Ambiental

Edificación verde, la próxima revolución del ladrillo

La Fundación Entorno ha realizado una investigación -“Por activa y Por Pasiva: Impulsar la Edificación de Alto Rendimiento Energético” que demuestra la rentabilidad de implantar medidas de eficiencia energética, tanto en edificios nuevos como en rehabilitaciones de viviendas.

El sector residencial es responsable del 20% del consumo final de energía en España y será en los próximos años un elemento clave de lucha contra los gases de efecto invernadero en forma de compromisos voluntarios o de normas de eficiencia cada vez más exigentes que, en cualquiera de los dos casos, encarecerán el precio de la vivienda nueva a cambio de reducir siempre la factura energética.

El Grupo de Trabajo de Construcción Sostenible de la Fundación Entorno, en el que han participado una docena de empresas constructoras y energéticas, ha realizado un riguroso análisis con el que demostrar la rentabilidad de varios tipos de obra nueva y rehabilitación para conseguir edificios con la máxima calificación energética, siempre, utilizando la mejores tecnologías disponibles para mejorar la eficiencia energética en los pisos y oficinas. Además, se estudian 13 casos prácticos de edificios ecoeficientes y su balance energético y económico.

Los resultados arrojan periodos de retorno muy atractivos para todos los edificios de alta calificación energética frente a otros que cubren el mínimo legal requerido. Por ejemplo, el sobrecoste para construir un edificio nuevo de viviendas de máxima calificación energética se compensa en su totalidad con las subvenciones existentes y supone por tanto un beneficio económico en la factura energética desde el primer año. Para el caso de un edificio de oficinas existente, el sobrecoste para rehabilitarlo con objeto de conseguir una calificación energética B tan solo necesita dos años para recuperar la inversión.

Según Cristina García-Orcoyen, directora de la Fundación Entorno, “es necesario dotar a los agentes implicados de información sobre contadores inteligentes, auditorias energéticas, etiquetado, etcétera, que les permita ver las ventajas de la eficiencia”. Según la responsable de la fundación, es preciso, sin embargo, “primar fiscalmente la edificación en función de su calificación energética, penalizar el derroche de energía y aplicar los más altos estándares energéticos a los edificios públicos y sedes sociales de empresas”.

A la misma conclusión llega un estudio llevado a cabo en el País Vasco. Una reducción de emisiones de CO2 en un 12%, la disminución del consumo energético de la vivienda en un 25% y el ahorro del consumo de agua en más de un 50% sobre el gasto previsto, son algunas de las mejoras alcanzadas tras la implantación de la metodología de “ecodiseño” en una casa unifamiliar. La experiencia, llevada a cabo por el estudio Roberto Ercilla Arquitectura, forma parte de la publicación “Casos Prácticos de Excelencia Ambiental en Empresas Vascas’”.

La aplicación del ecodiseño en este proyecto -una vivienda unifamiliar en la localidad alavesa de Etura- ha permitido, además, el aprovechamiento de la inercia térmica del terreno disminuyendo el consumo de calefacción en un 20%, así como una mínima intervención en el entorno, al alcanzar una ocupación del 9% sobre el área total de la parcela.

Además, se ha tenido en cuenta la reducción del impacto visual del edificio, la integración de la estructura en el entorno mediante una cubierta vegetal y la mejora ambiental del comportamiento del edificio a lo largo de su ciclo de vida.

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