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69% de los hombres no se siente capaz de frenar conductas sexistas

Esta forma de violencia sutil es capaz de tener consecuencias garrafales para las mujeres, no obstante, parece que los hombres aún no se sienten del todo listos para ayudar a erradicarla.

¿Quién diría que un par de cromosomas es capaz de determinar la cantidad de violencia que sufrirá un ser humano en el futuro?

Nacer mujer en cualquier parte del mundo, es sinónimo de ser víctima de violencia. A la fecha, el 35% de las mujeres a nivel mundial ha sido violentada de forma física o sexual.

Proporción que de acuerdo con ONU Mujeres, puede escalar hasta el 70%, sin mencionar que las tasas de depresión, abortos e infección por VIH son más altas en las mujeres que han experimentado este tipo de violencia frente a las que no la han sufrido.

Sin embargo, esto no es un problema actual, desde tiempos remotos las mujeres han sido blanco de agresiones desde diferentes trincheras. Así que hoy, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, echaremos un vistazo al tema y a una realidad preocupante que afirma que el 69% de los hombres aún no se siente capaz de frenar ciertas conductas relacionadas con la violencia.

Violencia contra las mujeres

Se determina violencia contra la mujer a todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para ella, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada.

Entre los tipos de violencia que existen están:

  • Violencia económica.
  • Violencia institucional.
  • Violencia psicológica.
  • Violencia física.
  • Violencia sexual.
  • Violencia simbólica.
  • Violencia laboral.

Cada una de ellas tiene sus propias características así como consecuencias, y ninguna es positiva. Al contrario, en muchas ocasiones deja una huella imborrable.

conductas sexistas

Otra de las formas de violencia presentada y normalizada al manifestarse de forma sutil y disimulo en muchos contextos es el sexismo, pero… ¿en qué consiste y cómo afecta a las mujeres?

Sexismo: un enemigo sutil

El sexismo es una actitud discriminatoria resultado de suposiciones, conceptos erróneos y estereotipos que normalizan la discriminación, el maltrato y la objetivación de las personas por su sexo, género u orientación sexual.

El sexismo puede tomar muchas formas, su manifestación es intencional, visible y sin ambigüedades.

La forma sutil del sexismo se manifiesta en incidentes ocultos porque están incorporados en las normas sociales y culturales. Todas las personas son susceptibles de pensar y actuar de formas distintas que podrían ser sexistas, en muchos casos, de forma involuntaria e inconsciente.

Uno de los sitios en donde más se manifiesta es en el lugar de trabajo. La prevalencia de actitudes y prácticas sexistas predice tolerancia de comportamientos que resultan más perjudiciales hacía las mujeres, como el acoso sexual.

conductas sexistas

Un estudio reciente realizado por Catalyst, ha arrojado datos interesantes y al mismo tiempo preocupantes sobre la mencionada situación.

Sexismo en el trabajo: Catalyst

Catalyst es una organización mundial sin fines de lucro que trabaja con algunos de los directores ejecutivos más poderosos del mundo y empresas líderes para crear lugares de trabajo que funcionen para las mujeres.

Recientemente se dio a la tarea de realizar un estudio que encuestó a 338 hombres con diferentes puestos y que trabajan en tres corporaciones multinacionales en México, así como ocho entrevistas con hombres de diferentes sectores para obtener más información sobre los factores que frenan o animan a los hombres a terminar con las conductas sexistas, o los anima a terminar con conductas sexistas cuando las observan en su lugar de trabajo.

Pero… ¿por qué se hizo el estudio con hombres? Simple:

Si bien todas las personas tienen un papel importante que desempeñar en la lucha contra el sexismo, los hombres tienen una posición privilegiada para buscar el cambio, ya que ocupan la mayoría de los puestos de poder o bien de la toma de decisiones.

Hoy en día, muchos programas de equidad de género consideran a los hombres como los principales embajadores para abordar el sexismo en el trabajo y más allá de este.

