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NoticiasRSEMétodo Koch para robar

Método Koch para robar

En mayo de 2008, una unidad de Koch Industries, una de las empresas privadas más grandes del mundo, envió a Ludmila Egorova-Farines, su nueva directora de Cumplimiento de Normas y Ética, a investigar la gestión de una subsidiaria en Arles, en el sur de Francia. En menos de una semana, ella descubrió que la empresa había pagado para ganar el contrato. «En pocos días descubrí las prácticas», dice Egorova-Fariness. «No estaban para nada ocultas».

Inmediatamente notifico a sus supervisores en Estados Unidos. Una semana después, Industrias Koch, con sede en Wichita, Kansas, envió a un equipo de investigación para que indagara en los registros. En septiembre de ese año, los investigadores encontraron evidencias de pagos inadecuados para garantizar los contratos en seis países durante el año 2002, autorizados por el director de Negocios de la sucursal de la empresa en Francia, Koch-Glitsch. «Esas actividades constituían violaciones a la ley», escribió Koch Industries en diciembre de 2008 en una carta donde se daban detalles sobre su hallazgo. La carta se dio a conocer en una corte civil francesa en septiembre de 2010. Los medios nunca reportaron este documento.

Egorova-Fariness no fue recompensada por llamar la atención a la compañía de los pagos ilícitos. Sus superiores la alejaron de la averiguación en agosto de 2008 y la despidieron en junio de 2009, por considerarla incompetente. Ella demandó a Koch-Glitsch de Francia por despido injustificado.

Koch-Glitsch forma parte de un imperio global dirigido por los multimillonarios hermanos Charles y David Koch, que asumieron el control de una pequeña empresa petrolera heredada de su padre, Fred, luego de su muerte en 1967, y la transformaron en un conglomerado textil, químico, de operaciones y de refinería que se expandió a más de 50 países. Koch Industries está obsesionado con mantener la privacidad sobre la empresa, a tal punto que se da a conocer sólo una aproximación de sus ingresos anuales -100,000 millones de dólares (MDD)- y no se menciona nada sobre sus ganancias.

La parte más visible de Koch Industries son sus marcas para el consumidor, como la fibra Lycra y las alfombras Stainmaster. Georgia-Pacific, propiedad de Koch, y fabrica las tazas Dixie.

Charles, de 76 años, y David, de 71, cada uno con una fortuna calculada en 20,000 MDD, son grandes patrocinadores financieros de los grupos que creen que la excesiva regulación está erosionando la competitividad de las empresas estadounidenses.

Ellos heredaron sus ideas antigobierno de su padre. Fred era asesor del fundador de la sociedad anticomunista John Birch, que se oponía al movimiento de derechos civiles y a las Naciones Unidas. Charles y David han apoyado al Tea Party, un grupo organizado que busca reducir el tamaño del gobierno y recortar el gasto federal.

Éstos son principios ancestrales para los Koch. En 1980, David Koch fue candidato a la vicepresidencia por el Libertarían Ticket, prometiendo que iba a abolir la seguridad social, el sistema de la Reserva Federal, la asistencia pública, las leyes de salario mínimo y las agencias federales -entre ellas, el Departamento de Energía, el FBI, y la CIA.

Lo que muchos ignoran es hasta qué punto la ideología política antirregulatoria de los Koch ha influido en la manera en la cual dirigen sus empresas. Una investigación de Bloomberg Markets encontró que las Industrias Koch -además de estar involucradas en pagos ilícitos para lograr negocios en África, India y Oriente Medio- han vendido millones de dólares de equipo petroquímico a Irán, país que Estados Unidos caracteriza como defensor del terrorismo global.

Los documentos internos de la compañía demuestran que esas ventas se han realizado a través de subsidiarias extranjeras.

Las unidades de Koch Industries también han manipulado los precios con sus competidores, han mentido a los entes reguladores y en reiteradas ocasiones han estado en conflicto con las regulaciones ambientales, lo cual dio como resultado cinco condenas para la empresa desde 1999 en Estados Unidos y Canadá.

Desde 1999 hasta 2003, Koch Industries pagó más de 400 MDD en multas, penalidades y juicios. En diciembre de 1999, un tribunal civil halló que la compañía había extraído petróleo, por el cual no había pagado terrenos federales a través de una medición incorrecta de la cantidad de crudo que estaban extrayendo. Koch pagó 25 MDD a Estados Unidos para llegar a un acuerdo por esta acusación. Un empleado de Koch, que testificó en contra de la empresa, dijo que sus directores le enseñaron a él y a sus colegas como robar y engañar, usando lo que ellos llamaban en ‘Metodo Koch’.

En 1999, una corte de Texas impuso una multa por 296 MDD en una unidad de ductos de Koch. La corte hallo que la negligencia de la empresa había provocado la ruptura de un ducto de butano y esto causó una explosión en la cual murieron dos adolescentes. Ex empleados de Koch en Europa y Estados Unidos han testificado o han informado a investigadores que han sido testigos de actos ilícitos por parte de la empresa o los gerentes de la compañía les han solicitado que actúen de manera que ellos consideran indebida.

