Ambiental

Gestión ambiental: pensar antes de imprimir

La gestión ambiental y la producción limpia, conducen a resultados cuyo efecto multiplicador va desde mejoras en la imagen de la empresa, hasta incrementos en la productividad.

La gestión ambiental y la importancia de la producción limpia, son conceptos que han penetrado fuertemente en toda la cadena industrial, y el sector gráfico no ha sido la excepción. En la medida en que las empresas del sector han hecho de su actividad productiva un proceso con responsabilidad social, en el que, entre otros aspectos, controlan su impacto sobre el ambiente, los resultados se han visto reflejados en varios efectos multiplicativos que van desde una mejora de la percepción de la empresa, hasta un incremento real sobre la productividad.

La industria gráfica se caracteriza por ser diversa, tanto en tipos de empresas como en procesos de impresión. Dentro de esta variedad se pueden diferenciar dos realidades: por una parte hay un grupo reducido de empresas grandes y medianas que han involucrado la gestión medioambiental dentro de sus estándares de producción. Por otra, las empresas más pequeñas tienen un reto aún mayor, pues están muy por debajo de las capacidades tecnológicas y administrativas de las grandes y, además, cuentan con un bajo nivel de profesionalización de sus recursos humanos.

Según Jorge Morales, miembro del Departamento de Acuerdos de Producción Limpia del Consejo Nacional de Producción Limpia de Chile, las empresas más pequeñas de la industria han invertido pocos recursos en el mejoramiento de las condiciones ambientales, por lo que es factible identificar errores comunes como:

* Es conocido el sistema directo de la computadora a la placa, pero por el alto costo del equipo no se aplica todavía.
* Los desechos del revelado de películas no se consideran residuo líquido contaminante y son vertidos al alcantarillado.
* No se aplica la recuperación del fijador de películas combinado con la recuperación de plata, sino que se entrega el fijador a empresas externas, dejándoles el beneficio de la recuperación.
* No se utiliza papel reciclado con el argumento de que no es aceptado por los clientes por su baja calidad o por el alto precio.
* No se realiza una adecuada separación de residuos de papel y cartón para su reciclaje de alto nivel.
* No se guardan restos de tintas para su reúso.
* No se ha experimentado la minimización de los químicos en el revelado automático.
* Sólo algunas empresas han desarrollado implementaciones para minimizar la dosificación de alcohol isopropílico, IPA, un solvente volátil, o su reemplazo por sustitutos.
* Falta información sobre la volatilidad de los solventes de limpieza y los problemas de su uso, tanto para la salud como para el medio ambiente y la maquinaria.
* Las empresas conocen bodegas de materias primas, productos y residuos, pero no tienen claras sus condiciones e infraestructura, ni saben si cuentan con los permisos respectivos.
* Falta información sobre el servicio de reciclaje mediante lavado de paños de limpieza en muchas de las empresas, así como sobre alternativas de segregación de residuos.
* Falta información sobre el manejo y almacenamiento seguros de sustancias y residuos peligrosos.
* No se llevan registros de consumo de insumos y tampoco de generación de residuos.

La identificación de errores o malas prácticas es sólo el primer paso a la hora de implantar un sistema de gestión medioambiental. Sin duda, todas las empresas del sector conocen la importancia de articular este tipo de prácticas en su día a día, pero pocas identifican los pasos a seguir y los beneficios reales que se obtienen una vez implantado el modelo.

ARTES GRÁFICAS entrevistó a dos empresas, cada una en diferente país y con distinta actividad productiva, a fin de indagar sobre estos aspectos y, en especial, conocer sus logros.

Industria Gráfica El Salitre: la gestión ambiental como diferenciador

Industria Gráfica El Salitre (www.elsalitre.cl) es una empresa chilena con sede principal en Iquique, setenta empleados permanentes, y dedicada a prestar toda clase de servicios gráficos y publicitarios, principalmente en la zona norte del país. La idea de involucrar la gestión ambiental dentro de su matriz de trabajo nació de la preocupación por controlar el impacto que los procesos de manipulación, transporte y almacenamiento de insumos químicos, y los desechos, producían sobre el medio ambiente. Así mismo, surgió de la necesidad de atender a importantes empresas mineras del país que cada vez hacen mayores exigencias para que sus proveedores incorporen la gestión de producción limpia o certifiquen la norma de gestión ambiental ISO 14.001.

El proceso de implementación de este sistema de gestión ambiental empezó una vez certificada la norma ISO 9.001, que creó toda la base organizativa y documental para gestionar con calidad. A partir de ese momento y durante 14 meses, la compañía desarrolló un proceso de capacitación con una empresa consultora especialista en la norma 14.001, obteniendo la certificación en 2006.

Este trayecto implicó una serie de inversiones en infraestructura, maquinaria y elementos de protección, tanto para el control del impacto ambiental como para prevenir incidentes que afectaran la salud y seguridad de los trabajadores.

En las instalaciones se hicieron varias mejoras al habilitar contenedores especiales para líquidos derivados de procesos productivos, áreas de almacenamiento de elementos reciclables, mejoramiento de sistemas de extracción de aire viciado, instalación de métodos de amortiguamiento de ruidos molestos, elementos de contención de derrames, áreas no combustibles, entre otras implementaciones.

Así mismo, se construyó una bodega para el almacenamiento de sustancias químicas con características especiales de seguridad y métodos de control de cualquier tipo de derrame, incendio, explosión o riesgo de contaminación.

En cuanto a maquinaria, la empresa realizó inversiones en la renovación de prensas offset y preprensa de última tecnología, con menos procesos químicos y la utilización de componentes menos contaminantes. También se fueron eliminando o sustituyendo aquellos insumos que tuvieran algún grado de contaminación, aun siendo leve.

“Manejamos controles estadísticos y de seguimiento de cumplimiento de objetivos en cuanto a controlar la manipulación y almacenamiento de sustancias químicas peligrosas o no peligrosas, como así también de las cantidades de residuos (riles y rises) que se generan en nuestros procesos como una medida cuantitativa, pero aún no relacionados con niveles de productividad”, indicó Claudio Márquez Torrico, subgerente general.

La retroalimentación de los clientes también ha sido fundamental. La empresa realiza dos encuestas al año en las que se evalúa, entre otros aspectos, el grado de conocimiento de los clientes respecto a la certificación en gestión ambiental, el nivel de importancia que ellos le otorgan a esta certificación y el grado de diferenciación que le darían a este factor en el momento de la compra.

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