No cometa estos 5 errores de IA: una guía de sostenibilidad para la era de la IA

Por Vinod Bijlani, AI Practice Leader para APAC, HPE

A medida que la inteligencia artificial transforma las industrias a una velocidad vertiginosa, las organizaciones se apresuran a implementar soluciones de IA sin tener en cuenta su impacto ambiental. ¿El resultado? Una crisis oculta que amenaza tanto los objetivos medioambientales como la sostenibilidad empresarial. Aquí hay cinco errores críticos que debe evitar al crear su estrategia de IA.

1. Elegir modelos de gran tamaño para tareas simples

Implementar grandes modelos de lenguaje para tareas que los modelos de lenguaje pequeños podrían manejar con la misma eficacia.

Muchas organizaciones adoptan los modelos de IA más recientes y de mayor tamaño: pensando que cuanto más grande, mejor. Sin embargo, ejecutar inferencias en modelos masivos puede consumir entre 10 y 100 veces más energía por consulta que alternativas más pequeñas y optimizadas. Usar un modelo de 175 mil millones de parámetros para clasificar correos electrónicos de clientes o extraer datos básicos es como usar un camión de carga para hacer la compra. Considere si su caso de uso realmente requiere capacidades de vanguardia, o si un modelo más pequeño y eficiente—o incluso el aprendizaje automático tradicional—podría ofrecer resultados similares con una fracción del costo ambiental.

2. Ignorar la infraestructura y el despliegue de eficiencia energética

Ejecutar cargas de trabajo de IA sin optimizar la eficiencia energética ni considerar la intensidad de carbono de su infraestructura informática.

No todos los componentes de infraestructura o centros de datos son iguales en cuanto al uso de energía y las emisiones de carbono. Ejecutar el mismo modelo en centros de datos alimentados por carbón frente a aquellos que funcionan con energía renovable puede resultar en diferencias de hasta 10 veces en la huella de carbono. Del mismo modo, no implementar técnicas de optimización de modelos como la cuantificación, poda o destilación de conocimiento significa que sus modelos consumen cantidades innecesarias de energía durante la inferencia. Las organizaciones inteligentes auditan los compromisos de energía renovable de sus proveedores de centros de datos o en la nube y optimizan las arquitecturas de modelos para la eficiencia, no solo para precisión.

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3. Descuidar las prácticas de gestión y almacenamiento de datos

Almacenar grandes conjuntos de datos indefinidamente sin políticas de gobernanza, conduce a un consumo innecesario de energía en los centros de datos.

Los datos son el combustible de la IA, pero una mala higiene de datos genera costos ocultos enormes. Muchas organizaciones recopilan y almacenan grandes cantidades de datos “por si acaso,” sin políticas para la gestión del ciclo de vida de los datos. Los datos redundantes, obsoletos o triviales aún requieren energía para ser almacenados y respaldados. Implemente marcos de gobernanza de datos que evalúen regularmente el valor de los datos, establezcan políticas de retención y utilicen técnicas de compresión.

Considere si realmente necesita almacenar los datos sin procesar de manera permanente, o si se procesan, conjuntos de datos más pequeños serían suficientes para sus aplicaciones de IA.

4. No invertir en las personas y en una comunicación clara

Implementar IA sin capacitar adecuadamente a su fuerza laboral o comunicar cómo la IA complementará en lugar de reemplazar los roles humanos.

Una mala gestión del cambio en la adopción de la IA genera resistencia organizativa, reduce la eficiencia y, en última instancia, desperdicia la energía invertida en los sistemas de IA. Cuando los empleados temen la pérdida de empleo o carecen de las habilidades para trabajar eficazmente con herramientas de IA, las organizaciones enfrentan menores tasas de adopción, esfuerzos duplicados y resultados subóptimos. Esta fricción humana hace que las implementaciones de IA sean menos sostenibles tanto ambiental como económicamente. Una comunicación clara que posicione la IA como una herramienta colaborativa—ayudando a los humanos a centrarse en trabajos creativos y de mayor valor—combinada con programas de capacitación integral, asegura que sus inversiones en IA generen los beneficios previstos mientras se mantiene el compromiso y la productividad de la fuerza laboral.

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5. No medir y monitorear el impacto total de la IA en la sostenibilidad

Tratar la sostenibilidad de la IA como un pensamiento posterior en lugar de integrar la medición y el monitoreo desde el primer día de sus operaciones de IA.

Usted no puede gestionar lo que no se mide. La mayoría de las organizaciones no tienen visibilidad del consumo de energía ni de las emisiones de carbono de sus sistemas de IA, lo que hace imposible identificar oportunidades de optimización o realizar un seguimiento del progreso hacia los objetivos de sostenibilidad. Implemente herramientas y marcos de trabajo que monitoreen métricas clave de eficiencia, como tokens procesados por kilovatio-hora, solicitudes de inferencia por unidad de energía consumida, tiempo de respuesta del modelo frente a la carga computacional y emisiones de carbono por interacción del usuario. Realice un seguimiento tanto de los KPI de impacto ambiental (consumo de energía por tarea, reducción de la huella de carbono, porcentaje de uso de energía renovable) como de los KPI de aumento de productividad (reducción del tiempo de realización de tareas, horas humanas ahorradas, mejoras en la eficiencia de la automatización de procesos) junto con las métricas de rendimiento tradicionales como precisión y latencia. Este enfoque de medición dual permite la mejora continua, ayuda a identificar cuándo los modelos funcionan de manera ineficiente y proporciona métricas concretas para justificar inversiones en prácticas de IA más eficientes.

Incorporar la sostenibilidad en la IA desde el principio

La sostenibilidad de la IA no se trata solo de emisiones de carbono y mitigación de riesgos ambientales, es un negocio inteligente. Los sistemas de IA más eficientes reducen los costos operativos, mejoran el rendimiento y preparan las inversiones en tecnología para el futuro contra el aumento de los costos de energía y las regulaciones climáticas. Al evitar estos errores comunes, las organizaciones pueden aprovechar el poder transformador de la IA mientras construyen un futuro digital más sostenible.

