Conoce cómo esta empresa adaptó un programa de RSE interno a otros grupos de interés

Un evento inesperado y de gran magnitud que pone en peligro nuestra vida, puede generar un trauma, causando estragos en el estado emocional y psicológico de las personas; desde estrés, afectaciones en el ciclo del sueño, hasta falta de concentración e incluso cambios en la conducta.

El pasado sismo del 19 de septiembre fue algo que nos tomó a todos por sorpresa y afectó a miles de personas en distintos aspectos y niveles. A poco más de cuatro meses de los acontecimientos, la ayuda no debe de cesar, y además de trabajar en la reconstrucción es importante hacerlo en levantar el espíritu de los que continúan afectados.

La comunidad de San Nicolás Tolentino Izúcar de Matamoros en Puebla fue una de las más afectadas por el sismo, así como muchas otras ubicadas en los límites de Puebla y Morelos, lugar del epicentro del terremoto.

Decenas de escuelas se vieron afectadas, obligando a suspender las actividades que poco a poco se fueron reanudando. Ahora los alumnos han vuelto a clases, algunos en condiciones diferentes como aulas móviles provisionales; la reconstrucción puede tomar un tiempo, pero el ciclo debe de continuar.

David Calderón, Presidente ejecutivo de Mexicanos Primero, una organización que estudia y propone políticas públicas de educación, asegura que después del sismo hay una gran necesidad de apoyo al sistema educativo, y no solo se trata de volver a ocupar los edificios, sino de las afectaciones en el ánimo e interés de los estudiantes.

Aunque afirma que sí ha habido mucho apoyo, se ha dirigido en su mayoría a las escuelas primarias, bajo el supuesto de que los niños pequeños son los más afectados, sin embargo también los adolescentes y jóvenes de secundaria requieren de ese apoyo, sobre todo por la etapa en la que se encuentran.

“Descubrimos estudiando que una de las cosas que más impacta en que se vuelva a tener la continuidad de la vida escolar no son los edificios, sino es haber perdido los libros y todo el material escolar”, afirmó David Calderón.

Contar con útiles escolares propios es de mucha utilidad para fortalecer el estado anímico de los niños. Puede ser que haya cambiado su entorno como estaban acostumbrados, pero contar con el material para continuar trabajando es una gran ayuda para un nuevo comienzo.

Bajo esta premisa, Fundación Gigante encontró una forma para extender una práctica de RSE y en conjunto con la Secretaría de Educación Pública de Puebla y Mexicanos Primero, hizo una donación de paquetes escolares a las secundarias más afectadas.

Es importante prestar atención a los jóvenes de estas edades ya que están próximos a iniciar una nueva etapa, la preparatoria; y que cuenten con todas las herramientas que necesitan para seguir estudiando puede ser la diferencia entre que un joven decida continuar su preparación o terminar en ese ciclo.

¿Cómo extender una práctica de RSE?

La donación de paquetes escolares es una práctica que Fundación Gigante implementó internamente desde 2004. Cada año, antes de dar inicio al ciclo escolar, en el mes de julio, hace entrega de una mochila con útiles a los hijos de los colaboradores que se encuentren en edad escolar.

A través de esta práctica Fundación Gigante busca contribuir en la economía familiar de sus colaboradores, ya que sabe el impacto que puede tener el cubrir las listas de útiles año con año de cada uno de los hijos.

Las emergencias requieren soluciones prontas y eficientes. Fundación Gigante actuó de distintas formas ante la contingencia y en uno de sus más recientes esfuerzos decidió extender una práctica de RSE que tenía con sus colaboradores al interior de su empresa, a otros grupos de interés o stakeholders.

No es necesario desarrollar un nuevo plan o una nueva estrategia para poder apoyar en caso de alguna eventualidad, si tu empresa ya cuenta con programas o iniciativas que se llevan a cabo en circunstancias ordinarias, puedes hacer ligeras adaptaciones para extender una práctica de RSE y actuar con efectividad en situaciones extraordinarias.


Si tu empresa ya cuenta con iniciativas que se llevan a cabo en circunstancias ordinarias, puedes hacer ligeras adaptaciones para extender una práctica de RSE y actuar con efectividad en situaciones extraordinarias.

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La ventaja de hacerlo de esta manera es que ya existió una curva de aprendizaje y ya se domina la práctica, por lo que temas de logística, planeación, cotizaciones o proveedores se resuelven de forma más eficiente.

La entrega simbólica del donativo de útiles escolares se realizó en la Escuela Secundaria General Federal Plan de Ayala en la comunidad de San Nicolás Tolentino Izúcar de Matamoros, puebla.

En total se entregaron mochilas con útiles escolares a 43 instituciones, entre telesecundarias, secundarias generales y secundarias técnicas en ocho regiones del estado: Cholula, Puebla Poniente, Izúcar de Matamoros, Acatlán, Cholula, Tepeji de Rodríguez, Tehuacán y Atlixco, siendo beneficiados un total de 4,995 jóvenes.

“Hoy con Fundación Gigante estamos muy contentos y súper agradecidos porque se plasmó ese compromiso, ellos inmediatamente se ofrecieron y nos mandaron los útiles a finales de diciembre”. Afirmó Patricia Vázquez, Secretaria de Educación Pública de Puebla.

El donativo se dirigió a escuelas que coincidieron con tres variantes: que estuvieran afectadas por el sismo, que estuvieran en comunidades con un alto grado de marginación y que contaran con buenos resultados en el desempeño académico. Con esto se garantiza que el donativo será bien aprovechado.

Fue así como Fundación Gigante logró extender una práctica de RSE y llegar a los más afectados por el sismo del 19S.

Acerca del autor

Pamela Garcidueñas

Lic. en Ciencias de la Comunicación, egresada de la Universidad de La Salle Bajío, interesada en el conocimiento, la sociedad y el medio ambiente. Ha trabajado para distintas empresas formulando información de temas sociales; actualmente forma parte de Expok en el área de desarrollo de contenido.