Fundaciones Empresariales

Se hace necesario comunicar mejor

Por Emilio Guerra Díaz

Una encuesta de Covarrubias y Asociados realizada en días pasados (difunda en El Sendero del Peje) que tuvo como propósito medir la imagen de Carlos Slim Helú, sus empresas y su filantropía arrojó los siguientes datos: En general el ingeniero es bien apreciado como persona, sus empresas salen bien libradas, excepto Telcel pues los encuestados señalan que los precios contra los servicios que otorga son altos.

Cómo no si tiene una participación mayoritaria en el mercado pero en muchas zonas de la ciudad y del país, las llamadas se cortan y el internet vía Smart phone es muuuuy lento. Además si tiene la necesidad de ir a un Centro de Atención, debe mentalizarse para perder mucho tiempo. A ver si tiene la suerte de que le atienda un vendedor con vocación de servicio y si tiene el producto que usted está buscando. Si por alguna razón se atrasa en el pago de su renta se expone a que lo ridiculicen frente a sus contactos que tiene en su lista de números frecuentes, personas quienes reciben llamadas señalándole que ese usuario amigo de él no paga el servicio, y no lo hacen una vez, sino varias.

Respecto a la percepción que tiene la gente de las labores altruistas (término que utilizó la encuesta) de Carlos Slim, es baja. Tan solo 34% de los entrevistados pudo citar alguna obra de esa naturaleza y la opinión “sobre la generosidad del Ing. Slim está dividida”.

Si bien la nota sobre la encuesta no da detalles, motiva esta reflexión. ¿Por qué la percepción de la contribución filantrópica o altruista de Carlos Slim es tan baja si en realidad es considerable?

La respuesta no está directamente ubicada en la exploración que hace la encuesta de Slim Helú y los recursos que destina a la filantropía o altruismo, sino en los propios mexicanos en general porque por diversas razones no comprendemos a ciencia cierta que es la filantropía, en qué consisten los bienes y los servicios y cómo trabaja este sector conformado por organizaciones y fundaciones. ¿Quién puede dar una opinión responsable sobre algo que no conoce a plenitud?

Incluso en ciertos casos llega a niveles alarmantes que personal que colabora en algunas organizaciones filantrópicas no tengan los conocimientos básicos sobre las obligaciones fiscales, legales, contables y éticas que tiene cada una de las asociaciones. No puedan dar respuestas claras y contundentes sobre alguna duda que tenga un potencial donante.

Algunas instituciones han promovido una imagen distinta sobre el quehacer filantrópico que más que alentar la participación ciudadana y mostrar el poderío de acción filantrópica para atender diversas problemáticas con un talento adicional a la visión de gobierno y la empresarial. Refuerzan, en cambio, la idea fundamentar su trabajo en la caridad y obtención de limosnas que se deben dar a éstas para que ayuden de una manera abnegada al que no tiene nada; otras consideran que sus servicios no deben ser cobrados porque los beneficiarios no tienen dinero y se escudan en la sentencia “no cobramos porque somos sin fines de lucro”.

Respecto a fundaciones empresariales también algunas refuerzan esos aspectos negativos cuando designan como directivos a personas que improvisan su trabajo y sólo siguen su propia intuición rechazan seguir una preparación gerencial para este tipo de organizaciones y dan idea de que las fundaciones existen exclusivamente para dar donativos y como consecuencia los empleados de la empresa piensan que el reparto de utilidades está en detrimento de los donativos que da su fundación.

Entre las dudas y suspicacias más comunes tanto de los que están fuera como los que están dentro del sector filantrópico en México se destacan las siguientes cinco y que a menudo son repetidas sin conocimiento de causa:

1. La filantropía sirve para evadir impuestos, o en todo caso, fomenta la evicción fiscal
2. Las fundaciones empresariales hacen actividades “pura pantalla”, sólo buscan el prestigio para sus corporativos
3. Las empresas a través de sus programas de responsabilidad social sólo hacen acciones que buscan beneficiar la imagen corporativa
4. Los redondeos no funcionan, empresas que los organizan obtienen el recibo deducible por los centavos que cada persona da
5. Las organizaciones filantrópicas lavan dinero del narco

Estas cinco ideas que se mantienen en el consciente colectivo se convierten en serios obstaculizadores para que avance una cultura de la donación. El resultado es la desconfianza generalizada y el aprendizaje y comprensión colectiva sobre los aportes de la filantropía al bien común, fortuito. O por el contrario, se refuerza la idea de ayudar en forma individual, cara a cara, lo que no tiene mayor impacto que el apoyo inmediato.

Un último factor que también afecta a la cultura altruista y que podemos citar es el que atañe a algunas instituciones filantrópicas exitosas han “acaparado” el reflector, centralizan para si todo el crisol de socios y actividades y por su estilo institucional en la comunicación acaban asociando el acto de dar con la adversidad, la tragedia y la desgracia.

Por lo anterior sin duda es necesario alentar a través de todos los recursos disponibles del sector filantrópico el objeto de su quehacer social. En se sentido las fundaciones empresariales juegan un papel determinante si logran promover que a través del financiamiento que otorgan a proyectos y a organizaciones establezcan además una estrategia de comunicación que eduque y estimule a otros a participar, a donar y a ser voluntarios.

Desde el Consejo Directivo

Aunque no es para alarmarse, la imagen de Emilio Azcárraga Jean, descamisado y eufórico, por los festejos de su equipo al conseguir el campeonato de futbol es bienvenida, está en todo su derecho. Lo que si debe ponerse más cuidado es en difundir en igualdad de condiciones a los financiadores del programa Bécalos que fue una iniciativa la Asociación Mexicana de Bancos y no sólo de Televisa al que parece se sumaron las instituciones bancarias. El discurso de Emilio resultó accidentado al tratar de motivar a los más de 7 mil becarios aludiendo a su equipo, pues aunque tiene importante número de seguidores, pesan más los que no lo son. Los importantes son los 11 millones de donantes que redondearon en los cajeros automáticos y que hacen posible con su dinero el otorgamiento de becas; las instituciones bancarias, las universidades que participan en el proyecto y Diego Luna quien fue el padrino de esta generación.

La consejera de finanzas señaló que se conjuró la huelga en Aeroméxico y aunque salieron a relucir pifias en la comunicación corporativa como: “Se hizo una generosa oferta a los sobrecargos” de 4.7% (sic), han pasado alrededor de 2 años de la creación de la Fundación Aeroméxico y no tiene presencia pública, ni se conocen sus programas, si acaso comerciales de apoyo a Teletón, uno que otro reportaje en su propia revista y aparecer como patrocinador en un evento. La consejera preguntó a sus colegas, ¿Se imaginan que pasaría si Volaris, Interjet y Viva Aerobús, tuvieran su propia fundación?


Emilio Guerra Díaz

Emilio Guerra cuenta con amplia experiencia en la Gestión de la RSC, destacando su trabajo en el área de vinculación con la comunidad que potenciar la inversión social empresarial. Ha gerenciado fundaciones empresariales.

Acerca del autor

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