La clave es integrar el pensamiento de sostenibilidad en su estrategia de IA desde el principio, no añadirlo posteriormente. A medida que la IA se vuelve omnipresente, las organizaciones que dominen las prácticas sostenibles de IA hoy tendrán una ventaja competitiva significativa mañana.

CONAGUA y HEINEKEN Water Challenge impulsan a emprendedores para convertir soluciones hídricas en proyectos de alto impacto

Con el objetivo de fortalecer el desarrollo de soluciones innovadoras para la gestión del agua en México y en el marco del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), en colaboración con HEINEKEN México, brindó a emprendedores orientación estratégica durante el HEINEKEN Water Challenge 2025, una iniciativa que forma parte de los compromisos asumidos por HEINEKEN para contribuir activamente a la gestión responsable y sostenible del recurso hídrico en el país.

Este esfuerzo contó con el acompañamiento de aliados clave como el Tecnológico de Monterrey, Banco Santander y la Embajada de los Países Bajos en México, consolidando un espacio de colaboración multisectorial orientado a transformar la innovación en acciones concretas de impacto social y ambiental.

A través de esta iniciativa, CONAGUA y HEINEKEN México abrieron la oportunidad para que emprendedores con proyectos enfocados en la gestión, conservación y acceso al agua recibieran acompañamiento especializado, lo que permitió fortalecer sus modelos, evaluar su viabilidad técnica y potenciar su implementación en contextos reales. Este enfoque busca cerrar la brecha entre la innovación y la ejecución, uno de los principales desafíos que enfrentan los emprendimientos de impacto.

El HEINEKEN Water Challenge 2025 se consolidó como una plataforma que trasciende la generación de ideas, al priorizar proyectos con potencial de convertirse en soluciones aplicables y escalables. En este marco, la participación de CONAGUA contribuyó a enriquecer el diálogo y a brindar un referente institucional que permite a las iniciativas participantes visualizar posibles rutas para su desarrollo e implementación, alineadas con los objetivos del Acuerdo Nacional.

De acuerdo con datos de CONAGUA, el 96% de la población mexicana tiene acceso a fuentes mejoradas de agua potable, reflejo de avances importantes en infraestructura hídrica. Sin embargo, persisten desafíos significativos en la preservación de cuerpos de agua y en el acceso equitativo al recurso, especialmente en comunidades vulnerables. Frente a este panorama, la articulación entre sector público, iniciativa privada y emprendedores resulta clave para detonar soluciones innovadoras que complementen los esfuerzos públicos y contribuyan al cumplimiento del derecho humano al agua.

CONAGUA y HEINEKEN

Los proyectos apoyados se enfocan en dos áreas prioritarias:

  • Mejora de cuerpos de agua, mediante soluciones orientadas a la preservación, recuperación y reducción de contaminantes en ríos, lagos y otros ecosistemas.
  • Acceso al agua potable para comunidades vulnerables, con propuestas que buscan garantizar agua limpia y segura, mejorando la calidad de vida de las personas.

Con este esfuerzo conjunto, CONAGUA y HEINEKEN México reafirman su compromiso con el Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, impulsando el talento emprendedor como un aliado estratégico para la gestión sostenible del agua. A través del HEINEKEN Water Challenge 2025, ambas instituciones fortalecen una plataforma que conecta innovación, impacto social y acción concreta, con una meta compartida: transformar buenas ideas en proyectos reales que contribuyan a una gestión responsable y sostenible del agua en México.

Fuente de Sabiduría consolida en BC su impacto social y educativo durante 2025

Durante el ejercicio 2025, la asociación civil Fuente de Sabiduría consolidó su presencia y fortaleció su impacto social mediante la ejecución de acciones estratégicas orientadas al desarrollo educativo, comunitario y humano en los municipios de Ensenada y Tijuana, Baja California, reafirmando su compromiso como una organización formalmente constituida y socialmente responsable.

Las actividades iniciaron en abril con la participación en el Holiday Bazar, a través de un stand de difusión institucional enfocado en dar visibilidad a la labor de la Asociación Civil y promover sus programas de apoyo educativo.

En mayo, se llevó a cabo un evento de recaudación y donación de ropa y calzado en beneficio de la comunidad del Valle de Guadalupe, además de la colaboración con IAMAEASYING y la Psicóloga Pamela Cassis, quien impartió talleres de educación y crianza en Ensenada.

“Cada actividad que realizamos tiene como eje central la dignidad y el bienestar de las niñas, los niños y sus familias; no entregamos apoyos, entregamos oportunidades”, afirmó Verónica Rosas, Directora de Fuente de Sabiduría A.C.

En julio, dio inicio el programa de recorridos en escuelas becadas de Ensenada para la captación de datos oficiales del ciclo escolar 2025, beneficiando a jardines de niños y primarias de la zona.

Posteriormente, en agosto, el programa de becas se amplió a la ciudad de Tijuana, alcanzando un total de 3 mil 404 beneficiarios entre ambos municipios.

Este crecimiento incluyó la entrega de paquetes escolares más completos, incorporando material de limpieza para los planteles, resmas de hojas, material didáctico y equipo deportivo, además de la realización de un magno evento de entrega simbólica de becas en el Auditorio Municipal de Tijuana.

Durante septiembre y octubre se realizaron las entregas presenciales de becas en Ensenada y Tijuana, otorgando mil 800 becas en Ensenada y 2 mil 400 becas en Tijuana, cada una integrada por uniforme escolar completo, uniforme deportivo, zapatos, tenis y kits de útiles escolares asignados por grado.

Fuente de Sabiduría

En este mismo periodo, la Asociación brindó apoyo integral a Alberto, un niño originario de Mexicali con una condición cardíaca congénita, cubriendo en su totalidad estudios médicos y viáticos para su atención especializada en la Ciudad de México.

“El crecimiento de la Asociación es reflejo de la confianza de la comunidad y de la suma de voluntades; nuestro compromiso es seguir ampliando el impacto social con transparencia y responsabilidad”, destacó la Directora de Fuente de Sabiduría, Verónica Rosas.

