¿Listo para mejorar tus finanzas? MIDE presenta la experiencia inmersiva Ciudad del Ahorro

La reapertura del Museo Interactivo de Economía (MIDE) marca un nuevo capítulo para una de las instituciones más relevantes en la educación financiera y económica del país. Tras un proceso profundo de transformación, el museo vuelve a abrir sus puertas como un espacio renovado que busca reconectar con la vida cotidiana de sus visitantes y con las preguntas fundamentales que hoy guían el bienestar social. Desde su fundación en 2006, el MIDE ha acompañado a generaciones en la comprensión de cómo funciona la economía; ahora, se reinventa para dialogar con públicos más diversos, informados y exigentes.

Esta renovación no solo actualiza la museografía: redefine la manera en que entendemos la relación entre economía, decisiones diarias y desafíos colectivos. Ubicado en el histórico Antiguo Convento y Hospital de los Betlemitas —una joya del siglo XVIII diseñada por Lorenzo Rodríguez—, el MIDE combina patrimonio, tecnología y educación para ofrecer experiencias más cercanas, participativas y emocionalmente significativas. Gracias al apoyo continuo del Banco de México, el museo emerge con una identidad estética y narrativa completamente revitalizada.

Un museo transformado para conectar con la vida cotidiana

La reapertura del MIDE implica una actualización integral de su propuesta educativa, museográfica y tecnológica. Aunque conserva sus ejes temáticos esenciales —economía, finanzas, crecimiento, bienestar y sustentabilidad—, ahora los presenta mediante narrativas más cálidas, accesibles y participativas, capaces de conectar con visitantes de todas las edades y perfiles. Las nuevas salas rediseñadas integran iluminación cálida, colores vibrantes e interactivos actualizados que permiten a cada persona entender la economía desde su propia experiencia.

A esta renovación se suman nuevas actividades que impulsan el pensamiento crítico. Entre ellas destaca un recorrido guiado por un robot, diseñado para reflexionar sobre el futuro del trabajo y la tecnología. Con estas innovaciones, el MIDE consolida su papel como un espacio de aprendizaje significativo, donde la economía deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta práctica y cercana.

La Ciudad del Ahorro: cuando la economía se vuelve emoción

En esta nueva etapa, una de las grandes protagonistas es La Ciudad del Ahorro, una experiencia inmersiva desarrollada en colaboración con Profuturo. Esta propuesta multisensorial utiliza el videomapping para invitar a las personas a cuestionar y comprender sus hábitos financieros, conectando la emoción con la reflexión. Al sumergirse en esta ciudad animada, los visitantes descubren cómo sus decisiones cotidianas construyen —o debilitan— su futuro financiero.

La producción visual y tecnológica estuvo a cargo de Dessignare.Studio, cuya creatividad convierte la información financiera en una narrativa envolvente. Esta colaboración refuerza el compromiso de Profuturo como aliado del MIDE para fomentar una cultura de bienestar económico y responsabilidad financiera. La experiencia está disponible en el piso 3 del museo, de martes a domingo, con funciones cada hora.

Una instalación que combina arte, técnica y propósito

El corazón visual de La Ciudad del Ahorro es una instalación de cinco lienzos de papel japonés, suspendidos sobre un bastidor de madera de cedro ensamblado con técnicas tradicionales japonesas. Cada lienzo, con formas geométricas distintas, evoca la silueta de una ciudad en movimiento. Los elementos se distribuyen en dos planos, generando profundidad y permitiendo que la luz se difunda de manera sutil entre capas.

Esta pieza fue creada por la artista Adriana Comi y diseñada bajo la dirección creativa de Ana Cruz y Damné Jesús, con dirección de arte de Maricarmen Zapatero y música original de Sergio Ini Vázquez. El resultado es una experiencia que combina arte, arquitectura, animación y sonido para representar una urbe construida por las múltiples expresiones del ahorro. El uso del papel japonés —ligero y semitranslúcido— intensifica el efecto inmersivo, logrando que la narrativa visual se viva como un viaje emocional y sensorial.

Un equipo creativo multidisciplinario

La experiencia fue posible gracias a un equipo con sólida trayectoria en artes visuales, animación, museografía y producción cultural. Ana Cruz, directora y productora de la experiencia, cuenta con más de una década de trabajo en animación, proyectos televisivos y videomapping. Su visión integradora permitió que el contenido educativo se transformara en una propuesta estética profunda.

Por su parte, la ilustradora Maricarmen Zapatero aporta una dimensión narrativa a través del dibujo, con experiencia en campañas sociales y editoriales. La escultora Adriana Comi, especializada en carpintería y ensamblaje japonés, materializa la instalación que sostiene la proyección. Juntas, estas creadoras construyen un lenguaje visual que convierte la economía en arte vivo y accesible.

El MIDE, un museo para entender la vida

Con esta renovación, el MIDE adopta una narrativa clara: convertirse en “el museo de la vida cotidiana”. Aquí, cada visitante puede descubrir cómo las decisiones propias y colectivas moldean el mundo en el que vivimos. Desde la administración personal del dinero hasta los grandes retos sociales y ambientales, el MIDE ofrece un espacio para reflexionar, aprender y actuar.

Además, el museo estrena horario de 9:00 a 17:00 horas y actualiza sus promociones, incluyendo programas 2×1 para madrugadores y tardes especiales. Con precios accesibles y una oferta renovada, invita a todas las personas a redescubrir un espacio imprescindible para comprender la economía contemporánea.

