Por Edgar López
Es un poco como renovar votos.
En sostenibilidad corporativa solemos ver anuncios de compromisos a 2030, 2040 o incluso 2050. Metas ambiciosas que solían ocupar titulares… pero cuya gestión no siempre es tan notable.
Por eso me pareció interesante ver cuando una empresa cierra un ciclo de trabajo, reporta resultados y redefine la siguiente etapa.
Schneider Electric acaba de concluir su programa Schneider Sustainability Impact 2021–2025, un marco que durante cinco años ordenó sus prioridades ambientales, sociales y de gobernanza.
Al cierre del ciclo, la empresa reporta avances relevantes: haber contribuido a evitar más de 860 millones de toneladas de CO₂ a través de soluciones para clientes, movilizar a su cadena de suministro hacia reducciones importantes de emisiones y ampliar el acceso a energía para más de 60 millones de personas.
En palabras de su CEO, Olivier Blum, el programa ha sido “un proceso transformador” que refuerza la idea de que la sostenibilidad también puede ser un motor de desempeño.
Más allá de las cifras, lo que me parece interesante es la disciplina de gestión que hay detrás: establecer un programa con horizonte definido, medir avances durante el periodo, cerrar el ciclo y preparar la siguiente fase.
No siempre sucede así. En muchos casos la sostenibilidad corporativa se queda en compromisos de largo plazo o en iniciativas aisladas. En cambio, trabajar con ciclos estratégicos claros, indicadores y evaluaciones públicas permite algo más importante: aprender, ajustar y evolucionar la estrategia.
Quizá esa sea una práctica que vale la pena tomar como referencia:
no solo anunciar metas ambiciosas, sino construir ciclos claros de ejecución, evaluación y renovación estratégica.
Porque en sostenibilidad, como en los votos matrimoniales, no basta con prometer: también hay que evaluar y decidir cómo seguir.

R con R, por Edgar López
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.









