Ambiental

Largo adiós a la era del combustible fósil

Si no recuerdo mal fue George W. Bush el primero que lamentó en público que el pueblo estadunidense era adicto al petróleo (quién lo diría; él, que empezó su carrera dirigiendo una compañía petrolera texana). Hace dos días su sucesor, Barack Obama, llegó a la misma conclusión, pero con un importante añadido, por si no habíamos caído en la cuenta: las adicciones, aunque sea a la gasolina, hay que dejarlas porque son nocivas y porque, si no buscamos alternativas y se agotan, la vamos a pasar mal, como cualquier drogadicto con abstinencia.

“Hay que poner fin a la era de los combustibles fósiles”. Esta es la última frase lapidaria de Obama, pronunciada esta misma semana en un mensaje a la nación. Dicho esto, la cuestión ya no es cómo nos desintoxicamos de la dicción al petróleo, sino cuándo ocurrirá este cambio de era, si en esta misma década o en la siguiente.

Probablemente sea un largo adiós, como lo fue abandonar la era industrial del carbón, a medida que se agotaban las minas, para que reinara el petróleo en la era post-industrial.

Cuanto más costoso en dinero y vidas humanas se hacía extraer carbón más rápidamente se impuso el petróleo como primera fuente energética. Esto fue ya una realidad en el periodo de entreguerras, en la primera mitad del siglo XX, y ahora, en la primera mitad del siglo XXI, se hace evidente que el “oro negro” se agota y que extraerlo es cada vez más costoso y complejo.

No hay más que ver la cadena de fallas humanas y técnicas que precipitaron el desastre que está causando el pozo dañado de BP a 1,500 metros de profundidad bajo el Golfo de México. La cuestión, por tanto, es si un pozo que lleva desde el 20 de abril en una permanente diarrea de millones de litros de crudo que vierte al Golfo, con consecuencias nefastas para el ecosistema y la economía del vecino del norte (y quién sabe si en un futuro cercano para México), sin que la compañía responsable haya sido capaz de taponarlo, será el acontecimiento que precipitará el fin de la era del petróleo.

Me inclino a pensar que no será este coctel nocivo de negligencia humana e impotencia para corregirla, causante del peor desastre ecológico de la historia de EU, lo que enterrará definitivamente esta era y acelerará la inevitable transición hacia la nueva era del nanochip y el mundo impulsado por la energía verde. Al final, como ya vimos antes, será una simple ecuación financiera: a mayor costo, sumado a mayor riesgo en extracción, igual a menos beneficio para la compañía extractora.

Por culpa de esta ecuación (o gracias a ella) la energía nuclear, por ejemplo, sigue siendo viable, porque, pese a la catástrofe de Chernobil, sigue siendo barato transformar el uranio radiactivo en la energía eléctrica que alimenta nuestras ciudades e industrias. Por culpa de esta ecuación (o gracias a ella) compañías como Exxon Mobile o Royal Dutch defienden a capa y espada la extracción en aguas profundas para seguir disponiendo de gasolina en nuestros carros o en los aviones, porque, a pesar de todo, sigue siendo más barato y eficiente que sustituirlo todo por coches que se mueven con baterías eléctricas.

El punto de inflexión, por tanto, no será ahora con el desastre del Golfo, sino cuando los gobiernos y la iniciativa privada (empujados, además, por una creciente conciencia ecológica de la opinión pública) apuesten decididamente por la implantación masiva de centrales de energías limpias y renovables, principalmente la eólica y solar, así como la progresiva sustitución de los vehículos movidos por derivados del petróleo por otros manejados por baterías eléctricas.

Será entonces cuando recordemos el desastre del Golfo de México como una pesadilla que no se volverá a repetir.

Fuente: La Crónica; Mundo, p. 18
Puede leer la nota completa dando Click sobre la imagen para ampliar

combustible-fosil

Acerca del autor

ExpokNews

1 comentario

Dejar un comentario


By submitting this form, you are consenting to receive marketing emails from: Expok, Encantada Nº 46, CDMX, 04100, http://www.expok.com.mx. You can revoke your consent to receive emails at any time by using the SafeUnsubscribe® link, found at the bottom of every email. Emails are serviced by Constant Contact

[index]
[index]
[523.251,1046.50]
[523.251,1046.50]
[523.251,1046.50]
[523.251,1046.50]