El nuevo MIDE no solo se renueva: redefine la manera de hablar de economía en México. La Ciudad del Ahorro es prueba de cómo la educación financiera puede ser un viaje emocional, artístico y profundamente humano. En una época en la que el bienestar económico es un desafío común, esta experiencia se convierte en una herramienta poderosa para comprender la importancia del ahorro y la toma de decisiones conscientes.

Visitar el MIDE hoy es entrar en un espacio donde la economía deja de ser un concepto técnico y se convierte en un relato que todos vivimos día a día. Esta reapertura representa una oportunidad para reconectar con nuestra vida financiera, entender nuestro papel en el bienestar colectivo y, sobre todo, imaginar mejores futuros posibles.

Splenda® refuerza su compromiso social y presenta “Dulce Gesto” junto a la Federación Mexicana de Diabetes

Con el propósito de inspirar a las personas a cuidar de su salud sin renunciar al disfrute, Splenda® llevó a cabo una serie de acciones en el país como parte de su campaña “Un Dulce Gesto”, enfocada en promover la prevención y detección temprana de diabetes, y la importancia de llevar un estilo de vida equilibrado y más consciente.

En semanas previas, la marca dio inicio a una campaña de guerrilla que comenzó con un Social Run, una actividad que reunió a influencers para inspirar a sus audiencias a adoptar hábitos más saludables y reflexionar sobre la prevención.

Durante esta etapa, Splenda® también llevó su mensaje a las calles de la Ciudad de México mediante intervenciones urbanas con códigos QR, que invitaban a las personas a conocer el Test de Riesgo FINDRISC y acceder a información práctica sobre hábitos de bienestar. De esta forma, la campaña acercó el mensaje de autocuidado de manera accesible, positiva y cotidiana.

Como parte de la iniciativa, Splenda® realizó una jornada de bienestar en la Ciudad de México, donde los asistentes participaron en actividades dedicadas a crear conciencia sobre el consumo de azúcar y la importancia de mantener hábitos saludables para prevenir la diabetes. Además, mediante la aplicación del Test de Riesgo FINDRISC, nutriólogas brindaron orientación personalizada y consejos prácticos para ayudar a las personas a incorporar hábitos más saludables en su vida cotidiana.

Dulce Gesto

Durante el evento, los invitados disfrutaron de aguas preparadas con Splenda® Bebidas en Polvo, café con Sustitutos de Crema Splenda® y distintas preparaciones elaboradas con los sobrecitos de endulzante Splenda®, una muestra práctica de cómo es posible disfrutar bebidas y alimentos con el dulzor que nos gusta, pero de una manera más consciente y sin azúcar.

“En Splenda® creemos que el bienestar comienza con pequeñas decisiones. Nuestro propósito es acompañar a las personas a encontrar su propio equilibrio, ofreciendo alternativas que les permitan disfrutar lo dulce de una forma más consciente. Con esta iniciativa reafirmamos nuestro compromiso de inspirar pequeños cambios que impacten positivamente en la salud y el bienestar”, señaló Erika Rius, Sr. Manager, Brand Reputation and Healthcare Marketing LATAM de Heartland Food Products Group.

Durante el evento, Splenda® también realizó la entrega simbólica de un cheque por $300,000 MXN a la Federación Mexicana de Diabetes, como parte de su compromiso por apoyar iniciativas que promueven el bienestar y la educación en salud. 

“Colaborar con iniciativas como las que realiza Splenda® nos permite fortalecer nuestro trabajo de educación y prevención, acercando información útil y herramientas prácticas a más personas. Agradecemos a la marca por sumar esfuerzos en la promoción de hábitos saludables y por contribuir a mejorar la calidad de vida de quienes viven con diabetes y de quienes buscan prevenirla”, señaló la Federación Mexicana de Diabetes. 

Por su parte, Jesus Toraño, General Manager LATAM de Heartland Food Products Group, enfatizó que “este donativo es para apoyar y fortalecer los programas, iniciativas y actividades que realizan a favor de las personas que viven con diabetes en México; estamos muy agradecidos por esta alianza y estamos seguros de que, juntos, podemos seguir construyendo más acciones de prevención y bienestar para las y los mexicanos”. 

Con estas acciones, Splenda® reafirma su compromiso de inspirar bienestar y promover la prevención, ofreciendo alternativas que faciliten reducir el consumo de azúcar sin dejar de disfrutar lo dulce de la vida. A través de su campaña “Un Dulce Gesto”, la marca impulsa la educación en salud y motiva a las personas en México a adoptar hábitos más conscientes y equilibrados para mejorar su bienestar integral.

PPG impulsa el uso de energías renovables con tecnología solar en Querétaro

PPG (NYSE:PPG) anunció hoy que su planta de Coatings Services (CSV) en Querétaro, México, instaló un nuevo sistema de paneles solares que suministrará el 61% de los requerimientos energéticos anuales de la operación. Esta inversión fortalecerá la independencia energética de la planta, reducirá su exposición a las variaciones en los precios de la electricidad y permitirá cumplir con los requerimientos de clientes respecto al uso de energía renovable en la fabricación de productos PPG.

