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3 claves de una empresa responsable: caso Lush

claves responsabilidad de lush

Imagen: Twitter @LushMx

La marca Lush es conocida entre los fanáticos de los productos para la piel, así como por las personas que buscan una opción natural y responsable en sus cosméticos. Esta compañía inglesa comenzó en 1995 y actualmente tiene presencia en 40 países, incluyendo a México. El pasado viernes 30 de mayo, su cofundadora Rowena Bird fue anfitriona de la celebración del primer aniversario de la sucursal de Plaza Satélite y presentó una nueva línea de productos. Tuve la oportunidad de platicar con ella y conocer más sobre esta empresa, sus filosofía y acciones que están detrás de su marcado compromiso social y ambiental. A partir de esta conversación, comprendí algunas de las claves del éxito responsable de Lush:

1. Elegir causas interesantes para los consumidores:

ejemplo marketing con causa

Imagen: Facebook Lush

Elegir causas que pueden ser controversiales es un arma de dos filos para las empresas, ya que pueden alejar a ciertos consumidores. Sin embargo, Lush toma este riesgo y ha participado con campañas a favor de la diversidad sexual y en contra de las pruebas en animales, pero también apoya por medio de sus productos a la niñez del mundo y a los pequeños productores.

Por ejemplo, su producto Charity Pot, una loción para manos y cuerpo, apoya a pequeños productores y a OSCs locales: “Todo el dinero, exceptuando los impuestos, que van para el gobierno, se va a una cuenta de banco separada y ese dinero se reúne para darse a caridades locales, donde un poco de dinero puede ayudar mucho. Después, como compraste ese producto, compramos más materia prima proveniente de pequeños productores, apoyando así a esa comunidad. Y tú tienes un hermoso producto para tu piel.”

Fun, un producto con consistencia casi de plastilina que puede usarse como jabón, en la bañera, como shampoo o simplemente para jugar, apoya con el 2.5% de las ventas mundiales a FUNd, una iniciativa creada para apoyar a organizaciones que ofrecen actividades recreativas a niños que viven en las áreas afectadas por el desastre nuclear de Fukushima en Japón. Rowena Bird me comenta que es posible que pronto el programa se extienda a otros países.

2. Ser coherente con las políticas responsables:

Lush tiene una línea de mascarillas faciales que se elaboran semanalmente, y que son elaboradas con productos locales. Aquellos productos que sí se envían desde Reino Unido son transportados por vía marítima, para así reducir las emisiones de carbono. Pero eso no es todo, Rowena Bird nos explica que al hacer un viaje en avión, como el que ella y una colaboradora hicieron a México, la empresa se cobra un “impuesto” que se va a otro fondo espacial para ciertas causas.

En cuestiones de cadena de valor, la compañía también toma decisiones responsables. Sus jabones, por ejemplo, contenían aceite de palma, un ingrediente muy polémico porque contribuye a la deforestación: “No queríamos ser parte de eso, así que hablamos con nuestros proveedores para producir una base de jabón que use otros aceites. Algunos jabones ahora usan aceite de semilla de girasol, y continuamos trabajando para producir nuestra propia base de jabón.”

Pregunto entonces si los proveedores de la compañía deben tener alguna certificación, y Bird me explica que sí tienen que firmar un compromiso donde se comprometen a no trabajar con niños, no hacer pruebas con animales, etc. Sin embargo, no siempre es posible una certificación, ya que con frecuencia trabajan con comunidades pequeñas que tendrían que invertir mucho dinero en esto.

3. Hacer fácil y atractiva la sustentabilidad:

empaques sustentables ejemplos

Imagen: lushsg.com


La mayoría de los productos de la marca son “desnudos”. Es decir, no tienen empaque: “hacemos las cosas sólidas para que no tengamos que usar empaques. Por ejemplo, tenemos barras de shampoo que duran hasta 80 usos. Esto es equivalente a tres botellas de shampoo. Es decir, dura más que la mayoría de las relaciones.” Sin embargo, los consumidores comenzaron a pedir versiones líquidas. Actualmente, existen dos tipos de empaques: transparentes y negros. Los transparentes pueden convertirse en fibra para crear mascadas que a su vez se usan para envolver regalos y así ahorrar papel. Los negros pueden ser devueltos a la tienda para su reciclaje, y si un cliente lleva 5 de ellos, se lleva una mascarilla fresca de regalo.

Acerca del autor

María José Evia H

Comunicadora especializada en medios digitales, literatura y equidad de género. Coordina, escribe y edita contenidos de ExpokNews y la Síntesis diaria, además de colaborar en medios como Letroactivos, Letras Libres, Lee + y Equilibrio. Aquí sus redes sociales.

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