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20 frases que jamás debes decir a un compañero de trabajo

Escrito por Corinna Acosta

Decir esto a tus compañeros de trabajo puede afectar tu vida profesional ¿te suena familiar?

Silencio vía Shutterstock

Silencio vía Shutterstock

A lo largo de nuestra vida laboral podemos encontrarnos con distintos tipos de empresas y toda clase de jefes que nos dejan valiosas lecciones y con quienes formamos relaciones que constituyen un elemento fundamental del ambiente laboral y por consecuencia de nuestro nivel de satisfacción laboral; por ello es muy importante que esta convivencia esté basada en un trato cordial, respeto y una buena dosis de confianza.

Llevarte bien con tus compañeros de trabajo definitivamente hace de la jornada laboral un tiempo menos tedioso, te permite concentrarte mejor y ayuda a incrementar tu nivel de productividad. Sin embargo, en un artículo de Business Insider la experta en etiqueta Rosalinda Oropeza Randall afirma que una relación amistosa en el trabajo también puede ser perjudicial si no se mantiene profesional.

Debes usar un poco de sentido común y discreción en la conversación, sobre todo cuando hay otras personas presentes (…) La pauta general es: si no es algo que dirías frente a tu jefe, mejor no lo digas.”

De acuerdo con la experta, estas son las cosas que debes evitar comentar con tus compañeros de trabajo. Algunas de ellas pueden simplemente afectar tu vida profesional, pero otras pueden resultar sumamente irresponsables ¿has incurrido en alguna?

“¿Cuánto ganas?”

Randall asegura que, además de ser poco profesional, esta pregunta también resulta sumamente incómoda. ¿Acaso va a quejarse si el salario resulta desigual?

“¿Me prestarías algo de dinero?”

Claro que todos hemos olvidado alguna vez cargar efectivo, pero si esto es un tema recurrente no te sorprendas de quedar excluido en futuras invitaciones.

“Honestamente…”

Barbara Pachter, autora del libro Lo esencial de la etiqueta para los negocios, asegura que llamar la atención sobre tu honestidad puede conducir a las personas a preguntarse si en otras ocasiones no has sido honesto.

“¿No escuchaste…?”

Desde luego que correr chismes o rumores puede afectar tu imagen profesional, pero además resulta una acción sumamente irresponsable, sobre todo si se trata de información institucional.

“Esos pantalones te ajustan bien”

Ten mucho cuidado con la forma en la que haces elogios en la oficina; selecciona bien los cumplidos que harás y las personas a quienes van destinados, ya que se trata de un tema sensible que puede ser interpretado como acoso.

“Ese grupo siempre está causando problemas”

Temas como política, religión y la crianza de los hijos pueden surgir en el lugar de trabajo, pero hacer comentarios negativos sobre un grupo específico además de ser imprudente puede ser discriminatorio; evítalo.

“¿Estás embarazada?”

Este es un tema sumamente sensible y tocarlo rara vez resulta bien, ya que si la respuesta es “no”, tu compañera se sentirá ofendida, y si la respuesta es positiva, probablemente no esté lista para hablar de ello, así que será mejor que guardes tus comentarios.

“Lamento interrumpir”

Si realmente lo lamentas, ¿por qué seguir adelante? Si es realmente necesario interrumpir una reunión en curso, sustituye esta oración por “¿tienes un minuto?”

“Estoy buscando un nuevo trabajo, ¿sabes de alguien que esté contratando?”

Compartir esta información con tus compañeros de trabajo puede hacer que se tomen distancia y dejen de considerarte instintivamente parte del equipo; además, podrían revelarla involuntariamente a un supervisor y el resultado seguramente sería negativo.

“Estoy esperando los resultados de laboratorio de mañana”

Evita hacer pública tu situación médica en la oficina a menos que esto sea realmente necesario, de lo contrario el resultado podría ser un daño permanente a tu imagen profesional e incluso pánico al contagio.

“Creo que esa reunión se canceló”

Decir “creo que” sólo es aceptable cuando das una opinión, evita ofrecer información importante a menos que estés totalmente seguro de su veracidad.

“Me sorprendió escuchar que ustedes harán esa presentación”

Podrías haber dicho “debí ser yo quien recibiera ese aumento” y la percepción sería prácticamente la misma. En lugar de ello reconoce el trabajo de tus compañeros y trata de aprender lo que puedas para ser mejor la próxima vez.

“¿Te importaría cubrirme mientras estoy de vacaciones?”

Evita presumir demasiado tus vacaciones, especialmente si esto implica señalar que otro compañero está trabajando por ti. En lugar de ello trata de adelantar previamente la mayor cantidad de trabajo posible y si es necesario solicita ayuda de forma discreta.

“¿Podemos vernos este fin de semana?”

Respeta los días de descanso de tus compañeros de trabajo, no intentes imponerles tu ritmo laboral; y a menos que realmente exista una gran amistad, evita hacerles invitaciones personales.

“Nadie se dará cuenta si tomo un poco de esto”

Con este tipo de frases no sólo acabas de evidenciar una práctica irresponsable, también aniquilaste toda la confianza que tu interlocutor pudiera tener en ti.

“Mi novio hizo esto (otra vez)”

Compartir detalles sobre tus relaciones personales cae en la categoría de “demasiada información”, así que si no aporta nada a la conversación, es mejor que los reserves para ti mismo.

“Ella está tomando el crédito de mi trabajo”

Cuando un jefe o compañero de trabajo toma el crédito por tu labor, es mucho mejor que trates el tema de forma directa y evites propagar rumores que dañen el ambiente organizacional.

“¿Tienes crema/desodorante/pasta de dientes?”

Compartir es bueno, pero cuando se trata de cosas personales puede resultar sumamente invasivo.

“Estoy cansado, sin duda demandaré a esta empresa”

Si realmente estás muy a disgusto con tu jefe o la empresa para la que trabajas, es mejor que seas discreto y continúes con tu labor profesional mientras evalúas que harás al respecto; de lo contrario te arriesgas a dañar tu imagen profesional y ocasionar conflictos que pueden afectarte a corto plazo.

“Déjalo, yo lo hago”

Se trata de una frase que pretende despojar a otra persona de sus responsabilidades bajo la creencia de que no cuenta con las habilidades necesarias para llevarlas a cabo de forma exitosa.

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga, Mercadóloga y Especialista en Marcas Humanas. Colabora en este espacio desde 2012.

Generadora de estrategias y contenidos digitales. Defensora de la comunicación corporativa con enfoque humano. @coryacr en Twitter.

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