El mundo se acerca a los 2 °C… y más países podrían quedarse sin alimentos suficientes

Uno de los ámbitos donde los efectos del cambio climático comienzan a ser más visibles —y preocupantes— es la seguridad alimentaria, un pilar crítico para el desarrollo sostenible. De hecho, un nuevo análisis advierte que a medida que las temperaturas globales se aproximan a un aumento de 2 °C respecto a niveles preindustriales, los riesgos asociados a la producción, distribución y acceso a alimentos se intensifican de forma alarmante y que rebasar este umbral climático podría desencadenar un deterioro acelerado en los sistemas alimentarios, especialmente en los países más vulnerables. 

La evidencia sugiere que no se trata solo de una crisis agrícola, sino de una disrupción sistémica con implicaciones económicas, sociales y geopolíticas. En este contexto, la seguridad alimentaria deja de ser un tema sectorial para convertirse en una prioridad estratégica en la agenda de responsabilidad social y gobernanza global.

El riesgo sistémico: cómo el cambio climático redefine la seguridad alimentaria

El estudio del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED) proyecta que, si el calentamiento global alcanza los 2 °C, el número de países en situación de crisis crítica de seguridad alimentaria podría casi triplicarse, pasando a 24. Este dato revela la magnitud del problema y la velocidad con la que puede escalar en ausencia de medidas contundentes.

Uno de los hallazgos más relevantes es la profunda desigualdad en los impactos. Los sistemas alimentarios de los países de bajos ingresos podrían deteriorarse hasta siete veces más rápido que los de las economías avanzadas. Esta brecha no solo amplifica las desigualdades existentes, sino que también plantea cuestionamientos éticos sobre la distribución de responsabilidades frente a la crisis climática. Ritu Bharadwaj, autora del estudio, advierte:

“Se prevé que los países que ya se enfrentan a la pobreza, la fragilidad y las redes de seguridad limitadas experimenten el deterioro más rápido de sus sistemas alimentarios, a pesar de haber contribuido menos a las emisiones globales”.

seguridad alimentaria

Esta afirmación subraya una paradoja estructural: quienes menos contribuyen al problema son quienes enfrentan sus peores consecuencias.

Actualmente, casi el 59% de la población mundial vive en países con niveles de seguridad alimentaria por debajo del promedio. Bajo escenarios de mayor calentamiento, esta proporción podría incrementarse significativamente, consolidando una crisis global que trasciende fronteras y sectores.

Impactos en cadena: mercados, desigualdad y estabilidad global

El análisis del IIED también destaca que los sistemas alimentarios globales están profundamente interconectados. Esto implica que las perturbaciones climáticas en una región productora clave pueden desencadenar efectos en cadena en los mercados internacionales, afectando precios, disponibilidad y acceso a alimentos en múltiples países.

Uno de los elementos más críticos es el impacto sobre los cuatro pilares de la seguridad alimentaria: disponibilidad, acceso, utilización y sostenibilidad. El estudio identifica que los componentes más vulnerables al cambio climático son la sostenibilidad y la utilización, lo que implica que los primeros efectos se manifestarán en sistemas de agua, salud y saneamiento, incrementando los niveles de desnutrición incluso cuando haya alimentos disponibles.

seguridad alimentaria

En términos regionales, países como Somalia, República Democrática del Congo, Afganistán, Haití y Mozambique enfrentan escenarios particularmente severos. Bajo un aumento de 2 °C, la inseguridad alimentaria podría incrementarse en más del 30% en estas naciones, frente a un aumento promedio de apenas 3% en países de altos ingresos.

Este desequilibrio tiene implicaciones geopolíticas profundas. Bharadwaj advierte:

“Si los Estados frágiles y afectados por conflictos se enfrentan a un colapso sistémico, el resultado es una inestabilidad global masiva, el colapso de los Estados y la migración forzada”.

Así, la crisis de seguridad alimentaria se posiciona también como un riesgo para la estabilidad internacional y la seguridad global.

La seguridad alimentaria como prioridad estratégica global

La evidencia es clara: el cambio climático está reconfigurando los sistemas alimentarios a una velocidad que supera la capacidad de respuesta de muchos países. En este escenario, fortalecer la seguridad alimentaria no solo es una cuestión humanitaria, sino una necesidad estratégica para garantizar la estabilidad económica, social y política a nivel global.

Frente a este desafío, las soluciones deben ser igualmente sistémicas. Invertir en agricultura resiliente, fortalecer los sistemas de protección social y mejorar la gestión de recursos como el agua y el suelo son acciones clave. Como señala Bharadwaj, es posible mitigar estos impactos si se actúa con anticipación y coordinación. Para empresas, gobiernos y actores de la sociedad civil, la tarea es clara: integrar la seguridad alimentaria en el núcleo de sus estrategias ESG y asumir un rol activo en la construcción de sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles.

¿Las redes sociales nos hacen más felices? Informe encuentra una relación con el bienestar

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Durante la última década, el debate sobre el impacto de las redes sociales en la vida cotidiana ha evolucionado de una conversación tecnológica a una discusión central en la agenda de bienestar, salud mental y responsabilidad social. Plataformas como Facebook, Instagram o TikTok han redefinido la forma en que las personas interactúan, se informan y construyen identidad, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Sin embargo, su papel en el bienestar humano sigue siendo profundamente ambivalente.

De hecho, el más reciente Informe Mundial sobre la Felicidad aporta nuevos elementos a este debate al analizar cómo el uso de estas plataformas se relaciona con el bienestar subjetivo en más de 140 países. Aunque los resultados muestran que, en general, los jóvenes son más felices que hace dos décadas, también revelan caídas preocupantes en países desarrollados, donde el impacto de las redes sociales parece estar asociado con menores niveles de satisfacción, especialmente cuando su uso es intensivo.

El impacto de las redes sociales en el bienestar global

El estudio, elaborado con datos de Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, cubre al 96% de la población mundial y se basa en entrevistas realizadas en múltiples contextos culturales. Este enfoque permite dimensionar con mayor precisión el impacto de las redes sociales en distintos entornos socioeconómicos. Los resultados muestran una tendencia clara: el bienestar juvenil ha disminuido en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido.

