Más de 190 mil niños y niñas se suman al movimiento verde en las Eco Jornadas LTH 2025

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Como parte de las Eco Jornadas LTH, iniciativa de educación ambiental que promueve la conciencia ecológica y la acción comunitaria en favor de los ecosistemas más vulnerables de México, durante este mes de agosto se han realizado sesiones en la Ciudad de México, las cuales han reunido a más de 6,500 personas en el Bosque de San Juan de Aragón, uno de los pulmones más importantes del norte de la Ciudad de México.

A lo largo del año, las Eco Jornadas LTH se realizan en más de 20 ciudades de la República Mexicana, llevando su mensaje de educación ambiental a distintos rincones del país. Mérida, Chiapas, Veracruz, León, Puebla y Aguascalientes son solo algunos de los lugares donde miles de familias, niñas, niños y jóvenes participan en actividades diseñadas para despertar conciencia ecológica y promover el cuidado del planeta.

En lo que va del año, las jornadas ecológicas se han impartido a alrededor de 190 mil niñas y niños, impactando de manera indirecta también a sus familias y amigos.

Las sesiones en el Bosque de San Juan de Aragón en la CDMX, consisten en pláticas educativas que son impartidas por Preservamb, Asociación Civil sin fines de lucro, dedicada a la educación ambiental, la sostenibilidad y cultura. Estas charlas promueven el cuidado de las plantas y el medio ambiente en general, así como algunas prácticas sostenibles para generar un cambio de conciencia ambiental en la vida cotidiana.

Eco Jornadas LTH 2025

Además, como parte de la experiencia en las Eco Jornadas, a los asistentes se les entrega una maceta con semillas de alguna planta, reforzando con ello la importancia de sembrar vida desde casa. Las macetas, además de ser biodegradables, en lugar de tierra común para plantas, contienen polvillo de coco, un eco sustrato 100% orgánico que evita la extracción de suelo de los cerros y aporta múltiples beneficios al desarrollo de las plantas: mejora la retención de humedad y la aireación del suelo, lo que hace que las semillas entregadas pueden germinar en apenas cinco días, favoreciendo un crecimiento vigoroso en huertos, jardines o macetas.

Desde hace 14 años, las Eco Jornadas LTH se han consolidado como uno de los programas de educación ambiental más importantes de México. Solo en 2024 lograron impactar a más de 187,500 niños en diferentes ciudades y festivales, como la Cumbre Tajín en Papantla, Veracruz, y el Festival de Papirolas en Guadalajara, Jalisco. Desde su puesta en marcha, estas jornadas han beneficiado a más de 1 millón 190 mil niñas, niños y jóvenes, alcanzando de manera indirecta a más de 4 millones de mexicanos.

Con iniciativas como ésta, la marca reafirma su compromiso con la responsabilidad social y el cuidado del medio ambiente, buscando llevar este mensaje a cada rincón del país. De hecho, a finales de este mes llegarán al Parque Fundidora, en Monterrey, Nuevo León, reforzando su impacto y consolidando a LTH® como una marca firmemente comprometida con la educación ambiental y la sostenibilidad. El objetivo es despertar conciencia ecológica desde temprana edad y motivar a las familias a convertirse en agentes de cambio. Cada semilla entregada representa esperanza para el planeta y para las nuevas generaciones.

Nestlé y el dilema ético: por qué la relación del CEO con una subordinada costó su puesto

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Nestlé, la mayor empresa alimentaria del mundo, enfrenta una coyuntura que trasciende lo noticioso: el despido del CEO de Nestlé no es solo un cambio de liderazgo, sino un mensaje contundente sobre ética corporativa. La destitución de Laurent Freixe, tras confirmarse una relación no revelada con una subordinada directa, obliga a reflexionar sobre cómo las compañías deben aplicar con rigor sus códigos de conducta, sin importar el nivel jerárquico.

Este episodio revela la tensión entre resultados empresariales y valores corporativos. ¿Es posible priorizar el crecimiento financiero sin comprometer los principios éticos? Nestlé parece responder que no. La investigación supervisada por el consejo de administración y la sustitución inmediata por Philipp Navratil muestran que la gobernanza interna no puede ser un mero adorno, sino un pilar estratégico.

Despido del CEO de Nestlé: un mensaje que va más allá del caso individual

El despido del CEO de Nestlé no obedece a un escándalo financiero ni a un fracaso en la estrategia de negocio, sino a un incumplimiento ético. La decisión envía una señal clara: los códigos de conducta no son negociables, incluso para quienes ocupan el máximo cargo ejecutivo. Esto refuerza la idea de que la integridad corporativa debe situarse al mismo nivel que la rentabilidad o el crecimiento.

El caso Freixe subraya la importancia de la transparencia y la coherencia. Cuando los líderes violan normas internas, las compañías enfrentan un dilema: encubrir para proteger la reputación inmediata o actuar con firmeza para salvaguardar su credibilidad a largo plazo. Nestlé eligió lo segundo, dejando claro que su compromiso con la ética no se limita al papel.

https://twitter.com/FT/status/1962574979620368701

Esta acción ofrece un ejemplo práctico de cómo la gobernanza puede ser más que un formalismo. El mensaje es simple: ningún cargo está por encima de los valores de la organización. La decisión también protege la cultura interna, evitando que el silencio o la permisividad se conviertan en precedentes peligrosos.

Además, este episodio genera un debate más amplio: ¿están las empresas preparadas para sostener este tipo de decisiones cuando afectan a figuras estratégicas? Nestlé parece haber demostrado que sí, aunque el reto será mantener la misma coherencia en situaciones futuras y en todos los niveles de la compañía.

Ética y gobernanza: ¿moda o convicción real?

Durante años, la ética empresarial fue percibida como un accesorio reputacional. Sin embargo, casos como el despido del CEO de Nestlé prueban que las empresas globales empiezan a tratarla como un factor central de su sostenibilidad. La gobernanza corporativa ya no se limita a informes anuales o discursos institucionales, sino que exige decisiones visibles, aunque resulten incómodas.

