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Quiere Hollande “decencia salarial”

A 15 días de haber asumido el poder, el Presidente de Francia, François Hollande, empezó una cruzada contra los más ricos denunciando y oponiéndose a las elevadas primas de los dirigentes de paraestatales, como la línea aérea Air France-KLM o la empresa de material aeronáutico y de defensa Safran.

Al asumir su papel de “accionista-activista”, como lo llamó el diario Le Figaro, el gabinete encabezado por el Primer Ministro Jean-Marc Ayrault ha comenzado a alentar durante las asambleas de accionistas de estas empresas el rechazo de las primas que se les otorgan a sus dirigentes.

En la asamblea de Air France-KLM, por ejemplo, el Gobierno, que detenta una minoría de 15 por ciento de acciones, encabezó la rebelión contra la directiva de la aerolínea, que validó una prima de 400 mil euros al ex director de la compañía Pierre-Henri Gourgeon.

El 78.80 por ciento de los accionistas votó contra esta prima, 19.44 por ciento a favor y 1.76 por ciento se abstuvo. Sin embargo, el voto no tiene incidencia en la decisión que tomó la directiva y en la prima que Gourgeon ya cobró y que nada lo obliga a devolver. El Ministro de Economía y de Finanzas, Pierre Moscovici, declaró que el deber moral debería llevar a Gourgeon a regresar ese dinero.

Esta prima, que corresponde a una cláusula de no competencia con una extensión de tres años, es parte del paquete de 1.5 millones de euros que se acordó entregar a Gourgeon para compensar lo imprevisible de su despido, en octubre de 2011.

“Me molesta que se tenga que dar tal suma para que un ex dirigente acepte no hacerle daño a la empresa de la que se va”, dijo a la dirección uno de los accionistas durante la asamblea.

Una situación similar sucedió durante la asamblea de Safran, en donde el Estado cuenta con 30 por ciento del derecho de voto y llevó a la anulación de una pensión en oro para su dirigente, Jean-Paul Herteman.

De acuerdo con fuentes gubernamentales, el Estado quiso así enviar una señal fuerte de su voluntad para que cambien las remuneraciones aplicando criterios que denomina de “decencia salarial”.

Moscovici ha señalado que dentro de dos semanas el Gobierno dará a conocer su nueva doctrina para cumplir, en concreto, con la promesa electoral de Hollande de obligar a las empresas públicas a instaurar una diferencia entre el sueldo más bajo y el más alto que no exceda 20 veces el primero.

A más largo plazo, la idea es que, después de las elecciones legislativas del 10 y el 17 de junio, se impulse una ley que modere las remuneraciones de los altos directivos de empresas con participación pública.

El líder socialista fue elegido con base en sus promesas de luchar contra las ganancias excesivas de los patrones y de tasar a los más ricos en un 75 por ciento.

Hollande empezó esta lucha poniendo el ejemplo y su primera medida fue reducir en 30 por ciento su propio sueldo, así como el de sus Ministros. Paradójicamente, al asumir la presidencia, Hollande registró un fuerte aumento de sus ingresos, ya que su nuevo sueldo, de 13 mil 532 euros, es muy superior a los 8 mil 400 euros que recibía como diputado y presidente de la región de Corrèze.

Fuente: Reforma
Publicada: 31 de mayo de 2012

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