Ilana Ron Levey, directora general de Gallup, destacó que este fenómeno no es uniforme. Mientras algunas regiones experimentan caídas, en Europa Central el bienestar juvenil ha mejorado, lo que sugiere que factores como la cohesión social y las relaciones familiares pueden mitigar los efectos negativos del entorno digital. Esto refuerza la idea de que el impacto de las redes sociales no es lineal, sino dependiente del contexto.

impacto de las redes sociales

Uno de los datos más contundentes del informe es que los jóvenes que utilizan redes sociales más de cinco horas al día reportan niveles significativamente más bajos de bienestar. Este hallazgo introduce una variable crítica para tomadores de decisiones: la intensidad de uso. No se trata únicamente de acceso digital, sino de patrones de consumo.

Aun así, el informe es cauteloso en sus conclusiones. Ron Levey subraya que las redes sociales no son el único factor que explica el descenso del bienestar, pero sí uno relevante. Este matiz es clave para evitar enfoques simplistas y avanzar hacia estrategias más integrales en materia de salud mental y sostenibilidad social.

Beneficios y riesgos: una relación ambivalente

El análisis del informe deja claro que el impacto de las redes sociales no puede clasificarse como exclusivamente positivo o negativo. En contextos de baja exposición o uso moderado, estas plataformas pueden facilitar la conexión social, el acceso a información y la construcción de comunidades, especialmente en entornos donde las interacciones físicas son limitadas.

Sin embargo, los riesgos emergen con mayor fuerza cuando el uso se intensifica. Martijn Burger, coautor del estudio, señala que más de cinco horas diarias están asociadas con mayores niveles de estrés, síntomas depresivos y comparaciones sociales negativas. Este fenómeno está vinculado a la exposición constante a versiones idealizadas de la vida de otros usuarios.

El profesor Cass Sunstein aporta otra dimensión al problema al identificar lo que denomina una “trampa social”. Según explica:

“Muchos jóvenes pasan tiempo en las redes sociales simplemente porque otros jóvenes pasan tiempo en ellas, y desearían que no existieran”.

impacto de las redes sociales

Esta presión social refuerza patrones de uso incluso cuando los usuarios reconocen sus efectos negativos. Además, el estudio revela una paradoja conductual relevante: aunque las personas reportan sentirse mejor al desconectarse, les resulta difícil hacerlo.

“Cuando la gente se desconecta de Facebook durante un mes, se siente más feliz, menos ansiosa y menos deprimida”, afirma Sunstein.

Sin embargo, se requerirían incentivos económicos para mantener esa desconexión, lo que evidencia un componente adictivo.

Vulnerabilidad y recomendaciones: cómo gestionar el impacto de las redes sociales

El informe también identifica grupos particularmente vulnerables. Jean Twenge, profesora de psicología, señala que las adolescentes son las más afectadas: “Las chicas que usan mucho las redes sociales están menos satisfechas con sus vidas”. En muchas regiones, aquellas que no utilizan redes reportan mayores niveles de bienestar, lo que cuestiona la idea de que estas plataformas son indispensables para la vida social.

Desde una perspectiva generacional, los efectos también varían. La Generación Z es la más afectada, mientras que el impacto es casi neutro para la Generación X y ligeramente positivo para los baby boomers. Esto sugiere que la madurez digital y el tiempo de exposición son variables críticas en la ecuación del bienestar.

Ante este panorama, los expertos proponen una serie de recomendaciones prácticas. En primer lugar, enfocar las intervenciones en la intensidad del uso más que en su eliminación total. Limitar el tiempo a aproximadamente una hora diaria puede generar mejoras significativas en el bienestar, según Ron Levey.

Otras estrategias incluyen reducir la exposición a contenido aspiracional o “vidas perfectas”, establecer acuerdos colectivos para desconectarse —como horarios sin dispositivos— y priorizar interacciones fuera de línea. También se destaca el papel de los padres como modelos de comportamiento digital y la necesidad de ajustar constantemente los hábitos según su impacto real en la salud emocional.

impacto de las redes sociales

Hacia un uso responsable y consciente

El análisis del impacto de las redes sociales plantea un desafío clave para la agenda de responsabilidad social: cómo equilibrar los beneficios de la conectividad digital con la protección del bienestar individual y colectivo. La evidencia sugiere que no se trata de demonizar estas plataformas, sino de comprender sus efectos complejos y diseñar estrategias que maximicen su valor sin amplificar sus riesgos.

En este contexto, empresas tecnológicas, reguladores y organizaciones tienen un papel compartido. Desde el diseño ético de algoritmos hasta la promoción de alfabetización digital y políticas públicas basadas en evidencia, el objetivo debe ser construir entornos digitales más saludables. La conversación ya no es si las redes sociales son buenas o malas, sino cómo gestionarlas de forma responsable para que contribuyan genuinamente al bienestar humano.

HEINEKEN impulsa en México un modelo hídrico basado en Reducir, Reusar y Reabastecer

En el marco del Día Mundial del Agua, la conversación empresarial sobre sostenibilidad hídrica evoluciona hacia un modelo claro y medible: Reducir, Reusar y Reabastecer.

Hoy, la gestión del agua en el sector productivo ya no puede entenderse solo como eficiencia operativa; requiere una visión integral que conecte procesos industriales con la salud de las cuencas y con resultados verificables de largo plazo. Las 3Rs se consolidan como el estándar técnico para operar con responsabilidad en un contexto de creciente estrés hídrico. 

Reducir implica optimizar cada proceso para disminuir el consumo de agua por unidad producida, apoyándose en innovación tecnológica, monitoreo constante y disciplina operativa.

En México, los avances en eficiencia hídrica muestran resultados tangibles. Un caso destacado es la operación de HEINEKEN México y su planta Meoqui, que sigue posicionándose como la más eficiente del grupo a nivel global, con un consumo de 1.71 litros de agua por litro de cerveza producido. 