Este cambio responde a la presión de los inversionistas, consumidores y empleados, quienes demandan que los valores no se queden en declaraciones vacías. Para Nestlé, actuar con rapidez y transparencia fue una manera de proteger no solo su reputación, sino también la confianza interna: cada colaborador percibe que las reglas son las mismas para todos.

despido del CEO de Nestlé

La decisión también marca un contraste con épocas anteriores, en las que las empresas podían manejar estos asuntos de forma discreta o incluso encubierta. Hoy, la sociedad y los medios exigen respuestas inmediatas y coherentes. Los consejos de administración ya no pueden permitirse la pasividad sin poner en riesgo el valor de la marca.

Más allá del caso específico, surge una lección clave: las políticas éticas deben ser reforzadas con mecanismos reales de vigilancia y consecuencias tangibles. Sin estos elementos, los códigos de conducta pierden fuerza y se convierten en documentos decorativos.

Lecciones para la alta dirección y los consejos de administración

El despido del CEO de Nestlé invita a replantear el papel de los consejos de administración en la supervisión de los líderes. No se trata solo de evaluar resultados financieros, sino de vigilar que la conducta de quienes toman decisiones estratégicas refleje los valores institucionales.

Una gobernanza robusta requiere procesos claros para detectar y atender conflictos de interés. Las investigaciones internas deben ser rápidas, transparentes y apoyadas por asesoría externa, como ocurrió en este caso. Esto evita percepciones de favoritismo y garantiza que las conclusiones se basen en hechos y no en jerarquías.

Los líderes empresariales también deben ser conscientes de que su conducta personal impacta la reputación corporativa tanto como sus decisiones de negocio. La línea entre lo privado y lo profesional es cada vez más delgada cuando se ocupa la dirección de una multinacional.

Finalmente, este caso es un recordatorio para las empresas: el compromiso ético no se delega, se vive en todos los niveles. Un CEO no solo gestiona resultados; también encarna la cultura de la organización ante empleados, inversionistas y la sociedad.

despido del CEO de Nestlé

¿Estamos ante un nuevo estándar global?

El despido del CEO de Nestlé podría marcar un punto de inflexión en la forma en que se evalúa el liderazgo empresarial. La decisión refuerza la idea de que el poder no debe blindar a nadie frente a las reglas internas, y que las empresas que actúan con coherencia ganan legitimidad en un entorno donde la confianza es un activo crítico.

Si este tipo de acciones se convierte en práctica común, las empresas podrían avanzar hacia un modelo de liderazgo más ético y menos tolerante con conductas inapropiadas. Sin embargo, aún queda por ver si otras compañías seguirán el ejemplo o si se tratará de un caso aislado impulsado por la presión mediática.

Para las organizaciones, adoptar este estándar implica revisar sus códigos de conducta, asegurarse de que son conocidos y aplicados, y reforzar sus canales de denuncia. También supone enviar un mensaje claro a los equipos: la ética es una prioridad estratégica, no un discurso de relaciones públicas.

En última instancia, el verdadero reto no es despedir a un CEO por incumplir las normas, sino construir culturas corporativas donde estas situaciones no ocurran, porque todos —desde la base hasta la cima— entienden y respetan los valores de la organización.

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Ética como eje del liderazgo empresarial

El caso Nestlé demuestra que el liderazgo moderno no puede separarse de la ética. Cuando los valores corporativos son vulnerados por quienes encabezan la organización, las decisiones firmes se vuelven inevitables, incluso si implican sacrificar estabilidad directiva.

Este episodio refuerza la idea de que la gobernanza responsable no es opcional. Al actuar con coherencia, Nestlé no solo protege su reputación, sino que sienta un precedente para el resto del sector: la ética debe ser el eje central del liderazgo, sin importar cuán alto sea el cargo comprometido.

Permisos laborales por salud mental: ¿una utopía o un cambio cercano en México?

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Hablar de salud mental en el ámbito laboral sigue siendo un tema rodeado de estigmas, silencios y pendientes. Aunque cada vez más organizaciones incluyen el bienestar psicológico en su agenda de responsabilidad social, pocas veces se ha logrado que este compromiso trascienda hacia el marco legal. En México, un nuevo debate abre la puerta a repensar cómo las empresas y el Estado pueden garantizar un derecho que va más allá de la productividad: el derecho a la salud integral.

De acuerdo con El economista, en la Cámara de Diputados se discute una iniciativa que propone incorporar los permisos laborales por salud mental en la Ley Federal del Trabajo. Este cambio no solo colocaría a México en la vanguardia regional en materia de bienestar, también reconocería que las personas necesitan espacios de recuperación emocional y psicológica para poder continuar con sus proyectos de vida. Pero, ¿es posible que esta prestación deje de ser un ideal y se convierta en una realidad?

El nacimiento de una propuesta que rompe silencios

La iniciativa presentada por el Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano busca que los permisos laborales por salud mental se reconozcan como un derecho. Estos consistirían en hasta siete días remunerados, continuos o no, a los que las y los trabajadores podrían acceder dos veces al año.

El acceso estaría respaldado por un justificante médico expedido por instituciones públicas o privadas registradas ante la Secretaría de Salud, asegurando formalidad y credibilidad en el proceso. Con ello, se evitaría que este beneficio se preste a malos usos, al tiempo que se fortalece la confianza entre empresa, empleado y sistema de salud.

La propuesta reconoce algo fundamental: cada proceso de recuperación es distinto. Por ello, contempla la posibilidad de extender estos permisos hasta 180 días en casos justificados, siempre bajo supervisión médica. Una medida que humaniza la ley y rompe con la rigidez tradicional del marco laboral.

