¿Por qué hablar de los fracasos climáticos impulsa la acción real?

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En el mundo empresarial, admitir errores nunca ha sido fácil, y mucho menos cuando están en juego la reputación, los mercados y la confianza de los inversionistas. Sin embargo, el cambio climático ha colocado a las compañías ante una disyuntiva inédita: ¿deben ocultar sus tropiezos o convertirlos en oportunidades de aprendizaje colectivo? Cada vez más empresas se enfrentan a la realidad de que cumplir sus metas de sostenibilidad no es tan simple como firmar un compromiso o anunciar una meta de cero emisiones.

A pesar de los avances, la mayoría de las grandes corporaciones no van al ritmo necesario para cumplir con los objetivos de descarbonización. Las condiciones del mercado, los retos tecnológicos y las presiones políticas han ralentizado los progresos. Medios como Time han  puesto énfasis en que, en lugar de evadir la conversación, hablar abiertamente de los fracasos climáticos puede ser el catalizador que impulse soluciones más realistas y eficaces. La transparencia, aunque incómoda, es la clave para una acción climática creíble.

Los fracasos climáticos como espejo de la realidad

Reconocer los fracasos climáticos no debería interpretarse como debilidad, sino como una muestra de madurez empresarial. Hoy, muchas compañías mantienen su compromiso con la acción climática, pero se enfrentan a desafíos estructurales que van más allá de su control. La falta de políticas coherentes, la volatilidad de los mercados energéticos y la presión por mantener la rentabilidad han llevado a que incluso las empresas más comprometidas ajusten sus metas.

La encuesta de PwC a más de 4,000 organizaciones es reveladora: aunque el número de compañías con compromisos ambientales aumenta, solo la mitad está en camino de cumplir sus objetivos. Esta brecha demuestra que la sostenibilidad no se logra con promesas, sino con transformación operativa profunda. El reto no es abandonar las metas, sino rediseñarlas de manera que reflejen las verdaderas capacidades y limitaciones del contexto económico actual.

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A diferencia de lo que ocurre tras puertas cerradas, el discurso público empresarial aún se caracteriza por el silencio. Este fenómeno, conocido como greenhushing, refleja el temor a ser juzgados por no cumplir las expectativas climáticas. Pero callar los fracasos solo posterga la posibilidad de corregirlos y aprender de ellos.

Cuando las empresas reconocen lo que no ha funcionado, pueden compartir aprendizajes que beneficien al conjunto del sector. Es precisamente ese intercambio de experiencias el que permite identificar los obstáculos comunes y plantear estrategias colectivas que impulsen un cambio sistémico.

La presión de los mercados y el peso de la reputación

Una de las causas más profundas de los fracasos climáticos corporativos es la dependencia de los mercados de capital. Los proyectos verdes requieren inversiones a largo plazo que, en entornos de incertidumbre económica, son difíciles de sostener. Como señaló Doug Petno, codirector ejecutivo de JPMorgan, la capacidad de cumplir las metas ambientales “dependerá de la apertura y receptividad de los mercados”. La acción climática no puede avanzar más rápido que el contexto financiero que la soporta.

El crecimiento acelerado de la demanda eléctrica y los cambios estructurales en sectores como el energético también han modificado las metas de descarbonización. Empresas como Constellation Energy han debido reformular sus objetivos internos para mantener la coherencia entre la ambición y la realidad operativa. Reconocer públicamente estos ajustes no es una derrota, sino una oportunidad de demostrar adaptabilidad y liderazgo responsable.

Sin embargo, muchas corporaciones temen que admitir sus limitaciones afecte su reputación ante los inversionistas. En un entorno donde la sostenibilidad se ha vuelto un criterio de competitividad, admitir un desvío puede percibirse como un fracaso de gestión. No obstante, el silencio genera un daño mayor: erosiona la confianza de los grupos de interés y obstaculiza la posibilidad de colaboración.

La reputación sostenible se construye con coherencia y transparencia, no con narrativas perfectas. Mostrar las lecciones aprendidas de los fracasos permite fortalecer la credibilidad y proyectar un compromiso real con la mejora continua.

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De la autocrítica a la colaboración sistémica

La mayoría de los desafíos climáticos corporativos no pueden resolverse de manera aislada. Las empresas dependen de cadenas de suministro globales, políticas públicas coherentes y consumidores dispuestos a respaldar la transición verde. En este contexto, los fracasos climáticos deben ser entendidos como un punto de partida para la acción colectiva y no como un signo de debilidad individual.

