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A pesar de la solvencia de Grupo Salinas, la Cámara de Diputados asignó $100 millones de pesos a Fundación Azteca

A pesar de la solvencia económica del Grupo Salinas, en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2011 la Cámara de Diputados le asignó 100 millones de pesos a la Fundación Azteca para impulsar el Programa Musical Esperanza Azteca, un proyecto de Ricardo Salinas Pliego para desarrollar 50 orquestas y coros juveniles en el país… pero con recursos públicos.

Es difícil negar apoyo económico a proyectos vinculados con el desarrollo integral de la niñez y la juventud en un país donde la violencia y el desempleo se han desatado en todos los estratos sociales. En su página oficial, el Programa Musical Esperanza Azteca (Promesa) señala que es un plan social creado por iniciativa de Ricardo Salinas Pliego y operado por la Fundación Azteca, de Grupo Salinas: “Más que formar músicos, Promesa brinda a niños y adolescentes de escasos recursos en todo el país la oportunidad de desarrollar los más altos valores humanos: trabajo en equipo, orientación al logro y la excelen- cia, sensibilidad a la creación y experiencia estética del hombre, esfuerzo y disciplina, diversidad e identidad cultural, a través de la enseñanza y la práctica de la música sinfónica y coral.”

Este programa está inspirado en el conocido Sistema Nacional de las Or- questas Juveniles e Infantiles de Venezuela, fundado hace 35 años por el maestro José Antonio Abreu y que, ahora, atiende a 400 mil niños y jóvenes de ese país mediante la integración una red de orquestas y coros dentro de un programa social donde lo importante no es formar músicos profesionales, sino proporcionarles una opción de vida a la infancia y adolescencia.

En México esta experiencia la trajo -antes que la Fundación Azteca- el director de orquesta Fernando Lozano con su Programa Nacional de Orquestas y Coros Juveniles de México que él manejaba mediante dos asociaciones civiles. De 1987 a 1998 Lozano formó 110 orquestas en 28 estados de la República y en el Distrito Federal -cada una con, al menos, 70 niños y jóvenes- con el apoyo de los gobiernos municipales y estatales, del DIF, del entonces Departamento del Distrito Federal y del Conaculta.

Pero en 1996 el entonces titular del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, decidió apropiarse del programa con el pretexto de que dicha dependencia aportaba el 70 por ciento de los recursos y, más tarde, lo convirtió en el Sistema Nacional de Fomento Musical que tiene por objeto formar músicos profesionales. Con esto, el programa social impulsado por Lozano durante 11 años desapareció.

Recientemente, otro de los promotores en México de ese sistema venezolano de música es el maestro Julio Saldaña, quien -durante una década- se preparó en Suiza. A su regreso, creó en Puebla la asociación civil Música Esperanza con la que transmitiría sus conocimientos a niños y adolescentes de escasos recursos, tomando como base la experiencia de Venezuela, con el propósito de generar un movimiento transformador por medio de la música, las disciplina y el trabajo en equipo que lleven a la cohesión social. Así, formó una orquesta con 30 niños de colonias marginadas.

En cierta ocasión, Música Esperanza solicitó apoyo económico a la Fundación Azteca para consolidar su orquesta juvenil. Para ello, Saldaña le ex- plicó a Ricardo Salinas Pliego el método venezolano con el que trabaja. A partir de los resultados satisfactorios que la Orques- ta Juvenil de Puebla dio a su mecenas, el dueño de TV Az- teca consideró conveniente impulsar ese sistema social vinculado a la música no sólo en Puebla sino en todo el país. Para ello creó el Programa Musical Esperanza Azteca (Promesa) con el que formaría orquestas y coros infantiles y juveniles.

Así, el 30 de noviembre de 2009 debutó la primera Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca -en la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli- formada por 200 niños y jóvenes de Puebla. Para empezar a hacer realidad su sueño, la Fundación Azteca invitó a los gobernadores de 29 estados de la República y a la presidenta del DIF, Margarita Zavala de Calderón, mismos que -en ese concierto- manifestaron su voluntad de replicar este esquema en sus entidades.

