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Hidroélectricas; la IP pone el ejemplo con proyecto autosustentable y ecológico

A más de 20 metros de la superficie, una decena de hombres trabaja supervisando una alternativa para generar energía eléctrica a bajo costo. La pequeña hidroeléctrica Atexcaco, en Teziutlán, Puebla, es una de las pocas centrales construidas bajo el régimen de autoabastecimiento de energía eléctrica que, además, puede vender electricidad a sus socios sin emisiones de CO2 al ambiente.

El proyecto, desarrollado por GFM Energía y propiedad de las empresas Grupo Ferrominero (GFM) y Minera Autlán, aprovecha el agua de cuatro arroyos colindantes que se dirigen hasta una estructura derivadora ubicada en la zona alta de la sierra del municipio. De allí el agua baja más de 730 metros y, con la fuerza de la caída, llega a dos turbinas capaces de generar hasta 15 megawatts cada una.

Las turbinas se encuentran a la entrada de una mina donde el paso del agua logra la generación de 215 gigawatts de energía al año, surtiendo a tres plantas de ferroaleaciones propiedad de Minera Autlán ubicadas en los estados de Durango, Veracruz y Puebla; el equivalente a proveer energía para medio millón de habitantes. Rodolfo Avendaño, director del proyecto, explica a M Semanal que la construcción de esa hidroeléctrica generó al inicio 600 empleos directos y más de mil 800 indirectos para las comunidades aledañas y, aunque ahora la hidroeléctrica opera casi de manera automática, continúa beneficiando a Teziutlán; la energía que genera se distribuye en las poblaciones colindantes primero y posteriormente se realiza una “maniobra de porteo” para que la Comisión Federal de Electricidad pague con abastecimiento a las plantas de ferroaleaciones que opera el grupo en las entidades mencionadas.

UN PROYECTO AMBIENTAL
Esta pequeña hidroeléctrica produce un ahorro de 97 mil toneladas de CO2 al ambiente cada año, que son las emisiones que generaría una termoeléctrica de la misma capacidad. Para la construcción de Atexcaco, GFM y Minera Autlán destinaron 100 millones de dólares, en gran parte dirigidos al uso de materiales biodegradables y de bajo riesgo ecológico; GFM plantó 16 mil árboles más de los que le solicitó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en su Manifestación de Impacto Ambiental de 2009.

Las pequeñas hidroeléctricas son proyectos autosustentables que no emiten bióxido de carbono y que no contaminan el agua. El profesor Alejandro Sánchez, del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo a M Semanal que las pequeñas hidroeléctricas son el futuro de la generación por tratarse de una inversión baja, rentable y que no presentan consecuencias graves para el medio ambiente, pues no se requiere la construcción de presas de gran dimensión. El ingeniero asegura que México tiene un rezago de por lo menos 15 años de innovación en nuevos métodos de generación de energía, y criticó que sea sólo la iniciativa privada la que esté interesada en encontrar formas novedosas de producción. Sánchez afirmó que si bien 37 por ciento de la electricidad en México se genera a través de hidroeléctricas, por lo menos 50 por ciento sigue llegando desde termoeléctricas que producen altas cantidades de gases contaminantes, por lo que urgió a las autoridades a impulsar proyectos alternativos.

Fuente: Msemanal.com
Publicada: Melissa del Pozo.
Publicada: 2 de octubre de 2011.

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