Querétaro se encuentra en la región industrial de rápido crecimiento del Bajío, que representa 6.2% de la demanda eléctrica nacional, de acuerdo con el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE). Esta alta demanda, junto con los desafíos actuales de suministro eléctrico, subraya la importancia de incorporar energías renovables para impulsar un desarrollo industrial sostenible, reducir costos operativos, mejorar la resiliencia y optimizar recursos.

“Este proyecto refleja nuestra convicción de que la sostenibilidad no es solo una meta, sino parte esencial de nuestra forma de operar”, mencionó Ivette Lordmendez, directora regional de PPG México, Coatings Services. “Con esta instalación, construimos un futuro más eficiente y responsable, en el que seguimos reduciendo nuestro impacto ambiental, atendemos las expectativas de clientes que buscan procesos más limpios y fortalece nuestra competitividad.”

La planta evitará la emisión de aproximadamente 450 toneladas métricas de CO₂ equivalente al año, reduciendo de forma significativa su huella de carbono en México. Esta acción está alineada con los objetivos de sostenibilidad 2030 de PPG, que incluyen reducir en 50% las emisiones de gases de efecto invernadero scope 1 y 2, así como una reducción de 30% en las emisiones scope 3 en su cadena de valor. Estas metas están validadas por la iniciativa Science Based Targets (SBTi).

Otros sitios de PPG en México que cuentan con paneles solares incluyen el centro de investigación de polímeros y la planta de manufactura arquitectónica en Tepotzotlán, México.

Banco Azteca fortalece la movilidad de personas con discapacidad con la entrega de 200 sillas de ruedas en 2025

Banco Azteca concluyó la entrega de 200 sillas de ruedas como parte de la iniciativa #ApoyarNosToca, un esfuerzo que busca mejorar la movilidad, autonomía y oportunidades de personas con discapacidad y comunidades vulnerables en México.

La cuarta y última entrega del año se llevó a cabo en la Sucursal Santa Úrsula, ubicada en Av. Insurgentes Sur 4207, Tlalpan, Ciudad de México. El evento fue encabezado por Alberto Tanus, Director General de Préstamo y Cobranza de Banco Azteca, quien otorgó 50 sillas de ruedas adicionales a beneficiarios identificados en coordinación con el programa A Quien Corresponda, conducido por Jorge Garralda.

“Con esta entrega cerramos un ciclo de apoyo que refleja el compromiso auténtico de Banco Azteca con la prosperidad incluyente”, expresó Tanus. “Estas 200 sillas de ruedas representan más que un apoyo material: son herramientas que permiten a las personas recuperar movilidad, avanzar con independencia y abrir nuevas posibilidades para sus familias.”

Banco Azteca RSE

Durante 2025, Banco Azteca realizó cuatro entregas de sillas de ruedas en distintas sucursales, beneficiando a clientes y a integrantes de comunidades vinculadas al programa A Quien Corresponda. Cada jornada, realizada en bloques de 50 unidades, generó momentos significativos para personas que requieren apoyo para mejorar su movilidad en su vida cotidiana.

A través de #ApoyarNosToca, Banco Azteca refuerza su vocación de servicio y su papel como una institución financiera que impulsa soluciones accesibles y acciones concretas para ampliar oportunidades y promover la inclusión en las comunidades donde opera.

Cuidar la vida no tiene fronteras: un jabón líquido que apoya la ayuda humanitaria y promueve el consumo responsable

Ante las crisis ambientales, los conflictos persistentes y el desplazamiento forzado de comunidades, es natural sentir que nuestras acciones diarias carecen de impacto. Sin embargo, justo donde la incertidumbre parece imponerse, surge la posibilidad de preguntarnos qué sí está en nuestras manos. La manera en que consumimos, qué elegimos comprar, qué causas respaldamos y bajo qué principios vivimos, sigue siendo una forma real de incidir en el mundo. Esta convicción es el motor de la colaboración entre Rayito de Luna y Médicos Sin Fronteras: unir el autocuidado diario con la ayuda humanitaria global, todo ello a través de un elemento tan simple y cotidiano como un jabón.

Rayito de Luna es una empresa mexicana que trabaja con formulaciones 100% naturales y una filosofía muy clara: economía circular, comercio local y procesos que buscan regenerar, no sólo no dañar. Su propósito trasciende el uso inmediato de sus productos; el cuidado de la piel va de la mano del bienestar de las personas productoras, las comunidades y los ecosistemas que nos sostienen. Por eso, cuando surgió la posibilidad de colaborar con Médicos Sin Fronteras (MSF), la idea se sintió natural. Ambas organizaciones, cada una desde su ámbito de acción, comparten la misma raíz: proteger la vida donde sea necesario.

Este encuentro dio como resultado un jabón líquido multifuncional elaborado con una formulación 100% natural y con agua de lluvia captada y tratada en el propio laboratorio. La fórmula prioriza materias primas de regiones cercanas para reducir la huella ambiental del transporte y se envasa en vidrio retornable para evitar residuos que ya no deberíamos generar. No es un producto que busque llamar la atención; de hecho, podría pasar desapercibido. Pero detrás de su aparente sencillez hay una lógica coherente: si algo va a formar parte de nuestro día a día, que lo haga con responsabilidad.

