Ecología Social

Empresas y gobiernos, instrumentos para el bienestar social

Por: Antonio Tamayo Neyra

Para un mayor desarrollo de la responsabilidad social es posible que se requiera redimensionar en su importancia y papel tanto a las empresas como al gobierno con relación a la sociedad misma.

Tal vez parezca una tautología lo antes mencionado, sin embargo, la ocurrencia de crisis económico-financieras cada vez más frecuentes y de mayor alcance y profundidad como la que actualmente se vive, son posiblemente el resultado de un distorsionado posicionamiento de los sectores económicos y gubernamentales frente a la sociedad en sí misma.

Por ejemplo, el concepto de mercado por sí solo se ha colocado con el paso de los años en el ente principal que dirige y sostiene a toda la sociedad, pensando que él solo será el mecanismo que resolverá el bienestar general.

A lo anterior se le ha llamado la ya célebre “mano invisible” de Adam Smith, pero este no fue el mensaje real de este filósofo, tal término solamente lo utiliza tres veces en toda su obra escrita, y lo maneja como una consecuencia, un efecto, y no un concepto causal de toda la estructura socioeconómica.

Como parte de esta distorsión las empresas y el gobierno, se han convertido en los agentes protagonistas que tienen el poder de “entenderse” con la mano invisible, siendo los actores activos, y dejando a la sociedad en general como un actor pasivo sujeto a los efectos que ambos actores realizan.

En otras palabras, los gobiernos primero y después lo que conocemos como empresas que surgieron prácticamente durante la Revolución Industrial hace poco más de 200 años, nacieron con el propósito de servir a la sociedad, en ser unos instrumentos para lograr la mejoría de esta en el más amplio sentido del término.

Esto significa que los papeles se han cambiado, de ser un medio ahora son un fin, teniendo al mercado como su razón de ser.

Desde esta perspectiva, la Responsabilidad Social debía ser consustancial para ambas entidades, nacen, crecen y se desarrollan en función de la sociedad y para la sociedad.

Luego entonces, pedirles a las empresas que sean socialmente responsables no es pedirles algo más, sino simplemente cumplir algo que les es inherente por sí mismas; ya que aun siendo entidades particulares y personas jurídicas, son finalmente un instrumento de la sociedad en general. Y aunque tienen el derecho de tener utilidades para ellas mismas, tienen una función social que cumplir.

Algo similar sucede con los gobiernos, también tienen una función social básica que cumplir, dicho esto sin un sentido demagógico.

Todo esto ha salido a discutirse en los ámbitos académicos, empresariales y gubernamentales, precisamente por la gravedad de la crisis que surgió desde hace cuatro años.

Las lecciones que está dejando esta crisis van más lejos que solamente los aspectos financieros, y que posiblemente como se dijo antes, sea necesario redimensionar los papeles y funciones de los sectores económicos y gubernamentales.

Seguiremos platicando…

Blog: http://atamayon.blogspot.com



Antonio Rey Tamayo Neyra

Dedicado al periodismo de investigación desde 1987 especializado en temas socioeconómicos. Desde 1991 colabora en el periódico El Financiero como Coordinador Editorial y Redactor de Proyectos Especiales, además de colaborar en otros medios. Desde el 2002 involucrado en la Responsabilidad Social, escribiendo y realizando proyectos editoriales de este tema, y además documentando las actividades de las empresas (tipo caso)

También es profesor de posgrado e imparte capacitación en relacionales laborales.

Licenciado en Administración por el Instituto Tecnológico Autónomo de México; su preparación profesional posterior incluye un Diplomado en Responsabilidad Social en el Tecnológico de Monterrey, y un Curso del mismo tema en la Universidad Abierta de Cataluña. Actualmente estudia la Maestría en Sociedad de la Información y el Conocimiento en la Universidad Abierta de Cataluña.

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