El cambio sistémico requiere coordinación entre sectores. Si las políticas energéticas, la regulación ambiental y la inversión privada avanzan de manera desarticulada, los esfuerzos empresariales seguirán siendo insuficientes. Los programas en los que las grandes corporaciones estimulan el mercado de tecnologías limpias o impulsan la innovación en infraestructura son ejemplos de cómo los fracasos pueden transformarse en motores de cambio.

Además, el rol del cabildeo empresarial cobra relevancia. Cuando las compañías utilizan su influencia para promover políticas públicas que favorezcan la sostenibilidad, contribuyen a crear las condiciones necesarias para el éxito colectivo. En lugar de presionar por intereses particulares, las empresas pueden convertirse en actores clave para acelerar la transición.

El aprendizaje que deja un fracaso es tan valioso como el éxito mismo, siempre que se comparta y se utilice para replantear estrategias. La humildad corporativa, combinada con la colaboración multisectorial, puede ser una herramienta poderosa para redirigir los esfuerzos globales hacia resultados tangibles.

Transparencia: el nuevo estándar de liderazgo

La transparencia es el puente entre los compromisos y los resultados. Hablar de los fracasos climáticos no solo humaniza a las empresas, sino que las posiciona como actores dispuestos a aprender y mejorar. En una era en la que los consumidores y los inversionistas demandan responsabilidad, el silencio se ha vuelto insostenible.

Para distinguir entre negligencia y esfuerzo genuino, es necesario observar las acciones concretas. Las empresas que han formado equipos especializados, desarrollado nuevos productos o invertido en infraestructura verde demuestran una intención real de transformación, incluso si no han alcanzado todas sus metas. En cambio, aquellas que ocultan sus resultados o modifican sus indicadores sin explicación pierden credibilidad y dificultan la evaluación de su impacto real.

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Las compañías deben ir más allá de los reportes anuales y ofrecer narrativas honestas sobre sus avances y tropiezos. Un informe que reconozca los obstáculos y explique cómo se están abordando genera más confianza que uno que solo exalte los logros. La acción climática efectiva comienza cuando la comunicación deja de ser marketing y se convierte en rendición de cuentas.

El liderazgo empresarial del futuro se medirá no solo por los éxitos alcanzados, sino por la capacidad de reconocer, comunicar y aprender de los errores. La honestidad ambiental es, en última instancia, la base de una acción climática transformadora.

Aprender del error para construir resiliencia

Aceptar los fracasos climáticos es reconocer la complejidad del desafío global que enfrentamos. Lejos de representar debilidad, este reconocimiento abre la puerta a una comprensión más profunda de los obstáculos reales y de las oportunidades de mejora. Las empresas que optan por la transparencia fortalecen su reputación, inspiran confianza y contribuyen a generar conocimiento colectivo.

La lucha contra el cambio climático no se ganará con discursos perfectos, sino con acciones imperfectas que evolucionen hacia modelos más sostenibles. Al hablar de sus tropiezos, las corporaciones no solo se responsabilizan de su impacto, sino que también impulsan una cultura empresarial basada en la autenticidad y la resiliencia. El futuro de la acción climática dependerá de nuestra capacidad para convertir cada fracaso en una nueva oportunidad de cambio.

¿Se acabó la moda inclusiva? Marcas reducen presencia de modelos curvy

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Durante los últimos años, la industria de la moda adoptó un enfoque más diverso, impulsando la moda inclusiva y la representación de distintos cuerpos, tallas y estilos. Sin embargo, un reporte reciente indica que algunas marcas han reducido la presencia de modelos curvy en sus campañas y pasarelas, lo que plantea dudas sobre la continuidad de este movimiento.

Especialistas en responsabilidad social y consumidores conscientes señalan que esta disminución no solo afecta la visibilidad de cuerpos diversos, sino que también puede enviar un mensaje contradictorio sobre la igualdad y la inclusión. En este contexto, analizar las razones detrás de estos cambios es crucial para entender hacia dónde se dirige la industria de la moda y cómo responde a las demandas sociales actuales.

La evolución de la moda inclusiva

En la última década, la moda inclusiva se consolidó como una tendencia que buscaba representar a personas de todas las tallas, géneros y orígenes étnicos. Las marcas ampliaron sus catálogos y campañas para reflejar la diversidad del consumidor real, promoviendo autoestima y aceptación.

Modelos curvy, plus size y de diferentes edades comenzaron a aparecer en pasarelas, editoriales y comerciales, lo que generó un cambio cultural en la percepción de la belleza y el cuerpo en la industria. Este movimiento también estaba alineado con estrategias de marketing más inclusivas y responsables.

Sin embargo, el panorama ha cambiado. Un informe de Vogue Business reveló que del total de 9,038 looks presentados en 198 desfiles de moda femenina, el 97,1 % se presentó en modelos de tallas regulares, mientras solo el 0,9 % eran de tallas grandes y 2 % de tallas medianas.

