En el marco del Mundial 2026, Someone Somewhere —una empresa social mexicana que ha construido un modelo de negocio enfocado en conectar el talento artesanal con marcas y consumidores—, realizó una alianza con la marca deportiva Adidas y 150 mujeres artesanas de Naupan, de la Sierra Norte de Puebla, pertenecientes a la Organización Mujeres Unidas Chakalxóchitl con las cuales la empresa nacional ha trabajado durante años. Con el objetivo de crear la edición especial de Adidas que recrea seis modelos deportivos intervenidos con bordados, entre los que se encuentra el tercer jersey de la Selección Mexicana.
Dicha alianza fue celebrada como una oportunidad para internacionalizar el trabajo de las artesanas mexicanas y reconocer el valor de su labor ante una audiencia global. Sin embargo, tras el lanzamiento de la colección también surgieron cuestionamientos sobre distintos aspectos de la colaboración, lo que llevó a la Organización Mujeres Unidas Chakalxóchitl a publicar un video dando sus propias declaraciones:
Por otra parte, Someone Somewhere emitió la siguiente carta a inicios del mes de junio de 2026 dirigida a la comunidad en general:
Queremos agradecer el interés y apertura para abordar la situación sobre el proyecto que Someone Somewhere, junto con la Organización Mujeres Unidas Chakalxóchitl y adidas, nuestros grandes aliados, hemos logrado al intervenir con bordado a mano la colección del tercer equipamiento de la Selección Mexicana 2026.
Someone Somewhere es una empresa social cuyo propósito es contribuir al bienestar de las comunidades artesanales de México mediante una marca de ropa y accesorios que integre el trabajo artesanal en productos contemporáneos. De esta manera buscamos que la artesanía, además de ser un bien con un valor cultural e identitario profundo, sea una fuente de ingresos importante a la que accedan los 10 millones de artesanos de México.
Mujeres Unidas Chakalxóchitl, con quienes colaboramos, es un colectivo autónomo y autogestionado conformado por mujeres artesanas náhuatl, que tienen un reglamento interno y un sistema de gobernanza representativo, que les permite tomar decisiones, lograr su propósito y mantener la libertad individual de balancear su trabajo artesanal con otras actividades productivas, familiares y comunitarias de acuerdo a sus costumbres.
La relación entre Someone Somewhere y Mujeres Unidas Chakalxóchitl lleva 15 años de confianza, respeto y colaboración, pero, sobre todo, de una relación humana. En términos comerciales, la relación es la de cliente y proveedor, en la que ambas partes han compartido sus conocimientos de manera horizontal. Someone Somewhere ha compartido su experiencia sobre temas operativos, administrativos e innovación, y Mujeres Unidas Chakalxóchitl, ha compartido su cosmovisión, su cultura, sus conocimientos textiles y su gestión comunitaria. De esta forma, ambas partes han ido encontrando la manera de trabajar en conjunto para lograr proyectos de alcance global como este.
Los productos intervenidos a mano para esta colección fueron trabajados por 150 artesanas durante un periodo de 15 meses generando 165,000 horas de trabajo, en los cuales Someone Somewhere y la Organización profesionalizaron muchos de sus procesos para cumplir con los requisitos operativos y administrativos que adidas solicitaba para asegurar los controles de calidad que un producto global requiere y, por tanto , cumplir con auditorías externas para asegurar los estándares de cumplimiento social necesarios.
El esquema comercial de este proyecto está estructurado según la lógica de las cadenas de valor globales. Adidas y distribuidores venden los productos, a través de un proveedor certificado se confeccionaron los productos integrando las piezas bordadas compradas a Someone Somewhere, quien gestionó el diseño, el desarrollo, la producción artesanal, la logística, y el control de calidad.
Mujeres Unidas Chakalxóchitl cobró a Someone Somewhere las piezas bordadas y con esta venta, la Organización cubre los costos de bordado, los gastos administrativos y operativos, y obtiene una utilidad que será utilizada para la sostenibilidad de la Organización y los fines que decidan las mujeres que participaron en la producción. A nivel regional, el precio cobrado por la Organización es entre 3 y 5 veces mayor al de la misma y otras actividades económicas a las que las mujeres tienen acceso en la comunidad. El ingreso generado por cada artesana de la Organización está en línea con el indicador de salario digno del Anker Institute en regiones comparables, que considera cuál debe ser el ingreso para cubrir una
alimentación nutritiva, vivienda digna, educación, salud, transporte, comunicación, ropa y calzado y ahorros. Este ingreso posiciona a las artesanas en el 10% de mayor ingreso equivalente por hora del municipio de acuerdo a la Secretaría de Bienestar.