El año concluyó con la realización, en diciembre, del Bingo Navideño con Causa, a beneficio de Fuente de Sabiduría A.C. y Mujeres por Mujeres, integrando además la actividad “Abriga a una familia”, mediante la donación de cobijas para comunidades en situación vulnerable.

Asimismo, se incorporó la Escuela Primaria Gustavo Aubanel, en Tijuana, al programa de becas, beneficiando a otras 520 niñas y niños.

Con estas acciones, Fuente de Sabiduría A.C. reafirma su misión de generar oportunidades reales para la niñez y las comunidades de Baja California, consolidándose como un referente de impacto social, educación solidaria y compromiso comunitario.

¿Por qué algunas marcas “verdes” desaparecen?

Durante la última década, la promesa de la sostenibilidad se convirtió en uno de los activos más poderosos para las marcas. Certificaciones, campañas con causa y mensajes de impacto llenaron los anaqueles y las redes sociales. Sin embargo, muchas de esas empresas hoy enfrentan una realidad incómoda: el discurso “verde” no basta cuando no existe una transformación profunda detrás.

Lo que antes generaba confianza hoy puede detonar desconfianza si no se respalda con acciones medibles y coherentes. En este contexto, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social dejó de ser una consigna preventiva para convertirse en una necesidad estratégica. Comprender por qué ocurre este fenómeno es el primer paso para evitar que la reputación se diluya.

La sostenibilidad como moda y no como sistema

Muchas organizaciones adoptaron la sostenibilidad como una etiqueta atractiva, sin integrarla en su modelo de negocio. El problema surge cuando el marketing avanza más rápido que las operaciones, creando una brecha entre lo que se comunica y lo que realmente se hace. Esa distancia se vuelve visible con el tiempo.

El consumidor especializado, los inversionistas y las comunidades ya no se conforman con mensajes aspiracionales. Buscan datos, procesos auditables y compromisos públicos que puedan verificarse. Cuando no los encuentran, interpretan la falta de consistencia como una señal de riesgo reputacional.

En este escenario, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social se vuelve una alerta temprana. No es un fenómeno aislado, sino el resultado de estructuras frágiles que no resisten el escrutinio. La moda pasa, pero la coherencia permanece.

El greenwashing como detonador de crisis

El greenwashing no solo erosiona la confianza, también acelera la caída de marcas que parecían sólidas. Un solo reporte, una investigación periodística o una denuncia en redes puede activar una crisis de alcance global. La velocidad digital no deja margen para corregir a tiempo.

Cuando la narrativa no coincide con la realidad, la audiencia reacciona con mayor dureza. El daño no se limita a una campaña fallida, sino que impacta en la credibilidad corporativa, en el valor de marca y en la relación con aliados estratégicos. La reputación se vuelve un activo volátil.

Por eso, entender por qué las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social es una prioridad para líderes en RSE. No se trata de evitar el error, sino de construir sistemas que detecten y corrijan antes de que sea demasiado tarde.

Falta de gobernanza y métricas claras

Sin una estructura de gobernanza sólida, la sostenibilidad queda dispersa entre áreas sin un responsable claro. Esto provoca decisiones fragmentadas y mensajes inconsistentes. La ausencia de indicadores dificulta evaluar avances y comunicar resultados reales.

Las empresas que sobreviven a largo plazo son aquellas que convierten la sostenibilidad en un proceso transversal. Integran métricas en su planeación estratégica y asignan responsabilidades con autoridad real. Así, cada acción se conecta con una visión común.

Cuando esta base no existe, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social se convierte en un síntoma de desorden interno. La crisis no nace afuera, sino en la falta de estructura que sostiene la promesa.

La presión de audiencias cada vez más informadas

Hoy, las audiencias tienen acceso a información, comparativos y reportes que antes solo estaban en manos de especialistas. Esta democratización del conocimiento elevó el estándar de exigencia hacia las empresas. Ya no basta con decir; hay que demostrar.

Los stakeholders cruzan datos, revisan cadenas de suministro y cuestionan cada afirmación. Este nuevo entorno exige transparencia radical y una narrativa respaldada por evidencia. Las marcas que no se adaptan quedan expuestas.

Así, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social refleja un cambio cultural profundo. No es una moda pasajera, sino una transformación en la relación entre empresas y sociedad.

La desconexión entre propósito y operación

El propósito corporativo pierde fuerza cuando no se refleja en las decisiones diarias. Muchas marcas comunican valores ambiciosos, pero operan con lógicas tradicionales que contradicen su discurso. Esa incoherencia genera fricción interna y externa.

Los colaboradores también detectan estas brechas, lo que impacta en la cultura organizacional. Cuando el equipo no cree en la narrativa, la comunicación se vuelve mecánica y poco creíble. La marca pierde autenticidad desde adentro.

En este contexto, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social se vuelve un recordatorio: el propósito debe vivirse, no solo declararse. La congruencia es el verdadero diferenciador.

Anticiparse: del discurso a la resiliencia

Preparar a una empresa para una crisis social implica reconocer que el riesgo es parte del entorno. La diferencia está en cómo se gestiona. Las organizaciones resilientes diseñan protocolos, escenarios y rutas de acción antes de que ocurra el conflicto.

Esto incluye escuchar activamente, medir impactos y ajustar estrategias con rapidez. La sostenibilidad deja de ser un área aislada para convertirse en un sistema de gestión de riesgos y oportunidades. La prevención se vuelve una ventaja competitiva.

Cuando las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social deja de ser una advertencia y se transforma en una práctica constante, la reputación se fortalece. La marca ya no reacciona: lidera.

Las marcas no desaparecen por ser “verdes”, sino por no ser coherentes con lo que prometen. En un entorno donde la transparencia es ineludible, la sostenibilidad debe construirse desde la estrategia, la operación y la cultura. Solo así se convierte en un pilar real de valor.

Entender por qué ocurre este fenómeno permite a las organizaciones evolucionar hacia modelos más sólidos. Porque cuando la sostenibilidad es auténtica, no solo resiste la crisis: la transforma en una oportunidad para crecer con propósito.

