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Jaque al Cemefi

¿El Juego hace a los jugadores o éstos determinan al juego?

Recientemente el periódico Excélsior ha publicado un par de notas respecto del Distintivo ESR, la primera intitulada “El doble Discurso de las Empresas” y la segunda, “Certificado In-creíble”.

El discurso en ambas notas es una crítica ácida al Cemefi, al Distintivo y a las empresas que lo obtienen, citando casos como Walmart, Pfizer, HSBC, Scotiabank, Eli Lilly, entre otros. Esto podría significar buenas y malas noticias.

En Expok desde hace siete años nos hemos especializado en la asesoría y la comunicación de la responsabilidad social y la sustentabilidad. Desde nuestra perspectiva, el tema de la RSE en las páginas de negocios ha sido un tópico aislado y cuando se aborda, en la mayoría de los casos, se hace superficialmente y con desconocimiento. Esta ocasión no es la excepción.

Si bien en ambas notas del Excélsior se citan opiniones de varios especialistas, entre ellos nosotros, y pudiera haber datos que son verdaderos, la falta de un contexto adecuado genera una connotación sesgada del tema.

Los problemas centrales que detectamos son: que se hace parecer al Distintivo como un certificado; que se intenta comparar su metodología con la de otras herramientas, que si bien están relacionadas, no tienen el mismo objetivo; que se intenta hacer parecer al Cemefi como corresponsable de algunos tropiezos en la gestión de empresas que ostentan dicho Distintivo.

Al respecto consideramos que el Cemefi debiera aclarar ese contexto del que carecen las notas. Es decir, entre muchas acciones, podría hacer un esfuerzo por acercarse de manera más intima a los medios para explicarles con detalle lo que si es el Distintivo ESR: un elemento que acredita a las empresas ante sus audiencias por asumir voluntaria y públicamente la existencia de una gestión socialmente responsable y de mejora continua.

En este contexto, aclarar que se trata de un distintivo y no una certificación; que su carácter es voluntario y no de auditoria; y que el comportamiento de las empresas no está relacionado con el Cemefi, si no que es responsabilidad absoluta de cada organización. Haciendo una analogía, no se puede culpar a una universidad por el mal desempeño de uno de sus egresados.

El Cemefi funciona como un impulsor de la responsabilidad social, más no como un gestor y supervisor de la misma.

Por otro lado y de forma particular consideramos que, a partir de ahora que vivimos tiempos de redes sociales y de un mayor escrutinio, sí beneficiaría el que se hiciera público algún criterio para que en ciertos casos, donde la evidencia fuera contundente, se amonestara a algunas empresas o incluso se les retirara el Distintivo.

Retomando el punto de partida en el que pensamos que esta situación constituye una buena y una mala noticia, enfatizamos que es mala por la falta de contexto y desinformación de las notas, pero creemos que es buena por dos motivos: uno, porque pone el tema con notada relevancia en la sección de negocios; y dos, porque estas notas de forma indirecta, le confieren al Distintivo ESR el carácter de una iniciativa formal para difundir y entender a la responsabilidad social.

Si la RSE es estratégica, en este tablero de ajedrez, le toca jugar al Cemefi.


Edgar López

Egresado de la Universidad Anáhuac es actualmente Director de Expok, empresa mexicana especializada en Asesoría, medios y desarrollo de conceptos innovadores relacionados a la Responsabilidad Social, así como integrante de diferentes comités enfocados al desarrollo del mismo tema.

Acerca del autor

Edgar López Pimentel

Comentarios

  • Como se comenta en el artículo, el DISTINTIVO “ESR” tiene aspectos positivos tanto negativos.
    Debido al reciente reconocimiento que el distintivo ha logrado en México, y con los distintivos equivalentes en otros paises latino americanos, sin duda es una buen incentivo para las empresas a interesarse por mejorar sus prácticas, esto siempre será positivo.
    Sin embargo, el distintivo es innecesario. Funge las mismas funciones que un aseguramiento de un informes de sustentabilidad, los cuales muchas de ellas ya tienen, así que el resultado es un doble gasto.
    Incluso, al repetir la función de un aseguramiento, en repetidas ocaciones, las empresas no se ven en la necesidad de realizar su informe, visible para TODAS sus partes interesadas, sino unicamente comparten la información con la Cemefi, y la eficiencia de sus prácticas se puede ver seriamente disminuida al no tomar tan en cuenta ese importantísimo canal de comunicación.
    Habría que replantear la función del distintivo de manera que no entorpezca las prácticas internacionales que ya están demostrando por sí mismas su eficacia.

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