Sabemos que proyectos con tanta visibilidad pueden generar ciertas preocupaciones, dudas y críticas por parte de diversos actores, desde distintas perspectivas culturales y sociales, con información falsa y sesgada. Sin embargo, a través de estos 15 años hemos trabajado creando cadenas de valor inclusivas y hemos identificado que el aspecto comercial es la barrera más importante que enfrentan los artesanos de nuestro país, considerado como el detonante del bienestar social de sus comunidades.
Con este tipo de proyectos colaborativos, a nivel económico, los artesanos pueden comercializar su trabajo textil y recibir un ingreso justo para sostener a sus familias e iniciar su camino en la economía formal del país. A nivel social, se logra que las mujeres aporten al ingreso familiar y adquieran mayor reconocimiento en sus comunidades, contribuyendo así a reducir la desigualdad de género y a aumentar la autonomía de las mujeres. También se evita la migración y la desintegración familiar al poder acceder a oportunidades laborales en sus propias localidades. Finalmente, a nivel cultural, estos proyectos fomentan que los Pueblos Indígenas y comunidades encuentren un nuevo valor en las tradiciones textiles y artesanales, y que ese valor permee en las nuevas generaciones, quienes, a su vez, enaltezcan la cultura local y las experiencias de su comunidad, sintiéndose orgullosos de su origen.
El sector artesanal de México alberga la riqueza de una nación multicultural. Sin embargo, durante décadas ha quedado rezagado frente a la competencia global y abandonado por el sistema económico e institucional. Consideramos que todavía hay muchas oportunidades en estos términos para que el sector sea reconocido y valorado como se merece. Por eso, este proyecto que Someone Somewhere, junto con Mujeres Unidas Chakalxochitl y adidas ha logrado posicionar en el mundo, queremos que sea un caso de estudio e inspiración para que:
– Las comunidades artesanales sepan que su trabajo puede ser valorado en otros mercados y países con proyectos de gran alcance,
– Los mexicanos defendamos el trabajo hecho por manos mexicanas a través del consumo responsable,
– Las empresas sociales sigamos fomentando el comercio justo a través de la innovación y nuevos mercados,
– Las organizaciones civiles sigan trabajando por fortalecer al sector artesanal,
– Las empresas mexicanas y globales integren el trabajo artesanal en sus cadenas de valor,
– Los gobiernos diseñen políticas públicas y esquemas fiscales entendiendo las barreras y necesidades de los artesanos,
– La academia siga promoviendo el estudio de la artesanía y la cultura.
Nos enorgullece mucho el éxito que los productos de esta colección han tenido en México, Estados Unidos y Europa, y que alguien, en algún lugar del mundo, que nunca había vestido un producto bordado a mano pueda conocer y valorar el trabajo hecho en México y vestirlo con orgullo. Pero sobre todo el extraordinario impacto social y económico que este proyecto ha generado en la región, para las artesanas y sus familias. En Someone Somewhere seguiremos en mejora continua para contribuir positivamente al fortalecimiento del sector artesanal, a través de proyectos comerciales, y para reconocer a ese alguien en algún lugar que trabaja con mucho corazón, buscando alcanzar sus propios sueños.
Atentamente
Someone Somewhere
Asimismo, la compañía publicó un pronunciamiento en el que aborda el alcance del proyecto, el modelo de trabajo implementado y los beneficios generados para las mujeres participantes y sus comunidades:
Postura Someone Somewhere y la colaboración con la Organización Mujeres Unidas Chakalxochitl
Desde hace 14 años, Someone Somewhere colabora con comunidades artesanales a partir de modelos que buscan reconocer su trabajo, generar oportunidades económicas y construir relaciones que respeten la autonomía de estas organizaciones.
Reconocemos la importancia de dialogar de manera seria y transparente sobre el trabajo, la remuneración y las condiciones en las colaboraciones con comunidades artesanales, especialmente en contextos en donde existen desigualdades históricas y asimetrías.
