El indicador cárcel sin sentencia mejoró el año pasado en 26% con respecto de 2016.

De acuerdo con el Índice de Paz México 2018 (IPM), publicado el día de hoy por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), el nivel de paz en México se deterioró 11% en 2017.

El reporte indica que el número de homicidios en México alcanzó un máximo histórico con más de 29 mil personas asesinadas, lo que representa una tasa de 24 homicidios por cada 100 mil personas, tasa similar a la de Colombia y la octava más alta en el Continente Americano. Aumentaron 36%, los delitos con armas de fuego, mismas que se utilizaron en 69% de los homicidios.

El aumento de la violencia no se debe sólo a la presencia del crimen organizado, sino también a la delincuencia común y a la violencia interpersonal.

Este nivel de violencia es impulsado por los altos niveles de impunidad. El Índice Global de Impunidad ubica a México en el lugar 66 de 69 países evaluados. El número de mexicanos que considera que la impunidad es el problema más preocupante, casi se triplicó en los últimos 5 años; aumentó de 7% en 2012 a 20% en 2017.

Uno de los hallazgos principales del estudio es que México invierte menos de lo requerido en sus sistemas, judicial y de seguridad; 1% de su PIB, cifra que representa 60% del promedio de la OCDE. Preocupa también que el gasto del gobierno federal en estos rubros disminuyó 7% en 2017.

El año pasado, el impacto económico de la violencia fue de 4.7 billones de pesos, equivalente a 21% del PIB nacional, cifra ocho veces mayor que la inversión pública anual en salud y siete veces mayor a lo invertido en educación.

Colima fue el estado que tuvo el impacto económico más alto en 2017, con 95,486 pesos per cápita, comparado con Yucatán que mostró la cifra más baja, que fue de 9,779 pesos per cápita. La diferencia entre estos dos estados representa aproximadamente el salario promedio anual de un trabajador mexicano.

“El decremento de los niveles de paz en México durante el año pasado es preocupante, sobre todo los altos niveles de las tasas de homicidio”. Dijo Steve Killelea, presidente Ejecutivo del Instituto para la Economía y la Paz. “Preocupa también que el gasto federal en seguridad haya bajado, ya que nuestra investigación global muestra que para reducir los niveles de violencia e impunidad es necesario realizar inversiones estratégicas en Seguridad y el Sistema Judicial para fortalecer las capacidades institucionales”.

De acuerdo con el IPM, los estados más pacíficos fueron: Yucatán, Tlaxcala, Campeche, Coahuila y Chiapas; con excepción de Coahuila, todos mejoraron su calificación. Los estados menos pacíficos fueron Baja California Sur, Guerrero, Baja California, Colima y Zacatecas. La brecha entre los estados más y los menos pacíficos siguió en aumento, lo que evidencia la creciente desigualdad en términos de niveles de paz entre entidades federativas en México.

El indicador cárcel sin sentencia fue el único que mejoró el año pasado, con cambios positivos en 24 estados. Este indicador mide el exceso de detenciones sin una sentencia condenatoria o previas a la realización de un juicio.

En los últimos dos años, 10 estados atendieron el problema de sobrepoblación de las cárceles y nivelaron el número de internos de acuerdo con su capacidad. Sólo en Guanajuato, Tabasco y Zacatecas aumentó la sobrepoblación.

El IPM analiza ocho pilares de Paz Positiva; es decir, los factores que sostienen a las sociedades pacíficas: Buen funcionamiento del gobierno, Distribución equitativa de los recursos, Libre flujo de información, Entorno empresarial sólido, Alto nivel de capital humano, Aceptación de los derechos de los demás, Bajos niveles de corrupción y Buenas relaciones con los vecinos.

En México, tres de estos pilares muestran gran fragilidad: Buen funcionamiento del gobierno, Libre flujo de información y Bajos niveles de corrupción. Como reflejo de lo anterior, el porcentaje de mexicanos que dijeron tener altos niveles de confianza en instituciones de seguridad pública fue de 18% en 2017, el nivel más bajo desde 2012. Así mismo, 64% de los mexicanos percibieron a las instituciones de seguridad pública como corruptas y 70% tuvieron una percepción similar sobre los jueces.

“Hemos encontrado que la preocupación de la sociedad mexicana sobre la impunidad y su confianza en los jueces se relaciona directamente con las alzas y bajas de la violencia”, dijo Carlos Juárez, director del Instituto para la Economía y la Paz en México. “En la coyuntura electoral de este año, fortalecer y recuperar la confianza pública será determinante para ganar las elecciones y posteriormente implementar políticas efectivas para la construcción de la paz”.

La libertad de prensa continúa deteriorándose, en 2017 México fue declarado el país sin guerra más peligroso para los periodistas, y tuvo su peor calificación en este rubro desde 2007, según Reporteros Sin Fronteras.

El informe sostiene que la cooperación comunitaria está estrechamente relacionada con la baja en las tasas de delincuencia, lo que indica que mejorar las relaciones entre la población y las fuerzas policiales es la base para mejorar los niveles de paz. Para lograrlo es indispensable también, reducir la corrupción.

El IPM 2018 indica que para desarrollar un marco integral de seguridad pública y paz se requiere al menos: invertir en estrategias que reduzcan efectivamente la corrupción y la impunidad, comprender y atender las dinámicas específicas detrás de ciertos tipos particulares de violencia, como la extorsión y distintas formas de homicidio para debilitar la actividad criminal.

“Fortalecer la confianza entre los miembros de la sociedad, y entre la población y sus autoridades es clave para reducir las tasas de criminalidad. Cuando las personas colaboran con su comunidad y confían en sus instituciones, los niveles de paz tienden a mejorar”. Concluyó Carlos Juárez.

Comunicado de prensa.

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