Lo verdaderamente relevante, sin embargo, es la conversación que el proyecto puede abrir. MSF trabaja en más de 70 países, atendiendo emergencias médicas en contextos donde la vida está en constante riesgo: guerras, epidemias, desastres climáticos, desplazamientos masivos. Su tarea es llegar justo a esos lugares donde nadie más está. Y aunque está claro que un jabón no va a resolver problemas globales, también es cierto que estas operaciones necesitan aliados, recursos y visibilidad. La colaboración busca precisamente recordar que el cuidado empieza en la casa, en la piel y en lo inmediato, pero puede continuar mucho más allá.

Cada jabón vendido contribuye al trabajo de MSF, el 50% de las ganancias se destinarán a la labor médico-humanitaria de la organización en México. Al mismo tiempo, invita a mirar el consumo desde otro ángulo: uno que se aleje de las campañas exageradas y regrese a lo esencial. La frase que acompaña la campaña, “Cuidar la vida no tiene fronteras”, no pretende funcionar como un eslogan grandilocuente. Más bien, intenta nombrar el punto en el que ambas organizaciones se encuentran: Rayito de Luna, desde la responsabilidad ambiental; MSF, desde la atención directa a quienes viven emergencias que rara vez llegan a los titulares.

Tanto para Rayito de Luna como MSF, esta colaboración ha sido un proceso de aprendizaje y reafirmación. Esta alianza representa una oportunidad para ambas partes de acercarse a nuevas personas, de ajustar la comunicación para hablar con claridad del impacto y de explicar su labor sin partir únicamente de la urgencia, sino también de la cotidianidad.

En un momento en que el cansancio ambiental y social es palpable, esta colaboración intenta ofrecer un respiro, una especie de recordatorio sencillo: el cuidado es una práctica compartida. No necesitamos tenerlo todo resuelto para contribuir, basta con elegir con atención, con participar de manera honesta. Y si un jabón puede abrir esa conversación, quizá también puede recordarnos que todavía hay maneras de sumar, por pequeñas que parezcan.

Empresas mexicanas transforman la inclusión con innovación: Éntrale reconoce la práctica más destacada del año

Mientras México avanza hacia un mercado laboral más competitivo y global, enfrenta una realidad innegable: 8.9 millones de personas viven con alguna discapacidad, pero apenas una parte tiene acceso a empleos formales. En un país donde la inclusión aún implica derribar barreras, un grupo de empresas mexicanas está demostrando que innovar también es incluir.

Esa convicción guió la octava edición del Premio Éntrale 2025: Prácticas Innovadoras de Inclusión, donde Éntrale, iniciativa del Consejo Mexicano de Negocios, reconoció a Grupo Profuturo por desarrollar la práctica más innovadora del año en inclusión laboral de Personas con Discapacidad.

El reconocimiento distingue a la empresa cuya iniciativa logró romper paradigmas, atacando la barrera actitudinal y el sesgo inconsciente. Al compartir relatos auténticos de sus colaboradores, su motor es la sensibilización profunda, usando la empatía para impulsar la reflexión y el compromiso colectivo. Este enfoque transforma la cultura interna, derribando barreras físicas y de comunicación.

“El Premio Éntrale celebra la capacidad del sector privado para transformar los desafíos en oportunidades y demostrar que la inclusión laboral es una estrategia de negocio inteligente. Las empresas que hoy reconocimos son la prueba de que el talento no tiene límites cuando existe voluntad para innovar”, destacó Fernando Estrada Franco, director ejecutivo de Éntrale.

El galardón, sustentado en los resultados del Índice de Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad, reconoció el papel de las organizaciones que integran la inclusión dentro de su modelo operativo y de innovación. A través de programas de capacitación adaptada, políticas corporativas incluyentes, ajustes razonables y mejoras en accesibilidad, las compañías finalistas demostraron que la diversidad impulsa la competitividad y fortalece la cultura organizacional.

 inclusión con innovación

A casi una década de su creación, Éntrale ha acompañado a más de 800 empresas en la implementación de estrategias de inclusión que promueven el desarrollo de talento y la sostenibilidad empresarial. Su objetivo ha sido claro: convertir la inclusión en un motor de transformación económica y social.

“Cada práctica que reconocemos es una inspiración para el ecosistema empresarial. En Éntrale trabajamos con la convicción de que la inclusión laboral no es filantropía: es productividad, innovación y futuro”, afirmó Estrada Franco.

El liderazgo del directivo también ha trascendido fronteras. Este año, Fernando Estrada Franco fue reconocido por el Women Economic Forum (WEF) con el galardón “Iconic Men Creating a Better World for All”, entregado el 27 de octubre de 2025 en Ciudad de México, por su compromiso con la creación de entornos laborales equitativos y diversos.

Este reconocimiento internacional refuerza la visión de Éntrale como plataforma de cambio empresarial, que impulsa políticas, prácticas y modelos de gestión donde la innovación y la inclusión convergen.

En el contexto global, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recuerda que una de cada seis personas en el mundo, es decir, 1,300 millones, vive con alguna discapacidad. Bajo el lema “Nada sobre nosotros sin nosotros”, la ONU impulsa el liderazgo de las PcD en la vida económica y política. Con esa misma visión, Éntrale continúa fortaleciendo el papel de México como referente en inclusión empresarial.

“La verdadera innovación ocurre cuando entendemos que el crecimiento y la diversidad son parte del mismo camino. Las empresas que incluyen son las que avanzan”, concluyó Estrada Franco.