A nivel nacional el promedio de consumo de agua de HEINEKEN México se sitúa en 2.3 litros por litro de cerveza producido en zonas de estrés hídrico, cifra significativamente por debajo del promedio global de la industria cervecera, que oscila entre 4 y 6 litros.

Reducir no solo representa ahorro de recursos; significa disminuir presión sobre acuíferos y generar resiliencia operativa en regiones con alta variabilidad hídrica. 

Reusar implica extender la vida útil del agua dentro de los procesos productivos mediante sistemas de tratamiento, circularidad y aprovechamiento en etapas secundarias. 

La circularidad hídrica se convierte así en una práctica transversal que combina inversión en tecnología, mejora continua y estándares técnicos rigurosos. El reúso permite reducir extracción sin comprometer calidad ni seguridad, fortaleciendo la sostenibilidad desde el corazón mismo de la operación industrial.

HEINEKEN México

Reabastecer. La tercera R, trasciende la planta y conecta la operación con los ecosistemas. A través de soluciones basadas en la naturaleza, es posible reabastecer las cuencas y contribuir activamente a la seguridad hídrica de las comunidades y los entornos donde hay operación. 

Reabastecer significa contribuir a la resiliencia hídrica regional con acciones trazables, medibles y de impacto comprobable.

Un hito reciente es el logro del balance hídrico total en la operación de Tecate de HEINEKEN México, convirtiéndose en la primera cervecería del grupo en América Latina en reabastecer la totalidad del agua contenida en sus productos a la cuenca.

Este resultado se alcanzó mediante proyectos de restauración y reposición enfocados en ecosistemas estratégicos como la cuenca del Río Colorado, en alianzas con organizaciones especializadas como Restauremos el Colorado A.C. 

Reducir, Reusar y Reabastecer no son conceptos aspiracionales, sino criterios técnicos que orientan inversión, innovación y toma de decisiones. En un país donde el agua es un recurso estratégico, las empresas tienen la responsabilidad y la oportunidad de demostrar que crecimiento y cuidado ambiental pueden avanzar de la mano.

Porque cada litro cuenta, y cada acción suma hacia cuencas más saludables y un futuro hídrico más resiliente para México. 

En el Día Mundial del Agua, cuyo tema central en 2026 es agua y género, el llamado es claro: la sostenibilidad hídrica empresarial debe basarse en evidencia, métricas y colaboración multisectorial. En este contexto, HEINEKEN México impulsa diversas iniciativas como, “Cultivadoras de Agua y Clima”, que fortalece proyectos liderados por mujeres mexicanas que protegen el agua, la biodiversidad y el clima en distintas regiones del país, promoviendo soluciones con impacto real en las comunidades y los ecosistemas.

Nace el CISEF, una apuesta de CETYS por el impacto social y el liderazgo femenino

CETYS Universidad, a través del Colegio de Administración y Negocios, presentó el Centro para el Impacto Social y el Emprendimiento Femenino (CISEF), iniciativa orientada a fortalecer el desarrollo de la comunidad mediante el impulso del emprendimiento liderado por mujeres. Este espacio surge con una visión integral que reconoce no solo el impacto económico de las emprendedoras, sino también su capacidad para generar transformación social en sus entornos, promoviendo oportunidades, innovación y equidad.

La Dra. Guadalupe Sánchez Vélez, Directora del Colegio de Administración y Negocios del Sistema CETYS, explicó que el CISEF será un espacio de aprendizaje que brindará recursos, herramientas y generación de conocimiento para comprender mejor la realidad de las mujeres emprendedoras e incidir en su crecimiento económico.

“Tenemos una visión que reconoce a las mujeres emprendedoras no sólo como agentes económicos, sino como impulsoras de transformación social, capaces de generar cambios significativos en sus familias y en sus entornos”, expresó.

Por su parte, la Mtra. Yanina Rubio Bojórquez, Directora de CETYS Universidad Campus Tijuana, subrayó que este centro representa una plataforma clave para abrir oportunidades, fortalecer capacidades y construir un futuro más equitativo.

“Hoy más que nunca es importante generar espacios que impulsen el talento, la innovación y la participación de las mujeres en el ámbito empresarial, con un impacto significativo en nuestra comunidad”, puntualizó.

CETYS Universidad

El CISEF funcionará como un puente entre la academia y la comunidad, articulando esfuerzos de investigación aplicada, vinculación y formación. A través de la participación de profesorado y estudiantes, el centro impulsará iniciativas pertinentes y de alto impacto, fomentando el trabajo colaborativo y el aprendizaje experiencial.

En ese sentido, el Mtro. Jaime Moncada Garibay, Director del Centro de Excelencia en Competitividad y Emprendimiento (CECE) del Sistema CETYS, destacó que CETYS ya cuenta con diversos centros enfocados en la generación de conocimiento, como el Centro de Investigación de Estudios Económicos del Noroeste (CIEN), orientado al análisis de los retos económicos en la región. Señaló que, con la incorporación del CISEF, se fortalece la dimensión social del emprendimiento, particularmente en el impulso al talento femenino.

“Estamos impulsando diversas iniciativas para generar beneficios tangibles en estudiantes, academia y comunidad. En este caso, las mujeres emprendedoras pueden acercarse a las incubadoras de negocios de los tres campus para recibir acompañamiento y, posteriormente, vincularse con las acciones del CISEF”, comentó.

Desigualdad en el emprendimiento femenino

La Dra. Karina Parra Elizalde, Directora de la Escuela de Administración y Negocios en CETYS Tijuana, explicó que la creación de este centro responde a un contexto donde persisten brechas importantes para las mujeres, como la desigualdad de ingresos, la alta informalidad en los emprendimientos y las limitadas oportunidades de acceso al empleo. Estas condiciones evidencian la necesidad de implementar acciones que fortalezcan sus capacidades y reduzcan las barreras estructurales, especialmente en una región dinámica y compleja como la frontera.

