Colaboraciones

Asbesto, otro enemigo cotidiano

Por: Forma y Fondo CCIX

Escuchar hablar del amianto generalmente llama poco la atención, sin embargo la palabra asbesto sí resulta familiar. Ambas designan lo mismo: el amianto-asbesto está compuesto por un grupo de minerales que ha estado siempre presente en la naturaleza, y en la vida de la humanidad y se encuentra en cualquier punto del planeta. Debido al proceso de erosión está disperso tanto en el aire que respiramos como en el agua que bebemos. No es producto exclusivo de la actividad industrial y aunque ésta se detuviera por completo lo encontraríamos en el ambiente que nos rodea.

Utilizado desde tiempos inmemoriales, fue en Austria a principios del siglo XX cuando al mezclarlo con cemento se produjeron las primeras tejas. La simplicidad de su fabricación determinó su éxito y la de una amplia línea de productos. Cimentó una industria mundial por su bajo costo, calidad y durabilidad que rápidamente se incorporó al proceso de industrialización como componente ideal para producir telas contra fuego, juntas automotrices, pastas para clutch, balatas para frenos, impermeabilizantes, papeles, cartones, selladores, pinturas, pisos e hilos. Igual que está presente en partes térmicas de la industria aeroespacial y de aviación.

En la construcción se aprovechó para todo tipo de instalaciones: bodegas, talleres, escuelas, granjas, fábricas; innumerables casas habitación están techadas con láminas corrugadas o estructurales de fibro-cemento. Hay tejas para techar, tinacos, tubos para drenaje y agua, ductos, coples y mucho más con los que la población está en contacto diariamente.

Al paso de los años, surgieron problemas severos de salud que se asociaron al uso del material, quedando prohibido en muchos países, sobre todo en los llamados desarrollados. Se comprobó la relación directa de la exposición al material y el desarrollo del cáncer. Los industriales entonces optaron por utilizar la variante menos peligrosa y hasta cambiaron el nombre de asbesto-cemento por el de fibro-cemento.

La norma oficial mexicana NOM-125-SSA1-1994 establece los requisitos sanitarios para su manejo y reconoce que siendo una fibra mineral puede provocar daños a la salud de la población expuesta y también contaminar el medio ambiente, provocar asbestosis en los trabajadores, conocida en términos médicos como neumoconiosis por ser el conjunto de enfermedades pulmonares producida por la inhalación de polvo y la acumulación de polvo inorgánico.

Los daños a la salud no se presentan de forma inmediata, sino años después convirtiéndose en crónica y con un carácter de enfermedad ocupacional, determinándolo también la duración de la exposición, la densidad, dosis y concentración de las fibras y se incluye en el grupo de cancerígenos químicos.
Sin considerarse problema de salud pública como la diabetes o la obesidad, uno de los padecimientos es un tipo de cáncer fulminante y costoso originado por la exposición al asbesto que, a decir de los especialistas, junto con la asbestosis y el cáncer de pulmón, tiene comportamiento inicial de pandemia ya que su incidencia sale de la frecuencia con la que se presentaba: el mesotelioma, un cáncer de los más agresivos que existen.

México es uno de los principales importadores de la fibra a nivel mundial y en las fábricas hay miles de trabajadores que ignoran lo que están manipulando porque tanto instrucciones como el contenido están etiquetados en inglés.
Además de la violación a la norma de etiquetado, tampoco se les capacita para manipular sus uniformes en los que quedan atrapadas miles de fibras, al llevarlos a sus hogares a lavar, porque la familia del trabajador también queda expuesta.

La normatividad oficial establece una norma oficial sanitaria que regula los requisitos sanitarios para el proceso y uso de asbesto, así como otra laboral que regula las condiciones sanitarias de los trabajadores que manejan el material.

Sin embargo el tema resulta polémico porque para unos es mortal y para otros queda como un elemento más de la naturaleza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) certificó que el asbesto se encuentra presente en forma natural en el agua y en el aire, y que no hay evidencia de que el asbesto ingerido o su contacto cause problemas de salud.

Una de las explicaciones que queda dentro de la lógica, menciona que en sus primeros años de explotación y buscando aprovechar la amplia gama de usos, sus aplicaciones se realizaron por aspersión o por otros métodos que dejaron la fibra libre y dispersa en el ambiente, lo que provocó riesgos a la salud.

De ahí que durante más de cincuenta años se condujeron estudios médicos, científicos y epidemiológicos a nivel global que precisaron la realidad en torno al material, comprobando que únicamente la inhalación continua y sin las medidas de protección puede afectar la salud humana.

Hay reportes entre las múltiples pruebas que se realizaron en agua procedente de tuberías con otros materiales, en los que se comprobó que en ocasiones existían más fibras de asbesto transportadas a través de tuberías de PVC, que en las tuberías de asbesto-cemento. Este resultado cambió la idea de la contaminación de agua por las fibras liberadas en el interior de las tuberías.

Existe en el país el Instituto Mexicano de Fibro Industrias (AMFI) cuya función es regular y promover el uso seguro y controlado del asbesto. Las minas venden su producto a aquellas compañías que cumplen con la normatividad. Aparentemente los mayores riesgos se encuentran en las plantas de producción.

La forma: el material continuará presente en la vida diaria ya que sus derivados son aprovechados a lo largo y ancho del planeta.

El fondo: sus beneficios son evidentes y hay que evitar la aceptación a la ligera de nuevos productos sustitutos y libres de riesgos cuya inocuidad a la salud humana no está comprobada. Se puede repetir lo ocurrido en el pasado con el asbesto, ignorando la realidad y las necesidades de la población.

Mientras, sigue la cuenta rumbo a LA HORA DEL PLANETA 2012. El próximo sábado 31 de marzo a las 20:30 hrs., ocho treinta de la noche, nos uniremos nuevamente en la lucha contra el cambio climático, porque: TODOS SOMOS NATURALEZA.

ACACIA FUNDACIÓN AMBIENTAL A. C. [email protected]

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ExpokNews

1 comentario

  • Buen día, he leido su publicación me parece muy interesante. Verá quisiera establecer comunicación con el Instituto Mexicano de Fibro Industrias, quiero saber si usted tiene algún contacto, algún número telefónico, puesto que he estado buscando en la Web donde se publican números telefónicos que no existen según la línea telefónica. Le agradezco de antemano su atención prestada. Saludos, excelente inicio de semana.

    Atte. Karen

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