Una apuesta por la responsabilidad social empresarial

Más allá del aspecto jurídico, esta iniciativa interpela directamente a las empresas. “Obligar” a otorgar estos permisos no debe leerse como una carga, sino como un acto de responsabilidad social que fomenta culturas de apoyo y cuidado dentro de los espacios de trabajo.

La salud mental no es un asunto individual, sino colectivo. Cuando un trabajador puede tomarse un respiro, el beneficio trasciende a todo el equipo: mejora la confianza, se fortalece la productividad y se construye una organización más resiliente. En este sentido, los permisos laborales por salud mental no son un costo, sino una inversión en capital humano.

Este giro responde a una tendencia global: la empresa como un actor con responsabilidades sociales y éticas frente a sus colaboradores. Incorporar este tipo de medidas es, al mismo tiempo, un paso hacia la construcción de reputaciones más sólidas y congruentes.

México frente al espejo internacional

Aunque para México la iniciativa es novedosa, no es un terreno inexplorado en el mundo. Países como Reino Unido e Irlanda reconocen este derecho con licencias de hasta siete días, mientras que en Chile y Brasil alcanzan los 15 días. España incluso distingue los plazos según el tipo de trastorno, con licencias que pueden llegar a los 60 días.

La comparación muestra que reconocer los permisos laborales por salud mental no es una utopía, sino una práctica consolidada en diversos sistemas legales. Lo que está en juego es si México podrá adaptar sus marcos normativos a una realidad que otras naciones ya transitan.

El reto es doble: avanzar en la legislación y, al mismo tiempo, transformar la cultura organizacional para que pedir un permiso por salud mental no sea motivo de estigma ni de discriminación.

Los obstáculos: entre la norma y la práctica

Uno de los mayores desafíos radica en que, actualmente, la Ley Federal del Trabajo establece que los trastornos deben estar ligados a la actividad laboral para ser reconocidos como enfermedades profesionales. Esto complica que los trabajadores accedan a beneficios de tratamiento o indemnizaciones.

La iniciativa de MC busca abrir un resquicio en esta lógica, al reconocer que la salud mental no depende únicamente de las condiciones de trabajo, sino también de contextos sociales y personales. Este enfoque más integral representa un cambio de paradigma en el entendimiento del bienestar.

Sin embargo, la implementación requerirá ajustes en recursos humanos, presupuestos y sistemas de salud. Un camino que no será sencillo, pero que puede marcar la diferencia en la vida de millones de personas.

La urgencia de un cambio cultural

El verdadero impacto de esta iniciativa no está solo en la ley, sino en el cambio cultural que exige. Reconocer la importancia de la salud mental implica dejar atrás los prejuicios que ven la ansiedad, la depresión o el estrés como signos de debilidad.

El mensaje que envía la legislación es poderoso:

Todas y todos podemos necesitar un respiro en algún momento, y pedirlo no debería avergonzarnos. Al contrario, debería ser una señal de madurez y de responsabilidad consigo mismo.

En este sentido, los permisos laborales por salud mental pueden convertirse en una herramienta para normalizar la conversación sobre bienestar emocional en el ámbito laboral, un tema que hasta ahora se ha mantenido en la penumbra.

De la iniciativa a la acción

Que la propuesta llegue a la Comisión de Trabajo y Previsión Social es apenas el primer paso de un largo camino legislativo. Pero el hecho de que esté en la agenda abre una oportunidad histórica para colocar la salud mental como prioridad en la política pública y laboral de México.

Si se aprueba, el reto será doble: garantizar que las instituciones de salud tengan la capacidad de emitir los justificantes de manera oportuna y que las empresas adopten la medida con apertura y sin prácticas de discriminación.

El papel de las y los especialistas en responsabilidad social será clave para acompañar esta transición, asegurando que el derecho se traduzca en una práctica cotidiana que genere bienestar real.

La propuesta de reconocer los permisos laborales por salud mental en la Ley Federal del Trabajo representa mucho más que una modificación legal: es una declaración de principios sobre el país que queremos construir. Uno en el que la productividad no esté peleada con la dignidad, y donde las empresas entiendan que cuidar a sus trabajadores es cuidar su futuro.

Tal vez hace unos años hablar de este derecho parecía utópico. Hoy, México tiene la oportunidad de dar un paso firme hacia un cambio cercano y necesario. Porque sin salud mental, no hay bienestar posible, y sin bienestar, no hay verdadera sostenibilidad social ni empresarial.

¿Qué sigue para la coalición climática? Una votación crucial con recursos agotados

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En un momento en el que la crisis ambiental exige compromisos firmes, la coalición climática del sector bancario global se encuentra frente a una encrucijada. El grupo que alguna vez prometió liderar la transformación hacia un futuro neto cero ahora enfrenta dudas sobre su capacidad de mantenerse unido tras la salida de algunos de sus miembros más influyentes.

Segun un artículo de Reuters, la pregunta que hoy resuena en la comunidad financiera y en los foros de responsabilidad social es clara: ¿puede la coalición climática sostener su credibilidad y avanzar en sus objetivos con recursos limitados y bajo presión política? La votación que se llevará a cabo a finales de septiembre podría marcar un antes y un después en el rumbo de esta iniciativa.

El origen de una alianza con grandes ambiciones

Cuando se creó en 2021, la Net-Zero Banking Alliance se presentó como la columna vertebral de los compromisos financieros frente al cambio climático. Su promesa era sencilla pero poderosa: alinear a los bancos con el Acuerdo de París y generar un movimiento global hacia las emisiones netas cero.

Los objetivos incluían establecer metas claras para sectores intensivos en carbono y garantizar informes anuales de avance. Esta estructura buscaba no solo la transparencia, sino también el compromiso público de instituciones que históricamente han sido motor de la economía global.

En su momento, la coalición climática representó un parteaguas en la forma en que la banca entendía la sostenibilidad: ya no se trataba solo de responsabilidad corporativa, sino de replantear el modelo financiero hacia la resiliencia climática.