La disminución de modelos curvy en los desfiles de Milán y otros escenarios muestra un retroceso significativo. Expertos aseguran que la industria ha dado un “giro de 360 grados” para volver a promover la delgadez, y que los esfuerzos por mantener la inclusión de tallas se están erosionando.

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Factores que explican el retroceso

Según información de The Guardian, acciones como el uso generalizado de medicamentos para pérdida de peso basados en GLP-1, como Ozempic, está normalizando la delgadez incluso fuera de las pasarelas. Su proliferación entre celebridades influye en estándares de belleza más extremos.

La presión de los diseñadores y líderes de marcas también contribuye. A medida que se reducen las tallas de las muestras y disminuye la demanda de modelos curvy, las modelos sienten la necesidad de adaptarse para conseguir trabajo, mientras que las modelos de tallas regulares enfrentan la presión de mantener medidas muy estrictas.

Además, las decisiones comerciales priorizan la percepción de rentabilidad y la alineación con tendencias mediáticas y de redes sociales. Esto ha provocado que algunas marcas eliminen secciones de tallas grandes en tiendas físicas, limitando su accesibilidad a los consumidores.

La combinación de estos factores genera un impacto directo en la diversidad de los desfiles y campañas, revirtiendo avances que parecían consolidarse durante la última década y afectando la credibilidad de la moda inclusiva.

Consecuencias sociales y de mercado

El retroceso de la inclusión de tallas afecta la percepción social sobre el cuerpo y la autoestima. La moda inclusiva no solo visibiliza diferentes tipos de cuerpos, sino que también fomenta aceptación y pertenencia para consumidores históricamente marginados.

Las marcas que disminuyen la diversidad pueden ser percibidas como menos comprometidas con equidad e inclusión, impactando su reputación y fidelidad de clientes.

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Además, la presión sobre modelos curvy y medianas para adelgazar puede generar riesgos para su salud física y mental, mientras que el mensaje social refuerza ideales de belleza poco realistas.

El impacto también se traslada al mercado. Por ejemplo, el valor del mercado de tallas grandes en el Reino Unido supera los 4,000 millones de libras, pero es cada vez más difícil acceder a productos físicamente en tiendas, lo que reduce la visibilidad y la demanda de este segmento.

Perspectivas y estrategias para mantener la inclusión

Algunas marcas buscan equilibrar rentabilidad y diversidad mediante colecciones cápsula y campañas digitales inclusivas. Estas estrategias permiten visibilizar la diversidad sin comprometer costos de producción. Para lograrlo, las agencias de modelos pueden establecer políticas que aseguren representación constante de modelos de todas las tallas y cuerpos, manteniendo la integridad de la moda inclusiva como tendencia sostenida.

Por otro lado, educar y comunicar a los consumidores sobre la importancia de la diversidad en moda también genera presión positiva para mantener modelos curvy en campañas y pasarelas. Casos de diseñadores que eliminan modelos curvy de sus desfiles ilustran la necesidad de un compromiso sostenido: la inclusión no puede ser solo simbólica ni temporal, sino que debe ser parte integral de la visión corporativa y creativa.

¿Qué es el costo social?

Cuando hablamos de precios, solemos pensar en cifras y balances. Sin embargo, muchas decisiones económicas y empresariales tienen un impacto que no se refleja en el recibo final. Este es el enfoque central del concepto de costo social, que mide las consecuencias indirectas de una actividad sobre la sociedad y el medio ambiente. Entenderlo se vuelve clave para empresas, gobiernos y ciudadanos interesados en decisiones responsables y sostenibles.

Comprender qué es el costo social permite visibilizar efectos negativos que van desde la contaminación y la salud pública hasta desigualdades económicas y sociales. Con esta perspectiva, podemos evaluar el verdadero costo de una actividad, proyecto o producto y tomar decisiones más informadas que generen beneficios para todos los actores involucrados.

¿Qué es el costo social?

El costo social se refiere a los impactos negativos que una acción económica genera sobre terceros o la sociedad, más allá de los costos privados que enfrenta el productor o consumidor directo. Por ejemplo, una fábrica puede generar ingresos, pero también contaminación que afecta la salud de quienes viven cerca.

Este concepto permite identificar externalidades negativas, es decir, efectos no reflejados en el precio de un bien o servicio. La congestión vial, la contaminación ambiental y el deterioro de recursos naturales son ejemplos de cómo una actividad económica puede generar costos que la sociedad termina pagando.