De lo moral a lo material: cómo el 4.1 % del PIB mexicano cambia la conversación climática

Por Edgar López

Durante años, el tema ambiental en México se debatió en clave moral: “hay que cuidar el planeta”, “es responsabilidad de todos”, “pensemos en las futuras generaciones”. Todo eso está bien. Pero no mueve presupuestos ni consejos de administración.

Lo que sí los mueve es esto: México pierde cada año 1 billón 382 mil millones de pesos —el 4.1 % del PIB— por agotamiento de recursos y degradación ambiental (INEGI, Cuentas Económicas y Ecológicas de México 2024). Eso es más del doble del crecimiento económico de todo 2024 (1.9 % estimado). En términos simples: trabajamos un año entero para pagar la factura de haber destruido nuestros propios activos naturales.

conversación climática
El Financiero – 2 dic 2025

Un desglose rápido para que duela más:

  • 833 mil millones por contaminación del aire (2.5 % del PIB solo por respirar aire tóxico).
  • 144 mil millones por agotamiento de agua subterránea, petróleo y madera.
  • 69 mil millones por aguas residuales sin tratar.
  • 133 mil millones por basura mal manejada.

Cuando el daño cruza el umbral del 4 % del PIB, la conversación cambia de raíz y se vuelve brutalmente concreta.

Ya no se discute si el cambio climático “existe”. Ahora se discute:

  • ¿Cuánto va a perder la planta de Querétaro si vuelve la sequía del norte?
  • ¿Por qué la aseguradora subió 38 % la prima en Villahermosa?
  • ¿Por qué el banco rechazó un crédito porque la fábrica está en zona de estrés hídrico según CONAGUA?
  • ¿Por qué Walmart o FEMSA enviaron cartas de “última advertencia” a proveedores sin huella de carbono verificada?

Y todo esto ya está pasando hoy —sin esperar a la próxima COP ni a la próxima administración—:

  • Aseguradoras como GNP, AXA y Qualitas aplican sobreprimas de 20–50 % o exclusiones en zonas con riesgo climático.
  • Bancos como BBVA, Banorte y Santander integran indicadores del CEEM y mapas de riesgo de la CRE y CONAGUA en sus modelos crediticios.
  • Empresas como Cemex, Bimbo, Grupo Modelo o FEMSA descalifican proveedores sin planes de agua o metas de emisiones validadas.
  • Comités de riesgo de empresas del IPAB y del IPC ya incluyen la “exposición física y de transición climática” junto al dólar y la tasa.

El mercado está haciendo el trabajo que ninguna ley ni discurso logró en 30 años.

Y el impacto no se limita a las finanzas: actúa como un vector que transforma las demás conversaciones organizacionales.Temas como propósito, RSC, cultura o valor compartido —antes impulsados más por convicción o presión reputacional— hoy se alinean a métricas, riesgos y desempeño real. Cuando el riesgo es estructural, reconfigura los sistemas de decisión.

La mayor ironía —y quizá la mejor señal de cambio real— es que ninguna cumbre, GRI, ISO o discurso inspirador logró jamás lo que hoy logra una línea en el estado de resultados.

Por eso, en México, la sostenibilidad ya no avanza por convicción, sino por impacto: está dejando el discurso moral para convertirse en un tema de supervivencia empresarial y macroeconómica. Ya no la empujan los activistas. La empujan los actuarios, los CFO, los gerentes de riesgo y los compradores de las multinacionales.

Y cuando el cambio depende del bolsillo —no de la buena voluntad— se vuelve imparable.

¿Tu empresa ya cuantifica cuánto de esos 1.4 billones de pesos les está pagando en mayores costos, primas, interrupciones, pérdida de productividad, restricciones de crédito o proveedores descalificados?

Si no lo saben, lo estás pagando igual. Y cuando por fin lo sepan, la pregunta ya no será si van a actuar… sino cuánto tiempo más puedes permitirse seguir fingiendo que esto no te afecta.

¡Salud!


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Casi el 20% de las empresas mexicanas sigue sin mujeres en puestos de liderazgo

El panorama corporativo mexicano avanza, pero lo hace con pasos pequeños que contrastan con la urgencia del contexto global. Mientras más empresas hablan abiertamente de diversidad y sostenibilidad, las cifras revelan que la desigualdad en la toma de decisiones sigue profundamente arraigada. En un entorno donde la reputación, la competitividad y el talento dependen cada vez más de políticas incluyentes, los rezagos se vuelven difíciles de ignorar.

El reporte 2025 “Mujeres en empresas”, desarrollado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) junto con Kiik Consultores, dibuja con claridad esta dualidad. Aunque cerca de 200 compañías listadas en las bolsas nacionales ya integran mujeres en sus consejos o en posiciones de alta dirección, estos avances apenas mueven la aguja. Según el propio IMCO…

México podría tardar hasta el año 2043 en alcanzar una paridad efectiva en los órganos de decisión.

Persisten las brechas para mujeres en puestos de liderazgo

De acuerdo con Forbes, a pesar de los esfuerzos del sector empresarial por adoptar criterios de equidad, todavía el 19% de las empresas mexicanas no tiene una sola mujer en su consejo de administración. Este dato no solo refleja un problema de representación, sino también de gobernanza y competitividad. La falta de diversidad limita la capacidad de las organizaciones para innovar y enfrentar mercados cada vez más complejos.

