RSE

La RSE, la idea con más potencial para re-fundar el sistema capitalista: Miró

Josep M. Miró es, como él mismo se presenta, un antropólogo, emprendedor, educador, agitador, observador de buenas y malas prácticas sobre cooperación y desarrollo, emprendedores sociales, innovación y RSE. Desde su blog nueva ventana y su actividad en Twitter nueva ventana podemos encontrar buena cantidad de información sobre innovación social.

– Te defines como un “Antropreneur”. En el diccionario no viene esa palabra… ni siquiera en Wikipedia…

Anthropreneur viene de juntar las palabras anthropologist y entrepreneur, es decir, un cruce entre antropólogo y emprendedor. Seguramente la palabra no existe, la verdad es que no lo sé, pero cuando me la comentó una antropóloga turca afincada en Estados Unidos, Lisa DiCarlo nueva ventana, pensé que definía muy bien cómo me sentía.

Reúne dos conceptos que seguramente no mezclan muy bien: alguien que tiene un interés y preparación en lo social y las ciencias sociales, pero que a la vez no sólo le interesa el análisis de la realidad, sino intervenir en ella para solucionar problemas, temas, y tener una actitud hacia la acción.

Toda mi trayectoria ha sido un poco esto, una reconciliación de opuestos, lo teórico con lo práctico, la antropología y el management, un fuerte sentido de identidad catalana local con la necesidad de ser parte de una ciudadanía global. Todo esto hace que no estés ni aquí ni allá, que sea difícil el encasillamiento, o sentirte cómodo en los códigos que repiten lo más establecido de cada sector.

Sinceramente, pero, creo que ha llegado el momento de la hibridación, del mestizaje innovador que debe salir de juntar cosas que no mezclan. Por razones obvias, estamos ante el reto de la innovación, y no hay mejor manera de hacerlo que juntando a perspectivas diferentes que deben dialogar, a sectores diferentes. Una conversación entre convencidos no llega muy lejos, sirve para quejarse del otro, pero no para construir algo diferente.

A otro nivel, a mi modo de ver, en la refundación del sistema capitalista, hay que mezclar grandes dosis de humanismo con el imperativo del retorno. Las instituciones, empresas, ONGs que no entiendan que hay que producir un valor social, no tienen mucho futuro, se espera un retorno de ellas, una entrega de resultados concretos.

De igual manera, aquellas instituciones que solo quieran maximizar las ganancias para sus accionistas, por encima de sus trabajadores y el medio donde operan, creo que tampoco van a estar entre nosotros por mucho tiempo, la sociedad ya no tolera este tipo de comportamiento irresponsable.

Yo en este tipo de planteamiento me siento muy cómodo. Es la hora de las empresas con valores, de las ONGs que actúan con extrema profesionalidad, y de una administración pública eficiente. A la larga, no sabremos qué es qué. De hecho, no importa qué forma legal tengan cada una. Lo que importa es que produzcan valor social, que el gato cace ratones, en definitiva.

– ¿Nos puedes hablar un poco sobre esta experiencia personal como antropólogo?

La verdad es que soy antropólogo por casualidad, quizás como tantas cosas en la vida. Yo estaba en Estados Unidos con perspectivas de hacer un doctorado pero no tenía financiamiento asegurado, hasta que una universidad me ofreció de cursar el doctorado con todos los gastos pagados, con lo cual no dudé en aceptar. De ahí, empecé a tener un interés real por América Latina, y sobretodo los Andes, donde he pasado estancias largas, entre campesinos quechua-hablantes en Bolivia, o en la colonial Lima. Ya finalizando mis estudios, me di cuenta que yo no iba a seguir en la universidad de una manera convencional. A mi no me interesaba escribir artículos e ir a conferencias pagadas para presentar ponencias, y luego reproducir un tipo de conocimiento algo alejado de la praxis.

Mi tesis doctoral es un estudio antropológico del sector ONG boliviano, que analiza las relaciones de poder que hay entre ONGs y los indígenas o campesinos a los cuales dice representar. Me quedé sin salida al final del análisis. Si las ONGs y la cooperación internacional tienden a reproducir esquemas de poder que tampoco producen muy buenos resultados que digamos, ¿entonces por dónde salir? Cuando empecé a leer sobre emprendedores sociales e innovación social vi que allí había una salida híbrida muy interesante de explorar, real, con valores, humanista, y que producía unos resultados excelentes. En esto estoy ahora.

También he trabajado en el ámbito de la interculturalidad. Fui el fundador y director de un centro de intercambio para estudiantes universitarios americanos que venían a Barcelona para conocer la ciudad, y mejorar sus competencias lingüísticas y culturales. Tuvimos mucho éxito, al cabo de 5 años, pasaban por nuestro programa más de 1.000 estudiantes al año. Aprendí mucho a gestionar equipos diversos, con un alto componente internacional, y un volumen importante de movimiento de personas, familias, universidades, profesores e inversión. La antropología me vino muy bien para la gestión de la diversidad.

– Tienes un blog muy interesante. ¿Cuáles son los temas que más te interesan y por qué escribes sobre ellos?