Comprender qué es el costo social también implica considerar las consecuencias a largo plazo. Decisiones que parecen rentables hoy pueden generar gastos futuros en salud, infraestructura o mitigación ambiental, que repercuten en la economía y en la estabilidad social de la comunidad.

qué es el costo social

¿Por qué es importante conocer este concepto?

Conocer el costo social permite a empresas y gobiernos tomar decisiones más éticas y sostenibles. Al internalizar impactos negativos, es posible planificar acciones que reduzcan daños a personas y ecosistemas y que promuevan un desarrollo más equitativo.

Además, ayuda a priorizar inversiones y políticas que generan valor compartido. Por ejemplo, medir el costo social de un proyecto industrial puede guiar la implementación de medidas de mitigación, programas comunitarios o compensaciones ambientales.

La transparencia sobre los impactos indirectos también fortalece la rendición de cuentas. Incorporar el costo social en reportes de sostenibilidad permite a los stakeholders evaluar si las empresas realmente cumplen con estándares éticos, legales y de responsabilidad social.

¿Cómo aplicar el costo social y sus beneficios?

Aplicar este concepto es fundamental en planificación urbana, ambiental y empresarial. Ciudades y regiones que consideran el costo social pueden prevenir daños a la salud pública, optimizar recursos y garantizar entornos más seguros y sostenibles.

En el sector privado, medir el costo social mejora la reputación corporativa y la relación con comunidades y clientes. Las empresas que integran este análisis muestran compromiso con la sostenibilidad y la ética, aumentando la confianza de reguladores, inversores y consumidores.

También es útil para diseñar políticas públicas más efectivas. Al cuantificar impactos negativos, los gobiernos pueden implementar regulaciones, incentivos y programas que equilibren crecimiento económico y bienestar social, fomentando la justicia y la resiliencia.

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Aplicaciones reales del costo social: de la teoría a la práctica

Comprender qué es el costo social no solo ayuda a conceptualizar impactos, sino que también orienta decisiones concretas en diferentes sectores. A continuación, te presentamos algunos ejemplos prácticos que permiten visualizar cómo este enfoque se traduce en acciones que benefician tanto a las comunidades como a las empresas, y cómo se pueden mitigar los efectos negativos de diversas actividades económicas:

  • Industria energética: Una planta de energía puede generar empleo y desarrollo económico, pero también contaminación del aire que afecta la salud de la población local. Medir el costo social permite implementar tecnologías más limpias y programas de compensación ambiental.
  • Construcción urbana: Nuevos desarrollos pueden afectar la movilidad, aumentar la contaminación acústica y modificar el entorno natural. Evaluar el costo social ayuda a planificar infraestructura urbana y transporte que minimicen impactos negativos.
  • Consumo responsable: Productos con alto impacto ambiental, como plásticos o artículos provenientes de cadenas de suministro no sostenibles, generan un costo social oculto sobre recursos naturales y comunidades locales. Con esta información, los consumidores pueden tomar decisiones más conscientes y responsables.
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Estos ejemplos muestran cómo aplicar qué es el costo social permite anticipar riesgos, optimizar recursos y crear valor económico, social y ambiental al mismo tiempo.

Integrar el costo social en la toma de decisiones

El costo social no es solo un concepto económico: es una herramienta clave para medir impactos indirectos sobre la sociedad y el medio ambiente. Visibilizar externalidades negativas permite decisiones responsables que van más allá de la rentabilidad inmediata.

Para empresas, gobiernos y ciudadanos, internalizar este enfoque significa adoptar un modelo de acción integral y ético, considerando tanto los beneficios como las consecuencias de cada decisión. Esto fomenta desarrollo sostenible, equidad y resiliencia social.

Conocer y aplicar el concepto fortalece la responsabilidad social corporativa y la gobernanza pública, promoviendo prácticas que generan valor económico, ambiental y social simultáneamente. Incorporar el costo social en la planificación estratégica se convierte en una necesidad para construir sociedades más justas y sostenibles.

Scotiabank destina más de 156 millones CAD en inversión social

A través de su estrategia global de impacto social ScotiaRISE, Scotiabank tiene el objetivo de destinar $500 millones CAD para impulsar la resiliencia económica de las comunidades en las que opera a 2030, hasta 2024 ya ha destinado más de 156 millones CAD a nivel global.

En México, Scotiabank implementa esta estrategia a través del apoyo a 27 fundaciones con enfoque en tres pilares principales:

●        Empleabilidad: El banco apoya para ampliar las oportunidades de grupos vulnerables, al eliminar barreras mediante el desarrollo de habilidades, el apoyo financiero y las oportunidades de tutoría y creación de redes.

