Moana: una película llena de aventuras, sonrisas y RS ¿Cumple con las expectativas?

Ariel, Blancanieves, Cenicienta… Cada una de las princesas de Disney vivió su propio final feliz después de una larga historia que comenzó con su creación y terminó en miles de pantallas en todo el mundo. Desafortunadamente al paso de los años su «felices para siempre» se ha roto dando paso a una reputación que bien podría ser digna de las villanas de sus respectivos cuentos; han sido acusadas de promover estereotipos de belleza dañinos, de perpetuar roles de género sexistas y hasta de ser las culpables del legendario paradigma del príncipe azul.

Considerando todo lo anterior no es ninguna sorpresa que en 2014, cuando Disney anunció la llegada de una nueva integrante a este grupo de estrellas, una emoción especial creciera en los fanáticos y hasta en algunos de los detractores de la marca. Moana se puso inmediatamente en la mira de muchas feministas, despertó el interés de la industria de la responsabilidad social al convertirse en embajadora del reciclaje y, por qué no decirlo, también generó descontento en la comunidad polinesia, que encontró algunos elementos ofensivos para su cultura.

Con todo la nueva película de Disney lideró la taquilla de Estados Unidos al recaudar más de 15.7 millones de dólares en su primer día de estreno, consiguiendo así superar a la legendaria Elsa con Frozen, que en 2013 consiguió recaudar 15.2 millones de dólares.

Dicho de otro modo, Moana era quizá la película animada más esperada del año para la responsabilidad social. La primera heroína creada por Disney generó expectativas desde el anuncio de su nacimiento; y ahora, tras su estreno en México, ha llegado el momento de descubrir si el filme cumple con todos los mensajes responsables que se esperaban de ella.

Diversidad

Baste decir que, a diferencia de otros esfuerzos de Disney por promover la diversidad en su selecto grupo de princesas, Moana no representa a un pueblo a punto de ser conquistado por una raza presentada como superior, ni es la mejor amiga de una rubia adinerada. Ella simplemente es la hija del líder de una comunidad polinesia que vivió hace unos 2,000 años; su pueblo vive tranquilamente y las dificultades que enfrenta no tienen nada que ver con la llegada de un grupo que se mire como más civilizado, avanzado o violento.

Moana no es una guerrera que luche contra la discriminación; y aunque parece increíble es este pequeño detalle lo que consigue que la película destaque en términos de inclusión. Ella es un personaje como cualquier otro. Finalmente Disney encontró la forma de contar la historia de una protagonista que no tiene piel blanca sin rodearla de prejuicios raciales.

Cierto, si buscáramos a profundidad quizá encontraríamos ciertas discordancias entre las antiguas tradiciones polinesias y el contenido presentado en la película; pero ¿acaso son los libros de historia un retrato fiel, o solo la perspectiva de un equipo de escritores y editores que dan vida a una obra determinada? Lo verdaderamente importante aquí es que por primera vez, esta perspectiva carece de los prejuicios que suelen minimizar a un pueblo y más bien pretende destacar cualidades verdaderamente loables.

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Feminismo

Disney prometió una heroína y eso fue nada menos lo que entregó. Tal como ella misma dice en algún momento de la cinta, Moana no es ninguna princesa. Ella es la hija del líder de su aldea, sí, pero está lejos de ser un estereotipo como al que estamos acostumbrados.

A sus 16 años de edad, Moana es una chica inteligente y decidida que busca salir de su aldea para perseguir sus sueños y encuentra la fuerza necesaria en el amor por un pueblo que en el futuro podría dirigir. Es el liderazgo femenino encarnado en una joven que tiene derecho a sentir dudas, a superar sus miedos y a apoyarse en su familia para lograrlo. Es una especie de antiprincesa que aprende a navegar por el océano, derrota monstruos de lava y es capaz de salvar al mundo.

Aunque hay un personaje secundario masculino, no existe una historia de amor oculta o forzada tras la trama principal. Maui llega a querer a Moana, pero jamás a enamorarse de ella. Por fortuna esto no solo coloca los esfuerzos de la joven en el centro de la historia, también reivindica finalmente las amistades entre hombres y mujeres sin un interés romántico que casi siempre se plantean como imposibles incluso en las películas infantiles.

Sustentabilidad y consumo

¿Quién mejor que los polinesios para enseñar al mundo el valor de un modelo de consumo amigable con el medio ambiente? El respeto a la naturaleza es fundamental para su cultura y es este aspecto el los creadores de Moana buscaron destacar a lo largo de todo el filme.

Alerta de spoilers, si no has visto la película te recomendamos continuar en el siguiente punto.

Cuando la avaricia del hombre impulsa a Maui a robar el corazón de la diosa Tefiti para satisfacer sus necesidades consumistas, el robo provoca que ella pierda el poder e producir nueva vida y los recursos naturales comienzan a agotarse. No encuentro mejor alegoría para describir cómo nuestros procesos de producción y consumo nos han llevado a una explotación desmedida de los recursos naturales.

Maui entonces representaría a las empresas que, tras crear modelos de producción poco amigables con el medio ambiente en un esfuerzo por acelerar su propio crecimiento económico y cubrir las necesidades de una población cada vez más grande, ahora deben emprender un viaje para restaurar la sustentabilidad. Para ello necesitarán mirar las cosas de manera diferente y reaprender a hacer negocios de forma más amigable con el medio ambiente y las nuevas generaciones están ahí para impulsarlas y obligarlas a lograrlo.

Quién representaría mejor entonces a los nuevos consumidores que Moana, quien mientras se prepara para asumir el liderazgo de su pueblo debe enfrentar un reto sin precedentes: la falta de alimento y recursos naturales producto de los errores de sus ancestros. Como una líder responsable Moana debe ayudar a Maui a restaurar el equilibrio ambiental y para ello también necesita emprender un camino de aprendizaje y superar sus miedos.

Por si faltaba algo…

Por si esto fuera poco, antes de la película los espectadores podrán disfrutar de un fantástico corto animado que los invita a reflexionar sobre la importancia de la satisfacción laboral y del equilibrio entre el desarrollo profesional y la vida personal. Inner Workings es una animación en la que un hombre común descubre la importancia de la alegría y la espontaneidad en su vida cotidiana; sin duda podrá robarte muchas sonrisas en este proceso. ¿Te atreves a descubrirlo?

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga por la Universidad del Valle de México, especialista en marketing y RSE. Colabora en este espacio desde 2012 y es la encargada de planear el contenido de Expoknews para hacer llegar a tus manos información útil y entretenida.

Actualmente es estudiante de la Maestría en Mercadotecnia por la Universidad de la Comunicación.