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La discriminación a las mujeres en la India no tiene límites

Ya sea porque las familias necesitan hijos varones que trabajen la tierra o por no pagar una dote cuando la hija se case, pero en India cada día se incrementa el feticidio.

La violencia contra las mujeres es un fenómeno que ocurre todos los días en diferentes latitudes. La ONU considera, según datos de varios países, que entre 15 y 76 por ciento de las mujeres sufre violencia física o sexual a lo largo de su vida. Si bien en México y América Latina una de las peores formas de violencia son los feminicidios, en otras regiones del mundo existen prácticas sumamente agresivas, como la mutilación genital en algunos partes de África y los asesinatos por honor en algunos países musulmanes.

En India la modernidad ha permitido que se practique, con frecuencia, una forma absurda y violenta de discriminación contra las mujeres, el feticidio femenino. En abril de este año se dieron a conocer los resultados del último censo poblacional de ese país, cuya población alcanza oficialmente 1,200 millones de personas, y de continuarse la tendencia, es probable que sobrepase a China como el país más poblado en 2030. Sin embargo, el censo también confirme una tendencia preocupante que es el creciente desequilibrio entre sexos. Hay 940 mujeres por cada 1,000 hombres, mientras a nivel mundial, se estima que la proporción en el 2011 es de 984 mujeres por cada 1,000 hombres.

En India siempre ha predominado el sexo masculino, no obstante, el peor nivel se registró en 1991, cuando sólo habla 927 mujeres por cada 1000 hombres, lo cual indica que la situación ha mejorado en los últimos 20 años, aunque refleja que millones de mujeres que deberían estar vivas, no lo están. De hecho, el país con la menor proporción de mujeres es China, donde sólo hay 926; seguido por Afganistán con 931 mujeres por cada 1,000 hombres.

Desafortunadamente, el censo arroja otro dato que demuestra una práctica discriminatoria hacia las mujeres: el feticidio femenino o aborto selectivo por cuestión de género. La proporción entre sexos de niños menores de seis años presenta el mayor desequilibrio desde que se tienen registros. Según el censo, por cada mil niños que nacen, según 914 son más. Es decir, no nacen 600 mil niñas. Cuando se analizan los datos desagregados por estado se observan otros datos preocupantes: de los 35 estados y regiones que tiene India, en 27 disminuyó la proporción de niñas menores de seis altos, en ninguno hay más niñas y cinco tienen una proporción menor a 881 niñas por cada 1,000 niños. Los tres con mayor desequilibrio son Haryana con 830, Punjab con 846, además de Jammu y Kachemira con 859. Resulta preocupante que el feticidio aumenta de manera constante también en estados en los cuáles no era una práctica común.

¿Por qué lo hacen?

La principal razón del feticidio es que los avances en tecnología permiten realizar ultrasonidos a mujeres embarazas hasta por 600 rupias (alrededor de 150 pesos), y debido al crecimiento económico que ha experimentado la India, la población que puede pagar el servicio es considerable. Una vez que se determina que el feto es una niña, muchas parejas deciden abortar y esperar a que su siguiente embarazo sea un niño. Los motivos de esta discriminación son variados, pero los principales son: en algunos estados de India, solo se permite tener como máximo dos hijos, y en un país que tiene una elevada población agrícola, la presión para tener varones que trabajen más la tierra es muy grande. Las mujeres no pueden heredar la tierra y al casarse abandonan a la familia, por lo cual no pueden cuidar de los padres cuando envejezcan. En India aún se acostumbra que la familia de la novia pague una dote cuando se case y ha aumentado la expectativa de que la dote sea de gran valor, por el crecimiento económico. Cabe destacar que esta situación se presenta del mismo modo en parejas de nivel socioeconómico elevado, de hecho, el censo arroja que el feticidio ha aumentado en los estados más ricos de la India.

No sólo en India

Este gran desequilibrio de sexos genera una diversidad de problemas para el gobierno y la sociedad, así como para otros gobiernos. Se considera que los hombres jóvenes solteros son un riesgo para la seguridad, por lo que hay una gran presión para conseguir pareja. Debido a la ausencia de mujeres en muchas regiones, jóvenes dentro de la India y otros países cercanos, como Bangladesh, son secuestradas —algunas veces con gran violencia—, para ser vendidas como esposas. China enfrenta problemas similares, ya que también se abortan muchas niñas por la política de tener un sólo hijo, aunque el gobierno ha llevado a cabo campañas para modificar la actitud de la población para que se valore más a las niñas.

Un ejemplo a seguir es Corea del Sur donde en los años 90 hubo un severo desequilibrio entre sexos por el feticidio. Sin embargo, la industrialización del país facilitó que las mujeres se incorporasen a la vida laboral lo que ayudó a aumentar el valor de tener una hija, ya que las familias no tenían que dependen únicamente del ingreso de los hombres. Este cambio, en conjunto con las campañas para valorar a las niñas y otras acciones del Estado, redujo el problema.

Si bien el gobierno de la India ha tratado de frenar el feticidio, hace falta que se sume la sociedad civil y la comunidad internacional. Esto porque en realidad abortar sólo por saber el sexo está prohibido por la ley desde 1996, pero las autoridades no tienen la capacidad para asegurarse de que esto no pase en todo el territorio. De igual manera, es importante que se realicen cambios legislativos para garantizar la igualdad de mujeres y hombres y se permita que las mujeres hereden. Sin olvidar que se deben diseñar políticas públicas para fomentar la incorporación de las mujeres en la vida pública y mejorar su educación.

El tercero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU es promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer. Una de sus metas es eliminar la desigualdad en todos los niveles de enseñanza. Sin embargo, los cambios culturales son muy difíciles de lograr y pueden tomar mucho tiempo; es difícil imaginar que la práctica de dar una dote cuantiosa se deje de realizar en pocos altos. No obstante, en la medida en la que las niñas y mujeres estén mejor educadas y puedan tener acceso a mejores trabajos, disminuirá la presión de los padres por pagar la dote. Asimismo, hace falta que el gobierno lleve a cabo políticas que faciliten el acceso de las familias a la tecnología agrícola para que las hijas puedan aportar lo mismo que los hijos en el trabajo de la tierra. También es importante que la comunidad internacional preste más atención a esta forma de discriminación hacia las mujeres. Este tipo de violaciones a los derechos humanos no deben permitirse, se requiere de una suma de esfuerzos para lograr los cambios culturales y legales para erradicar el feticidio femenino en India y en otros lugares, así como evitar que esta práctica se extienda a otras regiones del mundo.

Fuente: Mundoejecutivo, p. 46-49.
Por: Lucía Cortés.
Publicada: Agosto de 2011.

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