El mismo reporte advierte que un 13% de compañías tampoco incluye mujeres en otras direcciones estratégicas. La presencia de consejeras independientes sigue siendo mínima, con apenas 5.5% del total. Estas cifras revelan una estructura corporativa que sigue inclinada hacia modelos tradicionales que frenan la evolución hacia una economía más inclusiva.

Alta dirección: avances visibles, pero aún insuficientes

Las posiciones ejecutivas más altas siguen representando el mayor desafío. Las mujeres ocupan únicamente el 3% de las direcciones generales en México, cifra que evidencia la enorme distancia que aún debe recorrerse. Aunque hay una ligera mejora en áreas como las direcciones financieras, donde alcanzan el 15%, el contraste con la distribución masculina continúa siendo profundo.

En el ámbito jurídico, la representación llega al 26%, uno de los rubros con mayor crecimiento. Sin embargo, este avance de entre 5 y 7 puntos porcentuales respecto a 2024 no es suficiente para revertir décadas de exclusión estructural. Las organizaciones requieren esfuerzos sostenidos para que estos incrementos no sean excepciones, sino parte de una tendencia sostenida en todo el ecosistema empresarial.

El desafío cultural detrás de las mujeres en puestos de liderazgo

La brecha de género no se explica únicamente por números: detrás existe una cultura empresarial que aún privilegia perfiles tradicionales para roles de decisión. Las expectativas sociales, los sesgos inconscientes y la falta de políticas que promuevan trayectorias equitativas continúan frenando la participación femenina. La combinación de estas barreras impide que el talento de miles de profesionales llegue a su máximo potencial.

Además, la falta de referentes en posiciones clave dificulta que nuevas generaciones visualicen un camino posible hacia la alta dirección. Para que las mujeres en puestos de liderazgo avancen, se requieren modelos visibles, procesos claros de sucesión y una cultura que valore no solo la paridad, sino la innovación que surge de equipos diversos.

Innovación, competitividad y talento: lo que México está perdiendo

Las empresas que han integrado mujeres en sus órganos de decisión reportan beneficios sustentados en datos: mayor innovación, análisis de riesgo más completo y mejores prácticas de gobernanza. Sin embargo, estas historias aún no se replican lo suficiente. La lenta integración femenina no solo representa un asunto de justicia social, sino también una pérdida estratégica para la economía mexicana.

El reto también toca a los sectores inversores, que cada vez exigen mayores estándares de sostenibilidad y diversidad. Para consolidar un ecosistema empresarial competitivo, las organizaciones deberán acelerar mecanismos de inclusión. Solo así podrán atraer talento diverso y adaptarse a un entorno global que premia culturas laborales alineadas con los derechos y expectativas de sus colaboradores, especialmente en temas como mujeres en puestos de liderazgo.

El avance hacia la igualdad en el liderazgo corporativo mexicano está en marcha, pero su ritmo actual no es suficiente para transformar el panorama dentro de un plazo razonable. La evidencia señala que las empresas que apuestan por la diversidad obtienen mejores resultados, y sin embargo, una parte importante del sector sigue operando bajo estructuras que perpetúan la desigualdad. Este rezago no solo afecta a las mujeres, sino a la competitividad del país.

Para cerrar estas brechas, será indispensable combinar políticas claras, voluntades firmes y una mirada estratégica hacia el futuro. La inclusión de mujeres en los consejos y direcciones no debe entenderse como una obligación reputacional, sino como un motor de innovación y sostenibilidad. México tiene la oportunidad de acelerar esta transformación, y el momento de hacerlo es ahora.

10 ejemplos de violencia estructural y cómo solucionarla

La violencia estructural suele ser silenciosa, pero define la vida de millones de personas. Se manifiesta en sistemas, instituciones y prácticas que han permanecido intactas durante décadas. Identificar y transformar estos patrones es parte de nuestra labor cotidiana y, al mismo tiempo, un compromiso ético con las comunidades que acompañamos.

La violencia se filtra en procesos administrativos, políticas públicas, cadenas de valor y dinámicas organizacionales. Por ello, reunir ejemplos de violencia estructural y analizarlos con profundidad se vuelve indispensable. Esta nota ofrece una mirada detallada, práctica y estratégica para quienes buscan incidir en soluciones reales que perduren en el tiempo.

10 ejemplos de violencia estructural y cómo solucionarla

1. Brechas educativas persistentes

Las brechas educativas que separan a comunidades urbanas y rurales son uno de los ejemplos de violencia estructural más visibles. Se manifiestan en escuelas sin recursos, programas obsoletos y oportunidades limitadas que perpetúan círculos de pobreza. En muchos casos, estas desigualdades se normalizan como una condición “natural” del territorio.

La solución implica transformar el acceso desigual en un derecho garantizado. Esto requiere alianzas entre sector privado, sociedad civil y gobiernos para fortalecer la infraestructura escolar, integrar tecnología accesible y capacitar docentes con metodologías culturalmente pertinentes.

2. Cadenas de suministro con explotación invisibilizada

La explotación laboral en cadenas globales de producción continúa siendo un fenómeno profundamente enraizado. Jornadas extendidas, pagos insuficientes y ausencia de seguridad laboral afectan principalmente a mujeres y comunidades migrantes, quienes no suelen tener voz para exigir cambios.

ejemplos de violencia estructural

Las empresas pueden revertir esta dinámica implementando auditorías sociales robustas, protocolos de debida diligencia y esquemas de trazabilidad que aseguren condiciones dignas. La transparencia y la participación comunitaria son fundamentales para romper los ciclos de abuso normalizado.