Salidas que sacuden la confianza

El retiro de bancos como UBS, Barclays y HSBC marcó un punto de inflexión en la narrativa. Estos movimientos no fueron aislados; respondieron a presiones políticas y regulatorias que colocaron a las instituciones en una posición incómoda frente a los mercados y los gobiernos.

La deserción de grandes jugadores debilitó la percepción de unidad dentro de la alianza, y generó cuestionamientos sobre si sus compromisos eran sostenibles o solo gestos simbólicos. Para un público especializado, el mensaje fue claro: el voluntarismo tiene límites frente a los intereses económicos y políticos.

Cada salida no solo resta músculo financiero, sino también legitimidad. Y cuando hablamos de una coalición climática, la legitimidad es tan crucial como los recursos mismos.

El dilema de cambiar de estructura

Ante la crisis de confianza, la propuesta de evolucionar de una “alianza basada en membresía” a una “iniciativa marco” busca ofrecer mayor flexibilidad. El objetivo es mantener a los bancos vinculados, aunque sin la rigidez que podría alejarlos frente a presiones externas.

El cambio implicaría que las instituciones financieras no tendrían la misma carga de obligaciones, pero sí seguirían recibiendo lineamientos, herramientas y acompañamiento para acelerar la transición. Una apuesta pragmática que intenta salvar lo que queda de la iniciativa.

Sin embargo, para críticos, la pregunta es si esta transformación fortalece a la coalición climática o si, por el contrario, diluye su esencia. ¿Se trata de resiliencia adaptativa o de un retroceso en los compromisos?

La presión política y el fantasma del greenwashing

Los ataques de legisladores estadounidenses, que alegaron riesgos antimonopolio, han sido determinantes en el abandono de varios bancos. Esta dinámica refleja un dilema global: la sostenibilidad aún se percibe como una bandera ideológica en lugar de un consenso técnico.

En este terreno, las empresas enfrentan un doble riesgo. Por un lado, ser acusadas de ceder ante presiones políticas; por otro, ser señaladas de incurrir en greenwashing si suavizan sus compromisos.

El resultado es una coalición que camina en la cuerda floja, tratando de mantener relevancia mientras evita convertirse en un símbolo de compromisos incumplidos.

La mirada crítica de la sociedad civil

Organizaciones como Reclaim Finance han señalado que los cambios propuestos son, en el fondo, una estrategia para disimular la pérdida de fuerza de la alianza. Para ellas, el voluntarismo corporativo nunca será suficiente sin el respaldo de regulaciones vinculantes.

El argumento es contundente: si los compromisos climáticos no se acompañan de mecanismos obligatorios, siempre estarán en riesgo de diluirse ante intereses económicos. Y el retiro de bancos emblemáticos confirma esa fragilidad.

La sociedad civil, más que nunca, exige pasar de la narrativa a la acción. Y en ese sentido, la coalición climática tiene un reto mayúsculo: demostrar que aún puede ser un referente de transformación y no solo un experimento fallido.

¿Qué significa realmente este momento?

La votación de septiembre no es solo un trámite administrativo, sino una señal sobre la capacidad del sector financiero para adaptarse a la complejidad de la transición climática. Lo que está en juego es la confianza de la comunidad internacional en un modelo de autorregulación que parece tambalear.

Si la alianza logra reinventarse y consolidar un esquema flexible pero útil, podría convertirse en un laboratorio de aprendizajes sobre cómo gestionar compromisos colectivos en un contexto adverso.

Por el contrario, si los cambios terminan en una pérdida de exigencia, el sector financiero quedará bajo mayor escrutinio y aumentará la demanda de regulaciones obligatorias que sustituyan los acuerdos voluntarios.

La historia de la coalición climática refleja las tensiones entre la ambición global y los límites de los compromisos voluntarios. Lo que ocurra en la votación marcará si esta iniciativa se consolida como un actor clave en la transición energética o si pasa a ser recordada como una oportunidad perdida.

El aprendizaje es claro: el cambio climático exige más que declaraciones; requiere coherencia, valentía y un compromiso real que trascienda coyunturas políticas y económicas.

10 maneras de integrar la economía circular en tu empresa

La sostenibilidad ya no es solo un concepto aspiracional; se ha convertido en un imperativo estratégico para las empresas que buscan perdurar en un entorno competitivo y consciente. Integrar la economía circular en tu empresa no solo implica minimizar residuos, sino repensar procesos, productos y relaciones con proveedores y clientes

Este enfoque permite a las organizaciones crear valor de manera sostenible, reducir costos y fortalecer su reputación corporativa. Además, fomenta la innovación y promueve una cultura interna donde la responsabilidad social se traduce en acciones concretas y medibles.

10 maneras de integrar la economía circular en tu empresa

1. Rediseñar productos para prolongar su vida útil

Uno de los pilares para integrar la economía circular en tu empresa es el rediseño de productos, priorizando durabilidad y facilidad de reparación. Esto no solo reduce el desperdicio, sino que también genera lealtad entre los clientes al ofrecer soluciones sostenibles y confiables.

Al aplicar estrategias de diseño modular o materiales reciclables, las empresas pueden disminuir significativamente el impacto ambiental de sus productos. Esta práctica convierte a la sostenibilidad en un diferenciador competitivo que fortalece la percepción de la marca.

2. Implementar programas de reciclaje interno

Crear un sistema de reciclaje dentro de la empresa ayuda a cerrar el ciclo de los materiales utilizados. Separar, clasificar y reutilizar desechos internos no solo contribuye al medio ambiente, sino que también optimiza recursos y reduce costos operativos.

Además, involucrar a los colaboradores en estos programas fortalece la cultura organizacional y sensibiliza a los equipos sobre la importancia de adoptar hábitos sostenibles en todos los niveles de la empresa.