P&G gana batalla legal contra anuncios de competencia acusados de greenwashing

Durante años, la industria de productos de consumo ha utilizado el lenguaje de la sostenibilidad como una promesa aspiracional, una forma de conectar con consumidores cada vez más conscientes. Sin embargo, esa narrativa también ha abierto la puerta a interpretaciones ambiguas que hoy son cuestionadas por reguladores, marcas y especialistas en responsabilidad social. El reciente fallo en Reino Unido marca un punto de inflexión en la conversación global sobre qué significa realmente comunicar con ética ambiental.

De acuerdo con edie, el caso enfrenta a dos pymes con certificaciones y discursos verdes frente a uno de los gigantes del sector: Procter & Gamble. Más allá de la disputa comercial, la resolución de la Autoridad de Normas Publicitarias (ASA) expone una tensión clave del mercado: cómo evitar que la sostenibilidad se diluya en slogans sin sustento. Este episodio pone bajo la lupa el fenómeno de los anuncios acusados de greenwashing, obligando a redefinir los límites entre intención, evidencia y percepción.

El origen del conflicto: anuncios acusados de greenwashing

La ASA recibió quejas formales por parte de P&G contra las campañas digitales de Kit & Kin y Cheeky Panda, dos marcas que promovían pañales y toallitas húmedas como “sostenibles” y “biodegradables”. En ambos casos, el regulador concluyó que la información no explicaba de manera suficiente el alcance real de dichas afirmaciones.

La resolución ordenó retirar los anuncios en su forma actual, al considerar que podían inducir a error al consumidor promedio. Para la autoridad, el problema no fue la intención, sino la falta de claridad sobre el impacto ambiental real de los productos a lo largo de su ciclo de vida.

El caso Kit & Kin: promesas verdes sin contexto

Kit & Kin utilizaba en su sitio frases como “mejor para nuestro mundo” y “protegiendo nuestro futuro”, acompañadas de imágenes de pañales etiquetados como “sostenibles”. Además, describía sus productos como fabricados con materiales de origen vegetal y con certificación FSC.

Aunque la empresa presentó pruebas de biodegradabilidad en condiciones de compostaje doméstico y destacó su estatus como B Corp, la ASA determinó que el sitio no explicaba la naturaleza comparativa ni el contexto de estas afirmaciones. Para el regulador, el consumidor interpretaría que el impacto ambiental era positivo o nulo, algo que no estaba debidamente sustentado.

Cheeky Panda y el lenguaje absoluto

En el caso de Cheeky Panda, los pañales de bambú se promocionaban como “bambú sostenible” y “más respetuosos con el planeta”, con mensajes como “mantendrán al planeta sonriendo”. Para la ASA, estas expresiones eran absolutas y carecían de una base cuantificada.

La empresa argumentó que utilizaba “sostenible” para referirse a un menor impacto frente a alternativas tradicionales y presentó análisis de ciclo de vida. Sin embargo, la autoridad concluyó que la comparación no estaba explicada y que el consumidor no podía entender en qué se basaba esa supuesta ventaja ambiental.

Biodegradable no es igual en todos los contextos

Uno de los puntos más sensibles fue la afirmación de que las toallitas eran “biodegradables”. Cheeky Panda incluso sugería desecharlas en el contenedor y esperar su descomposición. Para la ASA, el comprador razonable esperaría que se degradaran completamente en cualquier entorno.

La evidencia mostró que la viscosa de bambú solo se biodegradaba en un 80% tras 122 días a 25 °C. Esta diferencia entre expectativa y realidad fue clave para que el regulador determinara que el mensaje podía inducir a error, reforzando la necesidad de precisión en los anuncios acusados de greenwashing.

El papel de P&G en la disputa

P&G, con marcas como Pampers y Luvs, fue quien impulsó las quejas ante la ASA. Aunque podría interpretarse como una estrategia competitiva, el fallo demuestra que incluso las grandes corporaciones pueden actuar como catalizadores para elevar los estándares de comunicación ambiental.

Más allá de la rivalidad, el caso revela cómo la presión entre actores del mercado puede fortalecer la regulación y promover prácticas más transparentes. La sostenibilidad deja de ser un diferenciador superficial para convertirse en un compromiso medible.

Ambas pymes contaban con certificaciones como B Corp y FSC, además de colaboraciones con organizaciones ambientales. Sin embargo, la ASA dejó claro que estos sellos no justifican, por sí solos, afirmaciones amplias o comparativas.

Las certificaciones son un punto de partida, no un sustituto de la explicación clara. El consumidor necesita entender qué parte del producto cumple con esos estándares y cómo se traduce en beneficios ambientales reales.

Un precedente para la comunicación responsable

El fallo envía un mensaje contundente a la industria: el lenguaje verde debe estar respaldado por datos claros y contextualizados. No basta con utilizar términos aspiracionales si no se explica su alcance y sus límites.

Para marcas, agencias y especialistas en RSE, este caso redefine las reglas del juego. La transparencia ya no es una opción, sino un requisito para evitar caer en anuncios acusados de greenwashing que erosionan la confianza.

La decisión de la ASA no solo afecta a dos pymes, sino que establece un precedente para todo el ecosistema de consumo. La sostenibilidad debe ser comunicada con rigor, evitando generalizaciones que puedan interpretarse como verdades absolutas.

En un mercado donde la conciencia ambiental crece, la credibilidad se convierte en el activo más valioso. Este caso demuestra que el verdadero desafío no es parecer sostenible, sino serlo y poder explicarlo con claridad frente a una audiencia cada vez más informada.

El Fondo Bezos acelera la acción climática apoyando 48 iniciativas globales

En un contexto donde la crisis climática avanza más rápido que las soluciones, las alianzas estratégicas se han convertido en una de las herramientas más poderosas para cerrar la brecha entre la innovación y la implementación real. Hoy, el impulso no proviene solo de gobiernos o multilaterales, sino de fondos filantrópicos que buscan escalar proyectos con alto potencial transformador. Entre ellos, el Fondo Bezos se posiciona como un actor clave para llevar ideas locales a escenarios globales.