Para que se animaran a impulsar las orquestas Esperanza Azteca en sus estados, la Fundación de Salinas Pliego ofreció a los go- biernos estatales apoyo económico, asig- nación de maestros, personal administrativo, métodos de enseñanza musical y la supervisión del Promesa; es decir, impulso tanto en la coordinación artística como en la operativa. A cambio, los estados debían aportar una parte de los recursos económicos y materiales en un esquema mixto de cooperación.

Filantropía a modo

Creado por el empresario Ricardo Salinas Pliego, Grupo Salinas está formado por las empresas TV Azteca, Azteca America, Grupo Elektra, Banco Azteca, Afore Azteca, Seguros Azteca y Grupo Iusacell. Cada una de las compañías opera en forma independiente, con su propia administración, consejo y accionistas; pero el grupo tiene en común su Fundación Azteca.

A pesar de la solvencia económica con la que cuenta el grupo Salinas, su Fundación Azteca -con la que también deduce impuestos- solicitó a la Cámara de Diputados recursos públicos para impulsar su Programa Musical Esperanza Azteca. A iniciativa de la diputada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Ninfa Salinas -hija de Ricardo Salinas Pliego-, y con el apoyo de la Comisión de Cultura -presidida por la panista Kenia López Rabadán-, los legisladores aprobaron un monto de cien millones de pesos, dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación 2011, a la Fundación Az- teca para apoyar 50 orquestas sinfónicas Esperanza Azteca y orquestas sinfónicas Vive con Música en 29 estados de la República y el Distrito Federal. El monto destinado para cada orquesta es de dos millones de pesos. Pero algunos estados tienen hasta tres y cuatro orquestas con ese sello, como son los casos del Estado de México, Puebla, Chia- pas, Veracruz y la Ciudad de México.

Esteban Moctezuma Barragán, presidente ejecutivo de la Fundación Azteca, explica a EL FINANCIERO que, al finalizar 2010, se lograron crear 18 orquestas en 16 estados de la República, mediante convenios de colaboración. Sin mencionar cifras, señala que el primer año de la formación de una orquesta es el más caro porque se compran instrumentos, sillas, atri- les y se acondiciona un local para oficinas. Ya los años siguientes son mucho más baratos, pues sólo se necesitan recursos para el pago de nómina y la reposición de algunas cosas, como cuerdas.

Asegura que las apor- taciones varían mucho. Por ejemplo, en el caso de Puebla, la Fundación puso casi el 85 por ciento del presupuesto porque era la primera orquesta; pero en los demás estados hay una participación más equitativa debido a los conve- nios celebrados con los gobiernos, además de que también han promovido la formación de patronatos que estén apoyando a las orquestas en cada una de las entidades. Así, han logrado tener un apoyo de la sociedad civil local, del gobierno estatal, del gobierno federal, a través del Conaculta, y de la Fundación Azteca. Su meta para 2011 es finalizar el año con alrededor de 50 orquestas.

-La Cámara de Diputados destinó recursos, a través de Apoyos y Donativos, a la Fundación Azteca para hacer éstas orquestas -se le recuerda a Moctezuma Barragán.

-Ésta es una imprecisión -revira-. Esos recursos son para las orquestas, para los estados. Fundación Azteca no recibe ni un centavo, sino que nosotros estamos trabajando, digamos, orientando la política y el método de enseñanza más amigable para los niños…

-Este es un programa similar al que llevaba Fernando Lozano en los años noventa.

-Sí, claro. Fernando hizo un gran trabajo, pero en el momento en que el gobierno se desinteresó se cayó el programa. Ahora lo interesante es que, como participa la sociedad civil, la Fundación Azteca, los patronatos locales y los gobiernos estatales, el gobierno federal se ve más interesado en participar y viceversa. En una mesa de cuatro patas, si algún día se nos cae una pata no se cae la comida, en lo que convencemos a la parte que se retira que regrese.

-¿Entonces los recursos asignados a través de la Cámara de Diputados fueron gestionados por su fundación o por el gobierno federal?

