Que tu jefe se involucre demasiado en tu trabajo no es «normal». ¡Mira cómo puedes resolverlo!

Estar al frente de un equipo de trabajo y guiarlo para alcanzar las metas planteadas al tiempo que te preocupas por su bienestar no es una tarea sencilla. Para ello necesitas tener todas las habilidades de un líder responsable, incluyendo la inteligencia emocional necesaria para pensar estretégicamente sin que la necesidad de controlarlo todo nuble tu juicio.

Como líder es sencillo caer en la trampa de creer que para que cada actividad cumpla con determinado nivel de calidad es necesario microgestionar y controlar cada paso de tus colaboradores. Muchos incluso llegan al terrible error de creer que deben hacer todo ellos mismos para no dejar lugar para equivocaciones. No hay peor mentira que esa.

Aún los grandes líderes de negocio, aquellos que construyen imperios y cambian la historia de toda una industria, no pueden hacerlo todo. Ellos saben que para generar verdaderos resultados es necesario tener a los mejores talentos en su equipo, confiar en ellos y permitirles hacer su trabajo, después de todo ellos son los expertos.

Con todo, el sesenta porciento de los profesionales que colaboran en una organización no creen tener la oportunidad de hacer lo que mejor saben hacer todos los días en el trabajo. Esto de acuerdo con el State of the American Workplace Report 2017, realizado por Gallup. Por desgracia la explicación más común para ello es que sus jefes están muy ocupados haciendo todo por ellos.

Cómo decirle a mi jefe que me deje hacer mi trabajo

La gente que está haciendo el trabajo sabe más que yo, así que, ¿por qué voy a meterme con lo que hacen? – Ed Catmull, cofundador de Pixar

El resultado no puede ser otro que una compañía llena de trabajadores insatisfechos, un sentimiento colectivo de frustración, un montón de recursos desaprovechados y un nivel de productividad extremadamente bajo; todo eso por lo hablar de la fuga de los mejores talentos, que sintiendo que son obligados a trabajar por debajo de sus capacidades, pueden abandonar a la organización más rápido de lo que el líder puede volver a decir: «yo creo que mejor deberías hacerlo de esta forma».

Cómo decirle a tu jefe que te permita hacer tu trabajo

Un jefe responsable sabe que no debe tratar de hacer el trabajo de sus colaboradores, pero a nadie le gusta aceptar que se equivoca, y a un líder poco responsable menos. Así que ¿cómo puede un colaborador hacer notar a su jefe que debe dejar en sus manos el trabajo que lo contrató para hacer?

Si eres de los que sienten que su jefe está más involucrado en tu trabajo de lo que debería, lo primero que necesitas saber es que no eres el único y que esto no es parte de tener un empleo; así que no es tu debr aceptarlo. Por el contrario es importante que busques una solución que te permita cumplir con tu labor libremente y ofrecer a la empresa lo mejor de tu talento.

Informar al director general o un supervisor imparcial puede ser un buen lugar para comenzar cuando la idea de enfrentarte a tu jefe resulta intimidante; es importante que sepas que, aunque no se trata de una conversación atractiva de mantener, los resultados pueden ser prometedores, así que vale la pena. En un esfuerzo por ayudarte en el proceso, Ron Carucci publicó en Harvard Business Review algunos consejos que podrían ayudarte.

Haz una prueba de conciencia y alinea las expectativas

No asumas que tu jefe hace esto de manera consciente, probablemente él ni siquiera ha notado que está demasiado involucrado en tus tareas diarioas. Comienza por alinear sus expectativas, pregúntale si puede ayudarte a comprender lo que se espera de ti y cuál es el papel que debes jugar al interior de la organización.

Si su respuesta se alinea con tus puntos de vista, entonces sabes que no es consciente de su exceso de participación; sin embargo, si su respuesta sugiere un alcance mucho más estrecho de lo que esperabas, entonces eso puede justificar su nivel de involucramiento y quizá sea momento de comenzar una conversación sobre cuál es exactamente su empleo en la actualidad.

Cualquiera que sea el resultado, esta conversación abre una puerta para que compartas tus expectativas también, así que aprovéchala. Hazle saber cómo te hace sentir su nivel de participación y analicen ejemplos sobre situaciones en las que haya participado excesivamente. Si no estás satisfecho con el alcance de tu papel, comparte cómo podrías contribuir más en la organización.

