Durante años, las organizaciones han concentrado sus esfuerzos para prepararse hacia el futuro en la transformación digital, la automatización y el desarrollo de nuevas competencias técnicas. Sin embargo, un nuevo estudio de GlobeScan y Ashoka plantea que la verdadera resiliencia organizacional no depende únicamente de la tecnología, sino de la capacidad de las personas para adaptarse, colaborar y generar valor. En ese contexto, el trabajo con propósito emerge como un activo estratégico que fortalece tanto el compromiso individual como la capacidad de innovación de las empresas.
La creciente incertidumbre económica, los cambios tecnológicos y las expectativas de las nuevas generaciones están modificando la relación entre colaboradores y organizaciones. Hoy, las personas buscan que su trabajo trascienda las funciones operativas y tenga un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. La evidencia demuestra que el trabajo con propósito no solo responde a esa aspiración, sino que también impulsa indicadores clave para las empresas, como la lealtad, la motivación y la retención del talento.
El estudio confirma que el propósito impulsa la motivación y la permanencia
El informe Desarrollando la capacidad humana para el cambio en tiempos de disrupción, elaborado por GlobeScan y Ashoka, parte de una premisa clara: las organizaciones preparadas para el futuro requieren fortalecer su capacidad humana para el cambio. Esto implica desarrollar entornos donde la confianza, la autonomía y la participación permitan que los colaboradores contribuyan activamente a resolver los desafíos que enfrenta la organización.
Para llegar a esta conclusión, la investigación recopiló la opinión de 8,865 empleados corporativos de 33 países, como parte de una encuesta más amplia aplicada a más de 30,000 personas en 33 mercados, convirtiéndose en uno de los estudios más robustos sobre participación laboral y propósito.
Los resultados son contundentes. El 87% de los colaboradores afirma que cuando puede contribuir personalmente a mejorar el impacto social y ambiental de su empresa se siente más motivado y leal a la organización. Además, exactamente el mismo porcentaje considera que esa participación aporta mayor significado y propósito a su vida.

Más allá del dato estadístico, el estudio revela una tendencia relevante: las personas no separan su desarrollo profesional de su deseo de generar un impacto positivo. Cuando ambas dimensiones convergen, aumenta el compromiso emocional con la organización y se fortalece la disposición para enfrentar escenarios de cambio.
El trabajo con propósito fortalece la capacidad de adaptación organizacional
Uno de los principales aportes del estudio consiste en demostrar que la participación de los colaboradores no debe entenderse únicamente como una práctica de responsabilidad social, sino como un elemento de competitividad empresarial.
Las empresas operan en un entorno caracterizado por la volatilidad, la aceleración tecnológica y la transformación constante de los modelos de negocio. En este contexto, contar con colaboradores comprometidos, autónomos y capaces de proponer soluciones representa una ventaja difícil de replicar.
La investigación sostiene que cuando las organizaciones permiten que sus equipos participen activamente en iniciativas con impacto social y ambiental, fortalecen la confianza, desarrollan habilidades de liderazgo y generan una cultura mucho más preparada para responder a la incertidumbre. En otras palabras, el trabajo con propósito deja de ser un beneficio intangible para convertirse en una capacidad organizacional que favorece la innovación, la colaboración y la resiliencia.
Este hallazgo también cuestiona la manera en que muchas empresas gestionan su propósito corporativo. Aunque cada vez son más las organizaciones que comunican compromisos ESG o cuentan con declaraciones de propósito, el estudio advierte que ese potencial permanece subutilizado cuando los colaboradores no encuentran oportunidades concretas para participar en su implementación.

Del discurso a la estrategia: integrar el propósito en la experiencia del colaborador
Quizá la reflexión más relevante del estudio sea que el propósito no puede limitarse a un mensaje institucional. Para generar resultados medibles debe incorporarse a la experiencia cotidiana del colaborador mediante espacios reales de participación, autonomía y toma de decisiones.
GlobeScan y Ashoka señalan que los líderes deben avanzar más allá de las declaraciones corporativas y diseñar mecanismos que permitan a las personas involucrarse directamente en proyectos que generen impacto social y ambiental. Esta integración fortalece simultáneamente la motivación, la retención del talento y la capacidad de las organizaciones para abordar problemas complejos.
Desde una perspectiva estratégica, este enfoque también responde a una transformación en las expectativas del talento. Cada vez más profesionales buscan influir en decisiones que trasciendan sus responsabilidades inmediatas, desde iniciativas comunitarias hasta programas de sostenibilidad o esquemas de inversión responsable. Ignorar esta tendencia podría representar una pérdida de competitividad en la atracción y fidelización del talento.
Para las organizaciones, incorporar el trabajo con propósito significa crear una cultura donde el impacto forme parte del desempeño diario y no únicamente de los informes de sostenibilidad. Cuando los colaboradores perciben que sus acciones contribuyen a generar cambios reales, aumenta el sentido de pertenencia y se fortalece el compromiso con los objetivos corporativos.

El propósito ya no es un valor agregado, sino una ventaja competitiva
La investigación de GlobeScan y Ashoka confirma que la preparación para el futuro dependerá tanto de las capacidades tecnológicas como de la capacidad de las organizaciones para movilizar el talento humano. Los datos muestran que la motivación, la lealtad y el sentido de pertenencia aumentan cuando las personas pueden participar activamente en la construcción de un impacto social y ambiental positivo, lo que convierte al propósito en un factor estratégico para la sostenibilidad empresarial.
En un escenario donde atraer y retener talento es uno de los principales desafíos corporativos, apostar por el trabajo con propósito representa mucho más que fortalecer la cultura organizacional. Significa desarrollar una fuerza laboral capaz de adaptarse al cambio, innovar y generar valor compartido. Para las empresas que buscan consolidar su liderazgo en sostenibilidad, integrar el propósito en la experiencia diaria de sus colaboradores dejará de ser una opción para convertirse en una condición indispensable de competitividad.