De acuerdo con edie, la reciente colaboración con el Premio Earthshot marca un nuevo capítulo en esta visión: 48 proyectos de todo el mundo recibirán recursos para convertir prototipos y soluciones emergentes en respuestas de impacto sistémico. Más que un esquema de financiamiento, esta alianza busca demostrar que la innovación climática no es un privilegio de unos pocos, sino una red viva de iniciativas que esperan el empuje correcto para crecer.

Fondo Bezos: una apuesta por la escala y la velocidad

La alianza destinará 100.000 dólares a cada uno de los 48 proyectos seleccionados, sumando 4,8 millones de dólares en tres años. Estos recursos provienen del compromiso filantrópico de Jeff Bezos, quien ha asignado 10.000 millones de dólares para acelerar soluciones frente a la crisis ambiental.

Más allá de las cifras, el verdadero valor está en la intención: no dejar que las ideas se queden pequeñas cuando el mundo las necesita en grande. La colaboración busca romper la barrera que separa a la innovación del impacto masivo, especialmente en comunidades que ya enfrentan los efectos más severos del cambio climático.

Fondo Bezos y Earthshot: una alianza con propósito

Los proyectos apoyados serán seleccionados del amplio grupo de nominaciones del Premio Earthshot, uno de los ecosistemas de innovación climática más diversos del mundo. Esto permite acceder a una cartera global de soluciones que ya han demostrado su potencial, aunque no hayan sido finalistas.

La Dra. Kelly Levin, jefa de ciencia y cambio de sistemas del fondo, subrayó que la innovación surge tanto en laboratorios como en comunidades locales. Sin embargo, sin financiamiento y redes, muchas de estas ideas no logran crecer. Esta alianza busca convertir “chispazos de esperanza” en soluciones capaces de transformar sistemas completos.

De las nominaciones al impacto real

Para la edición 2025 del Premio Earthshot se recibieron casi 2.500 nominaciones, lo que revela una demanda global de recursos para escalar proyectos ambientales. Aunque el premio selecciona solo 15 finalistas cada año, su red es mucho más amplia y diversa.

Jason Knauf, director ejecutivo del Premio, destacó que este universo de nominaciones representa una línea global de soluciones en las que se puede invertir. Con el respaldo del Fondo, estas iniciativas ahora cuentan con una puerta de entrada a nuevas oportunidades de crecimiento.

La colaboración apoyará a 16 proyectos por año durante tres años, creando una cohorte continua de innovación climática.

Este modelo permite dar seguimiento, aprendizaje colectivo y ajustes estratégicos a lo largo del tiempo.

El enfoque no es solo financiar, sino acompañar procesos de escalamiento. Al integrar recursos económicos con visibilidad internacional, las iniciativas pueden cruzar fronteras y acelerar su impacto en sectores clave como energía, conservación y economía circular.

Primeros beneficiarios: diversidad de soluciones

Entre los proyectos seleccionados se encuentran organizaciones como Air Protein Inc, Instituto Floresta Viva, Fundación Rewilding Argentina, Mati Carbon y Misión Tiburón, entre otros. Cada uno aborda un reto distinto: desde proteínas alternativas hasta restauración de ecosistemas y captura de carbono.

Esta diversidad refleja una comprensión integral de la crisis climática, donde naturaleza, tecnología y comunidades deben avanzar juntas. No se trata de una única solución, sino de un mosaico de respuestas que, en conjunto, pueden redefinir nuestra relación con el planeta.

Un ecosistema que se expande

La noticia llega tras el anuncio de nuevos aliados para Earthshot, como la fundación filantrópica del fundador de easyJet, Sir Stelios Haji-Ioannou. Este respaldo amplía el alcance del premio y fortalece su red global.

Para las iniciativas seleccionadas, esto significa acceso a nuevos mercados, mentorías y conexiones estratégicas. La colaboración no solo entrega recursos, sino que construye puentes entre innovadores, inversionistas y tomadores de decisiones.

La alianza entre el Premio Earthshot y el Fondo Bezos demuestra que la filantropía estratégica puede ser un catalizador de cambio sistémico. Al apostar por la escala, la colaboración reconoce que el tiempo es un factor crítico y que las soluciones deben crecer tan rápido como los desafíos que enfrentan.

En una década decisiva para el futuro del planeta, este modelo ofrece una hoja de ruta: invertir en innovación, conectar redes globales y confiar en que las ideas, cuando reciben el apoyo adecuado, pueden transformar realidades. La acción climática necesita velocidad, colaboración y visión; hoy, estas tres fuerzas comienzan a alinearse.

ESG es prioridad pese a Trump

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La escena parecía escrita para el retroceso: desregulación federal, salida del Acuerdo de París y un discurso político que relativiza la urgencia climática. Sin embargo, en los pasillos corporativos de Estados Unidos ocurre algo distinto. Lejos de frenar, muchas compañías han decidido sostener —e incluso profundizar— sus compromisos de sostenibilidad, aunque ahora lo hagan con un perfil más bajo. El mensaje es claro para quienes saben leer entre líneas: ESG es prioridad aun cuando el entorno no lo favorece.

De acuerdo con Waste 360, este movimiento no es romántico ni ingenuo. Está impulsado por una combinación de presión de inversionistas, expectativas de clientes y una visión de largo plazo que entiende la sostenibilidad como un factor de resiliencia. El contexto ha cambiado, pero no el rumbo estratégico. En una era de mayor escrutinio, donde el greenwashing se castiga con rapidez, las empresas se mueven con cautela, pero no con indiferencia. El nuevo consenso es pragmático: avanzar sin ruido, pero con impacto real.

ESG es prioridad: cuando el mercado marca el ritmo

Un estudio del MIT que encuestó a 1,200 empresas revela que el 73% no modificó sus compromisos de sostenibilidad tras la desregulación en EE. UU. y la retirada del país del Acuerdo de París. Más aún, un 12% declaró haber incrementado sus esfuerzos. Estos datos desarman la narrativa de retroceso y confirman que la inercia del mercado es más fuerte que la coyuntura política.