CETYS Universidad

Para atender esta realidad, el CISEF contempla diversas líneas de acción que incluyen proyectos de investigación, programas de vinculación comunitaria, formación de liderazgo social y el desarrollo de un observatorio que genere información relevante sobre el emprendimiento femenino. Asimismo, se ofrecerán talleres, acompañamiento mediante incubación y aceleración de negocios, mentorías especializadas y espacios de aprendizaje que permitirán a las participantes fortalecer sus proyectos y consolidar redes de apoyo.

ESTADÍSTICA

  • Las mujeres emprendedoras ganan hasta 37% menos que los hombres emprendedores, 
  • 5.2 millones de emprendedoras, el 82% operan en la informalidad. 
  • 10 millones de mujeres en México no tienen autonomía económica y solo el 40% de toda la población de mujeres en Tijuana tienen autonomía.

SC Johnson y KidZania inauguran Planta de Reciclaje para fomentar la economía circular desde la infancia

SC Johnson, el fabricante de marcas del hogar como Pato®, Windex® y Mr. Músculo® y KidZania, la ciudad interactiva para niñas y niños que combina educación y entretenimiento, inauguraron una experiencia educativa inspirada en una Planta de Reciclaje a escala, diseñada para impulsar la conciencia ambiental, la economía circular y prácticas sostenibles entre niñas y niños mediante el aprendizaje práctico.

Ubicada en KidZania Cuicuilco, esta nueva actividad invita a los visitantes a asumir el rol de Ingenieros de Reciclaje, y a participar activamente en el proceso de transformación de una botella de PET, desde su clasificación y tratamiento hasta su conversión en un nuevo producto elaborado con material reciclado. Esta experiencia permite a los participantes aprender de manera práctica cómo los residuos pueden reincorporarse a la cadena productiva cuando se gestionan de forma responsable.

La Planta de Reciclaje está diseñada para que niñas y niños desarrollen habilidades técnicas mientras aprenden sobre los sistemas de reciclaje, el tratamiento del PET y la gestión responsable de residuos. Durante la actividad, fortalecen su capacidad de análisis, resolución de problemas y pensamiento crítico, al tiempo que descubren los principios de la economía circular y el impacto positivo que las acciones individuales pueden generar en el cuidado del medio ambiente.

La inauguración de la Planta de Reciclaje responde a la creciente necesidad de promover hábitos responsables en torno al manejo de residuos y el uso eficiente de los recursos. Al introducir estos temas desde la infancia, KidZania y SC Johnson refuerzan la importancia de la educación ambiental como un pilar clave para construir un mundo más sustentable.

Como parte del modelo educativo de KidZania, la experiencia se fundamenta en el concepto de eduentretenimiento, integrando aprendizaje y juego en un entorno inmersivo. Al finalizar la actividad, los Ingenieros de Reciclaje reciben 12 kidZos, la moneda oficial de KidZania, como reconocimiento a su participación y aprendizaje.

SC Johnson y KidZania

SC Johnson es una empresa familiar con más de 140 años de historia, comprometida con construir un mundo mejor y más sostenible, hoy y para las generaciones futuras. Como parte de su estrategia global de economía circular, desde 2018 la compañía ha reducido en 32% el uso de plástico virgen y actualmente más del 65% de sus empaques son reciclables o reutilizables, avanzando hacia un modelo que transforma los residuos en recursos.

En México, este compromiso se refleja en marcas como Windex®, Mr. Músculo®, Pledge®, FamilyGuard® y Pato®, cuyas presentaciones incluyen botellas elaboradas con hasta 100% de plástico reciclado posconsumo (PCR), acercando la sustentabilidad a la vida cotidiana de las familias. Asimismo, su planta en Toluca cumple por octavo año consecutivo con la meta Zero Waste to Landfill y opera con más del 55% de energía proveniente de fuentes limpias, reafirmando una visión integral de sostenibilidad.

Esta nueva experiencia en KidZania se suma a iniciativas comunitarias que la compañía ha impulsado en el país para promover la cultura del reciclaje entre familias mexicanas, como el Reciclomóvil, una iniciativa que recorrió distintas alcaldías recolectando residuos plásticos a cambio de productos de la compañía. Con este taller de reciclaje de PET, SC Johnson continúa reforzando su compromiso de crear un mundo mejor para las siguientes generaciones, apostando por la educación como motor de cambio.

A través de esta alianza con KidZania, SC Johnson busca acercar la economía circular a la vida cotidiana de las nuevas generaciones. La compañía parte de la convicción de que la sustentabilidad se construye a partir de acciones concretas y de que la educación desde la infancia es clave para fomentar hábitos responsables. Esta experiencia permite que niñas y niños comprendan cómo cada decisión puede contribuir a un futuro más limpio.

Con esta nueva experiencia, KidZania, desde su sede en Cuicuilco, reafirma su compromiso de ofrecer contenidos educativos relevantes, alineados con los desafíos ambientales actuales y enfocados en el desarrollo de habilidades para la vida. Asimismo, fortalece su red de socios de propósito que comparten la visión de generar un impacto positivo en la sociedad a través de la educación.

La Planta de Reciclaje de SC Johnson ya se encuentra abierta al público dentro de KidZania Cuicuilco, sumándose a las experiencias que combinan juego de rol, aprendizaje y valores, con el objetivo de formar niñas y niños más conscientes del impacto de sus acciones y del papel que pueden desempeñar en el cuidado del medio ambiente.

KidZania Cuicuilco se ubica en 649, Av. San Fernando 3500, Manantial Peña Pobre, alcaldía Tlalpan, Ciudad de México, y opera en un horario flexible dependiendo el día entre las 9 a.m. y las 7 p,m, Para más información sobre boletos y actividades disponibles, se puede consultar https://mexico.kidzania.com/mx-es.

Lo que dijo Larry Fink sin decirlo

Por Edgar López

Leyendo la carta 2026 de Larry Fink (BlackRock), lo primero que llama la atención no es lo que dice… sino lo que ya no dice.

