Este es el legado de Lorenzo Servitje en materia de responsabilidad social.

Falleció Lorenzo Servitje a los 98 años, pero deja un legado interesante de seguir para los demás empresarios mexicanos. Pero, ¿cómo leer a don Lorenzo?

Como un empresario que, junto con familiares y amigos, logró colocar su compañía a escala mundial o como un empresario que señalaba que se tenían compromisos de responsabilidad social o como uno que quisiera la libertad de empresa y se afiliara a organizaciones para lograrlo o como uno que buscara que los medios trajeran contenidos familiares.

Organizaciones empresariales

Esta pregunta se la hice a Juan Pablo Castañón, el actual presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y él respondía que se quedaba con el empresario con responsabilidad social con sus trabajadores y la sociedad, a la par de uno que supo crear una familia.

Servitje pugnó porque el empresario no se quedara callado y, si bien tenía el compromiso de dar trabajo bien remunerado, así como velar por decisiones conjuntas en la empresa, también buscó que la voz empresarial de libre empresa se dejase sentir, tanto a través del Consejo Coordinador Empresarial como en la Coparmex o en la Concanaco.

Fue un miembro activo de distintas organizaciones empresariales y creía en ellas. Formó parte del grupo de empresarios que exigía políticas de libre empresa frente a un gobierno totalitario, como fue en los años setenta el de Luis Echeverría.

De Bimbo y el osito

Lorenzo Servitje se tuvo que hacer cargo del negocio familiar muy joven. Inició con la Pastelería El Molino, y después con su hermano Roberto Servitje, Jaime Jorba, Jaime Sendra, José T. Mata y Alfonso Velasco, crean Bimbo en el año 1945, justo cuando estaba terminando la II Guerra Mundial.

Se dice que Bimbo fue una palabra de juego, que vio entre el juego de Bingo y la película de Disney que en ese tiempo estaba de moda, Bambi.

Lo que sí se sabe a ciencia cierta fue que el famoso osito, logotipo de la marca, fue producto de una tarjeta de Navidad que le llegó a Jaime Jorba, y fue la esposa de Jaime Sendra, Anita Mata, quien le puso gorro, delantal y que le tocara cargar un pan bajo el brazo.

Desde luego, tenían una buena identidad de empresa, un logotipo, un buen nombre, el de Bimbo, pero si no hubiera sido por la buena producción, innovación y diversidad de productos (más tarde llegarían los pastelitos Marinela), entonces la empresa no sería lo que es hoy: la principal panificadora del mundo.

Hay un dato importante. A pesar del tamaño de Bimbo, nunca fue en contra de las panificadoras, las cuales, hasta la fecha, coexisten con una gran empresa.

La responsabilidad del empresario

Lorenzo Servitje, además de Bimbo, se empeñó en dejar claro que los empresarios tenían responsabilidades con la sociedad (proveniente de las ideas social-cristianas). Estaba convencido de que los medios de comunicación debían traer mejores contenidos y estuvo en la organización A Favor de lo Mejor. Lo que no le gustaba, lo decía.

Fue un empresario convencido de la libre empresa, con organizaciones empresariales, pero lo más importante, convencido de que el empresario debía ayudar a su comunidad generando empleos mejor remunerados, pero también a la comunidad en aspectos de una mejor convivencia.

100 años de constitución

La Constitución Mexicana celebró sus primeros 100 años este 5 de febrero de 2017, pero en los cuales ha sufrido más de 700 modificaciones.

Hay quien dice que sería razonable tener una Constitución más pequeña, donde muchos de los cambios se pudieran ver en leyes secundarias y no subirlos a la Carta Magna. La Constitución ha dado estabilidad y creado artículos sociales clave: el 3ero en educación, el 27 en el campo, el 123 en el trabajo.

Pero sus postulados no se han transformado, por arte de magia, en mejoría de las condiciones de la población, en un país que, 100 años después, sigue siendo muy inequitativo.

Fuente: dineroenimagen

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