En 1993 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 30 de enero como el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, con el fin de promover la tolerancia, la solidaridad, el respeto de los derechos humanos y la paz como valores que deben promoverse desde el entorno educativo.
Es por ello que, desde hace 33 años, las instituciones educativas mantienen el firme compromiso de fomentar la paz; sin embargo, aún hace falta mucho por trabajar para lograr esta meta al considerar que nuestro país ocupa el primer lugar del bullying escolar en educación básica a nivel mundial, conforme a datos de 2025 proporcionados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que las agresiones físicas y verbales son parte de las formas de violencia presente en el ámbito escolar.
Para Esmeralda Reyes Limón, pedagoga y gerente de desarrollo en World Vision México, una herramienta que promueve la educación para la paz es su enfoque de “Crianza con Ternura”, una propuesta pedagógica que humaniza la educación, priorizando el afecto como elemento central en las relaciones humanas y procesos de aprendizaje. Este enfoque busca el bien común, la justicia y la solidaridad, reconociendo a las niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos y agentes válidos.
Más allá de lo cognitivo, la denominada “Eduternura” promueve experiencias que integran emociones, diálogo, cooperación y juego, creando espacios educativos inclusivos, interculturales y democráticos. Un aspecto clave es la construcción de vínculos entre personas y el desarrollo de espacios educativos afectivo – cognitivo (sentir y pensar).
Promover el fortalecimiento de las habilidades humanas para resistir a las pedagogías crueles, brindando un soporte emocional y prácticas restaurativas, además de promover la erradicación de prácticas negativas por parte de los padres de familia, docentes y el alumnado, es esencial para la creación de entornos de paz. La formación desde la Eduternura es mediada por el afecto, el amor y la sensibilidad, para impulsar el desarrollo de seres humanos éticos que procuren el bien común, la justicia y la solidaridad y para ello, el trabajo se hace extensivo con las familias, para que cada uno de sus miembros aprenda a regular sus emociones.
“La violencia en el ámbito escolar en nuestro país sigue siendo una problemática alarmante. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos señala que 7 de cada 10 niñas, niños y adolescentes han experimentado algún tipo de violencia en entornos educativos, lo que afecta su desarrollo integral y su derecho a aprender en espacios seguros, además de que favorece la deserción, e impacta negativamente en el rendimiento académico y la salud emocional”, expuso Reyes Limón.

¿Cómo contribuye la Eduternura a la creación de entornos seguros y afectivos?
- Resolución pacífica de conflictos: sustituye prácticas sancionadoras por prácticas restaurativas, enfocadas en la reparación y restitución de derechos.
- Perdón y restauración: ofrece oportunidades para sanar el sufrimiento y recuperar la esperanza, fomentando vínculos afectivos y resiliencia.
- Protección y dignidad: valora la integridad de cada persona, evitando el abuso de poder y promoviendo relaciones basadas en respeto y cuidado.
En el marco del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, World Vision México, destaca la importancia de incorporar el modelo de Eduternura en los planes y currículos educativos, así como de fortalecer la capacitación de docentes y familias en herramientas afectivas y restaurativas. Además, impulsar alianzas locales y comunitarias que contribuyan a consolidar entornos educativos sanos, seguros e inclusivos.
Entre las alternativas que sugiere para la implementación de este modelo en las escuelas, destacan:
- La incorporación de programas integrales socioemocionales: incentivar la convivencia desde el cuidado y amor, inclusión y reconocimiento de la diversidad.
- Promover el trabajo con las familias: es importante dar capacitación en prácticas de crianza con ternura como soporte a la educación.
- Generar espacios de participación activa: la movilización de docentes, estudiantes y familias es necesaria para garantizar una educación humanizadora.
- Implementación de prácticas pedagógicas cooperativas: mediante juegos para la convivencia, metodologías activas y lúdicas, evaluación formativa que considere necesidades emocionales.
- Impulsar el cultivo de la espiritualidad y la conexión: a través de actividades artísticas, el contacto con la naturaleza y la reflexión sobre el bien común.
“Educar con ternura además de prevenir la violencia, siembra esperanza, reconstruye vínculos y abre el camino hacia una cultura de paz que las niñas, niños y adolescentes merecen. Por ello, World Vision, a través de Eduternura, impulsa la formación docente acreditada y pone a disposición recursos digitales y presenciales en su biblioteca de ternura”, concluyó Reyes Limón.








