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La responsabilidad social y sus repercusiones en la empresa

1rsDebe establecerse una responsabilidad intergeneracional con una preocupación constante por el cuidado del medio ambiente.

La responsabilidad social parece un tema novedoso y necesario en la actividad empresarial; sin embargo, la ampliación de los objetivos empresariales comenzó a gestarse alrededor de los 60 y efectivamente a tomar auge en la década de los 80. La noción de la responsabilidad social conlleva un replanteamiento de los objetivos de las empresas, en el que la generación de rendimientos debe distribuirse entre los diferentes grupos de interés como son los accionistas, trabajadores, proveedores, clientes y la sociedad en general.

En mercados altamente competitivos, donde la capacidad de las empresas para disminuir costos o diversificar su producto aparentemente es mínima, todavía es posible encontrar una estrategia empresarial adicional, que si bien puede parecer costosa, también puede configurar escenarios de mayores ingresos para las empresas que la adoptan, y este la responsabilidad social.

Se trata de ofrecer aquí una respuesta a cuestionamientos tales como: ¿Qué es la responsabilidad social? ¿Cuáles son los costos de la responsabilidad social? ¿En qué consisten sus beneficios? y por último, ¿La responsabilidad social es una alternativa para las micro, pequeñas y medianas empresas, mipyme?

¿Qué es la responsabilidad social?

Antes de la crisis 1995, en las escuelas de negocios del país se enseñaba que el principal objetivo de las empresas consistía en generar ganancias; no obstante, la realidad cambiante y el incremento de variables que se sumaban para tratar de explicarla hizo que se renovara el objetivo primario de cualquier empresa, que consistiría en su sobrevivencia. Para fraseando a Descartes en su idea filosófica “pienso, luego existo”, para las empresas, la dinámica sería “sobrevivo, luego puedo generar ganancias”.

Para sobrevivir y para generar ganancias las empresas deben tener una estructura de costos y precios que resulte competitiva per, para algunas, lo anterior se logra mediante el detrimento de los beneficios que son ofrecidos a sus grupos de interés.

El punto importante en la generación de ganancias, dentro de una marco de responsabilidad social, consistiría en determinar hacia dónde y en qué magnitud las ganancias deben ser distribuidas entre los grupos de interés de la empresa y, de hecho, el lector podría asumir que esto ya sucede en la práctica común: a los trabajadores se les retribuye con sus salarios, a los proveedores con el pago por sus suministros, a los clientes ofreciéndoles un producto o servicio, a la sociedad mediante el pago de los impuestos y lo que resulte después de todo ello será para el propietario o bien, los inversionistas.

El compromiso de las empresas que asumen la responsabilidad social implica que éstas no incrementan los beneficios del propietario o del inversionista a costa del perjuicio de otros; por lo tanto, bajo su carácter de personas morales con personalidad jurídica deben estar sujetas a las normas básicas de comportamiento de los ciudadanos; de hecho, la decencia, el civismo, la moral, la ética y la solidaridad de las personas en su carácter individual deben ser llevados al ámbito empresarial.

La responsabilidad social va más allá de tan sólo el cumplimento obligatorio de la norma legal; es un compromiso voluntario de coadyuvar a mejorar la condición de la sociedad en general, mediante tres aspectos claves: las relaciones laboral, el comportamiento ético de las empresas y su preocupación por el medio ambiente (Porto y Castromán, 2006).

Costos de la responsabilidad social

Si alguien se cuestionara si la responsabilidad social tiene un costo, la respuesta sin lugar a dudas sería sí, pero habría que matizarla de acuerdo a su efecto temporal: en el corto plazo, el costo puede resultar alto, pero en el mediano y largo plazos la generación de beneficios y la mejor condición del contexto donde se desarrolla la empresa pueden disminuirlo en términos relativos.

El costo de la responsabilidad social está fuertemente relacionado con el planteamiento inicial de las empresas. Aquellas que desde un principio comenzaron a operar bajo un esquema de precios justos determinado precios justos determinados por la adecuada eficiencia en sus operaciones, remunerando a sus trabajadores con salarios competitivos según su desempeño, retribuyendo a sus proveedores de acuerdo con el valor que ellos agregan con sus suministros, contribuyendo con el Estado por los servicios que éste proporciona, asumiendo que sus actividades pueden causar perjuicios para el medio ambiente y, por lo tanto, tomando las medidas necesarias y sobre todo determinando el nivel de ganancias esperado en función del riesgo que representa la actividad, para este tipo de empresas, la responsabilidad social no implica un costo adicional porque ya está implícito en su esquema de negocios. No así para aquellas empresas que han sustentado sus actividades en malas prácticas empresariales.

Entre más deshonestas, desleales y fuera de la norma jurídica están las prácticas empresariales, el costo de asumir o configurar una conducta enmarcada en la responsabilidad social será mayor e implicará hacer una revisión de todos los principios, valores y políticas en los que se sustentan.

El desarrollo capitalista conducido por la libre empresa ha estado altamente permeado de prácticas que pueden ser consideradas amorales: prueba latente de ello es la aparición de los sindicatos; bajo un funcionamiento de empresas con responsabilidad social, los sindicatos no tendrían por qué ser garantes del bienestar de los trabajadores, ya que la empresa debería por sí misma garantizar de manera voluntaria esta situación. En este sentido, la aparición de los sindicatos que se constituyen como una némesis2 para ciertas estructuras empresariales es el resultado de su falta de compromiso hacia los trabajadores3.