Me interesa todo aquello que se sale del rail, que es inter-sectorial, es decir, empresas responsables, ONGs que actúan con gestión empresarial, administraciones públicas que muestran actitudes emprendedoras, etc. También me interesan las alianzas intersectoriales entre lo público y lo privado. Los silos sectoriales ya no funcionan. Sus códigos tan cerrados nos han llevado a propuestas que no tienen futuro. Hay que mezclar para innovar.

Me interesa lo social, sobre todo. Pero lo social de ahora en adelante, tiene que ver con lo público, con la sociedad civil, y con las empresas. La creación de valor social se da de muchas maneras y en muchos sectores. No creamos valor social en ONGs ineficientes y en empresas irresponsables. En cambio, sí que lo hacemos cuando se da el humanismo y retorno, sea cual sea la forma legal.

En este sentido la Responsabilidad Social, de las empresas, de las administraciones públicas, o de las ONGs, tiene mucho futuro. Todos tenemos que mostrar como gestionamos nuestra responsabilidad social frente a la sociedad, no sólo las empresas.

– En estos últimos años hemos visto cómo crece el interés por la innovación social. ¿Cuáles crees que son las causas?

La verdad es que no lo sé muy bien. Hace tiempo que me hago esta pregunta. Seguramente es una confluencia de cosas. A mi me parece que la principal es que no lo hemos hecho muy bien hasta ahora, nuestras propuestas ya no funcionan, y tenemos que buscar lo diferente, hay que innovar. Estas propuestas disruptivas suelen venir de la academia norteamericana, de los think tanks, y de ahí bebemos todos, nuestras escuelas de negocio, nuestras ONGs, nuestras administraciones. Se imparten cursos y se difunden las ideas.

Le podemos buscar una explicación más sociológica en el sentido que los recursos se están acabando, se está privatizando, que los inversores o filántropos están cansados ya de pagar y que buscan resolver problemas y retorno. Eso no me parece malo. Retornar a la sociedad lo que nos ha dado prestado me parece una actitud responsable y sostenible. No hay otro tema más imperativo que la sostenibilidad en este momento. Sostenibilidad económica, social, ambiental, cultural, etc.

Los que estábamos en el sector social teníamos cierta flexibilidad en la rendición de cuentas y nos creíamos con superioridad moral frente a otros. Nuestra accountability tenía deficiencias, ya estábamos haciendo el bien. Esto se está acabando. A partir de ahora, como cualquier otro sector tenemos que rendir cuentas, ser transparentes, y mostrar que tenemos un impacto real, si queremos tener apoyos de la sociedad. Y en este nuevo escenario, la innovación social nos viene muy bien, nos da luces por donde seguir.

– ¿Qué papel crees que va a jugar la “responsabilidad social” en el futuro?

A mi me parece que es la idea que más potencial tiene para re-fundar las bases de un sistema capitalista en decadencia, que muestra sus límites, y que debe re-inventarse. Cuanto más voy entrando en el tema de la RS, más potencial le veo, ya que no es una interpelación desde fuera, sino desde dentro del mismo sistema. La RS puede ser muchas cosas, depende del uso que hagamos de ella. Puede ser una cortina de humo para las relaciones públicas, o un verdadero ejercicio de transparencia y rendición de cuentas a la sociedad.

Como decía aquel proverbio chino de los ratones ciegos y el elefante, para el ratón cogido en la trompa, el elefante era como una manguera; para el ratón cogido en la pierna, el elefante era como un tronco; para el ratón cogido en la oreja, el elefante era como un abanico; y para el ratón cogido en la cola, el elefante era como una serpiente.

De la RS puedes hacer el uso que quieras, pero en un futuro, aquellas empresas, instituciones, ONGs que mejor gestionen su responsabilidad social frente a la sociedad van a tener mayor capacidad de dialogo y mejores retornos. Los valores de la sociedad están cambiando. El humanismo y el retorno me parecen dos valores de futuro que encajan perfectamente en la Responsabilidad Social.

– ¿Cómo crees que va a influir la innovación social en los próximos años en y a las ONG?

Yo trabajo para que la innovación social llegue a las ONG, soy de los que pienso que algo debe cambiar en el sector de las ONGs. Las ONGs vamos a ir en la línea de la innovación social, no por convencimiento, sino porque no nos va a quedar otra, y por este motivo llegamos tarde a este tren. Tampoco hemos tomado el tren de las nuevas tecnologías de la manera que deberíamos haberlo tomado. Nuevas tecnologías e innovación van de la mano.

Es una lástima que este sector sea tan conservador en cuanto a la innovación, a tomar riesgos, a las alianzas inter-sectoriales, a salirse de lo convencional. Pero las cosas están moviéndose. Incluso creo que la administración pública va por delante nuestro, se está dando cuenta que algo debe cambiar, y como las ONGs dependen en gran mayoría del financiamiento público, van a ir en esa dirección.

A las ONGs nos ha salido la competencia de las empresas con responsabilidad social, las empresas sociales, los emprendedores sociales, etc. Todos ellos se toman la sostenibilidad o el desarrollo sostenible muy en serio y son modelos a seguir muy de cerca.

Vamos a tener que cambiar, sí o sí, y los innovadores sociales nos muestran algunos de los caminos a seguir, son pioneros de avanzada. Mi blog, Cambio y Corto nueva ventana tiene precisamente el objetivo de promocionar y reflexionar sobre los emprendedores sociales y sus buenas o malas prácticas.

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