Durante varios años, el mensaje era directo: el capital iba a empezar a diferenciar —y eventualmente premiar— a las empresas mejor preparadas en temas como clima, gobernanza y largo plazo.

Este año, ese tono no aparece.

No hay referencias claras a ESG como criterio de asignación.

Tampoco hay advertencias sobre hacia dónde se moverá el capital en función de estos temas.

En cambio, la conversación se mueve a otro lugar.

Fink habla de acceso al capital, de quién participa realmente del crecimiento económico y del riesgo de que la inteligencia artificial termine ampliando aún más la brecha entre quienes tienen activos y quienes no.

Lo pone así, sin rodeos:

“Too many people don’t feel connected to the economic growth happening around them”.

Ese es el eje.

Y no es menor.

Porque la lógica de fondo —riesgo, largo plazo, resiliencia— sigue ahí, pero ya no se articula desde el lenguaje ESG.

Más bien, parece diluirse dentro de una conversación más amplia sobre cómo sostener la credibilidad del sistema.

No es que ESG haya desaparecido.

Pero dejó de ser protagonista.

Y eso, para quienes estamos en estos temas, vale más la pena observarlo que discutirlo.

¿Será que el verdadero ‘stakeholder capitalism’ del futuro ya no se mide en toneladas de CO₂, sino en cuántas personas realmente son dueñas del crecimiento de su país?


R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

CERAWeek 2026: lo que este foro puede anticipar sobre el futuro del ESG

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En un contexto marcado por tensiones geopolíticas, presión por resultados de corto plazo y una transición energética más compleja de lo previsto, hay espacios que vale la pena observar con atención.

Uno de ellos es CERAWeek, el foro anual que se lleva a cabo en Houston y que reúne a algunos de los actores más influyentes del sector energético, tecnológico, financiero y gubernamental a nivel global.

La edición 2026 se realizará del 23 al 27 de marzo en Houston, Texas. Para quienes quieran entender mejor el tipo de conversación que se dará, vale la pena revisar su agenda oficial:

Más que un programa de actividades, es una lectura bastante clara de las prioridades actuales.

Un foro donde se cruzan decisiones

A diferencia de otros espacios donde la sostenibilidad se aborda desde lo aspiracional, CERAWeek destaca por reunir a quienes toman decisiones sobre inversión, energía, tecnología y regulación.

Eso lo convierte en algo más que un evento sectorial.

Es un punto de encuentro donde se alinean —o se tensionan— prioridades que después terminan reflejándose en mercados, industrias y estrategias empresariales.

CERAWeek 2026

La agenda ya dice mucho

El eje de este año —energía, tecnología y geopolítica— no es menor.

Más allá de los discursos, refleja un entorno donde:

●     la seguridad energética vuelve a ganar peso

●     la competencia global condiciona decisiones

●     la tecnología redefine capacidades y tiempos

Y eso tiene una implicación clara: los temas que solemos agrupar bajo ESG ya no se están discutiendo en abstracto.

Se están discutiendo en función de su viabilidad.

El punto de fondo: el rol del capital

Durante la última década, el avance del ESG estuvo fuertemente impulsado por el sistema financiero. Bancos, fondos e inversionistas jugaron un papel clave para posicionar el tema, estructurar métricas y empujar compromisos.

Hoy el entorno es distinto.

La volatilidad energética, los costos de transición, la presión política y la exigencia de resultados en el corto plazo están haciendo que ese mismo impulso empiece a evaluarse también desde el riesgo.

No porque el ESG deje de importar, sino porque ya no todo lo que cabe dentro de esa agenda resulta igual de viable bajo las condiciones actuales.

CERAWeek 2026

De la expansión a la selección

Si esta lectura se confirma, lo que veremos no es un retroceso del ESG, sino una etapa distinta.

Menos expansión por inercia.

Más selección.

El capital se vuelve más cauteloso, prioriza y deja de empujar de forma generalizada. Eso implica que no todos los proyectos, compromisos o narrativas van a avanzar al mismo ritmo.

Por qué vale la pena seguir CERAWeek

El valor de CERAWeek no está solo en los anuncios, sino en las señales.

Ahí se puede observar:

●     qué temas ganan centralidad

●     qué compromisos empiezan a matizarse

●     y cómo se está reconfigurando la conversación del capital

Para empresas, consultores y profesionales en sostenibilidad, esto es particularmente relevante.

Porque muchas de las decisiones que se discuten en estos espacios terminan influyendo —directa o indirectamente— en la forma en que se diseñan, financian y comunican las estrategias ESG.

Una lectura para el momento actual

Más que anticipar el fin del ESG, lo que este tipo de foros permite ver es un cambio en su lógica.

De un enfoque más aspiracional a uno mucho más condicionado por la realidad económica, política y energética.

En ese contexto, la pregunta deja de ser si el ESG seguirá avanzando.

Y pasa a ser otra:

en qué condiciones —y con qué nivel de impulso— lo hará.

Cómo lograr que la alta dirección apueste por la sostenibilidad

En muchas organizaciones, el liderazgo en sostenibilidad enfrenta una paradoja estructural: se cuenta con la visión, el conocimiento técnico y la claridad estratégica para impulsar iniciativas transformadoras, pero su implementación depende, en última instancia, de la aprobación de la alta dirección. Esta dinámica genera un cuello de botella que no solo retrasa avances, sino que también diluye el potencial impacto de proyectos diseñados para fortalecer la resiliencia y competitividad del negocio.

El reto no es menor: traducir el lenguaje técnico de la sostenibilidad en argumentos que conecten con las prioridades del C-suite y convencer a quienes toman decisiones de que integrarse como una aliada de la sostenibilidad no es un acto reputacional, sino una apuesta estratégica de negocio. Es por eso que, en esta ocasión, presentamos tres formas que, según Trellis, pueden ayudar a persuadir a la alta dirección de convertirse en una aliada de la sostenibilidad.