Cuando las empresas se dedican a actividades ostensiblemente contaminantes estarán ante la disyuntiva de procesar sus contaminantes o no hacerlo, poniendo en algunos casos la conciencia ecológica de los empresarios en duda. La decisión sería respetar el medio ambiente o seguir siendo empresarios dentro de ese sector, bajo la premisa de que el incremento de costos que tendrá para la empresa tratar de evitar los daños del medio ambiente cuando sus competidores siguen funcionado bajo una operación contaminante, producirá menores márgenes de ganancia y una posible salida de la actividad.

Las externalidades en estas actividades no pueden ser resueltas por las conductas individuales de los participantes, por lo tanto el Estado debería ser el garante del cuidado por el medio ambiente en casos como éste, mediante el endurecimiento de la norma legal, tutelando el derecho de las futuras generaciones a un medio ambiente sano. La participación del Estado, en este sentido, sería poner en igualdad de condiciones a todos los participantes, con lo cual el incremento del costo sería generalizado, sin menoscabo de la posición competitiva individual.

El costo incurrido por las empresas en beneficio del medio ambiente tendría que ser repercutido en el precio al que ofrecen sus bienes, salvo que el Estado llevara a cabo una política de subvenciones para aminorar el costo de las empresas y que no se dieran incrementos en los precios, lo que significaría que ahora el costo lo asumiría la totalidad de los contribuyentes.

En este orden de ideas, el costo no asumido por las empresas es transferido a la sociedad y medio ambiente, vía una gran cantidad de mecanismos, en beneficio tan sólo de los inversionistas y propietarios de las empresas, lo que resulta una práctica empresarial carente de ética. Una vez que la sociedad en generalidad (incluyendo a las empresas) acepta los costos, éstos tienden a ser menores, al ser repartidos entre todos, ampliándose la posibilidad de beneficios.

Beneficios de la responsabilidad social

Como se ha descrito, las empresas incurren en ciertos costos cuando deciden transitar por el camino de la responsabilidad social; sin embargo, de acuerdo con Porter y Kramer (2006) esta acción más que representar tan sólo un consto es un amino que puede ser fuente de oportunidades, innovación y ventajas competitivas.

La ventaja competitiva resultado de la responsabilidad social se sustenta en la percepción, certidumbre y confianza que la empresa genera es sus grupos de interés:

* Para los clientes es importante saber que consumen productos de calidad, por los que pagan precios adecuados.
* A los proveedores les satisface venderle a empresas que tengan una demanda continua y que realicen pagos puntuales.
* A los empleados les es conveniente saber que laboran en empresas que los consideran importantes y que les ofrecen oportunidades de crecimiento y desarrollo, bajo normas de higiene y seguridad laboral adecuadas, donde la terminación laboral se gesta en un ambiente de respeto y una justa retribución.
* Para la comunidad será valioso saber que la actuación de la empresa en su entorno, en lugar de resultar perniciosa, lo mejora.

Todo lo anterior hace que la empresa configure ventajas respecto a otras que siguen funcionando bajo prácticas inmorales enfocadas tan sólo en generar el mayor beneficio posible para sus inversionistas. El éxito de la estrategia aquí propuesta pone en mejor condición competitiva a quien la lleva a cabo con ello le asegura una mejor posición de mercado, con los subsecuentes beneficios que ello implica.

La relación de costo-beneficio seguramente será benéfica a la larga para las empresas, aunque sólo sea una estrategia de corte mercadológico, mientras que será favorable en realidad para la sociedad en su conjunto cuando sea una determinación real, basada en el convencimiento y el entendimiento de que las empresas son parte de la sociedad y por lo tanto corren su misma suerte.

¿La responsabilidad social, es una alternativa para las mipyme?

Aunque se piense que la responsabilidad social se restringe a las grandes empresas, esto no es cierto: las microempresas, desde su propio ámbito de competencia, tienen diversas oportunidades de generar estrategias basadas en la responsabilidad social; la mejor forma de hacerlo y quizás la menos costosa consiste en participar del desarrollo y mejoramiento del lugar donde se instaló la empresa, involucrándose en sus festividades , siendo parte, o bien, promoviendo los comités de seguridad y vigilancia, generando empleos para os habitantes de la comunidad, rompiendo con prácticas comerciales poco sanas, etcétera.

Las mipyme, dentro de su propia escala de operación, pueden y deben adoptar la responsabilidad social como una forma común y corriente de operar, ya que lo que en este momento es una opción, en el futuro se convierte en una obligación; una vez que todas las empresas se muevan en esa dirección, el quedarse fuera implicará su salida del mercado.

En un contexto de integración mundial, la situación para las empresas se vuelve cada vez más complicada, por lo que es necesario buscar nuevos esquemas de participación siendo proactivos; esto implica moverse primero en prácticas que redunden en mejor posicionamiento de mercado, y la responsabilidad social es un buen camino para ser explotado. El presente es el momento para mejorar el futuro.

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Emprendedores, páginas 22-25

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