- Advertisement -
NoticiasRSE¿Qué es la brecha de habilidades ESG?

¿Qué es la brecha de habilidades ESG?

Banner Economía Circular Banner Economía Circular

Durante los últimos años, el discurso en torno a la sostenibilidad ha estado marcado por una idea aparentemente optimista: el campo de trabajo en ESG está creciendo de forma acelerada y se ha convertido en una de las áreas con mayor proyección dentro del mundo corporativo. Sin embargo, detrás de este auge se esconde una tensión poco visible pero cada vez más crítica. Mientras las exigencias regulatorias, financieras y sociales se multiplican, las organizaciones comienzan a enfrentar una limitación estructural: la falta de personas con las capacidades necesarias para liderar y ejecutar los cambios que la sostenibilidad exige.

Esta contradicción ha dado lugar a lo que hoy se conoce como la brecha de habilidades ESG. No se trata de una escasez de interés ni de compromisos declarativos, sino de una desconexión profunda entre las nuevas responsabilidades que imponen marcos como la CSRD, la AASB S2 o las normas ISSB, y las competencias reales disponibles dentro de las empresas. En muchos casos, quienes deben responder por el desempeño ESG ni siquiera forman parte de los equipos de sostenibilidad, lo que expone un problema transversal que afecta a finanzas, operaciones, compras, auditoría y gobernanza.

¿En qué consiste la brecha de habilidades ESG?

La brecha de habilidades ESG no se explica por la falta de profesionales dedicados exclusivamente a la sostenibilidad, sino por la concentración de estas capacidades en silos organizacionales. Durante más de una década, la experiencia ESG se desarrolló en equipos especializados encargados de reportes, políticas y estrategias de alto nivel. Hoy, ese modelo resulta insuficiente. La sostenibilidad dejó de ser un ejercicio narrativo y se ha convertido en una cuestión de cumplimiento, gestión de riesgos y garantía de información.

El cambio es profundo. El riesgo climático ya forma parte del riesgo empresarial, las emisiones se integran en los estados financieros y los impactos en derechos humanos se incorporan a contratos y procesos de compra. Esto exige que perfiles tradicionalmente ajenos al lenguaje ESG —contadores, ingenieros, responsables de adquisiciones o auditores— comprendan métricas ambientales, sociales y de gobernanza con el mismo rigor que cualquier indicador financiero. Sin embargo, según el Foro Económico Mundial, aunque estas competencias son de las que más crecen a nivel global, solo uno de cada ocho trabajadores las posee.

El caso de Australia ilustra bien este fenómeno. A medida que la norma AASB S2 entra en vigor, muchas empresas descubren que sus equipos financieros no cuentan con la formación técnica necesaria para cumplir con los estándares de divulgación alineados con la ISSB. No se trata de falta de voluntad, sino de una carencia formativa que evidencia cómo la brecha de habilidades ESG se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella de la transición sostenible.

brecha de habilidades ESG

¿Dónde se manifiesta la brecha de habilidades ESG?

La brecha de habilidades ESG se expresa de manera clara en al menos cuatro áreas clave dentro de las organizaciones. La primera es la fluidez financiera en los equipos de sostenibilidad. Muchos profesionales ESG dominan la formulación de políticas, la relación con stakeholders y la definición de objetivos, pero carecen de formación en auditoría, controles internos, materialidad financiera o asignación de capital, competencias hoy indispensables.

La segunda área es la alfabetización en sostenibilidad dentro de los equipos financieros. Contadores y directores financieros entienden el aseguramiento y la disciplina del dato, pero suelen tener poca familiaridad con contabilidad de carbono, métricas de biodiversidad o evaluación de impactos en derechos humanos. Esta desconexión dificulta la integración real de la sostenibilidad en la información financiera.

Una tercera manifestación aparece en la integración operativa. Ingenieros, responsables de logística y equipos de compras enfrentan crecientes responsabilidades ESG, como la gestión de emisiones de Alcance 3 o la identificación de riesgos de esclavitud moderna, sin haber recibido capacitación específica. 

Finalmente, la brecha también se observa en el liderazgo y la gobernanza: muchos directorios apoyan compromisos de cero emisiones netas, pero tienen dificultades para traducirlos en indicadores de desempeño, incentivos y estructuras de rendición de cuentas.

brecha de habilidades ESG

Las consecuencias de no cerrar la brecha

Las implicaciones de la brecha de habilidades ESG ya son visibles. A medida que se acercan los plazos de presentación de informes obligatorios, numerosas empresas se ven obligadas a recopilar datos dispersos —desde facturas energéticas hasta auditorías de la cadena de suministro— sin contar con personal capacitado para medirlos, verificarlos o interpretarlos correctamente. Esto incrementa el riesgo de errores, inconsistencias y decisiones mal fundamentadas.

A nivel global, una encuesta de EY reveló que solo el 29 % de los líderes financieros considera que sus equipos cuentan actualmente con las habilidades necesarias para gestionar informes de sostenibilidad. En Australia, muchas empresas han tenido que recurrir a consultores externos para traducir métricas climáticas al lenguaje financiero y construir controles internos desde cero. El resultado es un entorno corporativo de dos velocidades: un grupo reducido de expertos altamente demandados y una mayoría de trabajadores que aún no logra ponerse al día.

Más allá del costo operativo, la brecha expone a las organizaciones a riesgos reputacionales y legales. Fallos de cumplimiento, acusaciones de greenwashing o pérdida de confianza por parte de inversionistas son consecuencias cada vez más probables si la capacidad interna no acompaña el ritmo regulatorio. En este contexto, la brecha de habilidades ESG deja de ser un problema técnico para convertirse en un riesgo estratégico.

brecha de habilidades ESG

Cerrar la brecha como prioridad corporativa

Cerrar la brecha de habilidades ESG es hoy una condición indispensable para avanzar hacia modelos de negocio verdaderamente sostenibles. No basta con definir metas ambiciosas o adoptar marcos internacionales; sin capacidades distribuidas en toda la organización, la sostenibilidad seguirá siendo un ejercicio periférico, desconectado de la ejecución real del negocio.

Las corporaciones tienen un papel clave en esta transformación. Invertir en academias internas de ESG, desarrollar módulos de capacitación obligatorios y fomentar equipos interdisciplinarios permite acelerar la transferencia de conocimiento y romper los silos tradicionales. Algunas empresas líderes ya tratan la formación en sostenibilidad como capacitación en cumplimiento: un requisito innegociable para operar en un entorno regulado y cada vez más exigente.

Finalmente, el liderazgo es determinante. Cuando los directorios y la alta dirección demuestran fluidez en criterios ESG, envían una señal clara de que la sostenibilidad forma parte del núcleo del negocio. Vincular la remuneración ejecutiva no solo a resultados ESG, sino también al desarrollo de capacidades internas, es una tendencia emergente que apunta en la dirección correcta. Atender la brecha de habilidades ESG no es solo una inversión en talento, sino una apuesta estratégica por la resiliencia y la credibilidad a largo plazo.

PLATIQUEMOS EN REDES SOCIALES

spot_img
spot_img
spot_img

Lo más reciente

DEBES LEER

TE PUEDE INTERESAR