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«No hay que recortar, sino aumentar el gasto para evitar la exclusión social»: Teresa Crespo Asesora de la Generalitat en políticas sociales en España.

La presidenta del consejo asesor de la Generalitat en políticas sociales, Teresa Crespo, conoce de primera mano las consecuencias de la crisis. «Los que trabajamos con los más desfavorecidos sabemos que la situación es grave. Se ha triplicado la demanda de los bancos de alimentos y las entidades de atención a indigentes no dan abasto», advierte en el austero despacho que comparte como presidenta de la asociación de entidades catalanas de acción social. «No tenemos grandes oficinas: somos el sector social», ironiza frente uno de los carteles que presiden el cuarto. «Uno de cada cinco catalanes es pobre», reza el póster pegado a la pared con celofán. «Gente que hace dos años tenía dos sueldos se halla ahora al borde de la miseria», lamenta.

Pregunta. ¿Los recortes en sanidad y política social son compatibles con el contexto de crisis y desempleo?

Respuesta.
Los ajustes pueden generar más pobreza. Si se aplican recortes en políticas sociales, estaremos peor porque se generará más gente excluida. O se invierte ahora en estos asuntos o hipotecaremos a las familias que se han quedado sin ingresos. Y luego resulta muy difícil superar el círculo de pobreza. Uno cae sin darse cuenta y luego no puede salir.

P. La prioridad del Gobierno catalán es reducir el déficit.

R. No es momento de recortar, sino de aumentar el gasto para evitar la exclusión social. ¿Y por qué quieren arreglar las cosas en nueve meses? ¿Porque lo dice el gobierno de Madrid? Pues que el gobierno de Madrid pague; ya hablaremos del déficit de la Generalitat más adelante. Deberían aplazar los recortes: la gente es más importante.

P. Los mercados aprietan para que se reduzca la deuda.

R. Cuando dicen: «Es que si no reducimos deuda, el mercado…». ¿Quién es el mercado? Solo son los intereses de una minoría. ¿Dónde queda el bienestar de la gente?, ¿no cuenta? Me rebelo contra este modelo que insiste en que el mercado impone, el mercado dice… ¿Y las personas no dicen nada? Claro, hay colectivos que no tienen voz: desempleados, gente sin hogar, sin ingresos… esa gente cada vez tiene menos voz y, en cambio, el mercado cada vez tiene más. El Gobierno catalán, igual que otros de Europa, debería decir: «Tenemos esta deuda, pero también estas necesidades». No pueden desatender las necesidades, el Estado de bienestar.

P. ¿Deben escoger entre mercado o Estado de bienestar?

R. El mercado puede esperar. Si hay personas que pasan hambre o dependientes que se mueren sin recibir ayudas, eso ya no habrá quien lo arregle.P. La Generalitat sostiene que aplicará ajustes manteniendo el modelo social.

R. El discurso de la Generalitat consiste en afirmar que, si no intervenimos, perderemos todo el Estado de bienestar. Pero lo perderemos antes si aplican los recortes, será algo insostenible. Ningún Gobierno del siglo XXI puede tolerar que la gente enferme porque no la operan, o porque duerme bajo un puente o porque no tiene qué comer.

P. ¿Se están gestionando mal los ajustes?

R. Si solo hablamos de recortes, ¿cuál será la política social? Si hay que hacer ajustes, de acuerdo, pero queremos alternativas: qué otros planteamientos nos ofrecen. Y de eso no se está hablando, no hay ninguna propuesta sobre la mesa.

P. Da la sensación de que se aplican ajustes en sanidad y ayudas sin considerar el contexto social.

R. Cuando la política afecta a las personas hay que abordarla con más cuidado. No es lo mismo recortar en obra pública. El gasto social no es gasto, es una inversión.

P. ¿Los ajustes pueden ser contraproducentes?

R. Si la Generalitat no interviene en los casos de, por ejemplo, familias que están pidiendo dinero en la esquina, por los motivos que sea, en uno o dos años será peor. Lo que no gastemos ahora nos costará el doble dentro de unos años. Es necesaria cierta prevención social. No estamos pensando en el futuro.

P. ¿Los ajustes en la sanidad sí piensan en esta prevención?

R. El Departamento de Salud ha tomado una serie de decisiones desde arriba, sin consultarlas con nadie, y si amenazan con afectar la calidad del servicio es lógico que los médicos digan: «Hasta aquí hemos llegado». El Departamento de Bienestar no se ha precipitado tanto. Hay un punto claro que ya han dicho que no podrán cumplir: la ley de dependencia. Pero es una ley que nunca se ha cumplido al cien por cien.

P. Nunca, pero los datos del Inserso demuestran que en el primer trimestre del Gobierno de CiU las ayudas a la dependencia en Cataluña han caído el 34%.

R. Es cierto y desconozco el motivo de este retraso, pero no puede durar más tiempo. Desde el consejo pediremos explicaciones a la Generalitat, debe explicar por qué se ha producido esta caída en la capacidad de respuesta de las solicitudes de ayuda. No podemos perder la dignidad ni la calidad de los servicios sociales. Hay una línea roja: la de la dignidad humana.

P. No es mayoritario, pero hay muchos casos en los que ese límite de la dignidad ya se ha cruzado.

R. Que una residencia no saque de la cama a un anciano en todo el fin de semana por falta de personal resulta inadmisible. Y está pasando, conocemos algunos casos. Desde el consejo intentaremos identificar estos casos y definir cómo se debe actuar para resolverlos.

P. ¿Al sector social le inquieta el futuro del modelo sanitario?

R. Claro que preocupa. Gente de la Generalitat me ha comentado: «No, no lo pondremos en riesgo». Pero a veces una persona está oscilando entre caer o no caer y llega un momento en que sin darse cuenta ya se ha caído. Y entonces el sistema no estará en crisis: ya no será. El modelo sanitario también requiere fijar unos mínimos no traspasables y, quizá, buscar otras formas de obtener ingresos.

P. Los recortes coinciden con la propuesta de rebajar la política fiscal.

R. No estoy de acuerdo con esta política: en un momento de crisis, de falta de ingresos, recortar impuestos es ilógico. O no recortes gastos o no recortes ingresos, falta más coherencia. La Generalitat debería esperar al momento en que la economía haya salido del pozo. Ahora es el momento menos oportuno.

P. Aumentar el gasto cuando se lucha para reducir el déficit parece complejo.

R. El modelo impositivo fiscal en Cataluña es muy bajo. Unos 15 puntos menos que los países nórdicos. No podemos ofrecer buenas prestaciones sin ingresos. ¿ Y en un momento de crisis aún quieren reducirlo? Es absurdo, estamos olvidándonos de la solidaridad social.

Fuente: Elpaís.com
Reportero: Ferran Balsells.
Publicada: 02 de mayo de 2011.

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