3 formas de convertir a la alta dirección en una aliada de la sostenibilidad

1. Demostrar que la sostenibilidad impulsa ventas y valor de negocio

Una de las estrategias más efectivas para posicionar a la alta dirección como aliada de la sostenibilidad es demostrar, con evidencia clara, que las iniciativas sostenibles generan ingresos. El caso de Liquid IV, filial de Unilever, ilustra este enfoque: al destinar el 1% de sus ingresos a programas de impacto social, la sostenibilidad deja de ser un costo y se convierte en una inversión alineada al crecimiento del negocio. La clave está en vincular estas acciones con indicadores financieros tangibles y mantener una comunicación constante con los líderes clave.

En paralelo, empresas como Ulta Beauty han integrado la sostenibilidad como un factor decisivo en la experiencia del cliente. Los consumidores no solo valoran productos responsables, sino que su preferencia impacta directamente en las ventas. Aquí, el rol del área de sostenibilidad es estratégico: traducir datos de interacción con clientes en argumentos comerciales. Adaptar el mensaje a cada audiencia —desde ventas hasta regulación— permite construir un caso sólido donde la sostenibilidad no es periférica, sino central para la competitividad.

aliada de la sostenibilidad

2. Construir relaciones internas más allá de lo transaccional

Convertir a la alta dirección en una aliada de la sostenibilidad también implica un cambio en la forma de relacionarse dentro de la organización. No se trata únicamente de presentar proyectos, sino de co-crear soluciones. El ejemplo de Ulta Beauty es revelador: antes de definir objetivos climáticos, su equipo de sostenibilidad invirtió tiempo en entender las prioridades de cada área y en integrar sus perspectivas en la estrategia.

Este enfoque colaborativo genera un doble beneficio. Por un lado, aumenta el sentido de pertenencia de los líderes en torno a los objetivos sostenibles; por otro, facilita su implementación, ya que las áreas clave se convierten en promotoras internas. Cuando los mensajes estratégicos provienen de líderes operativos —como el área comercial— y no exclusivamente del equipo de sostenibilidad, la narrativa gana legitimidad y tracción. Así, la sostenibilidad deja de ser un esfuerzo aislado y se convierte en una agenda compartida.

3. Activar influenciadores internos como portavoces estratégicos

En organizaciones donde el acceso a la alta dirección es limitado, es fundamental identificar y formar aliados internos que puedan actuar como portavoces. Esta estrategia permite que la sostenibilidad se mantenga en la agenda incluso en ausencia del equipo especializado. Comenzar con proyectos piloto, alineados a indicadores clave del negocio, es una forma efectiva de generar resultados visibles y captar la atención de tomadores de decisión.

Además, capacitar a líderes intermedios o figuras de confianza del C-suite puede acelerar significativamente la adopción de iniciativas. Estos actores tienen una ventaja relacional: cuentan con credibilidad previa y participan en espacios donde se definen prioridades estratégicas. Convertirlos en defensores permite amplificar el mensaje y posicionar a la sostenibilidad como un tema recurrente en la conversación ejecutiva, fortaleciendo así su consolidación como prioridad organizacional.

aliada de la sostenibilidad

De la narrativa a la integración: sostenibilidad como ventaja competitiva

Más allá de convencer, el verdadero reto es integrar la sostenibilidad en el ADN de la organización. Esto implica evolucionar de una narrativa aspiracional a un enfoque operativo donde cada decisión de negocio incorpore criterios ESG. Para lograrlo, es indispensable construir métricas claras que vinculen sostenibilidad con desempeño financiero, eficiencia operativa y gestión de riesgos.

Asimismo, las empresas deben reconocer que el entorno competitivo está cambiando. Clientes, inversionistas y reguladores demandan cada vez mayor transparencia y compromiso. En este contexto, posicionar a la alta dirección como aliada de la sostenibilidad no solo fortalece la reputación corporativa, sino que también permite anticiparse a riesgos y capitalizar nuevas oportunidades de mercado. La sostenibilidad, bien gestionada, se convierte en una palanca de innovación y diferenciación.

Liderar desde la evidencia y la colaboración

Lograr que la alta dirección se convierta en una aliada de la sostenibilidad no es un proceso inmediato, pero sí alcanzable cuando se combinan tres elementos clave: evidencia de valor, relaciones estratégicas y una adecuada gestión de influencias internas. Más que persuadir desde la urgencia, se trata de construir una narrativa sólida que conecte con los objetivos del negocio y que demuestre resultados concretos.

En un entorno donde la sostenibilidad ha dejado de ser opcional, el liderazgo empresarial debe evolucionar hacia modelos más integrados y responsables. Para los profesionales de RSE, el desafío es claro: traducir complejidad en claridad estratégica y posicionar la sostenibilidad no como una iniciativa aislada, sino como una decisión inteligente de negocio. Solo así será posible avanzar hacia organizaciones donde la alta dirección no solo apruebe, sino que lidere activamente esta agenda.

La ONU marca un hito en justicia de género al incluir a mujeres privadas de libertad

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En un avance sin precedentes dentro de la agenda internacional, la Organización de las Naciones Unidas ha marcado un punto de inflexión al incorporar explícitamente a las mujeres privadas de libertad en un acuerdo global sobre igualdad. Este hito, adoptado durante el 70.º periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, representa un cambio sustantivo en la manera en que se entiende y se aborda la justicia de género a nivel mundial. Por primera vez en siete décadas, este grupo históricamente invisibilizado entra en el centro del debate.

La relevancia de esta decisión no radica únicamente en su valor simbólico, sino en su potencial transformador. Durante años, las mujeres encarceladas han quedado fuera de las políticas públicas, los marcos normativos y las discusiones globales sobre derechos. Hoy, su inclusión redefine los alcances de la justicia de género, ampliando su enfoque hacia poblaciones que enfrentan múltiples formas de discriminación. Este reconocimiento abre la puerta a una agenda más integral, donde la equidad no excluye a quienes han sido sistemáticamente marginadas.