●        Educación: El banco acerca a los estudiantes de educación superior a oportunidades y herramientas que consoliden su desarrollo a través de mentorías, becas y programas de fortalecimiento académico.

●        Cohesión social:  El banco promueve las iniciativas de inclusión y acción comunitaria que fortalezcan el tejido social fomentando la integración de grupos vulnerables y los derechos humanos.

Scotiabank inversión social

“En Scotiabank creemos que el progreso económico y social deben avanzar de la mano. Por eso, a través de ScotiaRISE colaboramos con aliados estratégicos que comparten nuestra visión de crear comunidades más sostenibles, inclusivas y con mayores oportunidades para todos. Además, con nuestros más de 9 mil empleados impulsamos voluntariados que reafirman nuestro compromiso de ser un motor de cambio positivo en México, por nuestro futuro”, destacó Manuel Silva, Director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Scotiabank México.

Entre las fundaciones a las que el banco apoya en México destacan: Fundación John Langdon Down para apoyar a personas con Síndrome de Down, Bécalos que amplía el acceso a la educación superior y técnica a través de becas, Fundación MVS Radio que mejora las oportunidades de empleo y educación en grupos de jóvenes sordos, Fundación UNAM dedicada a fortalecer la educación y vinculación social de la Universidad Nacional Autónoma de México, Enseña por México que trabaja para formar líderes que colaboran en escuelas públicas, entre otras,

Adicional a estas alianzas, Scotiabank impulsa un programa de voluntariado corporativo entre sus más de 9 mil colaboradores en el país. Por cada hora de voluntariado registrada, el banco dona el equivalente a $12 US a las organizaciones participantes, lo que multiplica el impacto social de su tiempo y refuerza el compromiso de la institución con la resiliencia económica las comunidades en las que opera.  

Premia World Urban Parks al Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec como organización líder en parques urbanos de América Latina

El Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec recibió el premio internacional “Leading Parks Organization Award 2025” otorgado por World Urban Parks (WUP), organización internacional que agrupa a las principales instituciones dedicadas a la conservación, gestión y promoción de parques urbanos en más de 40 países.

Este galardón distingue a las organizaciones que han demostrado liderazgo, innovación y compromiso en la gestión de espacios verdes urbanos, así como un impacto positivo y duradero en la calidad de vida de las comunidades.

Durante la ceremonia de premiación celebrada en Estambul, Turquía, en el marco del World Urban Parks Symposium, el Fideicomiso compartió el escenario con instituciones de gran relevancia internacional como Auckland Council (Nueva Zelanda), Johannesburg City Parks and Zoo (Sudáfrica) y Parque Fundidora (México).

Un legado de conservación y resultados tangibles

Con 21 años de trayectoria, el Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec ha consolidado un modelo de gobernanza mixto y colaborativo que integra los esfuerzos del gobierno, la sociedad civil y la iniciativa privada para garantizar la conservación, rehabilitación y gestión sostenible del Bosque de Chapultepec, el espacio verde urbano más importante de México y uno de los más emblemáticos del mundo.

Durante este periodo, el Fideicomiso ha coordinado más de 52 proyectos de rehabilitación y mejora, recaudado más de 712 millones de pesos, y construido una red de aliados y donantes nacionales e internacionales que, con su confianza y compromiso, han hecho posible la recuperación integral del Bosque y la consolidación de un modelo único de colaboración ciudadana.

Pro Bosque de Chapultepec

Este reconocimiento se suma al obtenido en 2019, cuando el Bosque de Chapultepec fue nombrado “Mejor Parque Urbano del Mundo” por la misma organización, reafirmando su posición como referente global en gestión ambiental, conservación patrimonial y participación social.

Proceso de selección y entrega del premio

La edición 2025 de los WUP@10 Awards recibió más de 100 postulaciones provenientes de todas las regiones del mundo, destacando proyectos y organizaciones que promueven la innovación, la sostenibilidad, la inclusión y la resiliencia en parques y espacios públicos.

Cada candidatura fue cuidadosamente evaluada por expertos regionales que integraron un jurado internacional, garantizando un proceso justo y equilibrado. Los ganadores fueron anunciados durante la ceremonia oficial del World Urban Parks Symposium, ante una audiencia global de líderes, especialistas y gestores de parques urbanos.

Un reconocimiento al compromiso colectivo

El premio Leading Parks Organization Award 2025 refleja el esfuerzo conjunto de las instituciones, empresas, especialistas, aliados y voluntarios que, durante más de dos décadas, han trabajado por preservar este espacio natural, cultural y simbólico de la Ciudad de México.

El Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec agradece profundamente al Gobierno de la Ciudad de México, al Consejo Rector Ciudadano del Bosque, a sus donantes, aliados estratégicos y voluntarios, por su compromiso y confianza en la misión de conservar y fortalecer este pulmón verde que pertenece a todos.