3. Establecer alianzas con proveedores sostenibles

Para integrar la economía circular en tu empresa, es crucial trabajar con proveedores que compartan la visión de sostenibilidad. La colaboración con socios estratégicos permite cerrar el ciclo de materiales desde la cadena de suministro y generar impacto positivo en toda la industria.

Estas alianzas pueden incluir acuerdos para el retorno de envases, uso de materiales reciclados o soluciones logísticas sostenibles, transformando la cadena de valor en un ecosistema más responsable y resiliente.

4. Fomentar la reutilización de materiales

La reutilización es un elemento clave de la economía circular. Al encontrar nuevos usos para materiales y componentes que normalmente se desecharían, las empresas pueden reducir el consumo de recursos y los costos asociados con la adquisición de nuevos insumos.

Incorporar esta práctica no solo genera beneficios ambientales, sino que también impulsa la creatividad interna y puede abrir oportunidades de innovación en productos y procesos, reforzando el valor de la empresa.

5. Optimizar los procesos de producción

Revisar y optimizar los procesos de fabricación permite disminuir desperdicios, energía y emisiones de gases contaminantes. Integrar la economía circular en tu empresa requiere identificar oportunidades para cerrar ciclos dentro de cada etapa de producción.

El uso de tecnologías limpias, la automatización de residuos y la planificación eficiente de recursos son estrategias que aumentan la rentabilidad y consolidan la sostenibilidad como un eje estratégico de la organización.

6. Diseñar estrategias de logística inversa

La logística inversa consiste en recuperar productos al final de su vida útil para reincorporarlos al ciclo productivo. Esta estrategia no solo reduce la generación de residuos, sino que también puede convertirse en un nuevo canal de negocio.

Implementar la logística inversa permite a la empresa medir su impacto ambiental de manera tangible y fortalecer su reputación frente a clientes, inversionistas y la comunidad, evidenciando un compromiso real con la responsabilidad social.

7. Crear incentivos para la devolución de productos

Incentivar a los clientes a devolver productos usados es una estrategia efectiva para integrar la economía circular en tu empresa. Programas de recompra, descuentos o puntos de fidelidad facilitan la recuperación de materiales valiosos y fomentan la participación activa del consumidor.

Estos programas fortalecen la relación con los clientes y generan un ciclo de retroalimentación que impulsa mejoras en diseño, producción y sostenibilidad, consolidando un modelo de negocio responsable y rentable.

8. Adoptar modelos de negocio basados en servicios

Transformar productos en servicios, como el alquiler o la suscripción, es otra forma de integrar la economía circular en tu empresa. Este enfoque permite maximizar el uso de los bienes y reducir el desperdicio asociado con la producción masiva.

Además, el modelo basado en servicios fomenta la innovación constante y fortalece la relación con los clientes, quienes perciben valor añadido y se involucran en un consumo más consciente y responsable.

9. Implementar indicadores de desempeño circular

Medir y reportar avances en economía circular es esencial para garantizar que las iniciativas sean efectivas. La definición de indicadores claros permite identificar áreas de mejora, optimizar recursos y comunicar resultados a stakeholders internos y externos.

Estos indicadores no solo facilitan la toma de decisiones estratégicas, sino que también fortalecen la transparencia corporativa y la credibilidad de la empresa en materia de responsabilidad social y ambiental.

10. Capacitar y sensibilizar a los colaboradores

El éxito de cualquier estrategia circular depende de la cultura interna. Capacitar a los colaboradores en economía circular y responsabilidad social garantiza que todos los niveles de la organización comprendan y adopten prácticas sostenibles.

Involucrar a los equipos mediante talleres, campañas internas y reconocimiento de iniciativas individuales genera un efecto multiplicador, asegurando que la sostenibilidad sea un valor vivido y compartido dentro de la empresa.

Integrar la economía circular en tu empresa no es una tendencia pasajera; es una estrategia que genera valor económico, ambiental y social. Desde el rediseño de productos hasta la sensibilización de los colaboradores, cada acción contribuye a cerrar ciclos y fortalecer la reputación corporativa.

Las organizaciones que adoptan este enfoque logran no solo minimizar su impacto ambiental, sino también diferenciarse en el mercado, fomentar la innovación y consolidar una cultura de responsabilidad social que trasciende generaciones. La economía circular es, en esencia, una inversión en sostenibilidad, resiliencia y éxito a largo plazo.

¿Qué es la arquitectura corporativa sostenible y cómo influye en el bienestar laboral?

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Imagina entrar a una oficina donde la luz natural guía tus pasos, el aire fluye de manera limpia y fresca, y los espacios están diseñados para invitar a la colaboración sin perder la privacidad. Ese no es un sueño futurista, sino el resultado de aplicar una visión consciente sobre cómo se construyen y se habitan los espacios de trabajo. Hoy, más que nunca, las empresas entienden que la forma en que diseñan sus instalaciones impacta directamente en el bienestar de quienes las ocupan.

En este contexto surge una pregunta clave: ¿qué es la arquitectura corporativa sostenible y cómo puede transformar el día a día en las organizaciones? Más allá de un tema estético, este enfoque propone un cambio profundo en la manera de concebir el lugar de trabajo: uno que se preocupa por el planeta, pero también por la salud física y emocional de las personas. La sostenibilidad ya no es un lujo, sino un estándar necesario para mantener la competitividad y la responsabilidad social empresarial.

Qué es la arquitectura corporativa sostenible: un concepto integral

Cuando nos preguntamos qué es la arquitectura corporativa sostenible, no hablamos solo de edificios con certificaciones verdes o del uso de materiales reciclados. Este concepto se refiere a una visión holística en la que el diseño, la construcción y el mantenimiento de un espacio corporativo buscan reducir la huella ambiental al mismo tiempo que potencian el bienestar de las personas.

