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En CFE solapan a director; pero castigan a cajera

Señala empleada que reveló delito del que fue acusada injustamente

Mientras la CFE ha sido benevolente con su director de Operaciones, Néstor Moreno Díaz, acusado de actos de corrupción en la asignación de contratos, se ha ensañado con una cajera que en el 2007 descubrió y denunció un robo por cerca de 308 millones de pesos, a quien responsabilizó de parte del desfalco y la mantiene en la cárcel.

María Elena Guerrero Escamilla descubrió el 20 de junio del 2007 que varios millones de pesos estaban siendo sustraídos vía electrónica de la CFE hacia distintas cuentas bancarias.

Algunas de las transferencias habían sido efectuadas utilizando su contraseña, la cual le había sido presuntamente robada por un ex trabajador de la paraestatal experto en sistemas informáticos y de quien se sospecha tenía relación con Moreno Díaz, director de operación y con otro allegado del ex directivo, Noé Peña, subdirector de Trasmisión.

Guerrero Escamilla, quien está presa en el penal femenil de Santa Martha Acatitla recordó en entrevista que el 20 de junio del 2007 llegó como a las 09:00 horas a su trabajo y se encontró con la sorpresa de que en su computadora estaban registradas dos transacciones que ella no había hecho, las cuales incluso ya habían sido autorizadas por sus superiores.

“Mi labor era capturar las transferencias, haga de cuenta que es como una chequera mancomunada, yo necesitaba de otro password para realizar la transferencia. Cuando ya las capturaba la pantalla las mostraba en color negro, cuando alguno de mis jefes o de mis compañeros revisaba los pagos y aplicaba el otro password cambiaba de color las letras, era como un lila o morado.

“Yo veía que estas ya estaban autorizadas, entonces las comienzo a ver con detenimiento y veo que había sido elaboradas ese día, que eran dos pagos que nosotros nunca hacíamos, como es pago de nómina, nosotros en transmisión no pagamos ninguna nómina”, relató.

De inmediato, dijo, avisó a sus jefes y estos le indicaron que se pusiera en contacto con el banco HSBC, con quien la CFE tenía contrato para el manejo de la cuenta, para verificar qué tipo de transacciones era las que se habían realizado.

Guiada por el personal del banco, María Elena obtuvo de su computadora la bitácora y cuál sería su sorpresa que había decenas de transacciones millonarias en las cuales se había empleado su contraseña y la de otros cajeros compañeros suyos.

“Ahora sí que fue la punta del iceberg, nunca me imaginé la situación tan grave que estaba yo descubriendo”, indicó.

Al día siguiente de que hizo el descubrimiento y de que se comenzara a investigar a nivel interno qué estaba pasando, al llegar a su trabajo se encontró con que su computadora no prendía y al solicitar que un técnico la revisara, éste le dijo que se habían robado el disco duro, sin que nadie en la CFE se percatara de ello.

María Elena declaró en la PGR sobre cómo había descubierto el desfalco y cuál era el procedimiento que ella seguía para realizar las transacciones, pero cuando acudió a realizar su ampliación de declaración, enviada por su jefe Noé Peña, le cambiaron la situación jurídica de testigo a indiciada y la consignaron ante el juez.

Lo que hizo que cambiara su situación jurídica, señaló, fue la declaración de René Trejo, también empleado de CFE y subalterno de Peña, quien refirió ante el Ministerio Público haber escuchado en el baño una plática en la que supuestamente otros trabajadores indicaban que María Elena decía que debían escapar ya que se había descubierto el robo.

Después de todo este tiempo en prisión, María Elena dijo estar arrepentida de haber denunciado el robo del que estaba siendo víctima la CFE, pues en lugar de que la empresa se lo hubiera agradecido se ha ensañado con ella para encubrir a los verdaderos responsables, que seguramente son altos funcionarios de la institución, no ella, que sólo era cajera.

“Yo no tengo ninguna participación porque como lo dije en mis conclusiones: ‘Tontamente digo pasa esto, si yo participé’. Yo me sentía en ese momento, créame, la heroína de la empresa, porque si no hubiera hecho esa denuncia de qué cantidades estaríamos hablando ahorita puesto que esas transferencias tenían cuatro años haciéndose; jamás las detectaron en un balance, en una conciliación bancaria, todo salía limpio y transparente y no fueron 10 pesos, cómo es posible que nadie lo haya detectado”, indicó.

Fuente: Reforma.com
Autor: Rolando Herrera
Publicada: 6 Octubre 2010

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