Por ello, para Someone Somewhere es importante contribuir a una conversación más completa, responsable y basada en la realidad.
Con la Organización Mujeres Unidas Chakalxochitl, colectivo independiente conformado por artesanas que decidieron organizarse de manera autogestiva para tomar sus propias decisiones, cuidar sus intereses y mantener la libertad de colaborar con otras marcas, vender sus propios productos y realizar otras actividades productivas, familiares y comunitarias, el proyecto se realizó mediante un contrato de proveeduría.
Como parte de su organización autogestiva, las artesanas eligieron a las representantes de la Organización, decidieron sus horarios y disponibilidad, combinando esta producción con otras labores.
1. Esquema de pago
Someone Somewhere compra a la Organización Mujeres Unidas Chakalxochitl cada pieza intervenida. El esquema de pago está estipulado en el contrato de proveeduría celebrado entre Someone Somewhere y la Organización. Este esquema está integrado por 2 variantes:
1. La remuneración de acuerdo a un tiempo de muestreo inicial corroborado por la Organización. Con este cobro, la Organización cubre el costo del trabajo artesanal, paga sus gastos operativos y administrativos y genera una utilidad.
En los casos en que el producto involucró técnicas nuevas o procesos de capacitación, se agregó un monto garantizado por hora, siempre superior al salario mínimo, para asegurar que el tiempo de aprendizaje también sea remunerado. Además de este monto base por hora, el colectivo paga un monto variable por pieza.
2. Después de este pago base + variable y de los gastos administrativos, queda una utilidad por las piezas producidas durante la duración del proyecto, que la Organización reparte entre todas las artesanas de forma proporcional a las piezas hechas por cada una. Este monto puede ser incluso mayor a los dos montos anteriores juntos, y se reparte al final de cada proyecto.
2. Atención médica
Para este proyecto, realizado en un espacio físico determinado por la Organización, se incorporó un seguro médico privado como complemento del IMSS-Bienestar, con el objetivo de ampliar las opciones de atención sin afectar el acceso que ya tienen a la clínica en su comunidad. Este seguro ha sido utilizado en diversas ocasiones por integrantes de la Organización y sus familiares.
3. Taller de bordado en la Casa de Cultura Naupan
Para este proyecto fue necesario centralizar parte del trabajo artesanal, tanto por la coordinación de la producción como por la confidencialidad de los diseños antes del lanzamiento. La Organización Mujeres Unidas Chakalxochitl propuso utilizar la Casa de Cultura de Naupan por tratarse de un espacio céntrico, accesible para las integrantes y con un salón destinado a actividades de trabajo y de promoción artesanal. El uso del espacio se realizó mediante acuerdo entre el colectivo y el municipio.
4. Técnicas y puntadas de bordado utilizadas
Hace más de diez años, antes de incorporar nuevas puntadas, Someone Somewhere trabajó junto con artesanas de la comunidad en una investigación y recopilación de bordados tradicionales. Ese proceso derivó en un catálogo iconográfico entregado al resto de las artesanas participantes como parte de un esfuerzo de documentación y preservación.
A partir de ese trabajo y de acuerdo con la Organización, se utilizaron nuevas puntadas, materiales y técnicas en este proyecto. La incorporación de estas técnicas buscó abrir nuevas posibilidades de innovación, producción y generación de ingresos adicionales para las artesanas participantes. Ya que el proyecto implicó el aprendizaje de nuevas técnicas, ese tiempo fue contemplado en el esquema de pago mediante un monto garantizado por hora.
5. Acuerdos de confidencialidad y uso de imagen
Previo a la firma de acuerdos de confidencialidad y uso de imagen, las artesanas participantes recibieron información y capacitación sobre el alcance de dichos documentos.
Estos acuerdos fueron voluntarios y resultado de un diálogo entre ambas partes que tienen como finalidad proteger información, diseños, materiales e imagen de todas las partes involucradas en el proyecto.
Desde Someone Somewhere compartimos esta información con apertura y respeto, entendiendo la relevancia de discutir públicamente las condiciones en las que se desarrollan las colaboraciones entre marcas, organizaciones y comunidades artesanales.
En todo momento nuestro interés es contribuir a una conversación seria, informada y responsable, que permita seguir construyendo mejores prácticas para reconocer el valor cultural, económico y social del trabajo artesanal en México.