La clave está en integrar criterios de sostenibilidad desde la planeación: elegir materiales de bajo impacto, optimizar el uso de recursos naturales como agua y energía, y priorizar la durabilidad sobre el consumo desechable. Todo esto se conecta directamente con la responsabilidad social, pues una empresa que apuesta por estos entornos está mostrando coherencia entre su discurso y su práctica.

Además, esta arquitectura no solo responde al “qué”, sino también al “para quién”. Se trata de crear espacios que favorezcan la productividad, reduzcan el estrés y motiven a los colaboradores a sentirse parte de una cultura que cuida tanto a las personas como al entorno.

Bienestar laboral: el corazón del diseño

Un edificio sostenible puede ser innovador, pero si no impacta en la vida de las personas, se queda a medio camino. El bienestar laboral se ha convertido en el principal motor detrás de este tipo de arquitectura, porque los espacios influyen directamente en el ánimo, la concentración y la creatividad de los equipos.

Estudios recientes muestran que el acceso a la luz natural mejora hasta en un 40% los niveles de productividad, mientras que los entornos con ventilación adecuada reducen significativamente las bajas por enfermedad. Estos beneficios tangibles son parte de lo que impulsa a las empresas a replantear sus instalaciones desde una visión sostenible.

Al final, no se trata solo de construir un edificio eficiente, sino de diseñar un lugar donde las personas quieran estar, crecer y aportar. La arquitectura corporativa sostenible tiene el poder de transformar un centro de trabajo en un ecosistema vivo.

Materiales sostenibles: mucho más que una tendencia

Los materiales que se eligen para un espacio corporativo dicen mucho sobre la filosofía de una empresa. Hoy en día, optar por maderas certificadas, pinturas libres de compuestos tóxicos o revestimientos reciclados es parte de la respuesta a la pregunta: qué es la arquitectura corporativa sostenible en la práctica cotidiana.

Más allá de lo estético, la selección de materiales define la salud del entorno laboral. Un mobiliario libre de contaminantes, por ejemplo, puede reducir riesgos de alergias y mejorar la calidad del aire. Así, las decisiones aparentemente pequeñas se convierten en acciones de gran impacto.

Estos materiales también refuerzan el mensaje de compromiso hacia clientes y colaboradores: la empresa no solo declara preocuparse por el medio ambiente, sino que lo demuestra en la forma en que construye y equipa sus oficinas.

Tecnología y eficiencia energética

Otro pilar fundamental de esta visión es el uso de la tecnología para optimizar recursos. Los edificios inteligentes con sensores de iluminación, control de temperatura y sistemas de ahorro de agua son parte de la respuesta moderna a los retos ambientales y económicos.

Al reducir el consumo energético, las organizaciones no solo disminuyen costos operativos, sino que también reducen su huella de carbono. Esto conecta con un consumidor cada vez más consciente que exige transparencia y responsabilidad a las marcas.

La eficiencia tecnológica, aplicada a la arquitectura corporativa sostenible, no se limita a la reducción de gastos, sino que se traduce en entornos más cómodos y personalizados para los colaboradores.

Espacios que promueven la colaboración y la diversidad

Un aspecto poco discutido, pero crucial, es cómo el diseño sostenible también puede fomentar culturas más inclusivas y colaborativas. Espacios abiertos combinados con áreas de concentración personal, salas de lactancia, zonas de descanso y accesibilidad universal reflejan un compromiso real con la diversidad.

Al plantearnos qué es la arquitectura corporativa sostenible, no podemos quedarnos únicamente en el aspecto ambiental. La sostenibilidad incluye el tejido humano, la capacidad de un edificio para adaptarse a las diferentes necesidades de quienes lo habitan.

Estos entornos flexibles generan un sentido de pertenencia y demuestran que la empresa entiende la diversidad como un valor, no solo como un requisito.

El impacto reputacional para las empresas

Adoptar la arquitectura corporativa sostenible no solo trae beneficios internos; también fortalece la reputación externa de la compañía. En un contexto donde los consumidores y los inversionistas evalúan a las empresas más allá de sus productos, los espacios físicos se convierten en una vitrina de coherencia.

Una oficina sostenible comunica compromiso, innovación y visión de futuro. Incluso puede ser un factor clave en la atracción y retención de talento, pues los colaboradores buscan empleadores que reflejen sus propios valores.

Por eso, invertir en este tipo de proyectos no es un gasto, sino una estrategia que suma valor a largo plazo. Las empresas que entienden esto posicionan su marca como líder en responsabilidad social.

Retos y oportunidades hacia el futuro

Implementar este tipo de arquitectura no está exento de desafíos. Requiere inversiones iniciales, cambios en la cultura organizacional y una visión a largo plazo que no todas las compañías están dispuestas a asumir.

Sin embargo, cada vez más gobiernos, organismos internacionales y certificaciones facilitan este proceso, ofreciendo incentivos y guías para acelerar la transición. La presión social también está marcando el rumbo: las nuevas generaciones no conciben espacios laborales sin criterios de sostenibilidad.

Esto convierte a la arquitectura corporativa sostenible en una oportunidad ineludible: las empresas que la abracen estarán preparadas para enfrentar los desafíos del futuro con resiliencia y coherencia.

La pregunta qué es la arquitectura corporativa sostenible no tiene una única respuesta, sino múltiples dimensiones que abarcan lo ambiental, lo social y lo económico. Se trata de una visión transformadora que convierte a los edificios en aliados del bienestar humano y del planeta.

Las empresas que adoptan este enfoque no solo reducen su impacto ambiental, sino que también construyen una cultura organizacional más fuerte, saludable y comprometida con el futuro.

En un mundo que exige responsabilidad y coherencia, la arquitectura sostenible se posiciona como una de las herramientas más poderosas para demostrar que el éxito corporativo y el cuidado del entorno pueden ir de la mano.

