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PEMEX y Repsol, entresijos

Se trata de una historia en la que el interés de un individuo, disfrazado de nacionalismo y respaldado con muchos recursos económicos, pretende desprestigiar una operación financiera cuyo objetivo es alcanzar una mayor participación en la conducción y destino de una petrolera, con el único propósito de aumentar su rentabilidad y aprovechar sinergias.

Es el caso de la empresa petrolera española Repsol y su presidente y director general, Antonio Brufau.

Presumiblemente los golpes mediáticos que pretenden provocar un incendio también mediático en España y México provienen del máximo ejecutivo de Repsol, quien busca mantenerse en la ventajosa posición que ostenta.

Desde esa esquina se utiliza el increíble cuento de que se trata de una Oferta Púbica de Adquisición (OPA) hostil disfrazada, a través de la alianza entre Sacyr y Petróleos Mexicanos (Pemex), y obviamente que va en contra de los intereses nacionales de España.

La campaña de medios acusa que Pemex se está aliando con un socio incómodo: la compañía constructora Sacyr que -denuncian los voceros de Repsol- ha intentado varias veces quedarse con el control de Repsol, con tres distintas empresas de India, China y Rusia.

Ahora advierten los de Repsol que Sacyr, encabezada por Luis Rivero, -compañía que, aseguran, está al borde de la quiebra- ha seleccionado a un aliado más estable y con mejor imagen: la paraestatal mexicana, Pemex, encabezada por Juan José Suárez Coppel.

En días pasados, Pemex anunció un incremento de sus operaciones en la petrolera española Repsol para pasar de 4.81 a 9.81%, con un desembolso de 1,700 millones de dólares. El pacto que ha generado el ruido mediático consiste en que aliados Pemex y Sacyr tendrán en conjunto 29.8% del capital.

Y con ello se convierten en el par de accionistas más importantes de la empresa, con lo que podrían tomar el control efectivo de la compañía y decidir su futuro ante cualquier oferta que pueda llegar por la petrolera.

Eso es lo que dicen los voceros de Repsol.

Pemex, en pos de sinergias

En México, hasta ahora Pemex ha mantenido un discreto silencio que corresponde con la realización de la operación de compra del paquete adicional de accio­nes la semana pasada.

Es muy probable que ante la campaña mediática evidente, Pemex tendrá que cambiar en breve.

La paraestatal mexicana durante más de 20 años ha participado en el Consejo de Administración de Repsol, con un paquete de acciones por 4.8% y con nula participación en la toma de decisiones y ni siquiera figura en los planes de negocios de la petrolera española.

Por eso la administración de Suárez Coppel tomó la decisión de aumentar su participación y alcanzar un acuerdo con Sacyr para votar en el mismo sentido en temas y objetivos preestablecidos.

México -consideran en Pemex- por este camino puede aprovechar muchas sinergias con la petrolera española y puede coadyuvar a que las decisiones que tome su Consejo de Administración sean las mejores en términos de rentabilidad y desarrollo de la industria.

Pemex -aclaran fuentes de la paraestatal mexicana- está consciente de que su posición, como venía siéndolo desde antes y aún ahora con el aumento de su participación, continúa siendo el tercer lugar, después de Sacyr que tiene 20%; la Caixa con 12%, y Pemex ahora con 9.8 por ciento.

Pemex, juran y perjuran funcionarios de la petrolera mexicana, no está interesado en realizar una OPA, como tampoco ha planteado la remoción de Antonio Brufau. Se trata de una inversión que Pemex no puede realizar en México por las limitaciones que le impone el techo presupuestal, además de que 70% lo está financiando con deuda.

Los 1,700 millones de dólares que implicó el aumento de capital de Pemex en Repsol son una mínima parte de los entre 25,000 millones y 26,000 millones de dólares que tiene para inversiones la compañía. En fin, sin duda, se trata de una operación clara y transparente cuyo objetivo fundamental es mejorar la posición de México en esa petrolera española y que desafortunadamente se registra en medio de la hoguera de las vanidades tanto de Brufau como de Rivero.

Fuente: Eleconomista.com
Por: Marco A. Mares
Publicada: 6 de septiembre de 2011.

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