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La contaminación puede afectar a los niños incluso antes de nacer

Los contaminantes atmosféricos pueden generar estragos en la salud de los bebés incluso en el vientre materno, provocando que éstos pesen menos de 2.5 kilos al nacer luego de un periodo completo de gestación.

Esa es una de las conclusiones de un estudio internacional realizado por el Grupo “Colaboración Internacional en Contaminación Atmosférica y Resultados del Embarazo”, financiado por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos y el Instituto Nacional de Ciencias en Salud Ambiental de ese país.

Los resultados provienen de datos de más de tres millones de nacimientos (la mayoría se registró durante la década de 1990 hasta mediados de la década de los 2000) en nueve países que fueron analizados por 14 instituciones de Norte y Sudamérica, Europa, Asia y Oceanía.

El estudio determinó que la exposición a partículas suspendidas de 10 micras y 2.5 micras durante el embarazo se relaciona con el bajo peso de los niños a término (de 37 semanas de gestación en adelante), independientemente de cualquier otro factor.

Rocío Martínez, endocrinóloga pediatra del Instituto Nacional de Cardiología, explicó que el bajo peso al nacer es un factor de riesgo importante de morbilidad y mortalidad infantil y de varias enfermedades, y también ha sido vinculado a problemas de salud a lo largo de la vida.

“Aún no se conocen adecuadamente los mecanismos que ocasionan estas alteraciones, pero existen datos de inflamación a nivel placentario y pulmonar, trastornos de la coagulación, disfunción vascular, lo que ocasiona alteraciones en el transporte de oxígeno y nutrimentos de la madre al bebé; estrés oxidativo que ocasiona desequilibrio en el sistema biológico y se disminuye la capacidad de desintoxicación de estas sustancias nocivas”, indicó Martínez.

Ana Rosa Moreno, profesora asociada del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, coincidió con Moreno en que, pese a que en México no existen todavía investigaciones al respecto, sí se puede afirmar que el bajo peso al nacer está asociado a una mayor probabilidad de enfermarse y morir durante el primer año de vida, así como de tener problemas crónicos de salud.

“Estos hallazgos son muy importantes para el establecimiento de regulaciones más estrictas sobre la contaminación por partículas en zonas urbanas e industriales. Por ejemplo, en una Ciudad como el DF hay contaminación por hidrocarburos, por partículas, por óxidos de azufre, de nitrógeno, por monóxido de carbono, por metales pesados”, señaló Moreno.

Agregó que la normatividad mexicana permite 120 microgramos de partículas por metro cúbico de aire en 24 horas, mientras que el límite de concentración propuesto por la Organización Mundial de la Salud es de tan sólo 50.

“Quien debería trabajar en esto es el sector salud junto con el sector ambiental. Para enfrentar el serio problema de la contaminación del aire en el País se requiere el incremento de los recursos humanos, tecnológicos y financieros destinados a la gestión de la calidad del aire y a la operación de redes de monitoreo”.

“Se considera muy importante que el sector salud vigile la forma en que se presentan las enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica, en especial durante y después de periodos de contingencia con el fin de informar a la población y al propio sector de posibles situaciones de alarma”, dijo.

Riesgos también al interior de las casas

Un análisis realizado por investigadores de varios países en 2010 concluyó que existe una relación directa entre el bajo peso al nacer de los bebés, las muertes fetales y la contaminación ocasionada por el uso de combustibles sólidos (principalmente madera, estiércol, residuos de cultivos y carbón) al interior de las casas.

A la luz de esos resultados, un nuevo estudio de datos extraídos en varios centros, incluyendo un total de 3 millones de nacimientos (la mayoría de los cuales se produjeron en zonas rurales en países en vías de desarrollo) confirmó que, en los países que utilizan dichos combustibles sólidos para cocinar y para calefacción, los bebés nacen más pequeños.

“En los países en desarrollo muchas mujeres que cargan a sus hijos más pequeños en la espalda pasan de tres a siete horas al día cocinando en fuegos abiertos o en lugares con estufas que carecen de una ventilación adecuada”, señaló Esperanza Díaz, doctora en Medicina de la Universidad de Bergen e integrante de las investigaciones.

“Por desgracia no se espera que el consumo de combustibles sólidos disminuya, e incluso la Agencia Internacional de la Energía estima que unos 2 millones 600 mil personas continuarán utilizándolos en 2030. Los gobiernos deberían trabajar activamente para disminuir el uso de estos combustibles en condiciones insalubres”.

Fuente: Reforma

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