Grupo Xcaret anunció que suspende la Travesía Sagrada 2026. No por falta de interés. No por falta de comunidad. No por falta de valor cultural.Básicamente es por miedo.
Miedo a que realizarla “se pueda interpretar como un acto de rebeldía” frente a autoridades que prohibieron usar elementos mayas. No prohibieron la Travesía explícitamente pero como decimos los mexicanos… “por las dudas”.
Es difícil no ver el absurdo.
Una tradición que llevaba más de 500 años desaparecida fue rescatada hace casi dos décadas. No solo eso: fue apropiada —en el buen sentido— por miles de personas de comunidades locales. Más de 5,000 participantes a lo largo de los años. Cientos de canoeros listos. Niños, adultos mayores, artistas, comunidades enteras involucradas.
Cultura viva. Y ahora se suspende… para evitar problemas.
Aquí es donde el fallo de la Corte deja de ser un debate abstracto y se vuelve tangible. No se prohibió explícitamente la Travesía. No hubo una orden directa. Pero se generó algo peor: incertidumbre. Y en entornos de incertidumbre jurídica, las decisiones racionales son defensivas.
Es decir: mejor no hacer nada.
Desde mi arena, como mercadólogo debo decir que este patriotismo rancio aml entendido que a veces se tiene en México, daña más de lo que ayuda y mata oportunidades de mercado que generan ingresos y empleos. Este es el tipo de productos que un Europeo paga por venir a experimentar. Este es el tipo de experiencias que al visitante internacional le hacían ver a México como ese país lleno de cultura ancestral, generándole un magnetismo irresistible. Y este es el tipo de prohibiciones que nos da un tiro en el pie… “a favor de México”. La ironía y el absurdo.
Desde una perspectiva de responsabilidad social, esto es exactamente lo contrario de lo que debería pasar. La cultura no se protege aislándola, sino activándola a través de la participación comunitaria, el diálogo y la continuidad .
Pero aquí estamos. Una tradición revivida después de cinco siglos… vuelve a pausarse. No por abandono, sino por precaución. Y eso es aún más grave.Porque cuando las reglas son tan ambiguas que inhiben incluso lo que nadie ha prohibido explícitamente, el problema ya no es legal: es sistémico. Y entonces surgen sospechas inevitables.
Cuando decisiones generan efectos que nadie pidió, que nadie explicó y que claramente dañan más de lo que protegen… cuesta creer que todo sea casualidad… y nos preguntemos ¿qué intereses no cuajaron y dieron al traste con algo tan bueno?
El resultado es claro: En nombre de proteger la cultura, se está logrando exactamente lo contrario. Se está apagando.
Y lo más preocupante no es que se suspenda una travesía. Es que se está enviando un mensaje a todo el ecosistema turístico y cultural: mejor no te metas en estos temas. No sea que te veten… o como diríamos en el argot de las redes sociales… te cancelen.
Porque en México hoy, el mayor riesgo no es hacer las cosas mal. Es hacerlas bien… y que aun así te salga caro. Lástima.

Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación
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Luis Maram es un estratega digital con alta expertise en desarrollo de contenidos enfocados en visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha guiado a marcas para desarrollar acciones digitales que inspiren a sus audiencias, conecten y generen resultados.
Es Director de Marketing y Media en Expok, desde donde gestiona la estrategia digital de la empresa. De la misma forma edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocido de México: LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.