Sobre el estudio

En el estudio llamado Cómo responden los hombres en un clima de silencio organizacional, se encontró que la mayoría de los hombres (86%) dice que está personalmente comprometido con la interrupción del sexismo, un hallazgo que es un buen presagio para el progreso.

Sin embargo, muchos hombres encuestados también tienen una sorprendente falta de confianza en su habilidad para interrumpir el sexismo: 

Sólo 31% se siente capaz, independientemente de si prevalece o no un ambiente de silencio en el lugar de trabajo. Este hecho es un llamado a la acción para que los líderes de las organizaciones formen colaboradores con las habilidades necesarias para abordar eficazmente los incidentes cotidianos de sexismo en el lugar de trabajo, lo que da como resultado una afirmación preocupante:

El 69% de los hombres no se siente capaz de frenar conductas sexistas

¿El motivo? El silencio de la organización.

conductas sexistas

El silencio es norma

En muchos lugares de trabajo el silencio se considera una norma, dando como resultado un entorno en el que los colaboradores se sienten limitados para hablar de manera constructiva sobre sus problemas, preocupaciones o retos organizaciones.

Este ambiente laboral suprime las intenciones de los hombres para expresar los actos de sexismo que ocurren al interior de la organización. De hecho, en la medida que aumenta el silencio organizacional, se observa que los hombres tienen:

  • 50% menor probabilidad de estar comprometidos con la interrupción del sexismo.
  • 40% menor probabilidad de confiar en su habilidad de interrumpir el sexismo.

El problema se ubica en que los hombres se sienten amenazados y pueden ser objetivo de un castigo. Aquellos que perciben mayores niveles de silencio también reconocen:

  • Mayores costos interpersonales: Al ser visto como un quejoso, o excesivamente sensible o irritante, o como una persona problemática.
  • Mayores costos relacionados con el trabajo: Incluyendo daños en las relaciones con los supervisores o amenazas a la seguridad profesional.
  • Menores benefecios al confrontar: Los encuestados que informaron de mayores niveles de silencio tienen menor probabilidad de creer que si enfrentan la situación, se reduciría el sexismo en el lugar de trabajo.
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Si bien los resultados son interesantes, más aún es la voz de algunos encuestados.

La voz de los hombres

En otras empresas la problemática sobre la exclusión de la mujer existe. Se daban situaciones “muy malas”. Es un ambiente ofensivo para la mujer. Presencié una situación en donde me pidieron no decir nada, preferí dejar a la compañía. Fui marcado por no apoyar esta situación que para mí fue desagradable.

Gerente de Primer Nivel.

Sí, me siento atacado por apoyar la inclusión. Me han dicho… ‘Tú eres pro-mujer, ya cámbiate el género’.

Ejecutivo.

Alguien contó un chiste sexista, no tenía que ver con una mujer de la empresa, me reí y no dije nada. Sin embargo, no me sentí cómodo… Este tipo de comentarios los tomamos como cotorreo, pensamos que son chistes y hacemos como si no pasará nada.

Gerente de Primer Nivel.

Estos testimonios son solo algunos presentados dentro del estudio, pero sin duda más de uno en diferentes lugares de trabajo tiene mucho qué decir. Empero, ante la problemática, hay un favor más importante que es el cambio. ¿Cómo hacerlo?

¿Cómo romper el silencio y mejorar la situación?

Algunos líderes de las organizaciones se preguntan qué pueden hacer para romper el silencio y alentar y apoyar a los hombres a combatir estas forma de violencia en el trabajo.

Catalyst recomienda dos acciones clave:

Crear conciencia y tomar acción.

Esto accionará la voluntad de los hombres de irrumpir en actos cotidianos de sexismo y tendrá como consecuencia crear culturas justas e inclusivas en el lugar de trabajo.

