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Lo que Mad Men nos puede enseñar sobre liderazgo responsable

Imagen: AMC

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Advertencia: en este artículo se habla de acontecimientos sucedidos entre la temporada 1 y la primera parte de la 7. Si no estás al día con la serie, sugerimos verla primero y leer después.

Este próximo domingo 5 de abril regresa a las pantallas en Estados Unidos la serie Mad Men, con los capítulos restantes de su séptima y última temporada. Mad Men ha sido alabada tanto por la crítica como por la audiencia por su representación de la industria de la publicidad en los años 60, así como por introducir personajes tan inolvidables como Don Draper y su protegida Peggy Olson.

Lo que en definitiva no se puede decir de la serie es que sea un ejemplo sobre cómo llevar relaciones profesionales. En la agencia ficticia Sterling Cooper (más tarde Sterling Cooper Draper Pryce y finalmente Sterling Cooper & Partners) han sucedio accidentes graves, incontables incidentes de acoso sexual y también varios de racismo, sin contar con las borracheras en horas de trabajo que en estas épocas significarían un despido seguro.

Pero todo esto no quiere decir que no podamos aprender mucho de la historia de la serie. Al estar ambientada en una década en la que se vieron tantos cambios sociales y contar historias tan variadas, Mad Men esconde lecciones de liderazgo detrás de las copas de whisky y los cigarrillos. Aquí tres de ellas:

Apostar por la diversidad:

Entre ejecutivos de cuenta más interesados en ir tras las faldas de sus secretarias y jefes que suelen hacer lo mismo, Peggy Olson se convierte en la primera copywriter en la agencia desde los tiempos de la guerra, cuando la ausencia de hombres obligaba a aceptar a mujeres. Aunque su primer jefe dice que verla crear conceptos es «como ver a un perro tocar el piano», Olson se consolida como una de las mejores en su oficio y llega a ser respetada por sus colegas. Lo mismo pasa más tarde con Megan Calvet, quien demuestra tener talento como copy pero prefiere seguir sus sueños de ser actriz, en parte porque no soporta el ambiente tóxico de la oficina.

Otra mujer que tiene que probarse constantemente es Dawn Chambers. Como las otras dos mencionadas, ella comienza siendo secretaria de Don Draper pero más tarde es ascendida a directora de personal. Su triunfo es aún más valioso porque también es la primera empleada negra de la agencia, contratada simplemente para cumplir una cuota y demostrar que Sterling Cooper Draper Pryce no es racista como sus competidores.

En un caso más triste están los varios personajes que tienen que esconder su homosexualidad, a riesgo de perder su empleo. Salvatore Romano es apreciado por Draper por su talento como director artístico pero aún así es despedido cuando se le acusa falsamente de «seducir» a un cliente importante.

En este mundo ficticio, algunos de los colaboradores más valiosos son minorías. Esto también sucede en el mundo real, donde está probado que un equipo más diverso lleva a mejores resultados.

Inspirar a los colaboradores:

Don Draper es un hombre con muchas fallas, pero también es un líder respetado por sus colaboradores porque los inspira y les enseña. En especial su mentoría a Peggy Olson es una parte central de la historia. A lo largo de las temporadas se ve crecer a Olson hasta decidir que tiene que alejarse la sombra de su mentor, algo que Draper (después de unos breves momentos de furia) reconoce. Su adiós es una de las escenas más conmovedoras de la serie porque como espectadores hemos visto que su relación se basa en el respeto profesional.

La capacidad de Draper para inspirar a quienes le rodean y lograr el mejor trabajo posible es una prueba de que sí tiene aptitudes de liderazgo, lo mismo que el esfuerzo que pone en ser un buen mentor para Olson.

Pedir lo que te mereces:

En la actualidad, las mujeres suelen recibir pocos amuentos y ascensos. Una de las razones de este fenómeno es que ellas piden menos que los hombres, por lo que muchas podemos aprender de Peggy Olson, Joan Harris y Dawn Chambers. En distintos momentos ellas usaron su capacidad de negociación para pedir un mejor puesto o un mejor salario. Olson también se destaca por pedir un espacio de oficina que nadie se atrevía a solicitar, y obtenerlo.

En los tres casos los líderes se dieron cuenta de que podían perder a un gran talento si no acordaban ofrecer salarios más justos y correspondientes a la contribución de sus colaboradoras al éxito de la empresa. Eso sí, en el caso de Harris, la flamante socia de la agencia tuvo que perder mucho para lograr su objetivo y esperamos que en pleno siglo XXI ninguna mujer tenga que hacer ese mismo sacrificio.

Conclusión

Al mirar Mad Men es tentador pensar que vivimos en un mundo mucho más justo. En ciertos sentidos esto es verdad, pero no podemos negar que la discriminación por raza, género y preferencia sexual que se ve en la serie sigue muy presente en empresas de todo el mundo. De hecho, Matt Weiner, el creador de la serie, ha mencionado que toma muchas anécdotas de sus conocidas y amigas y las incluye en sus guiones. Es por esto que la serie nos puede crear empatía, recordándonos todo lo que hemos avanzado y también lo que falta por hacer.

Acerca del autor

María José Evia H

Comunicadora especializada en medios digitales, literatura y equidad de género. Coordina, escribe y edita contenidos de ExpokNews y la Síntesis diaria, además de colaborar en medios como Letroactivos, Letras Libres, Lee + y Equilibrio. Aquí sus redes sociales.

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