Los factores que sostienen esta decisión son contundentes: expectativas de los inversionistas, demanda de consumidores informados y la rentabilidad a largo plazo. No se trata solo de reputación, sino de continuidad del negocio. Como resume el Dr. Josué Velázquez Martínez, del MIT, la sostenibilidad hoy es sinónimo de viabilidad.

ESG es prioridad

La rentabilidad como argumento central

“La sostenibilidad es realmente rentable”, afirma Velázquez Martínez. Las organizaciones con visión entienden que las inversiones ESG fortalecen la resiliencia operativa y reducen riesgos futuros. La ecuación ya no enfrenta ética contra beneficios: los integra.

El caso de UPS es ilustrativo. Gracias a un sistema de enrutamiento dinámico, la empresa ahorró entre 300 y 400 millones de dólares, recorrió 160 millones de kilómetros menos y redujo 38 millones de litros de combustible al año, evitando 100,000 toneladas métricas de CO₂. Aquí, la eficiencia es la nueva sostenibilidad.

ESG es prioridad: invertir hoy para no pagar mañana

Pero el tiempo importa. Algunas compañías apuestan por biocombustibles compatibles con la infraestructura actual; otras miran hacia la electrificación o esperan la madurez del hidrógeno. La tentación de postergar es grande, pero el riesgo es mayor.

La Dra. Sreedevi Rajagopalan advierte que existen inversiones seguras y probadas —como la optimización de rutas y la gestión del combustible— que reducen emisiones y costos hoy, evitando transiciones más caras mañana. Esperar no es neutral: es una decisión estratégica con consecuencias.

Las empresas líderes concentran sus esfuerzos en cuatro frentes clave. El primero es el compromiso con proveedores y la reducción de emisiones de Alcance 3, donde se concentra entre el 70% y el 90% de la huella total.

Le siguen la electrificación y los combustibles alternativos; la optimización de embalajes y materiales; y la mejora de redes e inventarios. Estas palancas no solo reducen emisiones, también transforman costos, tiempos y resiliencia logística.

Innovar sin prometer de más

El informe de TIME y Statista, que identifica a 101 empresas líderes en sostenibilidad, muestra que solo 17 tienen sede en EE. UU., pero destacan casos como Nvidia. La compañía, sexta en el ranking, logró un crecimiento colosal al desarrollar una red de IA hasta 25 veces más eficiente energéticamente que generaciones anteriores.

Sin embargo, no todas cumplen lo que anuncian. Un estudio de UC Berkeley revela que solo el 60% alcanzó sus objetivos de emisiones; 9% fracasó y 31% dejó de informar. El desafío ya no es prometer, sino demostrar.

Las tasas de éxito son mayores en países con entornos institucionales sólidos, libertad de prensa y mayor escrutinio. Para el Dr. Shawn Kim, esto subraya la importancia del monitoreo externo: reguladores, inversionistas, clientes y empleados generan incentivos reales.

Los informes de terceros y la divulgación estandarizada refuerzan la credibilidad y la confianza. Incluso cuando los objetivos no se alcanzan, la transparencia permite distinguir entre límites reales y abandono silencioso.

Presiones distintas, mismo destino

En América del Norte, el motor es el mercado: inversionistas, juntas directivas y liderazgo ejecutivo. En Europa, la regulación marca el paso, con directivas que exigen transparencia y aceleran la descarbonización.

Ambos caminos convergen en el mismo punto: la sostenibilidad ya no es opcional. Las empresas que lideran entienden que la descarbonización de la cadena de suministro es una palanca estratégica para la competitividad a largo plazo.

El contexto político puede oscilar, pero la lógica empresarial es clara: ESG es prioridad porque define quién estará preparado para el futuro. Las compañías que avanzan lo hacen con pragmatismo, integrando impacto y rentabilidad en una misma estrategia.

En un mundo donde la confianza es un activo escaso, la transparencia, la innovación y la coherencia se convierten en ventaja. Más allá de Trump o de cualquier administración, el mensaje persiste: ESG es prioridad porque es, en esencia, una apuesta por la permanencia.

Impuesto a refrescos y cigarros: no cambió hábitos, solo empujó a marcas más económicas

El inicio de 2026 marcó un punto de inflexión en la conversación pública sobre los llamados “impuestos saludables”. En cuestión de días, las tienditas de barrio comenzaron a recibir nuevas listas de precios que reflejaban aumentos de hasta 20 por ciento en cigarros y refrescos, productos que forman parte de la vida cotidiana de millones de personas en México. La intención oficial era clara: desincentivar el consumo de bienes asociados con enfermedades crónicas y mejorar los indicadores de salud pública a largo plazo.

Sin embargo, el impacto real no se ha manifestado en un cambio de hábitos, sino en un reajuste de decisiones. De acuerdo con El Economista, los consumidores que no están dispuestos —o no pueden— abandonar estos productos, ahora buscan alternativas más económicas o presentaciones más pequeñas para mantener su consumo sin desbalancear su presupuesto. Así, el impuesto a refrescos y cigarros no ha transformado comportamientos, sino que ha desplazado la demanda hacia nuevas marcas, nuevos tamaños y, en algunos casos, hacia mercados informales.

Impuesto a refrescos y cigarros: el alza que sacudió los precios

A sólo unos días de la entrada de 2026, los comercios de todo el país comenzaron a circular listas con los nuevos precios derivados del ajuste al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, el aumento en cigarros va de 15 a 22 pesos por cajetilla, mientras que en refrescos los incrementos oscilan entre uno y ocho pesos, dependiendo de la presentación.

En el caso del tabaco, marcas como Pall Mall ya alcanzan los 96 pesos por cajetilla, Lucky Strike los 103 y algunas versiones de Marlboro superan los 106 pesos. Otras marcas se mantienen en rangos más bajos, entre 50 y 87 pesos, lo que ha abierto un abanico de opciones para quienes buscan reducir su gasto sin abandonar el consumo.

Impuesto a refrescos y cigarros

En bebidas, el IEPS por litro pasó de 1.64 a 3.08 pesos en productos con azúcares añadidos y se añadió un impuesto de 1.5 pesos por litro a bebidas con edulcorantes no calóricos. Así, una Pepsi de 600 mililitros ahora cuesta 20 pesos, una de litro 25 y una Coca-Cola de litro y medio ronda los 35 pesos, configurando un nuevo escenario de precios en los anaqueles.