Reafirma Arca Continental su liderazgo en seguridad vial por segundo año consecutivo

Arca Continental, una de las embotelladoras de Coca-Cola más importantes del mundo, reafirma su liderazgo en seguridad vial al recibir por segundo año consecutivo el Premio Nacional de Seguridad Vial (PNSV) otorgado por la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP).

El reconocimiento fue otorgado a cuatro unidades de la compañía, Toluquilla, San Rafael, Belenes y Aguascalientes, que obtuvieron el primer lugar nacional en la categoría Transportación Urbana, gracias a su sobresaliente desempeño en la implementación del Manual de Gestión de Seguridad Vial y la aplicación consistente de políticas preventivas que priorizan la integridad de las personas en cada ruta.
Este resultado refleja el compromiso continuo de Arca Continental por fortalecer la capacitación, promover la conducción responsable y mantener operaciones seguras y sostenibles.

El galardón, que este año celebra su XXVI edición, distingue a las empresas con las mejores prácticas en la prevención de accidentes y protección de la vida en vialidades urbanas y carreteras, con base en los lineamientos de la norma ISO 39001. En esta ocasión participaron 27 empresas afiliadas a la ANTP, con una base de más de 60 mil operadores de transporte evaluados bajo rigurosos estándares de desempeño y cumplimiento normativo.

“En Arca Continental, la seguridad vial es parte esencial de nuestra cultura operativa. Este reconocimiento refleja el compromiso de nuestros equipos por mantener los más altos estándares en nuestras operaciones y cuidar de las comunidades donde estamos presentes”, señaló José Borda, director ejecutivo de Arca Continental México.

Con este reconocimiento, Arca Continental reafirma su compromiso con la seguridad y la excelencia operativa, impulsando una cultura de prevención que protege a sus colaboradores y fortalece la confianza en cada una de sus operaciones.

Transforman unidad deportiva rumbo al 2026

Por Fabián Muro

En un esfuerzo por mejorar la calidad de vida de comunidades, impulsar la convivencia social y promover la salud a través del deporte, Fundación MetLife México, en alianza con Fundación Placemaking, colaboró en la transformación de una cancha multipropósito en una unidad deportiva en el estado de Jalisco.

A través del programa Pinta tu Cancha, el cual tiene como objetivo la recuperación de canchas de fútbol de superficie dura, se realizó una intervención artística que refleja la identidad de la Unidad Deportiva “Las Margaritas”, ubicada en el municipio de Zapopan, Jalisco.

Este esfuerzo colaborativo, que forma parte de las acciones conmemorativas por el 20 aniversario de la Fundación MetLife, contó con la participación de 30 residentes de comunidades aledañas, entre ellas, mujeres, hombres, adolescentes e infancias, y 60 voluntarios de MetLife pertenecientes a su Centro de Servicio, equipo comercial y Fuerza de Ventas.

“A más de dos décadas de la creación de Fundación MetLife México, mantenemos nuestro compromiso con la creación de alianzas que beneficien a las comunidades en todo el país. Este proyecto, impulsado en el marco de la justa deportiva de 2026, fomenta la salud a través del deporte y que los espacios públicos sean seguros y sostenibles, constituyendo además una plataforma para la cohesión social”, afirmó Nalleli García, directora de la Fundación MetLife México.

Pinta tu Cancha

En esta jornada se intervinieron más de 660 metros cuadrados de superficie y se realizaron diversas actividades durante la jornada, entre ellas un partido de fútbol que contó con la participación de voluntarios y comunidad.

Desde 2023, MetLife México es la aseguradora oficial de la Selección Nacional, por lo que esta intervención contó con la presencia especial del exfutbolista Oswaldo Sánchez, quien resaltó la importancia de recuperar estos espacios como semilleros para el talento deportivo mexicano.

Gracias a esta restauración, Fundación MetLife México ha logrado avanzar más del 50% en su meta de intervenir en 21 espacios públicos en 2025 a través de Pinta Tu Cancha. Próximamente, se sumarán nuevas intervenciones en Tijuana y Monterrey, demostrando que las alianzas estratégicas son clave para construir un futuro más seguro y generar impactos positivos en la sociedad.

Más vale tarde que nunca: México cumple sus obligaciones internacionales de protección para los tiburones del Atlántico

La Shark League manifiesta su alivio ante la decisión del Gobierno de México de adoptar finalmente una normativa nacional de protección para un conjunto de especies de tiburones del Atlántico en peligro de extinción, en consonancia con los compromisos adquiridos entre 2009 y 2021 en el marco de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, por sus siglas en inglés). México, uno de los principales países dedicados a la pesca y al comercio de tiburones, ha sido objeto de un escrutinio cada vez mayor por parte de otros gobiernos y grupos ecologistas por su incapacidad de demostrar el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de conservación de los tiburones.

