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Comunicados de Prensa¿Cuánta agua consume una consulta en ChatGPT y Gemini?

¿Cuánta agua consume una consulta en ChatGPT y Gemini?

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Cada pregunta a ChatGPT, Gemini o cualquier modelo de Inteligencia Artificial (IA) requiere un proceso complejo que exige mucho más que chips. No basta con escribir y esperar la respuesta; entre la consulta y el texto en pantalla intervienen procesadores, servidores y sistemas en centros de datos, que para operar necesitan electricidad… y agua.

Es un costo del que casi no se habla, pero ya empieza a medirse. El artículo Haciendo que la IA sea menos “sedienta” estimó la huella hídrica operativa de modelos tipo ChatGPT y calculó que una consulta mediana puede asociarse con decenas de mililitros de agua. La cifra varía según la ubicación de los centros de datos. En México, por ejemplo, la estimación es de 23.966 ml por solicitud: en términos cotidianos, una botella de 500 ml alcanza para 21 solicitudes.

“Cada vez que un modelo opera, genera calor y obliga a enfriar. Cuando el enfriamiento es ineficiente, el centro de datos gasta más agua para mantener los equipos estables; y conforme crece la demanda de IA, esa demanda hídrica se dispara, suben los costos y aumenta el riesgo de fallas”, afirma Lucas Barrionuevo, cofundador de Somos PURA, empresa especializada en purificación de agua.

 

consulta en ChatGPT y Gemini

El sistema hídrico detrás de la IA

Detrás de cada respuesta generada por la IA existe un sistema de enfriamiento de alta precisión. Es un circuito cerrado donde el agua absorbe el calor de los chips mediante intercambiadores de placas —láminas metálicas que transfieren energía sin que el agua caliente y fría se mezclen—. Para que este proceso sea eficiente, el tratamiento del agua tiene cuatro pilares tecnológicos:

  1. Pretratamiento: elimina arena y sedimentos que podrían afectar placas o bloquear el flujo.
  2. Purificación: controla pH y minerales para evitar sarro, que actúa como aislante térmico y obliga a usar más energía.
  3. Desinfección: previene bacterias y biopelículas que degradan la infraestructura.
  4. Regeneración: recupera el agua tras la evaporación, lo que reduce la huella hídrica operativa. 

Cuando este sistema carece de tratamiento adecuado, el consumo puede duplicarse por evaporación excesiva. La tecnología de purificación protege los equipos y hace que la infraestructura digital opere con mayor eficiencia.

consulta en ChatGPT y Gemini

Sin secar recursos

El proceso comienza cuando una persona hace una consulta. Esa información viaja a servidores en diferentes ubicaciones. Ahí, miles de chips procesan la solicitud, cruzan datos y generan una respuesta. Todo ocurre en segundos, pero el calor que produce este trabajo es constante; los sistemas de enfriamiento evitan que estos equipos se sobrecalienten.

Cada vez que pedimos una recomendación, redactamos un correo o generamos una imagen, activamos esa infraestructura. El uso cotidiano de la IA parece intangible, pero tiene una huella física importante. Reconocerlo no implica frenar la innovación, sino asumir que su crecimiento tiene un costo que también se mide en metros cúbicos.

De ahí la importancia de gestionar mejor ese consumo. Sistemas de filtrado y recirculación que permiten reutilizar el agua y reducir desperdicios aportan a una operación más eficiente y responsable. No resuelven la presión hídrica global, pero sí contribuyen a que el avance digital incorpore límites.

“Y esa lógica no es exclusiva de la industria, en casa, en oficinas y en pequeños negocios, incorporar sistemas de filtrado y hábitos de recirculación también permite usar el agua con mayor eficiencia. La gestión responsable empieza en la infraestructura, pero se consolida en las decisiones cotidianas de cada persona”, concluye Leandro Barrionuevo, también fundador de Somos Pura.  

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