Sally Barnes-Soliz, ahora investigadora del Departamento del Estado de Washington, dice que cuando trabajaba para Koch, sus jefes y los abogados de la refinería Koch en Corpus Christi, Texas, le pidieron que falsificara datos para un reporte para el estado sobre las emisiones no controladas de benceno, sustancia que produce cáncer. Barnes-Soliz, quien testificó ante un gran jurado federal, señala que se negó a alterar los números. «No sabían que hacer conmigo», dice. «Estaban de alguna manera estupefactos de que yo tuviera ética». La unidad de refinería de Koch se declaró culpable en 2001 del delito federal de dar información falsa a los entes reguladores y pagó 20 MDD en multas y penalidades.

«¿Cuántas más conductas ilícitas vamos a tolerar de una sola empresa?», se pregunta David Uhlmann, que supervisó el proceso judicial de la división de refinería Koch como responsable de la Unidad de Delitos Ambientales en el Departamento de Justicia de Estados Unidos. «Las culturas corporativas reflejan las prioridades de la corporación y de sus funcionarios senior».

Koch Industries no permitió que pudiéramos entrevistar a Charles Koch, que vive cerca de las oficinas centrales en Wichita, o a David Koch, que vive en Nueva York. Melissa Cohlmia, directora de Comunicación corporativa de Koch, dijo a través de una declaración vía email que la empresa ha desarrollado una buena relación con los entes reguladores ambientales y ahora cumple con todas las reglas. Dice que la empresa aprendió la lección a partir de sus errores pasados, entre ellos, el de los esquema de pagos inadecuados que Koch selaló en su carta presentada a la corte francesa.

«Nos sentimos orgullosos de ser un gran empleador y una empresa manufacturera que cuenta con aproximadamente 50,000 empleados estadounidenses», escribió. «Dada la complejidad regulatoria de nuestro negocio, tendremos, al igual que otras compañías, asuntos que resolver. Cuando no logramos cumplir con nuestros objetivos, tomamos medidas para corregir y abordar los temas y así garantizar el cumplimiento». Cohlmia dice que Koch despidió a los empleados y agentes de ventas involucrados en pagos ilícitos y remarco la importancia de sus controles internos. En cuanto a las ventas a Irán, escribió: «En el marco de tiempo abarcado por su artículo, la ley de Estados Unidos permitía a las subsidiarias extranjeras de empresas multinacionales estadounidenses comercializar con países sujetos a sanciones comerciales en Estados Unidos, entre ellos, Irán». Desde entonces Koch ha dejado de comercializar con Irán.

Los hermanos Koch han saltado a la escena política estadounidense en los Últimos años. Koch Industries ha invertido más de 50 MDD en cabildeo en Washington desde 2006, según el Center of Responsive Politics (Centro de Política Responsiva), un grupo independiente que da seguimiento a las donaciones políticas. La empresa se opuso a las regulaciones para los derivados y a los límites en las emisiones de gases de efecto invernadero. Los hermanos han respaldado una fundación que ha capacitado a miles de activistas del Tea Party.

El Tea Party, un movimiento popular cuyo nombre significa «ya demasiados impuestos» (Taxed Enough Already), se ha convertido en una potente fuerza dentro de la política estadounidense. De los 435 miembros del Congreso, 60 se identifican como miembros del Tea Party.

La empresa manifiesta a todos sus empleados en el mundo que sus dos valores principales, a los que llama los Principios Conductores, son la integridad y el cumplimiento de las normas. Koch Industries ha recibido 436 premios por seguridad, excelencia ambiental, servicio a la comunidad y al cliente e innovación desde enero de 2009, cuenta Cohlmia. La Administración de Salud y Seguridad Ocupacional de Estados Unidos ha reconocido a varias de las unidades de la compañía por su ambiente de trabajo, dice la empresa.

Koch Industries protege celosamente su imagen pública. «La reputación de una empresa es crítica en cómo será tratada por los otros y para su éxito a largo plazo», escribió Charles Koch en The Science of Success: How Market-Based Management Built the World’s Largest Private Company (Wiley, 2007). «Debemos construir una reputación positiva en base a la realidad, o los demás crearan una reputación de nosotros basada en la especulación, y no queremos que eso suceda».

Robo de petróleo

El Senado llevó a cabo audiencias en mayo de 1989 después de que Bill Koch, el hermano mellizo de David Koch, denunciara ante un comité especial de investigación del Senado de Estados Unidos que Koch Industries estaba robando petróleo de las reservas indígenas estadounidenses, engañando al gobierno federal con sus regalías. Bill Koch tenía una enemistad de larga data con su hermano luego de su intento fallido por asumir la dirección de la empresa a principios de los ochenta. Vendió sus acciones en junio de 1983 y luego perdió una demanda en la que reclamaba que había sido estafado.