Sonja Fordham, presidenta de Shark Advocates International, señaló: “Aunque llegan con mucho retraso, las nuevas medidas de protección de los tiburones en México tienen el potencial de reforzar significativamente los esfuerzos internacionales de conservación de algunas de las especies más amenazadas del Atlántico. Además de reducir la presión pesquera, las nuevas prohibiciones pueden servir para inspirar a otros países a seguir su ejemplo y cumplir con sus diversas y urgentes obligaciones en virtud de los tratados relacionados con los tiburones”.

De acuerdo con un anuncio reciente del secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, las pesquerías mexicanas con palangre que se dedican a la captura de atún pero que capturan tiburones de manera incidental en el Golfo de México, el mar Caribe y la zona del Convenio de la ICAAT ya no pueden retener a bordo, almacenar, transbordar ni desembarcar (en su totalidad o en partes):

  • Tiburón zorro ojón (Alopias superciliosus)
  • Tiburón oceánico (Carcharhinus longimanus)
  • Tiburón marrajo dientuso (Isurus oxyrinchus)
  • Tiburón martillo (género Sphyrna, excepto por el Sphyrna tiburo, tiburón cabeza de pala), 
  • Tiburón sedoso (Carcharhinus falciformis).

Si se capturan, estas especies de tiburones deben liberarse en las mejores condiciones posibles para su supervivencia.

Shark League

Ali Hood, directora de conservación de Shark Trust indicó: “La mayoría de las especies de tiburones sujetas a las nuevas prohibiciones de retención de México, incluidos el tiburón oceánico, en peligro crítico de extinción, y el tiburón zorro ojón, excepcionalmente vulnerable, recibieron protección de ICAAT hace más de una década.Simplemente debemos acelerar el ritmo y dar mayor prioridad a la implementación de estas salvaguardas fundamentales”.

El Comité de Cumplimiento de ICAAT examina la aplicación de las medidas de ICAAT en cuanto a los tiburones mediante el análisis de los informes anuales presentados por los gobiernos miembros. Durante mucho tiempo, México ha sido uno de los países a los que se le ha pedido que explique la falta de datos y regulaciones en relación con los tiburones. México también ocupó un lugar destacado en un análisis de deficiencias en el Atlántico realizado por Shark League.

Shannon Arnold, directora asociada del Ecology Action Centre, declaró: “Dado que la conservación internacional eficaz de las especies migratorias depende de las acciones de seguimiento a nivel nacional, seguiremos poniendo de relieve las deficiencias de los países en el cumplimiento de las medidas de ICAAT con respecto a los tiburones.Nos complace ver que México finalmente sigue adelante con sus obligaciones respecto de los tiburones y esperamos pronto tener noticias de más avances por parte de los muchos otros países de la ICAAT que aún están rezagados en cuanto al cumplimiento de los requisitos para proteger de manera similar a estos tiburones mediante enmiendas en su legislación nacional”.

Niagara Bottling envía apoyo a comunidades de Veracruz e Hidalgo afectadas por inundaciones

Ante las severas inundaciones que han afectado a diversos municipios de Veracruz e Hidalgo, Niagara Bottling México se sumó a las acciones de apoyo con el envío de seis tráileres que transportaron 327,600 botellas equivalentes a 163,000 litros de agua natural embotellada para ser repartidas en ambas entidades (163,800 botellas equivalente a 81,900 litros por estado).

 Para el apoyo a Veracruz la entrega se realizó al Ejército Mexicano a través del Plan DN-III-E en la Base Aérea de Santa Lucía y en el caso de Hidalgo fue directamente al Gobierno del Estado en el aeropuerto de Pachuca para que, respectivamente, coordinen el traslado y distribución de ayuda humanitaria hacia las zonas más afectadas por las lluvias, donde miles de familias enfrentan cortes en el suministro de agua y daños a la infraestructura.

 La empresa reiteró que continuará colaborando con las autoridades civiles y militares en el envío de agua potable a las zonas afectadas, como parte de su política de responsabilidad social ante emergencias y desastres naturales.

Hacer lo correcto ya no da miedo; contarlo, sí

Por Edgar López

“Si comunicamos, mal. Si no comunicamos, también.”

Esa frase me la expresó hace poco una líder en sustentabilidad. Sonaba a prudencia, pero en realidad revelaba miedo. Y ese miedo está creando un escenario absurdo: empresas que invierten millones en paneles solares, en optimizar su logística o en hacer más responsable su cadena de suministro terminan percibidas igual que las que no mueven un dedo.

