura organizacional suelen acompañarlo de iniciativas más amplias de sostenibilidad, como metas de carbono neutro, compensación de emisiones o inversión en energías limpias.

Este tipo de acciones no solo reducen el impacto ambiental directo de la empresa, también influyen en su reputación y compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El home office se convierte así en un catalizador para una transformación corporativa más profunda.

Más allá de las emisiones: efectos colaterales positivos

El impacto ambiental del trabajo remoto también se extiende a otros aspectos de la vida urbana: menos ruido, mayor seguridad vial y mejor salud mental al reducir el estrés del traslado diario. Estos beneficios complementarios fortalecen el argumento a favor de modelos híbridos.

Además, al permitir una mayor flexibilidad, el teletrabajo promueve la inclusión laboral de personas con discapacidad, madres o cuidadores, fomentando una cultura organizacional más diversa y resiliente frente a los desafíos climáticos y sociales.

Consideraciones para evitar el efecto rebote

Es importante considerar que el trabajo remoto no es automáticamente sostenible. Si no se gestiona correctamente, puede generar un “efecto rebote”, como el uso excesivo de energía en casa, duplicación de recursos o incluso aislamiento social.

Por eso, es fundamental que las empresas acompañen esta modalidad con educación ambiental, herramientas eficientes, asesoría técnica y promoción de estilos de vida sostenibles. Solo así se asegura que el trabajo remoto realmente contribuya a la reducción de emisiones y no lo contrario.

El trabajo remoto representa una oportunidad real para que las empresas y personas reduzcan su impacto ambiental sin comprometer su productividad. Desde la movilidad hasta los hábitos de consumo, esta modalidad transforma silenciosamente la relación entre trabajo y medio ambiente.

Sin embargo, para que su efecto sea positivo y duradero, requiere de estrategias claras, liderazgo consciente y compromiso colectivo. Comprender cómo el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones es el primer paso para aprovechar su verdadero potencial en la transición hacia un futuro más sustentable.

¿Prohibir celulares mejora la salud mental estudiantil? Este país lo está intentando

0

Desde hace años, el uso excesivo de pantallas ha encendido las alertas en el ámbito educativo. Pero fue hasta enero de 2024 que Países Bajos dio un paso firme: prohibir celulares en clase en prácticamente todas sus escuelas secundarias. A más de un año de implementación, los primeros resultados no solo apuntan a una mejora en la concentración académica, sino también a un inesperado pero bienvenido efecto en la salud mental de los adolescentes, de acuerdo con el Excélsior.

La medida, respaldada por docentes, familias y autoridades, no fue una decisión improvisada. Respondió a una inquietud creciente sobre la hiperconectividad en la adolescencia y sus consecuencias en el entorno escolar. Ahora, los datos comienzan a contar una historia: más tranquilidad, menos ansiedad y una participación más activa en clase. Pero también hay retos nuevos, especialmente en la forma en que los jóvenes procesan sus emociones sin la mediación constante de una pantalla.

Un aula sin pantallas: los primeros efectos de prohibir celulares en clase

Cuando el gobierno neerlandés impulsó la política de prohibir celulares en clase, lo hizo con el respaldo de la comunidad educativa. Desde entonces, el 99 % de las escuelas secundarias ha adoptado medidas estrictas para limitar el acceso a dispositivos durante las clases. Muchos estudiantes deben dejar sus teléfonos en casa o guardarlos en cajas fuertes al inicio del día.

Un año después, el cambio es palpable. El 75 % de los centros reporta mejoras en la concentración y el 59 % señala un ambiente social más saludable. Aunque el rendimiento académico solo subió en un 28 %, el bienestar emocional destaca como uno de los beneficios más significativos.

prohibición de celulares en clases

Sin embargo, no todo es positivo. La eliminación de esta “válvula de escape digital” ha dado lugar a un aumento de episodios de acoso físico y actitudes disruptivas. Estos efectos secundarios exigen nuevas estrategias de contención emocional que acompañen la política educativa.

Más conexión humana, menos ansiedad digital

Una de las transformaciones más notorias ha sido la mejora en la interacción entre estudiantes y docentes. El 41 % de los profesores asegura que la participación en clase ha aumentado desde que se decidió prohibir celulares en clase. La atención plena, antes fragmentada por notificaciones constantes, vuelve a estar presente.

Además, el 64 % del alumnado afirma sentirse menos presionado socialmente al no tener el celular consigo. En un entorno donde la comparación digital constante alimentaba la ansiedad, este cambio ha traído un respiro. Menos selfies, más conversación cara a cara.

Esto se traduce también en un efecto preventivo: reducir la exposición digital durante el horario escolar podría mitigar el riesgo de problemas de salud mental más graves. Así lo advierte el Instituto Trimbos, que ha documentado un alza preocupante en síntomas depresivos y ansiedad entre jóvenes desde 2017.

