Hoy hay diferencias sustanciales en el manejo de la información que hacen los medios de comunicación electrónicos y los escritos. Por ejemplo, en los primeros se perciben más problemas en la construcción de las ideas y en el uso correcto del lenguaje.

Distingo, cada vez más, la insistencia en informar con datos sin contexto, con menos investigación y contraste de opiniones y hechos noticiosos.

El sentido corporativo de las empresas mediáticas incide en un aspecto fundamental que debería definir a los medios de comunicación: la responsabilidad social que tienen los periodistas de informar con veracidad a la población. Ahora, buena parte de los medios de comunicación escritos y electrónicos consideran a la información como simple mercancía; es decir, la información tiene precio.

En ese sentido, me parece que es hora de que la sociedad se defienda de los medios masivos, capacitándose para leer y comprender a estos grandes consorcios. Ahora mismo observamos cómo la ética se ha vuelto un asunto manido para medios y periodistas.

La ética tiene un gran valor, pero a directores, editores y propietarios de estas empresas poco les importa. El carácter individual de la ética y su pretendida ejecución y apropiación colectiva generan problemas a la hora de informar.

El ejercicio periodístico hoy en el mundo está en crisis: se perdió el norte. Ahora, más que nunca, informar es un asunto estratégico, tanto en lo económico como en lo político.

El Financiero. “Opinión”, Cultura, p. 68.

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