Terralago se posiciona como modelo pionero en la gestión de residuos en complejos urbanos

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Los residuos sólidos urbanos representan uno de los mayores desafíos ambientales y de salud pública en la actualidad. Ante este panorama, Terralago, un complejo urbano ubicado en Naucalpan, Estado de México, ha decidido  urbanizar con una premisa audaz: ningún residuo generado debe terminar en rellenos sanitarios. 

Desde el inicio de cada obra, Terralago aplica principios de economía circular y gestión responsable de materiales. Su estrategia contempla la clasificación y separación de residuos en sitio, la reutilización y donación  de insumos como concreto, madera y acero, así como acuerdos con recicladoras certificadas para garantizar que todo desecho tenga una segunda vida útil.

Además, el conjunto urbano fomenta el uso de materiales reciclados y reciclables desde la etapa de diseño, reduciendo el volumen de desechos. 

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, más del 50% de los residuos en América Latina terminan en rellenos sanitarios, muchos de ellos sin tratamiento adecuado. En contraste, iniciativas como la de Terralago marcan una ruptura con esa lógica, demostrando que una correcta planeación y compromiso empresarial es posible evitar ese destino final. 

Terralago gestión de residuos

Colaboración y trazabilidad como pilares

Terralago colabora con cooperativas de reciclaje y empresas especializadas en logística inversa para garantizar la trazabilidad en cada flujo de residuos. Esto no solo refuerza la transparencia del proceso, sino que también impulsa empleos verdes y economías locales. 

Asimismo, ha desarrollado programas de concientización dirigidos tanto a trabajadores de obra como a residentes, para fomentar una cultura de separación de residuos desde la fuente y reducir el volumen de desechos mezclados. 

Pero la estrategia del conjunto urbano ubicado en Naucalpan no se detiene en la construcción. En sus complejos habitacionales se promueve una cultura ambiental activa a través de puntos limpios, compostaje comunitario y talleres de educación ambiental, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, en particular el ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles) y el ODS 12 (Producción y consumo responsables).

Terralago gestión de residuos

Un modelo que podría transformar la industria

Lo que Terralago está haciendo no es solo una buena práctica empresarial: es un llamado a toda la industria inmobiliaria y a cumplir necesidades de la Zona Conurbada del Valle de México (ZCVM). Si más desarrolladoras adoptaran estas estrategias, el volumen de residuos enviados a vertederos —y que afecta suelos, cuerpos de agua y comunidades cercanas— podría reducirse de manera sustancial. 

Como señala el informe de 2023 del World Green Building Council, los edificios generan cerca del 40% de los residuos sólidos del planeta. Terralago, al revertir esa lógica desde su origen, se posiciona como un ejemplo de lo que significa construir con visión de futuro.

World Vision México forma a futuros líderes para la industria de la hospitalidad a través de su programa Visión Joven

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En el año 1999 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud, como una forma de visibilizar los problemas que impactan a los jóvenes e impulsar el desarrollo de habilidades y oportunidades que faciliten su desarrollo y preparación.

En el marco de esta celebración, World Vision México, una organización que cuenta con más de 40 años de trabajo en favor del bienestar de la niñez y el desarrollo integral de comunidades en situación de vulnerabilidad a nivel mundial, en el 2017 lanzó su programa Visión Joven, que brinda capacitación a jóvenes de entre 15 y 29 años con el objetivo de impulsar su incorporación al mercado laboral y el desarrollo de su carrera profesional dentro de la industria de la hospitalidad.

Rita Andrea Gómez, coordinadora del programa Visión Joven, destaca que “más allá de buscar cubrir una vacante, nuestro objetivo es lograr que nuestros jóvenes construyan su futuro profesional en una industria que requiere precisamente el talento y la visión que los jóvenes pueden aportar. Por ello, durante seis meses los capacitamos con habilidades que les permitirán crecer profesionalmente y dar respuesta a los desafíos laborales que se les presenten dentro de la hospitalidad”.

Tras siete años de haber lanzado esta iniciativa, World Vision México ha formado a 17 generaciones y ha concretado la contratación de más de 1,000 jóvenes, con el respaldo de cadenas como Marriott, Hyatt, Grupo Diestra y Grupo Hotelero Santa Fe, así como de donantes estratégicos como Nacional Monte de Piedad, Fundación Coppel y Fomento Social Banamex.

programa Visión Joven

“Hoy nos enorgullecemos de anunciar que 41 jóvenes concluyen este programa de capacitación. Agradecemos a quienes confiaron en World Vision para hacer esto posible y tender la mano a nuestros jóvenes, cuya historia de vida no es nada sencilla, pues entre los participantes se encuentran refugiados de Haití, Salvador, Venezuela, Somalia y Honduras, jóvenes en rehabilitación por consumo de sustancias, algunos de escasos recursos y también quienes se encuentran en transición a la vida independiente. Saber que este tipo de iniciativas les abre la oportunidad de transformar su vida, es la razón de ser de nuestra organización”, destacó Gómez.

En cuanto a los resultados de este programa, la coordinadora indicó que las dos generaciones realizadas el año pasado fueron en CDMX; actualmente el programa se encuentra activo en Guadalajara, beneficiando a más de 65 participantes, de los cuales el 80% obtuvo un empleo formal.

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), si bien el sector hotelero abrió más de 400,000 nuevas plazas en el primer trimestre de 2023, una de sus principales dificultades es lograr la retención del talento. La rotación del sector puede llegar hasta un 10% según el Estudio Nacional de Indicadores de la Cadena de Suministro de 2022.

Es por ello que el programa Visión Joven buscó dotar a sus participantes de conocimiento en áreas clave al tiempo en que desarrollaron competencias personales como liderazgo, comunicación asertiva y trabajo en equipo. De manera adicional, como parte de un modelo integral, no sólo se les capacitó técnicamente, sino que también se buscó fortalecer su autoestima, habilidades socioemocionales y el sentido de propósito de los jóvenes.