Primaria y educación especial: impacto moderado pero relevante

En el nivel primario, el impacto de prohibir celulares en clase ha sido más discreto. El 89 % de las escuelas ha implementado alguna forma de restricción, pero solo el 23 % reporta mejoras notables en el bienestar del alumnado. Aun así, reducir la exposición temprana a dispositivos se percibe como una inversión a largo plazo en salud emocional.

Un fenómeno emergente ha sido el uso de relojes inteligentes como sustituto del celular. Aunque más difíciles de controlar, no han generado conflictos mayores. En estos casos, las escuelas trabajan en adaptar sus políticas con flexibilidad y vigilancia.

En la educación especial, el uso de celulares ya estaba limitado. Las excepciones continúan aplicándose con criterios de accesibilidad, permitiendo que estudiantes con discapacidades accedan a herramientas de apoyo como lectores de pantalla o audífonos conectados.

¿Tendencia europea o política aislada?

La experiencia de Países Bajos no es un caso aislado. Francia ya había implementado una política similar en 2018, y Suecia sigue pasos parecidos. Lo que distingue al modelo neerlandés es su enfoque consensuado: más del 95 % de las escuelas secundarias lo han adoptado sin necesidad de legislación formal, priorizando acuerdos entre comunidad educativa y Estado.

Este movimiento responde a un contexto más amplio. Un informe reciente reveló que los adolescentes pasan entre 3 y 5 horas diarias en el celular fuera del aula. En ese sentido, reducir esta exposición en horario escolar se vuelve una estrategia de higiene digital necesaria.

Las autoridades ahora evalúan ir más allá: extender las restricciones al uso de redes sociales durante los horarios escolares. La medida, aunque polémica, busca consolidar un entorno más saludable para el desarrollo emocional de los estudiantes.

Una oportunidad para repensar la convivencia escolar

Más allá de los beneficios inmediatos, prohibir celulares en clase ha detonado una reflexión más amplia sobre el rol de la tecnología en la vida escolar. ¿Cómo crear entornos que fortalezcan la empatía, la escucha activa y la salud emocional? ¿Qué herramientas pueden reemplazar las pantallas como vía de regulación emocional?

Aunque algunos efectos colaterales requieren atención, como el incremento de conductas disruptivas, también abren la puerta a innovar en estrategias socioemocionales. El aula libre de pantallas exige nuevos recursos pedagógicos y una presencia docente más cercana y proactiva.

En última instancia, la escuela no solo educa en contenidos: también moldea hábitos, vínculos y formas de habitar el mundo. En ese sentido, reducir la dependencia digital durante el horario escolar es un acto de responsabilidad educativa con implicaciones de largo alcance.

Tecnología sí, pero con propósito

Prohibir celulares en clase no se trata de demonizar la tecnología, sino de usarla con conciencia. La experiencia neerlandesa muestra que limitar su uso en las aulas puede mejorar significativamente el bienestar emocional de los adolescentes y fortalecer el tejido social escolar.

Este tipo de políticas requieren diálogo constante, ajustes y acompañamiento emocional. Pero si algo ha demostrado este experimento a gran escala es que hay una alternativa posible a la hiperconectividad: una en la que la atención plena, la convivencia real y la salud mental tengan un lugar privilegiado en la educación.

En un mundo cada vez más digital, apostar por momentos de desconexión consciente puede ser, paradójicamente, una de las decisiones más conectadas con el bienestar de las nuevas generaciones.

Fundación PepsiCo México invertirá cerca de 7 millones de pesos para nutrir el futuro de un millón de personas de la mano de BAMX

Fundación PepsiCo México celebró su 13° aniversario de la mano de su red de aliados, beneficiarios, voluntarios y marcas insignia como Sabritas, Gamesa, Quaker y Natuchips. En un evento encabezado por Isaías Martínez, presidente de la fundación y de la compañía, se anunció la inversión de 6.7 millones de pesos para contribuir a la seguridad alimentaria de un millón de personas durante los próximos cinco años por medio de la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX).

“Nuestra historia nos define como aliados que liberan el potencial de las comunidades. A través de nuestra Fundación, durante 13 años hemos sido  un agente de cambio positivo en los lugares en los que estamos presentes. Esta inversión representa nuestro compromiso con aliados, beneficiarios, así como con los voluntarios de nuestra familia conformada por más de 200 marcas que, en cada programa, continúan alimentando el cambio”, afirmó Isaías Martínez, presidente de PepsiCo Alimentos México y de Fundación PepsiCo.