Impuesto a refrescos y cigarros y la promesa de cambiar hábitos

La Secretaría de Hacienda ha insistido en que el objetivo del ajuste no es recaudatorio, sino preventivo. Para el tabaco, diseñó un esquema de actualización gradual que elevará la cuota por cigarro de forma progresiva hasta 2030, con la expectativa de que el encarecimiento sostenido reduzca su consumo en el tiempo.

No obstante, los primeros resultados muestran una realidad distinta. Comerciantes de distintos estados coinciden en que sus clientes no están dejando de comprar, sino modificando su elección: cambian de marca, reducen el tamaño del producto o espacia su compra, pero no eliminan el hábito.

Esta respuesta sugiere que, sin un acompañamiento educativo y cultural, los impuestos funcionan como un factor de presión económica, pero no como una herramienta efectiva para transformar patrones de consumo profundamente arraigados.

La elasticidad que no cede

Especialistas del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas han señalado que la demanda de estos bienes es altamente inelástica, es decir, no responde de manera proporcional a los cambios en el precio.

Aunque el costo suba, el consumo se mantiene relativamente estable en el largo plazo.

Esta característica se explica porque se trata de productos con fuerte carga social, emocional y cultural. El refresco acompaña celebraciones, comidas y reuniones, mientras que el cigarro está asociado a rutinas y espacios de socialización, lo que dificulta su abandono.

Bajo este contexto, el precio se convierte en un obstáculo parcial, pero no en un catalizador de cambio, generando únicamente ajustes en la forma de consumir, no en la decisión de hacerlo.

La sustitución como nueva norma

En las tiendas de abarrotes, el fenómeno es evidente. Donde antes se vendían marcas líderes, ahora crecen las opciones más económicas. Consumidores que solían comprar Coca-Cola optan por Red Cola; quienes elegían Marlboro ahora prefieren Pall Mall o Winston.

La diferencia de ocho o diez pesos por producto, multiplicada por el consumo mensual, representa un alivio tangible para las familias. Así, el criterio de compra se desplaza de la preferencia a la accesibilidad. La sustitución no sólo redefine el mercado, sino que revela cómo las personas priorizan su economía sin renunciar por completo a hábitos que forman parte de su vida cotidiana.

En el caso del tabaco, el aumento ha fortalecido de forma significativa al contrabando. Según la Anpec, tres de cada diez cigarros que se venden en México ya son ilegales, impulsados por una brecha de más de 75 pesos entre una cajetilla legal y una de contrabando. Esta realidad no sólo afecta la recaudación, sino que expone a los consumidores a productos sin controles sanitarios y fortalece redes de comercio ilícito.

El efecto colateral del impuesto, lejos de reducir el consumo, ha sido abrir un espacio a prácticas que ponen en riesgo tanto la salud como la legalidad.

Aunque las marcas tradicionales siguen dominando el mercado, su participación comienza a fragmentarse. La competencia más económica gana terreno y obliga a los grandes jugadores a ajustar precios y estrategias. Recientemente, algunas refresqueras redujeron hasta 15 por ciento el costo de ciertas presentaciones, buscando recuperar volumen tras el alza generalizada. Este reajuste confirma que el consumo no desaparece: se redistribuye, reconfigurando el equilibrio del mercado.

Educación: la pieza que falta

Economistas y analistas coinciden en que el cambio real no vendrá sólo de los impuestos. La transformación de hábitos requiere campañas sostenidas de concientización, educación desde edades tempranas y entornos que faciliten decisiones saludables. Sin estos elementos, el impuesto a refrescos y cigarros se limita a encarecer productos sin modificar las razones que sostienen su consumo.

La prevención necesita una estrategia integral que combine regulación, información y corresponsabilidad social.

El aumento de precios ha revelado que el consumo persiste, adaptándose a nuevas condiciones económicas. Más que abandonar, las personas buscan cómo seguir comprando sin gastar de más.

Si el objetivo es cuidar la salud pública, el desafío no está sólo en el gravamen, sino en construir una cultura que permita tomar decisiones distintas. Sólo así, el cambio dejará de ser un ajuste en la marca para convertirse en una transformación real de hábitos.

Time Ceramics reafirma su compromiso con el fortalecimiento de la economía y el desarrollo del país

Time Ceramics, la líder fabricante de porcelanatos de México, reafirmó su compromiso con el fortalecimiento de la producción nacional, el impulso a la calidad y el incremento del contenido nacional como pilares para el desarrollo económico del país.

Compañía mexicana de capital chino, asentada en el estado de Hidalgo, es una de las 4 mil empresas nacionales a las que la Secretaría de Economía le otorgó en 2025, los distintivos “Hecho en México” y “Made in Mexico”, por haber cumplido con los criterios de manufactura nacional, sustentabilidad y calidad, establecidos en la normatividad federal.

La dependencia que encabeza Marcelo Ebrard Casaubond, consideró que Time Ceramics cumple con las reglas de uso, como la implementación de acciones de desarrollo sustentable, la promoción del crecimiento económico inclusivo, sostenible y el trabajo decente.

El programa “Hecho en México”, agrega la Secretaría de Economía, reconoce a las “empresas que cumplen con altos estándares de calidad, contribuyen al crecimiento económico y al incremento de la competitividad regional y nacional, fortaleciendo la confianza de las personas consumidoras de lo que se produce en México”.

Marcelo Ebrard mencionó recientemente que “mientras más hagamos en México, mejor le irá a nuestra economía. Con ello tendremos más empleos y mejor calidad de vida y bienestar”.

Time Ceramics

Al respecto, el vocero de Time Ceramics, Alan Sánchez, destacó que esta empresa opera con materias primas mexicanas y mano de obra nacional. Actualmente, dijo, cuenta con casi 700 trabajadores, de un total de mil 200 que requiere para sus tres líneas de producción, de las cuales actualmente sólo opera una.