Solicita retroalimentación

La participación excesiva de tu jefe en tu trabajo puede ser una forma de retroalimentación velada, pregunta si hay algo en la forma en que haces tu trabajo que parece insuficiente. Si la respuesta pretende ser tranquilizadora y asegura que estás haciendo un gran trabajo, entonces ha dejado una puerta abierta para compartir un ejemplo de por qué tienes dicha inquietud.

Los líderes de negocios también son seres humanos y a menudo sienten nostalgia por la realización de tareas anteriores o desean hacer algo distinto; este comportamiento puede partir de sus propias frustraciones, así que evita juzgarlos. Mantén una conversación asertiva y asegúrate de que comprendan que su participación te hace sentir devaluado como profesionista; exploren juntos alternativas que le permitan desconectarse un corregir este comportamiento.

Por otro lado, la respuesta no necesariamente será positiva. Si tu jefe decide indicar que está desepcionado de tu rendimiento, tendrás que hacer frente a ello; quiere decir que está preocupado y siente que la única forma de que el trabajo esté bien hecho es haciéndolo él mismo. Solicita una retroalimentación profunda y pide que te brinde asesoría cuando tu trabajo no cumpla con sus expectativas, en lugar de saltar a hacerlo por ti. De este modo, tú podrás desarrollar mejores habilidades, él podrá dejar de preocuparse después de un tiempos y todos se sentirán más satisfechos.

Señala las consecuencias no deseadas

La participación excesiva de tu jefe quizá haya tenido un mayor alcance de lo que él puede notar, como hacerte quedar mal frente a tu equipo e incluso afectar los resultados finales. Hazle ver que su participación excesiva no es una solución legitima a los retos que enfrenta el departamento o la organización en general.

Este tipo de gestión además suele tener un efecto cascada que puede llevarte a tener una participación excesiva en el trabajo de quienes se encuentran debajo de tu nivel jerárquico, lo que desencadena una cultura de insatisfacción laboral, un sentimiento de frustración y un daño casi irreparable en la relación de equipo. Las intenciones de un líder que se involucra demasiado pueden ser buenas, pero las consecuencias no deseadas superan a cualquier ayuda que puedan proporcionar.

Encuentra soluciones

Ayuda a tu jefe a tener claridad sobre lo que pretende conseguir con su participación, ya sea sentirse más satisfecho con su propio trabajo o mostrar que puede ser mejor y tiene más experiencia. También puede ser que crea que tu trabajo está haciéndolo quedar mal o que desee sentirse necesario dentro del equipo. Cualquiera de estas razones tiene un fundamento legitimo, pero la participación excesiva no es el camino para cumplir con su labor de forma responsable.

Existe un nivel legitimo de participación que un líder debe temer en el trabajo de otros, por ejemplo manteniéndolos informados sobre las metas a cumplir y los resultados obtenidos. Algunas veces pueden aportar conocimiento adicional para fortalecer el resultado o brindar retroalimentación. En cualquier caso es necesario encontrar este nivel razonable que pueda cubrir las necesidades de ambas partes.

No esperes más

Dejar que se acumule el resentimiento puede ser peligroso. Esperar demasiado tiempo refuerza la idea de que la microgestión y el involucramiento excesivo son el camino adecuado. No permitas que esta situación llegue a su punto de ebullición, de lo contrario podría explotar en cualquier momento, desde un día común hasta en medio de una junta importante.

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga por la Universidad del Valle de México, especialista en marketing y RSE. Colabora en este espacio desde 2012 y es la encargada de planear el contenido de Expoknews para hacer llegar a tus manos información útil y entretenida.

Actualmente es estudiante de la Maestría en Mercadotecnia por la Universidad de la Comunicación.

Comentarios

  • Muy buena su publicación.
    …y si el caso es, que el Jefe es autoritario, no acepta confrontaciones y mucho menos que está equivocado? obviamente -para variar- es socio del dueño

    ¿qué puedo hacer, tengo mucha comunicación con él (mi jefe) y cada semana se ven avances pero nunca está satisfecho, siempre existe un ‘pretexto’ para demostrar que falta y no se cumplió, por ende no se entrega un bono

    Las personas tienden a ser condescendientes y prefieren perder su bono antes de enfrentarlo (muy trizte)

    ¿qué me sugiere?

  • Hola Frank, muchas gracias por tu comentario.

    Las confrontaciones en el espacio de trabajo nunca son una buena idea; se trata más bien de ofrecer retroalimentación a través de una comunicación asertiva. Trata de acercarte a tu jefe para establecer indicadores de desempeño claros y muéstrate abierto a sus comentarios; recuerda que al final del día la idea es que todos se sientan satisfechos con los resultados.

    Saludos.