6 acciones en práctica

Algunas acciones que se pueden poner en práctica son:

1. Desafíate a ti mismo

No asumas que las cosas son “tal como son” o que “no son tan malas”, y no te engañes pensando que el comentario, broma o comportamiento sexista no fue realmente lo que viste u oíste. Si piensas que lo que viste u oíste pudo ser sexista y dañino, probablemente lo fue.

Desafíate a ti mismo a entender la importancia y la urgencia del impacto que puedes generar al alzar la voz.

2. Hazte cargo

Es importante que comprendas que no es responsabilidad exclusiva de las mujeres u otros grupos marginados educar a otros sobre el sexismo y tampoco está dentro de su control la respuesta que tienen a los comportamientos sexistas.

Asume la responsabilidad de tu propio aprendizaje, pero si esto es intimidante, pide ayuda. Por ejemplo, considera la posibilidad de traer a un experto —ya sea de dentro o fuera del lugar de trabajo— para que te ayude a empezar a tomar acciones, o busca apoyo de un mentor.

3. Toma el control

El clima organizacional es importante. Evalúa críticamente y reflexiona sobre lo penetrante que puede ser el ambiente de silencio dentro de tu empresa, unidades de negocio y equipos.

conductas sexistas

4. Escucha y vuelve a escuchar

Anima a los empleados a romper el silencio. Encuentra maneras de garantizar que sus voces importan y que todos pueden desempeñar un papel en el cambio de la cultura del lugar de trabajo.

Participa en conversaciones sobre el sexismo y otros prejuicios a los que se enfrentan los empleados, incluso cuando esas conversaciones puedan resultar incómodas.

Presta especial atención a las experiencias de los que ocupan puestos de menor rango y de los grupos o ambientes no dominantes. Escuchar y discutir sus experiencias puede ayudar a poner fin a los comportamientos perjudiciales antes de que se originen.

5. Identifica las dinámicas de poder

Ten en cuenta que tu puesto de trabajo, sexo, raza, etnia, edad y muchos otros factores, pueden entrar en juego cuando los empleados —incluso tú— se sientan seguros de alzar la voz.

Como líder de alto rango tu poder relativo puede darte más libertad de acción para hablar en muchas situaciones. Es necesario reconocer y entender que puedes tener privilegios, que otros no tienen.

Participa en la construcción de un entorno en el que expresarse no sea suprimido o penalizado.

6. Lidera la acción

Manifiéstate en contra de los comportamientos o comentarios sexistas cuando los veas en tu lugar de trabajo. Como líder, el hecho de denunciar no sólo permite a los empleados saber que es seguro defender sus valores, aunque parezca arriesgado, pero además permite a los demás saber qué tipos de comportamientosno son aceptables o tolerados en tu organización.

Puede resultar muy complicado para los hombres alzar la voz sobre problemas relacionados con el sexismo porque pueden sentir que están rompiendo las con otros hombres para alterar el status quo.

Modelar este comportamiento puede tener un gran impacto para ayudar a otros hombres a enfrentar ese desafío.

Eliminar cualquier forma de violencia

Recuerda que eliminar no solo el sexismo sino cualquier forma de violencia contra las mujeres es una prioridad que ha tomado medidas como la aprobación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer por parte de la ONU, la emisión de una resolución que incluye la emblemática “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer” en 1993, y hace 20 años la resolución que designaba el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Este día, más que un recordatorio de la violencia que sufren las mujeres a diario, es una invitación a gobiernos, organizaciones internacionales y ONG a tomar acción en el asunto y coordinar anualmente actividades sobre esta fecha que eleven la conciencia pública.

¡Hagamos algo hoy por ellas y por las siguientes generaciones de mujeres!

Acerca del autor

Arianne Lira

Licenciada en Letras Latinoamericanas por la UAEMex. Amante de la literatura, cine, teatro y admiradora de Beauvoir, Castellanos y Nin. Interesada en temas de género y cultura en general. Correctora de estilo y redactora en expoknews.

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