Todos son mexicanos procedentes de comunidades cercanas de los estados de Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, y el Estado de México, con salarios y prestaciones de ley, lo cual ha dado gran impulso económico a la región y frenado la migración de trabajadores que antes iban a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida.

Precisó que el 60 por ciento de sus trabajadores son de comunidades del Municipio de Emiliano Zapata y otros limítrofes con este, por ello tienen el respaldo y apoyo de las autoridades de estas, quienes consideran que la planta ha traído grandes beneficios a la región y confían en que en breve plazo esta se convierta en un importante polo de desarrollo para el estado de Hidalgo.

Time Ceramics

Además, dijo que Time Ceramics, realiza un sin número de apoyos a la comunidad, la cual está de acuerdo con su permanencia en la zona.

Time Ceramics, dijo, está comprometida también con la normatividad ambiental vigente, ya que en su proceso productivo utiliza exclusivamente agua tratada y el aprovechamiento de agua de lluvia la cual pasa por sistemas de recuperación que permiten reutilizar hasta el 99%; el 1% restante se evapora.

Time Ceramics no es como otras industrias, que utilizan grandes cantidades de agua ya que sólo ocupa 350 mil metros cúbicos anuales, contra millones de metros cúbicos que requieren otras empresas en sus procesos productivos.

Alan Sánchez, señaló que Time Ceramics agradece el reconocimiento del que ha sido objeto de parte de las autoridades locales, estatales y federales, lo cual confirma una vez más su confianza de haber elegido a México como el lugar ideal para el establecimiento de su fábrica de porcelanatos, con una inversión récord de 3 mil millones de pesos que permitirá la contratación de mil 200 empleos directos y más de 2 mil indirectos, convirtiéndose en un importante motor económico para el desarrollo del país.

4 formas en las que los recortes a la EPA afectarán a nivel ambiental

Durante décadas, la política ambiental en Estados Unidos ha funcionado como una red de contención: imperfecta, sí, pero clave para reducir riesgos invisibles y daños acumulativos. Hoy, esa red muestra signos de debilitamiento acelerado, con decisiones que reconfiguran la capacidad del Estado para prevenir impactos ambientales y sanitarios.

Este cambio no ocurre en el vacío. Comunidades, empresas y organizaciones sociales observan cómo la desregulación ambiental se presenta como una promesa de crecimiento económico, mientras expertos advierten que los costos reales podrían pagarse en salud pública, deterioro ecológico y mayor desigualdad ambiental.

Una reconfiguración profunda del rol ambiental del Estado

De acuerdo con The Guardian, en el último año, la Agencia de Protección Ambiental ha impulsado más de 60 acciones para revertir o debilitar normas existentes. El volumen y la velocidad de estos cambios indican una estrategia estructural, no ajustes marginales.

Este giro plantea un dilema central para la responsabilidad social: ¿quién protege cuando el marco regulatorio se retrae? La respuesta, cada vez más, parece desplazarse hacia gobiernos locales, sociedad civil y actores privados con compromisos voluntarios.

4 formas en las que los recortes a la EPA afectarán a nivel ambiental

1. El aire que respiramos

La calidad del aire es uno de los primeros frentes en resentirse. Las exenciones otorgadas a industrias altamente contaminantes reducen la efectividad de la Ley de Aire Limpio, una de las políticas más exitosas en la historia ambiental del país.

La eliminación de comités científicos y el cambio en la forma de valorar beneficios sanitarios —priorizando costos empresariales— alteran el equilibrio entre economía y salud. Para las comunidades cercanas a refinerías o plantas de carbón, esto implica mayor exposición a contaminantes con efectos directos en enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

recortes a la EPA

2. El agua que bebemos

El agua potable enfrenta riesgos silenciosos. La redefinición de qué cuerpos de agua están protegidos deja fuera arroyos, humedales y fuentes esenciales para la filtración natural, facilitando descargas contaminantes desde actividades agrícolas e industriales.

A esto se suma la flexibilización de límites sobre sustancias persistentes como los PFAS. Millones de personas podrían quedar expuestas a contaminantes asociados con cáncer y trastornos del desarrollo, trasladando la carga del riesgo del sistema regulatorio al ámbito doméstico.

3. Los químicos que nos rodean todos los días

La revisión de las evaluaciones de riesgo químico limita el análisis a usos específicos, ignorando exposiciones acumulativas. Esto debilita la capacidad de anticipar daños reales en contextos cotidianos como hogares, escuelas y centros de trabajo.

La relajación de restricciones sobre sustancias como el formaldehído o el cloruro de metileno plantea un escenario donde la protección depende menos de la ciencia preventiva y más de decisiones políticas. Para la responsabilidad social empresarial, el desafío es decidir si cumplir solo lo mínimo o ir más allá.

4. El clima como eje que conecta todos los impactos

El intento de derogar la base legal de las regulaciones climáticas federales representa uno de los movimientos más significativos. Transporte, energía y emisiones industriales quedarían con controles debilitados en un momento crítico para la acción climática.

La reducción de oficinas de investigación y la eliminación del lenguaje climático en plataformas oficiales refuerzan una narrativa que minimiza la crisis. Sin datos ni seguimiento, la capacidad de respuesta se fragmenta y los impactos recaen de forma desigual.

Implicaciones sociales y responsabilidad compartida

Cuando la regulación se reduce, la expectativa social sobre otros actores aumenta. Empresas, organizaciones civiles y gobiernos locales se convierten en la primera línea de defensa frente a riesgos ambientales crecientes.

En este contexto, la responsabilidad social deja de ser complementaria y se vuelve estratégica: gestión de riesgos, transparencia y enfoque preventivo ya no son solo buenas prácticas, sino condiciones para la sostenibilidad.

Los recortes a la EPA redefinen el equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental. Sus efectos no se limitan a indicadores técnicos, sino que atraviesan la vida cotidiana de millones de personas, especialmente de las comunidades más vulnerables.

Frente a este escenario, comprender las cuatro áreas de impacto es el primer paso. El siguiente es asumir que la sostenibilidad, hoy más que nunca, requiere liderazgo informado, decisiones éticas y una visión de largo plazo que trascienda los ciclos políticos.