3. Acceso desigual a servicios de salud

En muchas regiones, el acceso a salud depende del código postal. Las comunidades indígenas, rurales o periféricas enfrentan barreras históricas, desde la falta de hospitales hasta la carencia de personal capacitado y medicamentos esenciales. Esta exclusión continua afecta generaciones completas.

Para solucionarlo, se requieren modelos interculturales de atención, inversión sostenida en infraestructura y mecanismos que garanticen la presencia de personal médico en zonas vulnerables. Los programas de prevención comunitaria también pueden reducir la dependencia de servicios especializados.

4. Falta de representación política para grupos vulnerables

La ausencia de representación política limita la capacidad de los grupos vulnerables para defender sus derechos. Las mujeres, personas con discapacidad o pueblos originarios suelen tener poca presencia en espacios de toma de decisiones, perpetuando políticas que no reflejan sus necesidades.

Generar reformas que aseguren participación equitativa, cuotas inclusivas y mecanismos de consulta directa es clave para romper este ciclo. La democracia se fortalece cuando quienes han sido marginados ocupan lugares de liderazgo.

5. Sistemas de justicia que discriminan

En muchos países, el sistema de justicia reproduce estigmas raciales, económicos o de género. Esto deriva en condenas desproporcionadas, procesos inaccesibles y una profunda desconfianza hacia las instituciones. Las víctimas más frecuentes son quienes ya viven en condiciones de marginación.

Las soluciones requieren capacitación con perspectiva de derechos humanos, defensorías públicas fuertes y protocolos que eliminen sesgos históricos. La justicia restaurativa también ofrece una alternativa para reconstruir la confianza.

6. Vivienda inadecuada y desigual

La falta de acceso a una vivienda digna es uno de los ejemplos de violencia estructural que más impacta la calidad de vida. Muchas familias habitan en zonas de riesgo, viviendas precarias o comunidades sin servicios básicos, lo que limita su desarrollo y bienestar.

Impulsar políticas de vivienda inclusiva, proyectos de urbanismo social y programas de financiamiento accesible puede transformar esta realidad. La participación comunitaria en el diseño urbano asegura soluciones culturalmente adecuadas y sostenibles.

7. Brechas digitales que perpetúan desigualdades

La exclusión digital impide a miles de personas acceder a educación, empleo, salud y servicios financieros. En un mundo hiperconectado, no contar con internet o dispositivos adecuados genera nuevas formas de exclusión.

Las iniciativas de conectividad gratuita, alfabetización digital y dispositivos accesibles son claves para cerrar la brecha. Además, las empresas pueden integrar plataformas inclusivas que consideren a quienes presentan limitaciones tecnológicas.

8. Sesgos de género dentro de las organizaciones

La violencia estructural también se manifiesta al interior de las empresas: techos de cristal, brechas salariales, acoso normalizado y poca representación femenina en puestos directivos. Estos patrones afectan tanto el desarrollo económico como la cultura organizacional.

Las soluciones incluyen políticas de igualdad salarial, protocolos de prevención del acoso y programas de liderazgo femenino. Las empresas que lo implementan no solo mejoran su clima laboral, sino que fortalecen su competitividad.

9. Racismo institucional en servicios públicos

En muchas regiones, las personas afrodescendientes e indígenas reciben tratos discriminatorios en instituciones públicas. Esta violencia diaria afecta su acceso a servicios, protección y oportunidades de desarrollo.

El cambio requiere políticas explícitas de antirracismo, capacitación constante y sistemas de quejas accesibles. Incorporar personal de comunidades racializadas en puestos de servicio público también contribuye a reducir sesgos.

10. Economías locales excluidas del desarrollo

Las comunidades rurales o artesanales suelen quedar fuera de los beneficios del desarrollo económico. La falta de inversión, capacitación y acceso a mercados perpetúa su dependencia y vulnerabilidad.

Crear rutas de comercialización justa, impulsar la economía social y generar compras inclusivas desde el sector empresarial puede reactivar estas economías. La formalización acompañada y la capacitación en gestión fortalecen la autonomía comunitaria.

La violencia estructural es un fenómeno que opera silenciosamente, pero sus efectos se sienten en cada dimensión del desarrollo humano. Identificar estos ejemplos de violencia estructural es solo el primer paso; lo verdaderamente transformador es activar soluciones sostenibles y colaborativas. Tenemos la oportunidad —y la obligación— de acompañar a las comunidades en la construcción de sistemas más justos, resilientes y dignos. Esta tarea no termina, pero cada paso informado y consciente nos acerca a un futuro donde la equidad no sea una excepción, sino una norma.

Deepfakes sexuales: el lado oscuro de la IA contra niñas y adolescentes

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En los últimos años, la tecnología ha avanzado a una velocidad que supera nuestra capacidad para comprender completamente su impacto social. Entre estos avances, la inteligencia artificial ha abierto nuevas posibilidades, pero también ha desatado amenazas silenciosas que afectan a los sectores más vulnerables: niñas y adolescentes. El caso de un estudiante que, sin reparo alguno, manipuló la imagen de una compañera usando una aplicación de “desnudez”, ilustra un fenómeno inquietante: la normalización del daño digital.

