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Lo mismo, pero verde… y caro

El green design atrae clientes genuina o artificialmente comprometidos con el medio ambiente. En México enfrenta un problema: los productos son caros

En 2031, 3,900 millones de personas vivirán en áreas con graves problemas de abastecimiento de agua, en contraste con los 2,800 millones de la actualidad, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La contundente cifra es solo una muestra de la problemática medioambiental a enfrentar en los años por venir.

Por ello, cada vez toman más fuerza las llamadas industrias verdes, y ahí el sector textil no se ha quedado atrás. El diseño sustentable o green design (su estandarte internacional) es una tendencia consolidada en países principalmente del norte de Europa. En México ya empieza a tomar forma.

En pocos años ser sostenible no será una elección. Así lo resalta el estudio El consumidor de 2020, elaborado por la consultora Deloitte. “Sea cual sea el nivel de conciencia actual, es muy probable que los consumidores en las siguientes décadas vivan de manera más sustentable, lo quieran o no”, sentencia el documento.

El consumidor de 2020 lanza una hipótesis: si todo el mundo adoptara los patrones de consumo y los estilos de vida históricos del habitante promedio del Reino Unido, se necesitarían tres planetas Tierra para vivir, y la cifra se elevaría a cinco si se viviera como el ciudadano promedio estadounidense. “Por ello -dice-, sin un consumo sustentable será cada vez más difícil satisfacer las necesidades y aspiraciones colectivas de los nuevos consumidores del mundo”.

En el caso del sector textil, el concepto no solo se refiere a los materiales empleados para confeccionar ropa y telas (como fibras naturales o recicladas), abarca también otros pilares, como el económico y el social, en donde se busca elaborar productos vendibles, empleando materias primas amigables con el medio ambiente, al mismo tiempo que se beneficia a las comunidades que participan en su fabricación.

“Hay una visión reduccionista de lo que es la sostenibilidad, que tiene que ver con el reciclaje. Si bien el aprovechamiento de los materiales es una función inherente del concepto, el no desperdiciar, optimizar y saber explotar al máximo lo existente en una zona y ayudar a la comunidad, también forman parte de ello”, asegura Lydia Lavin, directora general de Asesortex y una de las máximas representantes del diseño sustentable en México en la industria de la moda, quien cuenta con su marca homónima desarrollada con fibras naturales.

Grandes marcas coquetean

En 2008, la cadena C&A abrió su primera tienda ecológica en Maguncia, Alemania. Eso lo hizo apenas unos meses después de anunciar su decisión de utilizar algodón orgánico en la confección de su ropa. Para 2010, la firma estimó que vendería 23 millones de estas prendas; es decir, el 13% del total de los artículos de su colección fabricada en algodón sería orgánico.

La marca no es la única que se ha acercado al diseño sustentable: Zara, Puma, H&M, Adidas, Mango o Nike también han desarrollado una estrategia respecto de la sostenibilidad, no solo en el diseño de sus productos (utilizando algodones orgánicos, fibras naturales o materiales reciclados), sino también en la organización.

Así, por ejemplo, mientras Nike anunciaba durante el pasado Mundial de Fútbol que los uniformes de las selecciones que patrocinó fueron elaborados a base de poliéster reciclado de botellas de PET, Puma señalaba que eliminaría las cajas de zapatos y vendería su calzado deportivo en bolsas reciclables y manifestaba su intención de fabricar buena parte de sus productos con materiales orgánicos y reciclados. Adidas, por su parte, se comprometió en su Reporte 2010 de desarrollo sustentable a emplear 100% mejor algodón para 2018.

¿Por qué las firmas globales se han acercado a este concepto? La tendencia puede tener dos vertientes: que las marcas la utilicen como el famoso green wall, es decir, anunciar que son verdes, cuando en realidad no lo son y, por el otro lado, está la posibilidad de que genuinamente estén escuchando a un consumidor cada vez más exigente”, asegura Lavin.

En concordancia está Daniela van Beuren, directora general de Ecoaid, firma que elabora bolsas y diversos textiles con fibras de PET reciclado: “Algunas marcas empiezan a ver la necesidad de cambiar, un tanto impulsadas por lo que pide la gente y otro tanto porque es buena publicidad decir que están haciendo algo por el medio ambiente”. Y acota con un dato muy cierto: “No te enteras por casualidad que la ropa es de algodón orgánico; es porque se hacen campañas específicas. Hacemos lo mismo con nuestros productos”.

Ejemplo de ello es la nueva línea de Levi’s WaterSea por un verdadero compromiso con el medio ambiente o una simple pantalla, la apuesta -incluso en términos financieros- no es mala Como resalta el estudio de Deloitte: La adopción de estilos de vida más sustentables hasta ahora es limitada. Por tanto, hay grandes posibilidades de que el mayor impulso del consumo sostenible para los próximos 10 años no provenga de los consumidores mismos, sino de las industrias de consumo, las cuales asumirán el liderazgo…”.

Un nuevo comprador

Si bien esta tendencia comenzó y va más avanzada en países nórdicos (Dinamarca, Noruega, Suecia), ya se ha extendido a otras naciones. En Estados Unidos incluso se realizó una segmentación de mercado especial para este grupo de personas, llamados “creativos culturales” o LOHAS (Lifestyle of Health and Sustainability).

Para la firma de investigación de mercados Natural Marketing Institute, el mercado LOHAN en Estados Unidos representa 290,000 millones de dólares en ventas al año. Es en las nuevas generaciones donde el diseño sustentable tiene un nicho de mercado interesante.

Iniciativas en México

Aun cuando en México la tendencia es incipiente, existen iniciativas en marcha. “El movimiento es lento; una de las grandes razones de esto es el mercado: si, son productos al menos 30% más caros. Hasta que no haya más demanda y los precios empiecen a bajar, no se podía generar un mayor movimiento. El tema del costo sigue pesando”, afirma Daniela van Beuren, directora de Ecoaid.

Pese a ello, Ecoaid (nacida en 2008) vio en la gran cantidad de botellas de PET que terminan en los rellenos sanitarios una buena posibilidad de reutilizar este material para elaborar productos textiles y bolsas de tela hechas con siete botellas de PET de 500 ml. Sin embargo, agrega Van Beuren, la fibra que se produce en el país es buena para rellenos de colchones, porta laptops, peluches, etc., pero no para utilizarla como hilo textil. “Por la falta de proveedores con calidad, aún tenemos que importarlo de Estados Unidos”.

Lydia Lavin, directora general de Asesortex, dice que los tejidos de soya, bambú, coco o algodón orgánico resultan atractivos para los diseñadores, pues no contaminan.

Fuente: Alto Nivel, p. 79-84.
Por: Manuel Ramírez.
Publicada: octubre de 2011.

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