Cotemar: liderazgo Verde reconocido por PROFEPA

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Grupo Cotemar recibió el Certificado de Calidad Ambiental nivel 1 para las instalaciones de sus Oficinas Administrativas en Calle 26 y el Almacén de Abastecimiento, ubicadas en Ciudad del Carmen. Este reconocimiento fue otorgado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) como parte del Programa Nacional de Auditoría Ambiental (PNAA), reafirmando el compromiso de la empresa con prácticas ambientales ejemplares en sus operaciones.

El PNAA está dirigido a empresas en operación que, por su ubicación, dimensiones, características y alcances, puedan causar efectos o impactos negativos al ambiente o rebasar los límites establecidos en las disposiciones aplicables en materia de protección, prevención y restauración ambiental.

Este certificado de Calidad Ambiental, se suma al obtenido en 2024, en nivel 2, para sus instalaciones de almacenamiento e infraestructura de suministro, convirtiéndose en la primera empresa en el estado de Campeche en recibir el certificado en dicho nivel.

“En Cotemar, nuestro enfoque ambiental se traduce en acciones concretas que generan mejoras tangibles, respaldadas por una documentación rigurosa que garantiza transparencia y participación. Por ello, aplicamos una estrategia preventiva en todos los procesos para minimizar riesgos e impactos, y nos comprometemos a reportar indicadores específicos que reflejan nuestro desempeño ambiental”, indicó una fuente de Cotemar.

El Certificado de Calidad Ambiental representa una oportunidad de tomar las cargas ambientales y conducirlas de manera voluntaria hacia la Autorregulación Ambiental-Sistema de Gestión Ambiental, la mejora continua, inclusión del medio ambiente en el eje de la actividad empresarial y, en general, mayor certeza para los involucrados. Este logro subraya nuestro compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental en nuestras operaciones, con acciones continuas a favor del cuidado del entorno, para beneficio propio, de la comunidad y de nuestro país.

PLD y sostenibilidad empresarial: un asunto estratégico

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Cuando hablamos de sostenibilidad, solemos pensar en lo ambiental y lo social. Sin embargo, la verdadera base está en la gobernanza corporativa, y dentro de ella las políticas, procedimientos y controles de prevención de lavado de dinero (PLD) se han convertido en un pilar fundamental. 

En México, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) trabaja en la actualización de reglas siguiendo las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Pero más allá del marco regulatorio, la lección es clara: la sostenibilidad de cualquier empresa depende de integrar, de forma proactiva, sus políticas, procedimientos y controles de PLD en la estrategia general de la organización. No es un área aislada ni un requisito administrativo: es un elemento central de la planeación y dirección empresarial.

Los guardianes invisibles como arquitectos de confianza

Oficiales de cumplimiento, áreas de riesgos y comités especializados, los llamados guardianes invisibles, convierten la regulación en acción cotidiana. Diseñan sistemas de monitoreo, aplican debida diligencia (KYC/AML), reportan operaciones sospechosas y capacitan a sus organizaciones.

Hoy su rol va más allá del cumplimiento. Son los arquitectos que alinean estas políticas y controles con la estrategia empresarial de largo plazo, fortaleciendo la reputación, la resiliencia y la competitividad. 

Qué hacen y cómo lo hacen

Estos equipos no se limitan a cumplir con reportes. Diseñan sistemas que detectan operaciones inusuales, aplican controles desde la apertura de cuentas hasta la gestión de portafolios e incorporan tecnologías como inteligencia artificial, machine learning y big data para anticipar riesgos.

La conclusión es clara: el cumplimiento mínimo ya no basta. Integrar proactivamente las políticas y controles de PLD dentro de la estrategia empresarial es hoy una condición obligatoria para asegurar permanencia. 

PLD y sostenibilidad

Por qué importa 

El incumplimiento no solo implica sanciones millonarias; también significa pérdida de contratos, acceso limitado a financiamiento y deterioro de confianza.

Las políticas, procedimientos y controles de PLD no son un requisito accesorio: son una obligación estratégica. Una empresa que los ignora compromete su capacidad de crecer, atraer inversión y permanecer en mercados cada vez más exigentes.

Casos que dejaron huella 

Los ejemplos abundan:

·  HSBC (2012): multa récord de 1,900 millones de dólares en EE.UU. por operaciones vinculadas a cárteles.

·  Danske Bank (2018): 200,000 millones de euros blanqueados desde Rusia en Estonia.

·  Deutsche Bank: múltiples sanciones por deficiencias en controles. 

En México, la CNBV sancionó a Banco Azteca y Banco del Bajío por deficiencias en reportes a la UIF. Y tras el caso global de HSBC, su filial mexicana debió rediseñar a fondo sus sistemas de PLD.

Más recientemente, instituciones mexicanas con transaccionalidad vía Instituciones financieras de EE.UU. enfrentan bloqueos de corresponsalías y pérdida de reputación por fallas en estos procesos. La enseñanza es contundente: ser reactivo destruye valor; integrar de manera estratégica estos controles en la gestión empresarial es la única vía sostenible. 

De costo a activo estratégico

Durante años, estas políticas se percibieron como un gasto regulatorio. Hoy se entienden como un activo estratégico: protegen la confianza, previenen crisis, atraen inversión y garantizan continuidad.

En la estrategia corporativa, los cimientos importan. Las políticas, procedimientos y controles de PLD son gobernanza aplicada. Y sin gobernanza no hay sostenibilidad ni permanencia real.

Un futuro estratégico

El futuro no está en reaccionar, sino en anticiparse. La tecnología puede potenciar la eficacia de los controles, pero lo verdaderamente decisivo es que la alta dirección los integre como un componente central de la estrategia empresarial.

Las compañías que lo hagan permanecerán. Las que lo sigan viendo como un trámite estarán siempre en riesgo.

Porque al final, la confianza es el activo más difícil de construir y el más fácil de perder.