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Salud mental, la pandemia que no se ve

Estamos en el punto cúspide de casos positivos de COVID-19, pero también en el pico de la fatiga mental.

Casi nueve meses después de que el confinamiento se transformara en un método de cuidado para la prevención de la COVID-19, la fatiga ha llegado a su pico.

Los días pasan y nos inundamos de más noticias sobre el color del semáforo que marca nuestras semanas, escuchamos de posibles cierres y restricciones a medida que se acerca el invierno, además del incremento de casos y las medidas tomadas por los gobiernos que al momento no han resultado como se esperaba.

Hoy nos encontramos no solo en medio de una crisis sanitaria, sino en una crisis de salud mental que seguramente aumentará en los próximos meses.

La pandemia que se ha instaurado en nuestras mentes

Aparte de la posibilidad latente de contagio, también nos estamos enfrentando a los efectos psicológicos, sociales y neurocientíficos del COVID-19, los cuales están siendo explorados en las diferentes partes del mundo.

Recientemente, The Lancet —una revista médica británica— ha publicado un análisis, realizado por la Academia de Ciencias Médicas del Reino Unido, que analiza esta situación. El estudio se realizó en Reino Unido, sin embargo, este ejemplo puede ser extrapolable a otros países.

Para los expertos, una de las prioridades más inmediatas es recopilar datos de alta calidad sobre los efectos sobre la salud mental en la pandemia del COVID-19, sobre todo, en grupos vulnerables.

Existe una necesidad urgente de investigación para abordar cómo se pueden mitigar las consecuencias para la salud mental de los grupos vulnerables en condiciones de pandemia.

Entre los problemas más comunes presentados se encuentran:

  • Problemas de sueño. A falta de rutinas y ejercicio, y con nuevas preocupaciones e incertidumbres, nos cuesta más dormir.
  • Aumento de adicciones y hábitos tóxicos. La falta de rutinas también ha afectado al ámbito de los buenos hábitos y aún más ha contribuido la necesidad de “disociarse” o evadirse de todo lo vivido.
  • Problemas para socializar en la “nueva normalidad” por las normas vigentes y, en algunos casos, por miedo a relacionarse con determinados colectivos, tanto por su profesión como por su nivel de riesgo.
  • Problemas de duelo. Más de uno ha perdido a un ser querido durante esta etapa y la imposibilidad de despedirse y hacer los rituales funerarios como de costumbre ha dificultado procesar esta pérdida.
  • Problemas de ansiedad, preocupación recurrente por el futuro, miedo a los rebrotes que se ven en las noticias y miedo a retroceder de fase y perder las libertades que hemos recuperado.

Y la realidad es que el acceso a los servicios de salud mental continúa siendo difícil de alcanzar. Ante eso… ¿qué están haciendo las empresas?

El rol de las empresas

Muchas compañías todavía se esfuerzan por gestionar las necesidades de la fuerza laboral confinada en casa. Otras que tienen trabajadores en su mayoría esenciales en la nómina se enfrentan al desafío de mantener a estas personas saludables, o participar en gimnasia de relaciones públicas para mantener la apariencia de que todo está bien con sus empleados.

La evidencia sugiere que la perspectiva de muchos empleados es sombría.

De acuerdo con Triple Pundit, el mes pasado, la firma global de personal Robert Half reveló en una encuesta que más de un tercio de los empleados profesionales se sienten más agotados que hace un año.

Más empresas están impulsando las opciones de servicios de salud mental, sin embargo, existe un umbral importante que la gerencia y los empleados deben cruzar: la capacidad de ser abierto sobre las luchas con la salud mental.

Muchos trabajadores de base todavía no se sienten cómodos al abordar el tema con sus gerentes, empero, más empresas están dando un paso adelante en este frente.

Tal es el caso de Starbucks, que ya había mejorado estas opciones para los empleados en los últimos años, anunció al inicio de la pandemia que ofrecería a sus empleados minoristas 20 sesiones al año con un terapeuta o entrenador de salud mental.

Si últimamente has estado en un Starbucks esperando tu café con leche, o en cualquier restaurante o tienda minorista para el caso, podrías ver por qué tal beneficio es un comienzo, especialmente en áreas donde hay una alta resistencia a medidas como el distanciamiento social y usando máscaras.

Más acciones

Otras empresas tan marcadamente diferentes como Target y Salesforce están ofreciendo recursos basados ​​en la web o en aplicaciones de forma gratuita para los empleados. Mientras otras están recortando o eliminando el costo de los copagos para las visitas de atención de salud mental, o sus aseguradoras de salud se están ocupando de eso por ellos.

Las empresas que todavía consideran que las cinco visitas estándar al año para la atención de la salud mental son suficientes no solo están atrasadas, sino que también pueden estar perdiendo el talento futuro.

El portal de información profesional en línea Handshake descubrió recientemente que el 65% de los estudiantes encuestados dijeron que la salud mental es una prioridad durante esta pandemia, y más del 60% dijo que es importante que los empleadores brinden dichos beneficios, ahora y después de la pandemia.

¿Qué hacer si deseas apoyo?

Si bien las empresas están llevado a cabo ciertas iniciativas que velan por la salud mental de sus colaboradores, es posible que a la fecha no todas cuenten con ese recurso.

Empero, existen diferentes opciones si requieres de atención. Una de ellas es acercarte a instituciones como la Universidad Autónoma de México que ha puesto a disposición del público en general la Línea de Atención Psicológica Call Center UNAM con la que brinda intervención psicológica gratuita vía telefónica.

Los únicos requisitos son ser mayor de 16 años y no padecer una enfermedad psiquiátrica que requiera internamiento. Además, son atendidas personas dentro y fuera de la república mexicana.

En caso de requerir y solicitar atención posterior al primer llamada, se ofrece un modelo de terapia breve que consiste en una sesión semanal con una duración de entre 45 y 50 minutos por un periodo de entre 6 y 8 sesiones con el mismo terapeuta de la primer llamada.

Por otra parte, el Gobierno de México accionó una Línea de la Vida disponible en el número 800 911 2000 para que durante el confinamiento puedas ser atendido y reducir tus niveles de estrés.

Este apoyo puede ser fundamental para momentos como el que actualmente vivimos y prevenir enfermedades que en muchas ocasiones dejamos pasar por alto.

Acerca del autor

Arianne Lira

Licenciada en Letras Latinoamericanas por la UAEMex. Amante de la literatura, cine, teatro y admiradora de Beauvoir, Castellanos y Nin. Interesada en temas de género y cultura en general. Correctora de estilo y redactora en expoknews.

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