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La huella invisible del alimento para perros: ¿más alta que la humana?

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Cuando se habla de cambio climático, la conversación suele centrarse en lo que comemos las personas: carne, lácteos o alimentos ultraprocesados. Sin embargo, hay un factor que rara vez se menciona y que está presente en millones de hogares: la alimentación de las mascotas. En particular, la comida para perros comienza a mostrar un impacto ambiental mucho mayor del que imaginamos.

En un contexto donde cada vez más familias conviven con uno o más perros, entender el impacto climático de la comida de perros se vuelve clave. Las decisiones que tomamos al llenar el plato de nuestras mascotas también influyen en la huella ambiental, incluso en niveles comparables —y en algunos casos superiores— a la alimentación humana.

Cuando el impacto climático de la comida de perros pasa desapercibido

Un estudio reciente publicado en Journal of Cleaner Production analizó casi mil alimentos comerciales para perros disponibles en el Reino Unido. Se trata de la investigación más amplia realizada hasta ahora sobre este tema y pone sobre la mesa una realidad poco conocida: algunas dietas caninas generan más emisiones de gases de efecto invernadero que la alimentación de sus propios dueños.

Los científicos, de las universidades de Edimburgo y Exeter, evaluaron la huella de carbono asociada a los ingredientes utilizados en la comida para perros. Es decir, midieron las emisiones generadas para producir carne, cereales y vegetales, antes de que el alimento llegue a las fábricas.

El análisis comparó distintos tipos de productos: comida seca, húmeda, cruda, opciones “premium”, dietas sin cereales y alternativas de origen vegetal. Esto permitió observar grandes diferencias en el impacto climático de la comida de perros, dependiendo de su composición.

Uno de los hallazgos más llamativos es que, entre los productos con mayor y menor huella ambiental, puede existir una diferencia de hasta 65 veces más emisiones. En otras palabras, no todas las croquetas o alimentos húmedos afectan al planeta de la misma forma.

impacto climático de la comida de perros

El papel de la carne y las dietas “premium”

El estudio identificó que los alimentos ricos en carne, especialmente los húmedos y crudos de gama alta, son los que presentan mayor impacto ambiental. Esto se debe a que muchos utilizan cortes de carne “aptos para humanos”, cuya producción genera altas emisiones de gases de efecto invernadero.

Por el contrario, los productos que emplean partes del animal con menor demanda humana, pero igualmente nutritivas para los perros, tienden a tener una huella climática menor. Esto demuestra que no se trata solo de cuánta carne contiene un alimento, sino de qué tipo de carne se utiliza.

Según los investigadores, este fenómeno explica por qué algunos perros alimentados con dietas de alta gama pueden tener una “huella de carbono dietaria” mayor que la de sus propios dueños, sobre todo si estos siguen una alimentación moderada en carne.

A nivel nacional, la producción de ingredientes para comida de perros representa alrededor del 1% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del Reino Unido. Puede parecer poco, pero el dato cobra otra dimensión cuando se observa el crecimiento global de la población de mascotas.

¿Por qué la comida para perros también importa en la crisis climática?

Los científicos estiman que producir comida del tipo que consumen los perros en el Reino Unido para alimentar a todos los perros del mundo generaría emisiones equivalentes a más de la mitad de las producidas anualmente por el combustible de la aviación comercial. Este cálculo ayuda a dimensionar el verdadero impacto climático de la comida de perros.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron la información que aparece en las etiquetas de los productos y la cruzaron con bases de datos de emisiones asociadas a cada ingrediente. El estudio también encontró que productos etiquetados como “naturales” o “premium” pueden tener impactos ambientales muy distintos entre sí.

impacto climático de la comida de perros

Esto plantea un reto importante para los consumidores, ya que hoy no resulta sencillo identificar qué alimentos para mascotas son más sostenibles. La falta de información clara sobre el origen y tipo de carne utilizada dificulta tomar decisiones más responsables.

Además, aunque existen alternativas de origen vegetal con menor impacto ambiental, los expertos advierten que todavía son pocas y no permiten sacar conclusiones definitivas sobre su viabilidad a gran escala.Alimentar con conciencia también es cuidar el planeta

El mensaje central del estudio es claro: alimentar a nuestros perros no es un acto neutral para el medio ambiente. El impacto climático de la comida de perros es real y puede ser considerable, especialmente cuando se opta por dietas altas en carne de alta calidad sin conocer su huella ambiental.

Concientizar sobre este tema no implica dejar de cuidar la salud de las mascotas, sino entender que existen formas de hacerlo con menor impacto ambiental. Informarse, leer etiquetas y cuestionar ciertas tendencias de consumo es un primer paso para que la relación con nuestras mascotas también sea más responsable con el planeta.

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