Fundaciones Empresariales

Inclusión social

Para Ricardo Bucio Mújica, cuyo liderazgo y trayectoria fortalecen la inclusión social y el respeto a la diversidad en México

Por Emilio Guerra Díaz

Contra las percepciones respecto a que la empresa sólo ve para si, la práctica de la gestión socialmente responsable motiva profundos cambios de paradigma. De un periodo en que la empresa, hace décadas por ejemplo, generaba sus productos, y éstos eran adquiridos tan solo por quienes tenían acceso al mercado por su capacidad ecónomica, hoy, en una nueva era, es condición para la sustentabilidad empresarial apostar a la inclusión.

La práctica de la inclusión por parte de la empresa, no es solo un asunto ético, sino también de operatividad, de rentabilidad, de desarrollar estrategias para obtener ventajas competitivas y sobre todo de pragmatismo. Pero hoy más que nunca la inclusión viene a ser un pilar de la sustentabilidad de la empresa. Hacia adentro la inclusión se observa en acciones concretas como:

• Contratación de personal perteneciente a grupos étnicos otrora que no reunían los “requisitos estéticos” de la empresa (en alguna ocasión me buscó una televisora que pretendía hacer un programa de filantropía y para hacer el piloto me consultó y su personal me dijo “queremos que nos recomiende casos interesantes, pero Dr. Guerra -que no lo soy- que sea gente bien, gente bonita”, a lo que pregunté qué querían decir con ello y recibí puros disparates discriminatorios por respuesta).

• Atracción de talento con historial cívico que hoy además de válido resulta indispensable para los programas sociales de la empresa, así las áreas de capital humano desean contratar a personas con antecedentes de trabajo voluntario, líderes comunitarios y miembros prominentes de comunidades donde opera la empresa, todos estos personajes son importantes para su mercado.

• Inclusión de minorías religiosas, personal con diferentes preferencias políticas y estilos de vida.

• La mujer finalmente, está siendo incluida y afortunadamente también en cargos de alta dirección y responsabilidad presentando excelentes resultados por su desempeño profesional.

• Personas con discapacidad, o mejor dicho, con capacidades diferentes a empleos que son compatibles con sus condiciones físicas e intelectuales creando verdadera comprensión de las personas “normales” para con ellos.

• Obtención de opiniones en sondeos de mercado de quienes ven diferente el destino de la empresa, sus productos y sus servicios. Hoy se aprovecha más esos comentarios para establecer cambios que las opiniones favorables que solo conducen al círculo de confort.

• Inclusión de pequeños proveedores, a quienes se les da la oportunidad de crecer al amparo de la alianza comercial, etc.

Sin embargo la inclusión social en la esfera pública de la empresa está cobrando mayor importancia. Las Fundaciones empresariales vanguardistas comprenden esta tendencia y trabajan por ella. En cambio, las instituciones tradicionales que se dedican solo a hacer donaciones enfatizan la canalización de recursos a mitigar los efectos de la pobreza, tienden al asistencialismo, que dicho sea de paso no criticamos sino que reconocemos su profundo valor por la solidaridad que significa, pero que en lugar de permitir que el necesitado aprenda a pescar, le dan el pescado. Éstas realizan acciones de imagen y costean publi-reportajes para posicionar a su institución en lugar de que su fundación genere valor para la marca.

Pero ¿Cómo se incluyen a grupos sociales marginados al proyecto fundacional? Quizá en la respuesta se encierra gran parte del encanto del trabajo que realizan las fundaciones empresariales que están enfocadas a apoyar a su corporativo en los propósitos generales de inclusión. A través de los proyectos que financia.

Desde el establecimiento de los criterios que establece la fundación para convocar a organizaciones civiles a que presenten sus proyectos; la selección de grupos vulnerables, excluidos y marginados para que sean objeto de la inversión social; hasta el énfasis por medir los impactos resultado del proyecto y conocer cómo se transformó a la comunidad, qué recibió o generó el trabajo conjunto entre empresa, fundación y organizaciones; la adquisición de habilidades por parte de los beneficiarios, la capacidad de generar ingresos y por ende, generar nuevo mercado. Otros aspectos culturales y cívicos son también incorporados en la visión de inclusión social, así los programas fundacionales buscan apropiación de bienes públicos por parte de la comunidad, participación democrática en procesos de la vida asociativa, dar voz a quien no la tiene, respeto a la mujer, al niño, al anciano, alentar la corresponsabilidad y la retribución, etc.

La tendencia de la inclusión desde la empresa establece una serie de redes con gobierno y estancias públicas, universidades y centros de investigación, con líderes comunitarios, iglesias y desde luego organizaciones de la sociedad civil que están generando interesantes proyectos sociales.

Como se observa, las estrategias de inclusión generan a la larga beneficios para todas las partes involucradas y la empresa está siendo también un aliado en la educación cívica de sus colaboradores.

Desde el Consejo Directivo

Bien por Home Depot que con motivo del Día Internacional de la Donación Altruista de Sangre, sus empleados en México se movilizaron para participar. Según datos de la empresa se ha logrado que el 22% de su plantilla laboral ha donado en conjunto 1 mil 570 unidades de sangre. El dato cobra gran relevancia si se conoce la situación de la donación de sangre en México: solo el 3% de la sangre es donada, el resto se obtiene por reposición o comercialización. Asimismo justo es reconocer que todo el corporativo a nivel mundial está llevando a cabo interesantes labores de voluntariado corporativo para la recuperación, mantenimiento y mejoras a escuelas primarias públicas.

En Europa ¡Si!; ¡Si, si van por impulsar el voluntariado! La semana pasada se celebró en el viejo continente las segundas jornadas de Voluntariado Corporativo y los eurodiputados han propuesto que las acciones voluntarias que realicen o hayan realizado los empleados de una empresa sean consideradas como parte fundamental para seleccionar personal a nuevos puestos laborales, o bien, se consideren para ascensos y estímulos.


Emilio Guerra Díaz

Emilio Guerra cuenta con amplia experiencia en la Gestión de la RSC, destacando su trabajo en el área de vinculación con la comunidad que potenciar la inversión social empresarial. Ha gerenciado fundaciones empresariales.

Acerca del autor

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