-Pues fue por muchas personas… Todas las personas involucradas en sus orquestas estuvieron platicando con sus diputados federales en los estados. Nosotros obviamente también, al igual que el gobierno federal; o sea, hubo una gestoría social muy importante y como muchos diputados conocían las orquestas porque conocen sus estados, pues se vio con mucha simpatía. Digamos que son recursos para un programa social que va a ejercerse en cada uno de los estados.

-En el Presupuesto de Egresos 2011, la asignación está destinada a sus orques- tas en 29 estados.

-Así es. Ya hemos tenido demanda de casi todos los estados de la República y el DF. Por eso es que este año podríamos terminar cubriendo prácticamente todo el territorio.

Vínculos legislativos
Lo cierto es que la Fundación Azteca sí gestionó dos millones de pesos para cada una de las 50 orquestas que, a finales de este año, llevarán su sello en 29 estados de la República y la Ciudad de México con recursos públicos. A la titular de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, Kenya López Rabadán, se le pregunta sobre el tema en entrevista con este diario:

-¿Por qué le asignaron recursos públicos a una empresa privada que tiene la forma de financiar sus actividades “filantrópicas” a través de su fundación?

-La Fundación Azteca -responde la diputada- presentó a la Comisión de Cultura un proyecto transversal con impacto en 18 estados de la República [aunque en realidad son 29]; es decir, no es un programa regionalizado. Esa solicitud fue hecha a propósito no sólo de un estado de la República, sino de va- rios municipios por estado.

-¿Quién solicitó los cien millones de pesos: la Fundación o los gobiernos estatales?

-La Fundación. Veamos… es como el Festival Internacional de Cine: no es el gobierno de Morelia, digamos, el que pide los recursos, sino el organismo que lo realiza. O como la FIL de Guadalajara: no es el gobierno de Jalisco, sino los organizadores de la feria del libro. Las asociaciones asisten a la Cámara de Diputados a solicitar un recurso, la Fundación Azteca lo hizo y al otorgársele dinero del erario deberá cumplir con la normatividad que obliga la ley de responsabilidad de servidores públicos y las reglas de operación del Conaculta sobre apoyos y donativos para acceder a esos recursos… Es la primera vez que la Fundación solicita recursos y la primera vez que se autoriza por los grupos parlamentarios.

Otro aspecto que en la entrevista con Moctezuma Barragán destaca es la participación del Conaculta en el Programa Musical Esperanza Azteca, en el que especifica:

-En el camino de la formación de las orquestas fuimos viendo cómo trabajaba el Conaculta a través de su dirección de Fomento Musical, y decidimos hacer una alianza, de manera que esa dependencia par- ticipe junto con nosotros en la creación de estas orquestas infantiles y juveniles. El Conaculta ya lleva tiempo en este programa, cuen- ta con 12 núcleos de entre 30 y 50 niños y no tienen coros. Las orquestas Esperanza Az- teca son orquesta y co- ro con un piso de 201 niños: 101 en instrumentos y cien en coro, de manera que las orquestas del Conaculta también las estamos escalando para que lleguen a ese piso mínimo.

Reitera que con el Conaculta mantienen una relación permanente de intercambio de información, de métodos de enseñanza, de partituras y de profesores: “Por ejemplo, hay lugares donde ellos tienen maestros y nos apoyan; hay lugares donde hacen falta y los ayudamos. Hemos hecho una gran convocatoria nacional para tener una base de datos de maestros de música porque existen territorios de la República donde este tipo de profesores abundan, pero están los municipios donde no hay ni uno; es allí don- de debemos llevarlos.”

Moctezuma Barragán también resalta que la fundación que preside está motivando la generación de patronatos en los estados con el fin de que también apoyen a las orquestas que llevan su sello: “De esta manera -deduce- podremos tener un apoyo de la sociedad civil local, del gobierno estatal, del gobierno federal y de la Fundación Azteca. Entonces, no obstante que pueda haber cambios en alguna de estas variables, siem- pre habrá un grupo de personas que está soportando a cada orquesta y le vamos a dar continuidad y proyección a este es- fuerzo. Lo interesante de este sistema musical es que busca su sustentabilidad”.

Fuente: El Financiero, Cultura, p39.
Por: Carmen García Bermejo.
Publicada: 18 de mayo de 2011.

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