La inversión pondrá foco en tres ejes clave:

  1. Adquisición y donación de un camión de cinco toneladas, que permitirá mejorar la capacidad logística, el rescate y la distribución de alimentos por parte de Red BAMX en la zona del Bajío.
  2. Fortalecimiento de la infraestructura de los Bancos de Alimentos, al permitir un almacenamiento más eficiente y una mayor cobertura. Los Bancos de Alimentos que se beneficiarán son los ubicados en Zapotlanejo, Jalisco; Mérida, Yucatán y San Cristobal de las Casas, Chiapas.
  3. Inversión en el Fondo para el Rescate en el Campo, que habilitará la recuperación de alimentos directamente desde el origen y contribuirá a reducir el desperdicio. El fondo revolvente es una herramienta financiera que permite dar viabilidad a las actividades de rescate de alimentos desde el campo, como puede ser apoyar a productores para el aprovechamiento de productos no comercializados.
Fundación PepsiCo México

“Para la Red BAMX, esta alianza representa mucho más que una inversión: es una oportunidad real de transformar el acceso a los alimentos en las regiones donde más se necesita. Gracias al compromiso de Fundación PepsiCo México podremos fortalecer nuestra infraestructura, llegar más lejos y seguir alimentando el cambio en comunidades del Bajío y el sureste del país”, señaló Mariana Jiménez, Directora General de la Red BAMX.

En 2024, Red BAMX rescató más de 182 toneladas de alimento, reflejo del impacto colectivo de sus acciones. La alianza con Fundación PepsiCo México se suma a los esfuerzos de la Red para fortalecer la seguridad alimentaria. Además del rescate de alimentos, la organización lidera programas integrales de impacto social y ambiental, entre los que destacan:

  • Comer en Familia, que promueve la educación alimentaria y prácticas saludables
  • Al Rescate, iniciativa que recupera alimentos preparados de hoteles y restaurantes mediante una app móvil y
  • Pacto por la Comida, acuerdo voluntario que une a organizaciones para crear sistemas alimentarios más sostenibles y reducir el desperdicio.

Lo anterior es testimonio de una historia de 13 años a lo largo de los cuales la Fundación PepsiCo  ha invertido 28 millones de dólares en organizaciones de gran alcance en el país, lo cual se ha traducido en un beneficio para más de 5 millones de personas.

Fundación PepsiCo México

“En PepsiCo, creemos en el poder de las alianzas para generar cambios reales y alimentar el cambio. Por eso, seguiremos impulsando el trabajo de organizaciones de la sociedad civil con experiencia probada en transformar comunidades y fomentar el desarrollo sostenible en las zonas que más lo necesitan” señaló Leonor Quiroz, Directora Sr. de Comunicación Corporativa & Impacto Social para PepsiCo Alimentos México.

“Con nuestros tres programas insignia –Agrovita, Hambre Cero y Redes Solidarias– hemos tenido la oportunidad de habilitar a organizaciones como la Red de Bancos de Alimentos de México, Un Kilo de Ayuda y Save the Children, entre otras, que son reconocidas por ser agentes de cambio para la sociedad mexicana. Nos enorgullece ser parte de esta huella”,  comentó Dulce Santana, Gerente Senior de Impacto Social y Fundación PepsiCo México, durante el evento de celebración por los 13 años de la fundación.

Fundación PepsiCo México continuará reforzando sus tres pilares estratégicos de intervención, que abarcan desde la cobertura de necesidades básicas para poblaciones que no cuentan con acceso a alimentos o agua; construcción de capacidades locales, por medio de conocimientos, infraestructura y habilidades duras y blandas; y autogestión, mediante planes de salida sostenibles que permiten a las comunidades continuar prosperando de manera autónoma.

Epson fue seleccionada por vigésimo segundo año consecutivo para integrar  el índice FTSE4Good

Seiko Epson Corporation (TSE: 6724, “Epson”) fue seleccionada para integrar la serie de índices FTSE4Good, desarrollada por FTSE Russell, empresa del grupo London Stock Exchange Group. Este es el vigésimo segundo año consecutivo en que Epson forma parte del índice.

Epson aspira a alcanzar la sostenibilidad y enriquecer a las comunidades a largo plazo. La empresa considera que su inclusión en este índice constituye una evidencia objetiva de sus iniciativas en materia ambiental y social, y un reconocimiento a su posición como empresa sostenible.

La serie de índices FTSE4Good, creada por el proveedor global FTSE Russell, está diseñada para medir el desempeño de las empresas que demuestran prácticas destacadas en los ámbitos ambiental, social y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés). Estos índices se utilizan ampliamente para el desarrollo y la evaluación de fondos de inversión sostenible y otros instrumentos financieros responsables.

https://twitter.com/EpsonAmerica/status/1914723227030388841

Además del índice FTSE4Good, Epson también integra otros índices de inversión ESG conformados por acciones japonesas y utilizados por el Fondo de Inversión en Pensiones del Gobierno de Japón (GPIF), entre ellos: FTSE Blossom Japan Index; FTSE Blossom Japan Sector Relative Index; MSCI Nihonkabu ESG Select Leaders Index; MSCI Japan Empowering Women Index (WIN); S&P/JPX Carbon Efficient Index; y Morningstar Japan ex-REIT Gender Diversity Tilt Index.

Gestión de Sostenibilidad

corporate.epson/en/sustainability/initiatives/

FTSE Russell

https://www.ftserussell.com

Serie de Índices FTSE4Good 

https://www.ftserussell.com/products/indices/ftse4good