Un acuerdo histórico que redefine la justicia de género

Las conclusiones adoptadas en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer constituyen un parteaguas en la agenda global. Este acuerdo no solo reconoce la existencia de mujeres privadas de libertad, sino que establece un marco de análisis y recomendaciones dirigidas a gobiernos, sociedad civil e instituciones internacionales para atender su situación.

La inclusión responde a una realidad alarmante: más de 740,000 mujeres y niñas se encuentran detenidas en el mundo, una cifra que ha crecido un 60% desde el año 2000, casi triplicando el ritmo del encarcelamiento masculino. Este fenómeno evidencia fallas estructurales en los sistemas de justicia, donde la pobreza, la violencia y las leyes discriminatorias incrementan el riesgo de encarcelamiento femenino. En este contexto, la justicia de género deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una herramienta para cuestionar y transformar estas dinámicas. Como señaló Patsilí Toledo, experta en género y justicia penal:

 “Es la primera vez en 70 años que se aborda con seriedad el tema de las mujeres en prisión”. 

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Este reconocimiento envía una señal clara a los Estados: la exclusión ya no es aceptable dentro de una agenda global que pretende ser verdaderamente inclusiva.

La invisibilización histórica y la criminalización de las mujeres

Uno de los elementos más relevantes de este avance es el reconocimiento de la invisibilización sistemática que han sufrido las mujeres dentro del sistema de justicia penal. Durante décadas, la discusión sobre igualdad de género omitió a quienes enfrentaban procesos de criminalización, perpetuando una narrativa incompleta de la justicia de género.

Esta exclusión ha tenido consecuencias profundas. Muchas mujeres privadas de libertad han sido criminalizadas por contextos de vulnerabilidad, incluyendo situaciones de violencia doméstica, pobreza extrema o participación en economías informales. En lugar de recibir apoyo, han sido absorbidas por sistemas punitivos que no consideran estas condiciones estructurales.

Mary Robinson, ex Alta Comisionada de Derechos Humanos, lo sintetiza con claridad:

“Durante demasiado tiempo, las mujeres que han sufrido criminalización han permanecido prácticamente invisibles en los debates mundiales sobre igualdad de género”.

Esta afirmación subraya una deuda histórica que el nuevo acuerdo busca comenzar a saldar, integrando estas realidades en el núcleo de la justicia de género.

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Retos estructurales: desigualdad, violencia y sistemas ineficientes

La inclusión de mujeres privadas de libertad en la agenda global también pone en evidencia los múltiples retos que enfrentan. No se trata únicamente de condiciones dentro de los centros penitenciarios, sino de un entramado de desigualdades previas que las conducen a estos espacios.

Factores como la falta de acceso a la justicia, la violencia de género, la discriminación legal y la ausencia de redes de apoyo incrementan la probabilidad de encarcelamiento. Además, la situación se agrava cuando se considera que alrededor de 19,000 niños viven en prisión con sus madres, lo que amplía el impacto social del problema.

Expertos en derechos humanos han advertido que “el acceso a la justicia, la seguridad y la dignidad de las mujeres privadas de libertad sigue siendo gravemente insuficiente”. Esto revela que, aunque el reconocimiento es un paso crucial, la implementación de políticas efectivas será determinante para materializar los principios de la justicia de género en este ámbito.

De la visibilidad a la acción: el papel de la sociedad y los gobiernos

El consenso alcanzado en este acuerdo es resultado de años de activismo por parte de organizaciones como Women Beyond Walls y de mujeres que han vivido el sistema penitenciario. Su trabajo ha sido clave para posicionar el tema en la agenda internacional y evidenciar la urgencia de una respuesta coordinada.

Sin embargo, el reto ahora es transformar el reconocimiento en acción. Esto implica abordar las causas estructurales del encarcelamiento femenino, invertir en soluciones comunitarias y diseñar políticas públicas que prioricen la prevención sobre la penalización. Como señalan especialistas, no basta con incluir a estas mujeres en el discurso; es necesario replantear los sistemas que perpetúan su exclusión.

En este sentido, la justicia de género debe evolucionar hacia un enfoque más integral, que no solo garantice derechos dentro del sistema penal, sino que evite que las mujeres lleguen a él por causas estructurales prevenibles.

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Ampliar los límites de la justicia de género

La inclusión de mujeres privadas de libertad en este acuerdo global representa un avance significativo, pero también plantea nuevas responsabilidades. La justicia de género no puede limitarse a quienes están fuera del sistema penal; debe abarcar todas las experiencias de desigualdad, incluyendo aquellas que han sido históricamente ignoradas.

Este hito abre una oportunidad para redefinir políticas, fortalecer marcos institucionales y generar soluciones más humanas y efectivas. Para los actores involucrados en responsabilidad social, el mensaje es claro: la sostenibilidad social implica reconocer y atender las intersecciones más complejas de la desigualdad.

El verdadero desafío será traducir este reconocimiento en cambios tangibles. Solo así será posible avanzar hacia una justicia de género que no deje a nadie atrás y que responda, de manera integral, a las realidades de las mujeres en todo el mundo.

IA y reciclaje: la estrategia tecnológica para gestionar mejor la basura

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Durante décadas, la industria del reciclaje ha enfrentado un problema estructural: su incapacidad para escalar de manera eficiente. A pesar de los avances en infraestructura y concientización, el modelo tradicional —basado en trituración o clasificación manual— ha demostrado ser limitado, costoso y poco rentable. La contaminación de materiales, la dependencia de mano de obra intensiva y los márgenes estrechos han impedido que el reciclaje alcance el nivel de eficiencia que exige la economía circular.

Los datos son contundentes: solo en Estados Unidos se generan cerca de 300 millones de toneladas de basura al año, y apenas el 21% de los residuos reciclables domésticos se recupera, una cifra que además va en descenso. Frente a este escenario, la apuesta por la IA y reciclaje surge como una posible solución transformadora. Hoy, las empresas del sector están integrando inteligencia artificial para optimizar procesos, mejorar la separación de materiales y redefinir el modelo de negocio del reciclaje. Los primeros resultados muestran que esta tecnología no solo mejora la eficiencia, sino que puede cambiar por completo la lógica económica del sector.

