RSE

Las 3 empresas que amamos odiar

Por: María José Evia Herero

Hablamos mucho del éxito de las empresas que deciden hacer de la sustentabilidad una meta, y que la integran a todas sus actividades. Pero ¿qué pasa con las compañías o industrias que continúan creciendo a pesar de ser poco responsables? Elaine Cohen se hace esta pregunta en un artículo para CS Wire.

1. La industria tabacalera: Como señala Cohen, es difícil encontrarle un lado amable a esta industria. En México, el tabaquismo causa la muerte de unas 60,000 personas al año. Sin embargo, las compañías tabacaleras tienen ganancias mayores al Producto Interno Bruto de países como Polonia y Venezuela.

Es cierto que la industria intenta minimizar sus efectos en el ambiente y mejorar sus prácticas de agricultura pero, ¿justifica esto que las acciones de tabaco continúen siendo extremadamente populares entre inversionistas?

2. Monsanto: Los consumidores odiamos a esta compañía, que produce granos modificados genéticamente. Ha sido acusada de perseguir a granjeros aduciendo que usan sus semillas patentadas, de reducir la población de organismos polinizadores y de que sus productos causan daños a la salud. Sin embargo, Monsanto presenta un crecimiento promedio del 44.7 % anual en sus ganancias, según Forbes.

En Brasil, la empresa acaba de ser juzgada y condenada por publicidad engañosa respecto a la soya genéticamente modificada.

Tal vez no todas las acusaciones son fundadas, pero en ese caso ¿no debería Monsanto invertir un poco más en comunicar sus esfuerzos sustentables y acabar con los mitos?

3. Nestlé: la marca está bien situada en el Índice de Sustentabilidad de Dow Jones y su lema es “Para que una empresa sea exitosa a lago plazo y genere valor para sus grupos de interés, debe también crear valor para la sociedad”. En 2010 presentó su excelente iniciativa Nescafé Plan, que reúne en un solo proyecto los compromisos de Nestlé con el cultivo, la producción y el consumo de café. Hasta aquí todo bien.

Por otro lado, como señala Elaine Cohen, el 8% del negocio de Nestlé proviene del agua embotellada, un producto duramente criticado por ambientalistas, al igual que su fórmula de leche para bebés, otra estrella de la marca. En 2009 ganó uno el Public Eye Award, los anti-premios de la RSE; y en 2010 Greenpeace organizó una campaña en contra de la marca por deforestar zonas de Indonesia, lo que puede poner en peligro la biodiversidad y especies como el orangután.

El amor de los inversionistas es el que mueve a las grandes empresas, y algunas no pueden ser sustentables al 100% si quieren continuar con su “business as usual”. De modo que aquí entra de nuevo nuestra responsabilidad como consumidores: si continuamos bebiendo agua embotellada, fumando y consumiendo productos genéticamente modificados, estamos animando a invertir en aquellas compañías que producen estos bienes, en vez de impulsarles a que cambien sus procesos por formas más sostenibles.

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