Recientemente unos analistas de Harvard Law School lo explicaron con claridad: el debate ESG no está muriendo, está madurando. Afirman que los inversionistas no han abandonado los criterios ambientales, sociales y de gobernanza; solo los están afinando. Y que exigen menos discurso y más datos, menos slogans y más evidencia. En palabras del informe ESG Mid-Year Update: Who Still Cares, and Why You Should, “el caso de negocio para ESG sigue siendo fuerte, pero depende cada vez más de la calidad y credibilidad de la información que las empresas comparten”.

El punto es que esa credibilidad está en crisis.

La era del miedo comunicacional

La OECD – OCDE publicó en mayo su estudio Protecting and Empowering Consumers in the Green Transition, donde advierte un doble fenómeno: mientras los reguladores aumentan la presión contra el greenwashing, muchas empresas están optando por el camino opuesto: callar.

El documento dedica incluso un recuadro a ese nuevo riesgo —el greenhushing— citando un estudio de South Pole:

  • 44% de las compañías con metas climáticas afirma que comunicar sus objetivos se ha vuelto más desafiante.
  • 58% admite haber reducido deliberadamente su comunicación externa.
  • 18% ni siquiera publicita sus metas net zero, aunque las tenga definidas.

Lo que antes era un error de comunicación, hoy es una estrategia de defensa. Un silencio táctico para evitar críticas, sanciones o titulares imprecisos. Pero el costo de esa estrategia puede ser mayor que el del error mismo.

Del greenwashing al greenhushing

El greenwashing distorsiona la realidad. El greenhushing, la oculta. Ambos terminan minando la confianza de consumidores e inversionistas. La OCDE muestra que casi la mitad de los ciudadanos duda de los reclamos verdes no porque no les importen, sino porque no recibe información clara o verificable.

Cuando todos callan, el ruido lo hace la desconfianza. Y cuando las empresas que sí actúan se esconden, dejan el campo libre a las que no hacen nada. El silencio se vuelve cómplice.

Desde la cabeza del empresario, el greenhushing parece razonable: “si no digo nada, evito problemas”. Pero la omisión también comunica. No atraer talento, no diferenciarte, no posicionarte ante reguladores o consumidores con conciencia ambiental, tiene un costo. Uno que se mide en confianza, en reputación y, tarde o temprano, en valor de mercado.

Inversores y reguladores no se han ido: se están volviendo más exigentes

El informe de Harvard Law recuerda que los actores que realmente determinan el valor de una compañía —inversionistas institucionales, fondos de pensiones y reguladores— siguen apostando por ESG, pero con una nueva mirada: la de la materialidad. Ya no basta con decir que algo es “verde”. Lo relevante es qué impacto financiero tiene ese aspecto ambiental o social, y si la empresa puede demostrarlo con evidencia.

Mientras tanto, la ola regulatoria avanza:

  • Europa consolida la Directiva de Reporte de Sostenibilidad (CSRD) y endurece la fiscalización de afirmaciones ambientales.
  • Canadá y Australia preparan sanciones por reclamos sin pruebas.
  • América Latina, incluido México, está alineando sus reportes con los estándares del ISSB.

En ese contexto, el silencio no protege: expone. Porque lo que no se comunica de forma verificable puede ser interpretado como inexistente.

El nuevo riesgo reputacional: parecer indiferente

Durante años, el riesgo reputacional estuvo asociado al exceso: prometer más de lo que se cumple. Hoy, el riesgo está también en la omisión: no mostrar lo que sí se hace. El greenhushing convierte avances reales en oportunidades perdidas. Es la ironía de un mundo donde los más responsables se esconden por miedo a parecer impostores, mientras los verdaderos impostores prosperan bajo el mismo silencio.

La OCDE lo advierte: “más exageración genera más miedo; más miedo, más silencios”. Es un círculo vicioso que solo se rompe con liderazgo. Con CEOs que entiendan que comunicar no es presumir, sino rendir cuentas.

Y es que en tiempos donde ESG se vuelve técnico, el liderazgo vuelve a ser humano. No se trata de hablar más, sino de hablar mejor: con evidencia, consistencia y humildad. Las empresas que logren conectar su propósito con datos y transparencia serán las que sobrevivan a esta transición silenciosa.

Porque en los negocios —como en la vida— el silencio también cuesta. Y dentro de cinco años, cuando se evalúe quiénes lideraron el cambio, las empresas serán recordadas no solo por lo que hicieron, sino por lo que se atrevieron a decir.


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.