La apuesta de la industria: inversión estratégica en IA y reciclaje

La transición hacia modelos más eficientes de gestión de residuos está siendo impulsada por inversiones significativas en automatización e inteligencia artificial. Empresas líderes como Waste Management, una de las más grandes en norteamérica, están destinando más de 1,400 millones de dólares para modernizar sus instalaciones de reciclaje mediante sistemas automatizados basados en IA. Esta apuesta refleja un cambio estructural: dejar atrás procesos mecánicos obsoletos y avanzar hacia sistemas inteligentes capaces de identificar, clasificar y valorizar residuos con mayor precisión.

IA y reciclaje

Por su parte, compañías como AMP están diseñando plantas completamente basadas en inteligencia artificial, donde la visión computacional y los robots reemplazan gran parte del trabajo manual. Según su fundadora, Matanya Horowitz, “prácticamente cualquier cosa que tú y yo podamos identificar, ella puede aprender a identificarla”. Este avance posiciona a la IA y reciclaje como una dupla estratégica capaz de transformar no solo la eficiencia operativa, sino también la rentabilidad del sector. Los siguientes son algunos de los principales avances tecnológicos en materia.

Aplicaciones clave de la IA que están transformando el reciclaje

Clasificación inteligente

Uno de los mayores avances en la IA y reciclaje es la capacidad de identificar y separar materiales con precisión. A diferencia de la trituración tradicional, que degrada la calidad de los materiales, los sistemas de visión artificial permiten reconocer objetos individuales en cintas transportadoras y clasificarlos adecuadamente. Esto reduce la contaminación y aumenta el valor de los materiales recuperados.

Además, estos sistemas pueden alcanzar tasas de identificación de hasta el 90% de los residuos, lo que representa un salto significativo frente a los métodos tradicionales. Este nivel de precisión no solo mejora la eficiencia, sino que también abre nuevas oportunidades de negocio, como la venta de materiales mejor clasificados o la reducción de costos asociados al transporte y disposición final.

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Robótica aplicada al reciclaje electrónico

El reciclaje de residuos electrónicos ha sido históricamente uno de los procesos más complejos y costosos. Sin embargo, la IA está permitiendo automatizar tareas que antes requerían intervención manual intensiva. Empresas emergentes están desarrollando robots capaces de desarmar dispositivos electrónicos utilizando visión artificial para identificar componentes clave.

Un ejemplo revelador es el procesamiento de pantallas planas: mientras una operación manual puede procesar 25 unidades por hora con pérdidas, una línea robótica puede alcanzar hasta 120 unidades por hora. Este incremento en productividad es crucial si se considera que componentes como las placas lógicas contienen materiales valiosos —como oro, cobre y paladio— cuyo valor puede ser hasta 100 veces mayor que el de materiales como el acero.

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Separación avanzada de materiales

La industria textil enfrenta un desafío particularmente complejo debido a la mezcla de fibras en las prendas. Aquí, la IA y reciclaje está facilitando la clasificación automatizada de textiles según su composición, estado y potencial de reutilización. Sistemas desarrollados en centros de investigación permiten separar prendas aptas para reventa de aquellas que deben someterse a procesos de reciclaje químico.

Esta tecnología ya se está implementando en mercados como Estados Unidos e Indonesia. Sin embargo, persisten barreras económicas: los materiales vírgenes suelen ser más baratos que los reciclados, lo que limita la demanda. Aun así, la IA está sentando las bases para un sistema más eficiente que podría escalar con el apoyo adecuado de políticas públicas y compromisos corporativos.

Nuevos modelos de negocio impulsados por IA

Más allá de la eficiencia operativa, la IA y reciclaje está redefiniendo el modelo de negocio del sector. En lugar de depender exclusivamente de tarifas municipales o del precio de las materias primas, las empresas pueden generar ingresos a partir de múltiples fuentes: venta de materiales clasificados, producción de biocarbón con créditos de carbono y reducción de costos logísticos.

Este enfoque permite procesar residuos sin necesidad de que los consumidores los separen previamente, ampliando el alcance del reciclaje a sectores históricamente excluidos, como edificios multifamiliares o zonas sin infraestructura adecuada. En este sentido, la IA no solo optimiza procesos, sino que democratiza el acceso al reciclaje.

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El reto del mercado y la paradoja de la sostenibilidad

A pesar de los avances, el desarrollo de la IA y reciclaje enfrenta un obstáculo crítico: la falta de demanda para los materiales recuperados. Aunque algunas tecnologías pueden clasificar hasta el 90% de los residuos, solo existe mercado para el 50% o 60% de ellos. Esto limita la viabilidad económica de muchas operaciones y evidencia que la innovación tecnológica, por sí sola, no es suficiente.

El reto ahora es generar incentivos para que empresas y gobiernos adopten estas soluciones. Invertir en IA aplicada al reciclaje podría acelerar significativamente la transición hacia modelos más sostenibles, pero también requiere cambios estructurales en regulación, diseño de productos y hábitos de consumo. La fragmentación del sector y los bajos márgenes dificultan la adopción de tecnologías costosas, especialmente para operadores pequeños.

Sin embargo, este debate abre una reflexión más profunda. Como señala la experta Callie Babbitt:

“Desde una perspectiva de sostenibilidad, es mucho mejor prevenir los residuos que reciclarlos”.

En este contexto, la IA podría desempeñar un papel aún más relevante aguas arriba: ayudando a diseñar productos más reciclables, optimizando cadenas de suministro o incluso reduciendo la generación de residuos desde su origen. En última instancia, la IA y reciclaje no deben entenderse como una solución aislada, sino como una herramienta dentro de una estrategia más amplia. Su verdadero potencial no está solo en gestionar mejor la basura, sino en replantear cómo la producimos, utilizamos y evitamos. Para los líderes en sostenibilidad, el desafío será integrar esta tecnología en una visión sistémica que priorice, por encima de todo, la reducción de residuos.