Hay algo profundamente humano en la forma en que los mexicanos entendemos la solidaridad; no como un acto lejano o protocolario, sino como una experiencia que se vive cerca, en comunidad y compartiendo. Porque el buen sabor de ayudar no sólo está en dar, sino en sentirse parte de la alegría de alguien más, aunque sea por un instante.
Ese espíritu también ha comenzado a transformar la manera en que las empresas entienden su impacto social. Hoy, los voluntariados corporativos en México ya no son únicamente actividades complementarias dentro de una estrategia de sustentabilidad, sino espacios reales de encuentro entre personas que necesitan apoyo y colaboradores dispuestos a brindar tiempo, escucha y compañía.
Bajo esa visión es que Sabormex —empresa 100% mexicana con marcas como Clemente Jacques, Café Legal y La Sierra— organizó un voluntariado corporativo para apoyar a visitantes de Mundo Imáyina —un lugar de ensueño diseñado para que los menores con alguna enfermedad crónica, avanzada o terminal puedan disfrutar de ser niños— a crear un momento inolvidable para los menores que visitan el parque y sus familias. Ante el llamado a participar en esta iniciativa, colaboradores dejaron atrás plantas y oficinas para convertirse en “Mensajeros” y acompañar a estas familias en un día en el que hospitales, tratamientos, terapias y preocupaciones económicas quedaron fuera de su mente para simplemente volver a disfrutar del tiempo juntos.
¿Por qué es tan importante regalar un respiro a estas familias? Sabormex lo explica
Detrás de cada familia con un menor enfermo suele existir una historia atravesada por agotamiento físico, presión emocional y dificultades económicas. Las consultas constantes, los traslados a hospitales especializados —muchas veces fuera de su estado— y la necesidad de reorganizar toda la dinámica familiar alrededor de un diagnóstico generan tensiones profundas.
No es raro que algunos cuidadores tengan que abandonar trabajos formales o limitar sus actividades laborales para atender las necesidades médicas de sus hijos, mientras los gastos en medicamentos, transporte y tratamientos continúan creciendo. En medio de ese contexto, algo tan sencillo como salir a pasear o pasar un fin de semana de recreación puede convertirse en un lujo.
Consciente de ello, Sabormex se unió a una de las jornadas que Mundo Imáyina realiza cada fin de semana con el objetivo de brindar un espacio de descanso, diversión y contención emocional a familias que viven bajo una presión permanente debido a los diagnósticos de salud de sus pequeños. Para lograrlo, cada familia fue acompañada y asistida por uno de los colaboradores de la compañía, cuya misión, además de convivir, escuchar y convertirse en parte de ese día especial, fue lograr que las familias no tuvieran que preocuparse absolutamente por nada y pudieran disfrutar del momento juntos.
“Nos dijeron que veníamos a contagiar amor y alegría, y eso es exactamente lo que hemos vivido hoy”, compartió Mariana Cepeda, Jefa de Sustentabilidad de Sabormex y agregó:
“Este voluntariado fue una oportunidad para todos nosotros de dar amor, hacer la diferencia y entender que el cariño genuino puede transformar la experiencia de una familia”.

Voluntariados corporativos en México: el valor de donar tiempo.
Durante la estancia en el parque, los voluntarios de Sabormex acompañaron a las familias en juegos mecánicos, dinámicas grupales, actividades y espacios de convivencia, pero, sobre todo, estuvieron ahí sin prisa. Luis Ángel Trova Palestina, almacenista del Centro Maestro de Distribución de Sabormex, reconoció que la experiencia cambió su perspectiva:
“Convivir con las familias sí te cambia. Aprendes a ayudar sin esperar nada a cambio y entiendes que muchas veces lo más importante es ponerte en los zapatos de los demás”.
Desde Mundo Imáyina, Uriel Mejorada, Gerente de voluntariado y Alianzas Institucionales, explicó que el involucramiento de empresas como Sabormex va mucho más allá de entregar productos o recursos económicos:
“Para las familias que vienen a Mundo Imáyina es totalmente un cambio de paradigma, sobre todo porque les proporcionamos esa energía emocional que buscamos que llene su casa. No es sólo dar un donativo; es participar con las familias, convivir con ellas y entender sus historias”.
La jornada también estuvo acompañada por el sabor familiar de Clemente Jaques durante la comida del día. Entre risas, fotografías y juegos, incluso la presencia del emblemático personaje de la marca terminó convirtiéndose en uno de los momentos favoritos para muchos niños.
Para Arely Flores, encargada de cocina de Mundo Imáyina, el apoyo alimentario también tiene un significado profundo, pues: “Sin esos productos y alimentos, las familias no lograrían tener esta convivencia”, explicó.

Un día para volver a disfrutar en familia
Para los menores, así como para sus madres y padres, el verdadero regalo fue poder desconectarse, aunque fuera unas horas, del entorno hospitalario que les resulta tan cotidiano y de la carga emocional que implica vivir pendientes de tratamientos y terapias.
“Cuando tienes un niño especial, todo gira alrededor de consultas, objetivos y terapias. Estar en un lugar donde sólo te dicen ‘ven y disfruta’ es un regalo invaluable”, compartió Fabiola Arroyo, madre de Eduardo y agregó:
“Aquí no tenemos que preocuparnos por el transporte, la comida o el cuidado; sólo por pasarla bien juntos”.

Las familias también destacaron el acompañamiento cercano de los voluntarios de Sabormex, quienes lograron generar un ambiente cálido y de confianza: “Nos apoyaron en todo y nos hicieron sentir muy apapachados”, expresó Gisela Arroyo, y agregó que esta experiencia le hizo saber que “sí puede existir un mundo más incluyente”. Para los propios colaboradores, la experiencia también dejó huella, como ocurrió con Martha Esquivel, secretaria de la gerencia de ingeniería y proyectos de Sabormex, quien fungió como voluntaria y beneficiaria durante este fin de semana:
“Esta experiencia nos enseñó las circunstancias que existen afuera y cómo, aunque sea con un granito de arena, podemos acompañar momentos difíciles de otras familias”.
El sabor de ayudar y compartir
Más allá de un día de diversión, esta iniciativa dejó algo más profundo: la certeza de que acompañar también transforma. Que escuchar, compartir tiempo y crear espacios seguros puede aliviar cargas invisibles que muchas familias llevan todos los días. Para Sabormex y Clemente Jaques quedó claro que ayudar también puede saber a convivencia, a empatía y a familia, y que cuando una empresa logra convertir sus valores en experiencias reales para las comunidades, entonces su propósito deja de ser una frase institucional y comienza a tomar forma en la vida de las personas.
Ese día, entre juegos, conversaciones y sonrisas compartidas, muchas familias encontraron algo más que descanso: encontraron compañía. Y en cada gesto de cuidado, en cada voluntario dispuesto a escuchar y en cada momento colectivo, también pudo sentirse el sabor de un mundo mejor, ese que construimos cuando recordamos el valor de ayudarnos y avanzar juntos.