El comité del Senado envió a sus investigadores a Oklahoma para observar secretamente las empresas petroleras, entre ellas, Koch, comprando crudo en territorio indígena. Se escondieron en zanjas, detrás de malezas de cedros y se agacharon detrás de las vacas para evitar ser vistos por los compradores de Koch Oil, testificó el agente Richard Elroy al comité en mayo de 1989. Los investigadores captaron a los empleados de Koch Oil falsificando registros para que la empresa pudiera obtener más petróleo del que estaba pagando, engañando a las familias indígenas, dijo Elroy.

Los registros de Koch demostraron que, desde 1986 a 1988, la compañía se adueñó de 1.95 millones de barriles por los cuales no pago, según datos obtenidos por el Senado. «El robo es generalizado y omnipresente, y esta gente está siendo horriblemente victimizada», testificó Elroy.

El comité concluyó en un reporte de noviembre de 1989 que Koch Oil se había involucrado en un esquema sofisticado y generalizado para robar millones de barriles de petróleo. El Senado remitió el caso al Departamento de Justicia, que convocó a un gran jurado que nunca enjuicio a la empresa. Cohlmia dice de Koch, «Creemos que nuestras prácticas eran consistentes con las practicas de la industria».

Bill Koch entabló una demanda en nombre de los contribuyentes estadounidenses, argumentando que el esquema de Koch Industries había estafado las regalías del gobierno. El caso llegó a juicio en 1999. Algunos ex empleados de la empresa testificaron que Koch Industries los entrenaba para robar. Phil Dubose, quien trabajó para Koch Industries desde 1968 a 1994, explicó al jurado cómo funcionaba el esquema. «El Método Koch consiste en engañar al productor de crudo», dijo. Testificó que podía llegar a robar 2,000 barriles por mes a un cliente. «Se usaban todas las herramientas disponibles para medir incorrectamente el crudo a favor de Koch», recuerda Dubose, ahora jubilado.

Charles Koch declaró en el juicio que la empresa tenía los estándares más altos. «Para 1998, pensé que habíamos desarrollado los mejores sistemas de medición, controles, etc., en comparación con cualquier otro comprador de petróleo de la industria», dijo. «Y por eso nos convertimos en el comprador número uno de petróleo en Estados Unidos».

Dos días antes de la Navidad de 1999, el jurado dio su veredicto: Koch Industries había realizado 24,587 declaraciones falsas en la compra de petróleo, pagando de menos al gobierno de Estados Unidos por las regalías de las tierras indígenas desde 1985 a 1989. Koch pago a Estados Unidos 25 mdd para resolver el caso en 2001. Mientras tanto los hermanos Koch alcanzaron un acuerdo por una suma no revelada y suspendieron cualquier demanda de uno al otro.

Negligencia y muerte

Mientras los hermanos se peleaban por el petróleo, Koch Industries enfrentaba otra batalla con los entes reguladores sobre la mala conservación de sus ductos, lo cual provocaba corrosión que contribuía a cientos de fugas. Al año siguiente, antes de que se resolviera el caso de la EPA, la Agencia estadounidense de Protección Ambiental, una fuga en un ducto de butano de Koch provoco una explosión que mato a dos adolescentes.

El 24 de agosto de 1996, Danielle Smalley y su amigo de la escuela y vecino Jason Stone, ambos de 17 años, olieron gas fuera de la casa de Smalley en Lively, Texas, a 50 millas al sudeste de Dallas. La casa no tenía teléfono, entonces decidieron manejar la pequeña camioneta pick-up de la familia Smalley hasta la casa de un vecino para llamar al 911. Nunca lo lograron. La camioneta se paró luego de que la pareja entrara en una especie de neblina, dice el papá de Danielle, Danny Smalley, que los vio alejarse. Era vapor de butano que salía de un ducto de acero corroído. Segundos después, cuando Danielle encendía nuevamente la camioneta, el gas se prendió formando una bola de fuego que quemo a Danielle y a Jason provocándoles la muerte.

El padre de Smalley demandó a Industrias Koch en 1997 en el condado Kaufman, Texas, por homicidio culposo de su hija Danielle. Bill Caffey, ejecutivo vicepresidente de la empresa, testificó en 1999 durante la demanda de Smalley. Caffey supervisaba la seguridad de los ductos de la compañía. Dijo que pensaba que el ducto era seguro antes de la explosión. Koch Pipeline, la unidad que dirige la red de ductos en Texas, sabía que la red estaba corroída y no la repararon, concluyó una investigación del Comité Nacional de Seguridad del Transporte en noviembre de 1998.

Tres meses después del veredicto, Koch Rego a un acuerdo por el caso de pérdidas de sus ductos que mantenía desde hace cinco años con la EPA, junto con un segundo caso presentado en 1997. La empresa pagó 35 MDD para resolver estos casos, que incluyen más de 300 derrames de petróleo.

Durante seis décadas, Koch Industries ha forjado una fortuna, en parte haciendo pagos ilícitos para ganar contratos, negociando con estados terroristas, fijando precios, ignorando la seguridad y las reglas ambientales. Al mismo tiempo, Charles y David Koch han promovido una forma de gobierno que interfiere menos con las acciones de las empresas.

Fuente: Expansión, p 245-250.
Por: Asylyn Loder.
Publicada: 5-18 de diciembre de 2011.

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