De acuerdo con The Guardian, resulta alarmante cómo estas prácticas se realizan a plena vista, como si fueran simples bromas o juegos entre pares. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, este episodio evidencia la urgencia de abordar las deepfakes sexuales no solo como un problema tecnológico, sino como un reflejo de dinámicas culturales, educativas y éticas que requieren intervención inmediata. Estamos ante una problemática que trasciende lo digital y se inserta en los espacios que deberían ser más seguros para la infancia.

La escena en el autobús: la normalización del daño

Un director relató con incredulidad cómo un adolescente, camino a casa en un autobús escolar, manipuló la imagen de una niña de una escuela vecina. Lo hizo sin ocultarlo, sin culpas ni dudas, como quien usa un filtro más en redes sociales. Ese nivel de naturalidad provocó una mezcla de sorpresa e inquietud entre quienes lo presenciaron.

El acto se volvió aún más desconcertante al considerarse público y visible para otros estudiantes. Que nadie lo percibiera como grave en el momento habla de un fenómeno superficialmente trivializado. Es esa “normalidad” lo que más alarma: el daño se realizó en segundos, sin conciencia del impacto psicológico y social que podría desencadenar.

De los riesgos del sexting a la era de las deepfakes sexuales

Hace diez años, el principal reto en las escuelas eran las imágenes íntimas compartidas voluntaria o involuntariamente entre estudiantes. Hoy, la situación es distinta y más compleja. Con la IA generativa, la creación de desnudos falsos ya no requiere la participación de la víctima, lo que amplifica el riesgo y elimina cualquier noción de consentimiento.

Las llamadas deepfakes sexuales permiten alterar fotografías comunes para generar contenido manipulador que simula situaciones explícitas. Esto impacta profundamente la seguridad emocional de niñas y adolescentes, quienes pueden ver su imagen transformada en material ofensivo sin haber interactuado jamás con la tecnología involucrada.

Víctimas al azar: cuando cualquiera puede ser seleccionada

Uno de los aspectos más perturbadores del caso es que la niña victimada pudo haber sido elegida al azar. La directora de la escuela reconoció no saber si había un vínculo entre ambos estudiantes o si la selección fue completamente arbitraria. Para la víctima, esto implica vulnerabilidad absoluta: no hay forma de anticipar un ataque cuando no existe relación con el agresor.

Además, la denuncia surgió gracias a que otro estudiante se dio cuenta y decidió actuar. Esto demuestra la importancia de generar entornos escolares donde exista una cultura activa de reporte y acompañamiento. Sin testigos sensibles, este caso habría quedado oculto, como ocurre con miles más alrededor del mundo.

La respuesta institucional: entre el deber y el estigma

Tras conocer los hechos, la escuela actuó con rapidez: contactó a los padres, localizó al adolescente responsable y reportó el caso a la policía. Sin embargo, el proceso estuvo marcado por la vergüenza y el estigma, tanto para la víctima como para quienes intervinieron. Estos sentimientos suelen convertirse en barreras que frenan las denuncias en situaciones similares.

En contextos educativos, el miedo a la exposición pública o a represalias sociales contribuye a que muchos episodios de este tipo nunca se reporten. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, esto plantea un desafío evidente: no basta con crear protocolos, es necesario garantizar que las víctimas no serán juzgadas, sino acompañadas.

La cultura digital que permite la violencia invisible

La facilidad con la que pueden crearse imágenes engañosas revela una cultura digital donde el respeto y la empatía parecen desdibujarse. Las aplicaciones que prometen “desnudez instantánea” convierten la violencia simbólica en entretenimiento, promoviendo prácticas que jóvenes usuarios asumen como inofensivas. Pero su impacto es devastador.

Esta cultura también se alimenta de la falta de educación mediática y emocional. Si no enseñamos a niñas, niños y adolescentes a identificar la violencia digital, será difícil enfrentar la expansión de las deepfakes sexuales, que hoy circulan con una velocidad que supera la capacidad de contención de familias, escuelas y autoridades.

Un llamado urgente a la comunidad educativa y a la sociedad

Este fenómeno exige una intervención coordinada: escuelas, familias, instituciones y sociedad civil deben trabajar juntas para crear estrategias preventivas y de acompañamiento. La IA no es el problema en sí; el problema radica en cómo la utilizamos y en la ausencia de límites éticos claros en su aplicación cotidiana.

Para mitigar los riesgos, es indispensable promover la alfabetización digital, fortalecer las rutas de denuncia y establecer políticas escolares que aborden la violencia digital desde una perspectiva restaurativa y protectora. Las deepfakes sexuales no desaparecerán, pero sí podemos reducir sus impactos mediante un enfoque integral.

La historia del autobús es solo un ejemplo de una problemática que crece silenciosamente. Las deepfakes son una expresión moderna de una violencia que lleva años transformándose, adaptándose y expandiéndose junto con la tecnología. La diferencia ahora es que la manipulación de imágenes ya no requiere acceso íntimo ni situaciones privadas, lo que amplifica la vulnerabilidad de niñas y adolescentes en entornos digitales.

Como especialistas en responsabilidad social, debemos insistir en la creación de espacios educativos y comunitarios que promuevan el respeto, la empatía y el uso ético de la tecnología. La prevención no se limita a restringir aplicaciones, sino a formar ciudadanos digitales conscientes, capaces de reconocer y rechazar conductas que atentan contra la dignidad y seguridad de otros.